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title: "Inundaciones en Guangxi: una tormenta dejó 39 muertos, miles de evacuados y volvió a exponer la fragilidad del sur de China"
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description: "Las lluvias extremas asociadas a la tormenta tropical Maysak provocaron una de las emergencias más graves de las últimas semanas en el sur chino: represas desbordadas, pueblos bajo el agua, estudiantes rescatados, rutas cortadas y decenas de víctimas fatales. El episodio golpeó especialmente a Guangxi, una región clave del sur de China, y reabrió la pregunta sobre cómo se preparan las ciudades asiáticas frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos."
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date_published: "2026-07-09T22:18:00-03:00"
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tags:
  - "China"
  - "Serpientes"
  - "Tormenta"
author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_name: "Mundo"
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# Inundaciones en Guangxi: una tormenta dejó 39 muertos, miles de evacuados y volvió a exponer la fragilidad del sur de China

La tormenta no fue en “Huangxi”, sino en **Guangxi**, la región autónoma del sur de China que limita con Vietnam y tiene capital en Nanning. Allí, varios días de lluvias extremas vinculadas al paso de la tormenta tropical Maysak provocaron inundaciones severas, derrumbes, evacuaciones masivas y una crisis que dejó al menos 39 muertos y nueve desaparecidos, según la agencia AP.

El golpe más duro se registró en Hengzhou, una ciudad bajo administración de Nanning, donde el colapso parcial de una presa o reservorio agravó la inundación y arrastró barrios, caminos y zonas rurales. Las autoridades informaron además que unas 130.000 personas fueron evacuadas y que más de 10.000 estudiantes y docentes debieron ser rescatados tras quedar atrapados por el avance del agua.

## El sur de China bajo el agua

Las imágenes difundidas por medios estatales chinos y agencias internacionales muestran pueblos anegados, calles convertidas en canales, rescatistas trasladando vecinos en botes y grandes extensiones rurales cubiertas por el agua. En Qinzhou, en la propia Guangxi, se registraron evacuaciones después del paso de Maysak, mientras los equipos de emergencia intentaban llegar a aldeas aisladas.

El fenómeno no se limitó a una lluvia fuerte. La tormenta descargó precipitaciones persistentes durante varios días, saturó ríos, desbordó reservorios y llevó a las autoridades a elevar alertas por inundaciones. El South China Morning Post informó que se detectaron brechas y desbordes en embalses de Hengzhou y del condado de Binyang, en Guangxi, lo que obligó a acelerar rescates y evacuaciones.

El problema de estas inundaciones es que combinan velocidad y volumen. Cuando una presa o reservorio cede parcialmente, el agua no avanza como una lluvia común: baja con fuerza, arrastra vehículos, destruye viviendas vulnerables y deja poco margen para que las familias puedan salir a tiempo.

## Hengzhou, el punto más golpeado

Hengzhou aparece como el epicentro de la tragedia. Allí se concentró la mayoría de las muertes, según AP, después de que una estructura de contención sufriera un colapso parcial. El episodio transformó una emergencia climática en una catástrofe local, con barrios evacuados, rutas bloqueadas y equipos de rescate trabajando contra el reloj.

La ciudad ya tenía una vulnerabilidad importante por su ubicación y por su relación con cursos de agua y zonas rurales. Cuando las lluvias extremas saturaron el sistema, la capacidad de respuesta quedó bajo presión. La evacuación de miles de personas muestra que el impacto no fue puntual, sino regional.

La magnitud del rescate también revela el tamaño del problema. Más de 10.000 estudiantes y docentes debieron ser liberados o trasladados desde zonas afectadas. Ese dato muestra hasta qué punto la crecida sorprendió a comunidades enteras en medio de actividades normales, no solo a familias ubicadas en zonas bajas.

## Represas, alertas y una emergencia que escaló rápido

El colapso parcial de una presa o reservorio en Guangxi encendió las alarmas porque las infraestructuras hidráulicas son claves en una región expuesta a lluvias monzónicas, tifones y tormentas tropicales. Cuando funcionan, permiten regular caudales. Cuando se saturan o fallan, pueden multiplicar el daño.

Las autoridades elevaron la respuesta de emergencia y ordenaron operaciones de rescate y evacuación. En zonas donde las comunicaciones quedaron afectadas, los equipos utilizaron drones para transportar ayuda, una señal de que algunas comunidades habían quedado aisladas por el agua o por el daño en caminos.

El caso vuelve a poner bajo discusión la seguridad de las represas pequeñas y medianas en regiones rurales de China. No todas tienen el mismo nivel de mantenimiento, monitoreo o capacidad de absorción frente a lluvias extremas. Y cuando la intensidad de los fenómenos supera los registros habituales, la infraestructura envejecida puede quedar al límite.

## Maysak y Bavi: una cadena de tormentas

La emergencia en Guangxi ocurre mientras China y Taiwán se preparan para otro fenómeno todavía más amenazante: el tifón Bavi, que avanza hacia la costa oriental china y podría convertirse en una de las tormentas más fuertes de los últimos años, con vientos cercanos a los 200 kilómetros por hora. Reuters informó que Taiwán movilizó 29.000 soldados, canceló vuelos y ordenó preparativos ante lluvias extremas, mientras China activó medidas preventivas en la provincia de Fujian.

El encadenamiento de tormentas vuelve más peligrosa la situación. Cuando una región todavía está drenando agua, reparando caminos y evacuando familias, la llegada de un nuevo sistema climático puede complicar la logística, saturar a los equipos de rescate y aumentar el riesgo de nuevas inundaciones.

En el sur de China, el suelo ya estaba cargado de agua por Maysak. Eso significa que nuevas lluvias pueden generar deslizamientos, crecidas repentinas y daños adicionales aunque el segundo fenómeno no golpee exactamente el mismo punto.

## El costo humano

Las 39 muertes confirmadas convierten a esta tormenta en una de las emergencias más graves recientes en el sur de China. A eso se suman nueve desaparecidos, miles de evacuados, viviendas dañadas, animales perdidos, infraestructura destruida y comunidades rurales que deberán reconstruir parte de su vida cotidiana después del agua.

El impacto no se mide solo en víctimas fatales. Una inundación de esta escala deja escuelas cerradas, cultivos arruinados, caminos destruidos, pérdidas económicas familiares y riesgos sanitarios. El agua estancada puede contaminar pozos, arrastrar residuos, multiplicar enfermedades y dejar sin acceso a servicios básicos a comunidades enteras.

También hubo situaciones inusuales, como la desaparición de animales de zoológicos y el escape de serpientes desde una granja, lo que obligó a tomar precauciones adicionales de salud pública, según AP.

## China frente al clima extremo

China enfrenta todos los años inundaciones, tifones, sequías, olas de calor y tormentas severas, pero la intensidad de algunos eventos recientes preocupa a especialistas y autoridades. El país tiene una enorme capacidad de movilización estatal, con evacuaciones masivas, equipos de rescate y obras hidráulicas de gran escala. Sin embargo, la velocidad y fuerza de los fenómenos extremos está poniendo a prueba incluso esos sistemas.

El cambio climático no explica cada tormenta individual de manera automática, pero sí aumenta el riesgo de lluvias más intensas, tifones más destructivos y eventos extremos más frecuentes. En regiones urbanizadas, con ríos intervenidos, represas, rutas y expansión inmobiliaria, el agua encuentra cada vez menos espacio para escurrir sin causar daños.

Guangxi es una región especialmente sensible porque combina zonas montañosas, ríos, áreas rurales y ciudades en expansión. Cuando una tormenta tropical deja lluvias persistentes, el riesgo no está solo en la costa: también aparece tierra adentro, en forma de crecidas repentinas y deslizamientos.

## Una advertencia para Asia

La tormenta en Guangxi no puede leerse como un episodio aislado. En la misma semana, Reuters informó que Bavi amenazaba con lluvias extremas en Taiwán y el este de China, mientras otras zonas de Asia también sufrían deslizamientos y temporales. El clima extremo está marcando la agenda regional, con gobiernos obligados a evacuar poblaciones, cerrar puertos, suspender vuelos y preparar respuestas militares o civiles de emergencia.

En ese contexto, la pregunta central es si los sistemas de prevención alcanzan. China puede evacuar a 130.000 personas en Guangxi, pero el número de muertos muestra que todavía hay zonas donde el aviso, la infraestructura o la capacidad de respuesta no llegan a tiempo.

La prevención no depende solo de alertas meteorológicas. También exige mantenimiento de presas, mapas de riesgo actualizados, viviendas seguras, rutas de evacuación, comunicación local y capacidad de llegar rápido a aldeas remotas.

## Lo que viene

Las aguas comenzaron a retroceder en algunas zonas, pero la emergencia está lejos de terminar. Las autoridades deberán seguir buscando desaparecidos, asistir a evacuados, revisar embalses, reparar caminos y evaluar daños agrícolas. En paralelo, el avance de Bavi obliga a mantener la alerta en otras provincias chinas y en Taiwán.

Para Guangxi, el saldo es devastador: decenas de muertos, miles de desplazados y una infraestructura hídrica nuevamente bajo sospecha. La tormenta pasó, pero dejó una advertencia clara para el sur de China: en tiempos de fenómenos más extremos, una lluvia persistente puede convertirse en catástrofe cuando se combinan presas saturadas, ciudades vulnerables y comunidades enteras atrapadas por el agua.

La tragedia también deja una imagen de época. Mientras el mundo mira tifones cada vez más potentes y lluvias que rompen registros, la discusión ya no es solo meteorológica. Es urbana, social, climática y política. Porque cada inundación extrema muestra lo mismo: no alcanza con esperar que pase la tormenta; hay que preparar ciudades y regiones para un clima que ya no se comporta como antes.

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