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title: "Selfies, chicanas y un grito de “andá a bañarte”: lo que no se vio de la jura en Diputados"
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description: "La asunción de los nuevos diputados agrupó escenas de tensión, confrontaciones simbólicas, gestos polémicos y un clima de choque entre bloques. Los libertarios celebraron su surgimiento como primera minoría mientras referentes de la oposición cuestionaron la falta de respeto y alertaron sobre el deterioro del clima institucional. La jura fue más que un acto protocolar: expuso las grietas políticas del país."
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date_published: "2025-12-03T18:00:00-03:00"
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  - "#PolíticaArgentina #Congreso2025 #Diputados #JuraD"
author_name: "Alejandra Larrea"
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category_description: "Novedades de la Política Argentina y sus principales actores en las esferas del poder. Casa Rosada y Congreso."
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# Selfies, chicanas y un grito de “andá a bañarte”: lo que no se vio de la jura en Diputados

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La ceremonia de juramento de los nuevos diputados nacionales se convirtió en una escena cargada de simbolismos, ruido político y desencuentros públicos. Lo que normalmente sería un acto institucional solemne derivó en un flash mediático de gestos, gritos, selfies y provocaciones cruzadas. El ingreso del presidente al recinto con parte de su gabinete, las expresiones de “libertad” de los diputados libertarios y las respuestas de sectores del peronismo pintaron una postal que marca un nuevo modo de hacer política en la Argentina.

Ese día no solo se renovó la Cámara Baja: se evidenció un choque cultural, ideológico y simbólico que anticipa la dinámica del próximo periodo legislativo. Lejos del silencio de los juramentos protocolarios, predominaron los gritos, los gestos de desafío y las confrontaciones directas, como un anticipo de lo que vendrá.

**El clima de la jura: provocaciones, pulso y show parlamentario**  
Al llegar al Congreso, el presidente fue escoltado junto a varios miembros de su gabinete. Esa presencia alteró el entorno: muchos legisladores denunciaron bloqueos, demoras en el ingreso y uso exclusivo del ascensor para miembros del Ejecutivo, lo que generó malestar. Ese momento marcó el comienzo de una jornada intensa.

Dentro del recinto, al momento de la jura, se vivieron escenas de tensión: gritos desde las gradas, cánticos de bloques enfrentados, y provocaciones directas. Cuando algunos diputados de la oposición prestaban juramento, integrantes de la bancada libertaria respondían con “Libertad, libertad”, mientras desde el peronismo se replicaba con “La patria no se vende”.

Una de las escenas más polémicas fue el grito “andá a bañarte” dirigido a un diputado de izquierda durante su juramento, lo que generó bronca visible. Ese episodio fue interpretado como una señal de agresividad simbólica y falta de respeto parlamentario.

También hubo gestos con fuerte carga simbólica: saludos desafiantes, puños levantados, y burlas entre bloques contrapuestos. En ese contexto, algunos diputados electos aprovecharon para sacarse selfies, mostrar su apoyo al nuevo gobierno o exhibir su pertenencia ideológica, como una forma de marcar presencia y visibilidad.

**Qué representa para el oficialismo: fuerza, visibilidad y una nueva correlación de poder**  
Para el bloque gobernante, la jura representa el nuevo punto de partida: asumieron legisladores con perfil duro, dispuestos a confrontar. La ovación, los cánticos, y la presencia del presidente con su equipo evidencian su intención de dominar la agenda legislativa desde el inicio. El bloque libertario mostró cohesión, organización y renovadas aspiraciones de poder, con la certeza de que asumen como primera minoría con una bancada numerosa.

Eso les permite soñar con tener suficiente fuerza parlamentaria para dictaminar leyes, armar comisiones clave y moldear el cuerpo normativo desde un inicio. Para el oficialismo, la jura no fue solo un acto formal: fue una puesta en escena de poder, una demostración de que su llegada al Congreso no será discreta ni pausada.

**Críticas y denuncias de la oposición: institucionalidad, respeto y límites al show**  
Desde distintos bloques opositores se expresó rechazo ante lo ocurrido. Señalaron que la sesión de jura debió mantener un clima institucional, de respeto, y no convertirse en un espectáculo mediático. Denunciaron provocaciones, gritos, y hostigamientos como “una falta de respeto al Parlamento y a la ciudadanía”.

Algunos diputados denunciaron que los privilegios de acceso al recinto —como uso de ascensores exclusivos o demoras al ingreso— constituyen una maniobra de exclusión para impedir ciertos legisladores de circular libremente, lo que para ellos implica un mensaje de intimidación.

También hubo alertas sobre el tipo de gestos adoptados: saludos polémicos, burlas y expresiones de agresividad simbólica podrían marcar una tendencia hacia la descalificación, la confrontación mediática y la reducción del debate parlamentario a espectáculos confrontativos.

Organizaciones de derechos civiles y voces de la sociedad civil manifestaron su preocupación de que este nuevo estilo desplace el debate serio y el respeto por las instituciones, en favor de la política del espectáculo.

**Qué se puede esperar: un Congreso en tensión, poder simbólico y pulso político constante**  
El nuevo escenario en la Cámara de Diputados sugiere un ciclo legislativo agitado. Con la mayoría libertaria —o al menos primera minoría vigorosa—, se abre la posibilidad de una agenda agresiva, impulsos de leyes emblemáticas y una actividad parlamentaria intensa. Pero también de enfrentamientos, bloqueos y protestas internas o externas cada vez que se propongan temas polémicos.

El choque simbólico y discursivo que se vio en la jura podría repetirse —y escalar— en los debates sobre reformas estructurales, políticas de estado, y decisiones clave para el país. El desgaste político, el ruido mediático y la polarización serán los rasgos dominantes.

Para quienes advierten riesgos institucionales, el próximo desafío será monitorear cómo se desarrolla la actividad legislativa: si la agresividad retórica se traduce en leyes, o si termina siendo un teatro permanente que socava la deliberación real.

Para el oficialismo, el reto será transformar la energía de su jura en resultados concretos: leyes, reformas, gestiones. Si no, la imagen de poder podría diluirse rápidamente en frustraciones, resistencias y bloqueos.

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