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  - "IBM"
author_name: "Alejandro Cabrera"
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# IBM se derrumba en Wall Street: la paradoja de una inteligencia artificial que empieza a golpear al negocio tecnológico tradicional

IBM protagoniza una de las jornadas más dramáticas de su historia bursátil. Las acciones de la compañía tecnológica se desplomaron este martes en Wall Street después de que la empresa difundiera anticipadamente parte de sus resultados del segundo trimestre y reconociera que sus ingresos y ganancias quedaron por debajo de las expectativas del mercado.

Cerca de las 12.50 de la Argentina, los títulos cotizaban alrededor de los 215 dólares y acumulaban una caída cercana al 26%. Durante la rueda tocaron un mínimo de 213,34 dólares, después de haber cerrado la jornada anterior por encima de los 290 dólares. La baja redujo la capitalización bursátil de IBM a aproximadamente 205.000 millones de dólares y borró, de manera provisoria, más de 70.000 millones de valor de mercado.

La reacción no se produjo solamente porque IBM ganará menos de lo esperado. Lo que inquietó a los inversores fue la explicación de la empresa: el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está obligando a las grandes compañías a gastar cada vez más en servidores, sistemas de almacenamiento y memorias, postergando contratos de software y otros proyectos tecnológicos.

La inteligencia artificial, presentada durante los últimos años como la gran oportunidad de crecimiento para IBM, aparece ahora también como una amenaza para algunas de sus líneas tradicionales.

## Los números que desataron el derrumbe

IBM informó de manera preliminar que durante el segundo trimestre obtuvo ingresos por 17.200 millones de dólares, apenas un 1% más que en el mismo período del año anterior.

La cifra quedó unos 660 millones de dólares por debajo de los 17.860 millones que esperaba el mercado. En términos porcentuales, la diferencia fue cercana al 3,7%, una brecha considerable para una compañía madura y ampliamente seguida por los analistas.

La ganancia ajustada fue de 2,93 dólares por acción, frente a una expectativa de aproximadamente 3,01 dólares. Bajo las normas contables tradicionales, el beneficio fue de 2,27 dólares por acción, un 2% menos que el año anterior.

El comportamiento de los distintos negocios mostró dónde se produjo el problema. Los ingresos de software crecieron un 5%, pero quedaron por debajo de lo que IBM y los inversores habían proyectado. La división de consultoría permaneció prácticamente estancada y la facturación de infraestructura cayó un 7%.

También se deterioraron algunos márgenes. El margen bruto bajó un punto porcentual hasta el 57,7%, mientras el margen de ingresos antes de impuestos descendió al 14,4%. El flujo de caja libre acumulado durante la primera mitad del año alcanzó los 4.800 millones de dólares.

Los resultados son todavía preliminares. IBM presentará sus balances definitivos el miércoles 22 de julio y advirtió que las cifras finales podrían incluir pequeñas modificaciones. Sin embargo, la empresa decidió anticipar la información debido a la magnitud del incumplimiento frente a las previsiones anteriores.

El director ejecutivo, Arvind Krishna, reconoció abiertamente que la compañía cometió errores de ejecución. Afirmó que IBM no reaccionó con suficiente rapidez frente al cambio en los patrones de gasto de sus clientes y que varios contratos importantes no se cerraron dentro de los plazos previstos.

No atribuyó el problema solamente a factores externos. La compañía sabía que podía producirse una alteración en las cadenas de suministro, pero subestimó la magnitud con la que las empresas reasignarían sus presupuestos.

## La inteligencia artificial cambió el destino del dinero

El origen inmediato del problema se encuentra en los presupuestos tecnológicos de las grandes empresas.

Bancos, aseguradoras, industrias, gobiernos y multinacionales suelen distribuir sus inversiones entre software, consultoría, servidores, sistemas de almacenamiento, redes y servicios de nube. El auge de la inteligencia artificial modificó rápidamente ese equilibrio.

Para entrenar y operar modelos avanzados son necesarios centros de datos con enormes cantidades de procesadores, memoria y capacidad de almacenamiento. La demanda creció con tanta velocidad que comenzaron a aparecer restricciones en la oferta y expectativas de nuevos aumentos de precios.

Frente a ese escenario, varios clientes de IBM adelantaron la compra de servidores, memorias y sistemas de almacenamiento para asegurarse disponibilidad y evitar pagar más durante los próximos meses.

El dinero utilizado para esas adquisiciones salió de otros sectores del presupuesto. Como consecuencia, contratos de software, procesamiento de transacciones y servicios tecnológicos fueron demorados, reducidos o trasladados al trimestre siguiente.

El problema no significa que las empresas hayan dejado de invertir en tecnología. Están invirtiendo de una manera diferente: primero compran la infraestructura física que necesitan para desarrollar inteligencia artificial y postergan determinadas aplicaciones o servicios.

Esa reasignación favorece a los fabricantes de chips, memorias y equipos para centros de datos, pero perjudica en el corto plazo a las compañías que dependen principalmente de licencias de software y contratos empresariales.

La advertencia de IBM golpeó también a otras firmas del sector. Microsoft, Salesforce, ServiceNow e Intuit registraron bajas mientras los inversores evaluaban si el fenómeno podía repetirse en toda la industria.

El mercado comenzó a preguntarse si la inteligencia artificial está generando un ecosistema tecnológico de dos velocidades. De un lado aparecen los fabricantes de semiconductores y proveedores de infraestructura, que reciben grandes inversiones. Del otro quedan las empresas de software tradicional, obligadas a competir por presupuestos corporativos cada vez más absorbidos por el costo de construir centros de datos.

## El traspié del sistema z17

Otro punto particularmente sensible fue el rendimiento del negocio de mainframes.

IBM había presentado al z17 como uno de los lanzamientos más importantes de su historia reciente. Estos sistemas son grandes computadoras utilizadas por bancos, gobiernos, aerolíneas y empresas que necesitan procesar enormes volúmenes de operaciones con elevados niveles de seguridad y disponibilidad.

La compañía aseguró anteriormente que el lanzamiento había tenido el inicio más fuerte de la historia de sus plataformas centrales. No obstante, durante el segundo trimestre el desempeño resultó considerablemente inferior a lo esperado.

La caída no afectó solamente la venta de máquinas. Los mainframes generan ingresos adicionales mediante programas de procesamiento de transacciones, mantenimiento y servicios asociados. Cuando los clientes demoran la compra o actualización del equipo, también se retrasan esos contratos complementarios.

Krishna explicó que el desempeño del sistema Z y del software relacionado fue uno de los principales responsables del incumplimiento. La compañía esperaba que los ingresos de infraestructura comenzaran a caer después del fuerte ciclo inicial del z17, pero la baja terminó siendo más profunda.

A ese escenario se sumaron preocupaciones por la ciberseguridad. La evolución de herramientas capaces de automatizar y perfeccionar ataques informáticos llevó a numerosas compañías a revisar sus sistemas, alterar prioridades y demorar decisiones de compra.

IBM sostiene que la seguridad terminará generando nuevas oportunidades comerciales, pero durante el trimestre funcionó como otro factor de distracción para sus clientes.

## De las grandes expectativas al peor golpe en décadas

La reacción del mercado fue tan violenta porque IBM llegaba a la presentación con expectativas elevadas.

En enero, la empresa había cerrado 2025 destacando que su cartera relacionada con inteligencia artificial generativa superaba los 12.500 millones de dólares. La compañía aseguraba que la combinación de inteligencia artificial, software y nube híbrida estaba acelerando su transformación.

Durante el primer trimestre de 2026, IBM había informado ingresos por 15.900 millones de dólares, un crecimiento interanual del 9%. El software aumentó un 11%, la consultoría un 4% y la infraestructura un 15%.

Esos datos habían reforzado la expectativa de que la histórica empresa finalmente había encontrado una nueva etapa de crecimiento después de años de reestructuraciones, ventas de unidades y adquisiciones.

La nueva advertencia puso en duda esa lectura. Los inversores pasaron en pocas horas de considerar a IBM una beneficiaria de la inteligencia artificial a preguntarse si su estructura tradicional puede adaptarse con suficiente velocidad.

La caída llegó a superar el 25% durante la rueda y se encaminaba a convertirse en la peor jornada de IBM desde el derrumbe bursátil de 1987. Algunas mediciones la consideraban incluso la mayor caída intradiaria registrada por la compañía.

No se trata solamente del castigo por un trimestre débil. La cotización refleja una pérdida de confianza en las previsiones de la administración, especialmente después de que Krishna admitiera que varios negocios importantes no fueron cerrados y que la empresa reaccionó tarde.

## ¿Es una crisis estructural o un problema temporal?

IBM argumenta que parte del impacto puede ser transitorio.

Los clientes que adelantaron compras de infraestructura no necesariamente cancelaron sus proyectos de software. Algunos contratos podrían concretarse durante los próximos trimestres, una vez que las empresas terminen de asegurar servidores, memorias y almacenamiento.

La compañía también conserva áreas con buen desempeño. Red Hat, una de las adquisiciones más importantes de su historia, aceleró su crecimiento hasta el 11%. IBM afirmó además que HashiCorp y Confluent, incorporadas para reforzar su oferta de nube, datos y automatización, tuvieron resultados sólidos.

La empresa mantiene inversiones en inteligencia artificial empresarial, automatización, nube híbrida y computación cuántica. Su estrategia apunta a diferenciarse de las compañías enfocadas en productos de consumo y concentrarse en soluciones para bancos, industrias, administraciones públicas y grandes corporaciones.

Pero el derrumbe dejó expuestas varias preguntas.

La primera es cuánto tiempo durará la reasignación del gasto tecnológico. Si la escasez y los aumentos de precios continúan, las empresas podrían seguir priorizando la infraestructura durante varios trimestres.

La segunda es si IBM puede capturar suficiente negocio relacionado con inteligencia artificial para compensar la debilidad de sus plataformas históricas.

La tercera es la credibilidad de sus previsiones. Los mercados suelen tolerar factores externos, pero castigan con más dureza los errores de ejecución reconocidos por la propia administración.

La publicación definitiva del balance del 22 de julio será determinante. Los inversores buscarán conocer las previsiones para el resto del año, el estado de los contratos demorados y si la empresa todavía mantiene sus metas de flujo de caja y crecimiento.

El derrumbe de IBM también funciona como una advertencia para toda la industria. La inteligencia artificial no está beneficiando de manera uniforme a todas las compañías tecnológicas.

Mientras dispara la demanda de chips, servidores y centros de datos, obliga a las empresas a decidir qué inversiones pueden postergar. Por primera vez con tanta claridad, una de las mayores compañías del sector admitió que esa competencia por los presupuestos ya está afectando sus resultados.

IBM no cayó porque sus clientes hayan abandonado la tecnología. Cayó porque están gastando enormes cantidades de dinero en ella, pero no necesariamente en los productos que la compañía esperaba venderles durante este trimestre.

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