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description: "Los casos de influenza y otras infecciones respiratorias comenzaron a subir en Argentina con la llegada del frío, en línea con el comportamiento estacional esperado para esta época del año. El último reporte nacional disponible ya marcaba un aumento de la circulación viral: en la semana epidemiológica 16 se notificaron hospitalizaciones por influenza, virus sincicial respiratorio y COVID-19, mientras los especialistas advierten que las próximas semanas pueden concentrar el mayor impacto en guardias, escuelas, geriátricos y hogares con personas de riesgo."
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date_published: "2026-05-26T12:31:00-03:00"
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tags:
  - "Enfermedades respiratorias"
  - "Gripe"
  - "Invierno"
author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_name: "Política"
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category_description: "Novedades de la Política Argentina y sus principales actores en las esferas del poder. Casa Rosada y Congreso."
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# La gripe empieza a crecer en Argentina y anticipa una temporada respiratoria con más consultas y presión sobre guardias

Argentina volvió a entrar en la zona sensible de las enfermedades respiratorias. Con el cambio de temperatura, la mayor permanencia en espacios cerrados y el inicio del período de mayor circulación viral, la gripe y otros cuadros respiratorios empezaron a crecer en las consultas médicas, especialmente en grandes centros urbanos. El fenómeno no aparece todavía como una emergencia sanitaria nacional, pero sí como una señal clara de temporada: la influenza empieza a ocupar el centro del escenario, el virus sincicial respiratorio se mantiene bajo vigilancia por su impacto en bebés y niños pequeños, y el COVID-19 continúa circulando, aunque con niveles más bajos que en otros momentos de la pandemia.

El Ministerio de Salud informó que, según el Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la semana epidemiológica 16 de 2026, la circulación de virus respiratorios comenzó a registrar “los primeros aumentos esperables” para esta altura del año. En ese reporte, se confirmaron 3 casos de SARS-CoV-2 en el ámbito ambulatorio durante la semana 16 y 121 casos de influenza en el conjunto de las semanas 15 y 16. En hospitalizaciones, se notificaron 48 casos de influenza, 15 de virus sincicial respiratorio y 9 de SARS-CoV-2 correspondientes a esa misma semana epidemiológica.

## La influenza A vuelve a dominar el mapa respiratorio

El dato más importante del tablero sanitario es que la influenza aparece como el virus respiratorio de mayor crecimiento relativo en el inicio de la temporada fría. El propio Boletín Epidemiológico Nacional señaló que, dentro de los casos de influenza, predominaba casi exclusivamente el subtipo A(H3N2), específicamente el subclado J.2.4.1/K. Hasta el reporte de la semana 16, ese subclado acumulaba 153 casos confirmados y representaba el 80% del total de casos de influenza notificados.

La presencia dominante de A(H3N2) es relevante porque este subtipo suele asociarse con temporadas de mayor impacto en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. No significa automáticamente que todos los casos serán graves, pero sí obliga a mirar con atención a los grupos de riesgo: mayores de 65 años, embarazadas, niños pequeños, personas con enfermedades respiratorias, cardíacas, renales, diabetes, obesidad, inmunosupresión o tratamientos oncológicos.

El aumento de casos también empieza a verse en el sistema de atención cotidiana. El Hospital de Clínicas advirtió en los últimos días que los casos de gripe y otras enfermedades respiratorias crecieron en las últimas semanas y recomendó reforzar cuidados, no subestimar síntomas y sostener la vacunación como herramienta central para prevenir cuadros graves.

La clave, en términos epidemiológicos, es no mirar únicamente el número absoluto de casos confirmados por laboratorio. En enfermedades respiratorias, una parte muy importante de los cuadros leves no se testea, no se registra como influenza confirmada y queda dentro del universo de síndromes gripales, resfríos o infecciones respiratorias agudas. Por eso, cuando la vigilancia oficial empieza a mostrar aumento de positividad, hospitalizaciones o circulación de determinados virus, suele reflejar una tendencia más amplia que la que aparece en el número puntual de confirmaciones.

## Guardias, escuelas y hogares: dónde puede sentirse más el impacto

La temporada respiratoria no se mide solo por el número de casos, sino por su impacto sobre la vida diaria. En las próximas semanas, el aumento puede sentirse en tres lugares concretos: las guardias médicas, las escuelas y los hogares donde viven personas vulnerables. Cada ola de gripe produce ausentismo escolar, licencias laborales, consultas pediátricas, demanda de hisopados, necesidad de certificados médicos y mayor presión sobre servicios de emergencia.

En pediatría, el virus sincicial respiratorio sigue siendo una preocupación central porque puede provocar bronquiolitis en menores de dos años, especialmente en bebés pequeños, prematuros o con antecedentes respiratorios. En adultos mayores, la influenza y otros virus respiratorios pueden descompensar enfermedades previas, generar neumonía, internaciones y cuadros graves. En personas sanas, la mayoría de los cuadros se resuelve en una o dos semanas, pero el problema sanitario aparece cuando el virus alcanza a quienes tienen menos capacidad de recuperación.

La provincia de Buenos Aires también viene monitoreando la situación con boletines semanales. El Ministerio de Salud bonaerense publicó reportes específicos de infecciones respiratorias agudas en las semanas 16, 17, 18 y 19 de 2026, lo que muestra que el seguimiento provincial está activo justamente en el tramo en el que empieza a intensificarse la circulación viral.

El punto central es que Argentina no está ante un fenómeno inesperado: todos los años, con el otoño avanzado y la llegada del invierno, crecen los cuadros respiratorios. Lo que cambia de una temporada a otra es qué virus predomina, cuán rápido aumenta la curva, cuánto afecta a las internaciones y qué nivel de vacunación tiene la población de riesgo. Este año, la señal temprana está puesta sobre influenza A(H3N2), mientras COVID-19 y VSR siguen bajo vigilancia.

## La vacunación vuelve al centro de la prevención

La recomendación sanitaria principal es clara: la vacunación antigripal debe aplicarse antes del invierno, especialmente en los grupos de riesgo. El Ministerio de Salud recuerda que la vacuna reduce complicaciones graves, hospitalizaciones, secuelas y muertes ocasionadas por influenza, sobre todo en embarazadas, menores de 5 años, mayores de 65 años y personas con enfermedades o condiciones crónicas.

El Calendario Nacional incluye la vacuna antigripal para personal de salud, personas de 65 años o más, embarazadas en cualquier trimestre, niños de 6 a 24 meses, personas de 24 meses a 64 años con factores de riesgo, personal estratégico y puérperas hasta el egreso de la maternidad si no fueron vacunadas durante el embarazo.

La vacuna de la temporada 2026 fue ajustada a las cepas recomendadas para el hemisferio sur. ANMAT informó que las vacunas trivalentes para 2026 deben incluir componentes contra A(H1N1)pdm09, A(H3N2) y B/Victoria, y aclaró que ya no se justifica incluir antígeno de la línea B/Yamagata por la ausencia sostenida de detección confirmada de esa línea desde marzo de 2020.

Ese dato importa porque muchas veces circula la idea de que “la vacuna no sirve porque el virus cambia”. En realidad, la composición de la vacuna se actualiza cada temporada justamente para acompañar la circulación esperada. La vacuna no impide todos los contagios, pero sí reduce el riesgo de cuadros graves, internaciones y complicaciones en quienes más pueden sufrir la enfermedad.

## Síntomas que no conviene subestimar

La gripe suele presentar fiebre mayor a 38 grados, tos, congestión nasal, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor muscular y, en algunos casos, dificultad para respirar. El Ministerio de Salud recuerda que se trata de una enfermedad viral respiratoria de alta transmisibilidad y que se transmite de persona a persona principalmente por gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar.

La mayoría de los casos leves puede manejarse con reposo, hidratación y control de síntomas, pero hay señales que requieren consulta médica rápida: dificultad para respirar, fiebre persistente, dolor en el pecho, decaimiento marcado, labios azulados, confusión, deshidratación, empeoramiento brusco o síntomas en personas de riesgo. En bebés, también deben alertar la respiración agitada, hundimiento de costillas, rechazo del alimento, somnolencia excesiva o fiebre en menores muy pequeños.

El mayor error en esta etapa suele ser naturalizar todos los cuadros como “un resfrío más”. En una temporada donde empieza a crecer influenza, el cuadro puede ser leve en una persona joven y sano, pero grave en un adulto mayor, un bebé o alguien con enfermedad respiratoria previa. Por eso, además de la vacunación, siguen siendo útiles medidas simples: ventilar ambientes, lavarse las manos, evitar compartir mate o vasos si hay síntomas, usar barbijo en espacios cerrados si se está enfermo o se convive con personas vulnerables, y no mandar a chicos con fiebre o síntomas fuertes a la escuela.

## Una temporada que recién empieza

El momento actual parece ser el inicio de la curva respiratoria, no su pico. El reporte oficial de la semana 16 ya mostraba aumento de circulación viral y los boletines posteriores mantienen a las infecciones respiratorias agudas como evento prioritario de vigilancia. En términos prácticos, eso significa que las próximas semanas serán decisivas para saber si el crecimiento se mantiene dentro de parámetros habituales o si produce una presión mayor sobre el sistema de salud.

La experiencia de años anteriores muestra que las enfermedades respiratorias pueden crecer rápido cuando coinciden frío, baja ventilación, clases presenciales, transporte público lleno y coberturas de vacunación insuficientes. También muestra que el impacto no se distribuye de manera pareja: algunas provincias pueden tener aumentos antes que otras, los centros urbanos suelen concentrar consultas y los grupos vulnerables explican una parte importante de las internaciones.

El dato sanitario de fondo es que Argentina ya entró en temporada respiratoria. La gripe está aumentando, la influenza A(H3N2) domina entre los casos confirmados, el VSR sigue bajo observación por su impacto pediátrico y el COVID-19 permanece como parte del mapa viral, aunque en niveles bajos según los últimos datos nacionales disponibles. La respuesta no pasa por alarmarse, sino por actuar a tiempo: vacunarse si corresponde, consultar ante signos de gravedad y cortar cadenas de contagio en los hogares, escuelas y lugares de trabajo.

La temporada de gripe no es una noticia aislada de salud pública. También es un problema social y económico: afecta la asistencia escolar, el presentismo laboral, la demanda de guardias, el cuidado de adultos mayores y la organización cotidiana de millones de familias. Por eso, el crecimiento de casos debe mirarse antes de que el sistema se tensione. Cuando la curva empieza a subir, la prevención todavía tiene margen. Y ese margen, en enfermedades respiratorias, puede hacer la diferencia entre una temporada manejable y un invierno con hospitales y guardias bajo presión.

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