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title: "El hartazgo llegó al Senado: Mayans y Di Tullio exigieron terminar con la pelea entre Kicillof y Máximo Kirchner"
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description: "Dos referentes centrales del bloque peronista expresaron públicamente su cansancio por una interna que lleva meses paralizando al principal espacio opositor. La disputa combina el liderazgo de Cristina Kirchner, la candidatura presidencial de Axel Kicillof y el control de las listas para 2027."
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  - "Di Tullio"
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author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_description: "Novedades de la Política Argentina y sus principales actores en las esferas del poder. Casa Rosada y Congreso."
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# El hartazgo llegó al Senado: Mayans y Di Tullio exigieron terminar con la pelea entre Kicillof y Máximo Kirchner

La interna que divide al peronismo bonaerense dejó de ser una discusión limitada a Axel Kicillof, Máximo Kirchner y sus respectivos dirigentes. El malestar comenzó a extenderse hacia otros sectores del Partido Justicialista y este jueves quedó expuesto con una dureza poco habitual en las palabras de José Mayans y Juliana Di Tullio.

Los dos senadores, integrantes de la conducción del bloque peronista en la Cámara alta y dirigentes con diálogo directo con Cristina Kirchner, reclamaron que el gobernador bonaerense y el líder de La Cámpora dejen de prolongar una confrontación que consideran incomprensible para la mayor parte de la sociedad.

Mayans apeló a una pregunta retórica sobre qué consejo les daría Juan Domingo Perón y respondió que ambos deberían “arreglar el tema”. También calificó la disputa como un conflicto menor frente a la situación económica y política del país.

Di Tullio fue todavía más autocrítica. Reconoció que la discusión la tiene cansada, afirmó que solamente interesa a los dirigentes y admitió que la sociedad tiene motivos para rechazar a una dirigencia política concentrada en disputas de poder mientras una parte de la población atraviesa dificultades cotidianas.

La particularidad es que Di Tullio no pertenece al sector de Kicillof. Es una dirigente históricamente cercana a Cristina Kirchner e integra uno de los núcleos más importantes del cristinismo en el Senado. Su planteo refleja que el desgaste por la interna también comenzó a sentirse entre dirigentes que hasta ahora habían acompañado las posiciones de La Cámpora.

## Mayans pidió que el liderazgo se defina con votos

José Mayans es el presidente del bloque Justicialista en el Senado y uno de los dirigentes con mayor antigüedad dentro de la bancada peronista.

El senador formoseño sostuvo que Kicillof y Máximo Kirchner pueden tener diferencias, pero deben alcanzar un nivel de conversación que coloque primero los intereses nacionales, luego los del movimiento político y finalmente los proyectos personales.

Mayans también introdujo una definición central para el futuro de la interna: quien pretenda ejercer el liderazgo deberá demostrar que tiene votos.

Su planteo fue que en una democracia el mando político no puede surgir solamente de una designación, una tradición familiar o un acuerdo de cúpulas. La conducción debe ser legitimada por los afiliados o por el electorado.

El mensaje alcanza a los dos protagonistas.

Kicillof intenta utilizar sus dos mandatos como gobernador, su estructura territorial y el respaldo de numerosos intendentes para convertirse en el principal candidato presidencial del peronismo.

Máximo Kirchner, en cambio, conserva la conducción de La Cámpora, una fuerte presencia en las estructuras partidarias y la representación política más directa de Cristina Kirchner, pero todavía no demostró que pueda trasladar ese poder interno a una candidatura nacional competitiva.

Mayans sugirió que la solución puede encontrarse mediante una competencia electoral. El senador sostuvo que los responsables de conducir al peronismo deben ser elegidos por los propios peronistas y luego ponerse a consideración de toda la sociedad.

## Di Tullio defendió las PASO y relativizó las diferencias

Juliana Di Tullio también propuso que el conflicto se resuelva mediante elecciones primarias.

La senadora afirmó que el peronismo debe ordenarse utilizando los instrumentos disponibles y consideró que las PASO pueden servir para definir las candidaturas de 2027.

Su posición coincide parcialmente con la estrategia que impulsa Kicillof. El gobernador considera que actualmente no existen condiciones para construir un candidato presidencial por consenso y que la manera más transparente de resolver el liderazgo es mediante una competencia abierta.

Di Tullio, sin embargo, cuestionó la profundidad real de la pelea. Aseguró que conversa con integrantes de los distintos sectores y que no encuentra diferencias programáticas suficientemente importantes para justificar el nivel de enfrentamiento.

La discusión no gira principalmente alrededor de dos modelos económicos, sociales o institucionales claramente diferenciados. Está vinculada con quién conduce el espacio, quién administra las listas y quién representa al peronismo en la elección presidencial.

Por eso la senadora describió la situación como desconcertante. La confrontación continúa aumentando, pero sus protagonistas comparten buena parte de sus diagnósticos sobre el gobierno de Javier Milei, la economía, el papel del Estado y la necesidad de construir una alternativa opositora.

## Cómo comenzó la ruptura entre Kicillof y los Kirchner

Axel Kicillof llegó a la gobernación bonaerense en 2019 como uno de los dirigentes más estrechamente identificados con Cristina Kirchner.

Había sido ministro de Economía durante su segunda presidencia, diputado nacional por Unidad Ciudadana y una de las principales figuras promovidas por la expresidenta para renovar la oferta electoral del kirchnerismo.

La relación comenzó a deteriorarse durante el armado electoral de 2023. Dirigentes cercanos al gobernador aseguran que Cristina y Máximo Kirchner demoraron la confirmación de su candidatura a la reelección y lo obligaron a atravesar una negociación desgastante.

La ruptura adquirió otra dimensión cuando Kicillof comenzó a construir una fuerza propia, el Movimiento Derecho al Futuro. El gobernador incorporó intendentes, ministros, sindicalistas y dirigentes que buscaban una alternativa a la conducción de La Cámpora.

El nuevo espacio dejó en claro que Kicillof ya no estaba dispuesto a ser exclusivamente un delegado de Cristina Kirchner en la provincia. Quería construir autonomía y proyectarse hacia una candidatura presidencial.

La tensión se profundizó durante 2025 por la decisión de desdoblar las elecciones bonaerenses. El gobernador avanzó con una estrategia provincial que no coincidía con las preferencias de Máximo Kirchner y el sector camporista.

Aunque el peronismo logró preservar formalmente la unidad electoral, el armado de las listas dejó heridas abiertas. Los sectores de Kicillof y Máximo Kirchner compitieron por cada candidatura, por los lugares legislativos y por el control territorial de los municipios.

Después de las elecciones nacionales de octubre de 2025, en las que La Libertad Avanza consiguió imponerse incluso en la provincia de Buenos Aires, los reproches se multiplicaron.

El cristinismo cuestionó la estrategia del gobernador y su construcción separada. El kicillofismo respondió que La Cámpora había perdido capacidad para representar a una mayoría y que debía permitir una renovación de la conducción.

## Kicillof tomó el PJ bonaerense, pero la tregua duró poco

En febrero de 2026, Máximo Kirchner dejó la presidencia del Partido Justicialista bonaerense y Kicillof asumió la conducción.

El acuerdo evitó una elección interna que amenazaba con dividir al partido. Sin embargo, no significó una reconciliación política.

Kicillof pudo tomar el control del PJ provincial recién durante el séptimo año de su gestión. Para entonces había reunido el respaldo de una cantidad considerable de intendentes que se habían alejado de La Cámpora o que buscaban reducir su influencia.

Máximo Kirchner aceptó ceder la presidencia partidaria, pero conservó la estructura de su agrupación, legisladores, municipios aliados y posiciones dentro del peronismo nacional.

La disputa simplemente cambió de escenario. Ya no se concentró en quién presidía el PJ bonaerense, sino en quién sería candidato presidencial y quién controlaría la sucesión provincial en 2027.

Kicillof no puede presentarse para un tercer mandato consecutivo como gobernador. Por eso el peronismo debe definir simultáneamente dos candidaturas decisivas: la presidencial y la destinada a conservar el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

El gobernador busca proyectarse hacia la Casa Rosada y pretende que su sector tenga influencia en la selección de su sucesor.

La Cámpora teme que una consolidación completa del kicillofismo termine desplazándola de las estructuras partidarias y reduzca el liderazgo de Cristina y Máximo Kirchner.

## El discurso de Máximo Kirchner que volvió a romper la relación

La tensión alcanzó uno de sus puntos más altos durante el acto realizado en Parque Lezama para reclamar la libertad de Cristina Kirchner.

Máximo Kirchner cuestionó a los dirigentes peronistas que reclamaban unidad, pero no visitaban a la expresidenta en el departamento donde cumple prisión domiciliaria.

Aunque evitó nombrarlo directamente en algunos pasajes, el principal destinatario fue Kicillof. El gobernador no asistió al acto y mantiene congelada su relación con Cristina Kirchner.

El líder de La Cámpora también advirtió sobre el riesgo de regresar al poder con un presidente que posteriormente se distancie del espacio que lo llevó a la Casa Rosada. La referencia fue interpretada como una comparación entre Kicillof y Alberto Fernández.

El cristinismo considera que la experiencia del gobierno del Frente de Todos demostró los riesgos de apoyar a un candidato que, una vez en la Presidencia, construye poder propio y deja de responder a la conducción de Cristina Kirchner.

El kicillofismo interpretó ese planteo como una confirmación de que Máximo y Cristina no confían en el gobernador y no desean que sea el candidato presidencial del espacio.

Después del discurso, dirigentes cercanos a Kicillof descartaron una reunión política con Máximo Kirchner y comenzaron a trabajar abiertamente en un escenario de PASO contra un candidato respaldado por la expresidenta.

## La relación congelada con Cristina Kirchner

Cristina Kirchner y Kicillof llevan meses sin mantener una conversación política relevante.

Desde el cristinismo le reprochan al gobernador no haber visitado reiteradamente a la expresidenta durante su prisión domiciliaria. Consideran que Kicillof llegó a sus principales cargos gracias al impulso político de Cristina y que ahora intenta despegarse de ella para ampliar su base electoral.

Cerca del gobernador rechazan esa interpretación. Recuerdan que Kicillof defendió públicamente la inocencia de Cristina Kirchner, cuestionó su condena y participó de actividades contra su inhabilitación.

La diferencia, sostienen, es que no está dispuesto a aceptar que cada decisión política sea subordinada a la conducción de la expresidenta o de su hijo.

Kicillof ya mantuvo un encuentro con Cristina durante 2025, pero la reunión terminó con reproches y sin una fotografía pública. Desde entonces, el gobernador no volvió a visitarla y tampoco acepta hacerlo como respuesta a las presiones de La Cámpora.

En La Plata aseguran que está dispuesto a conversar con Cristina sobre el futuro, las candidaturas y el programa electoral. No quiere, en cambio, participar de una reunión destinada únicamente a revisar los conflictos del pasado y distribuir responsabilidades.

## Cristina continúa siendo el centro de la disputa

La condena y la inhabilitación perpetua de Cristina Kirchner modificaron el equilibrio interno del peronismo, pero no eliminaron su influencia.

La expresidenta conserva un núcleo electoral importante, controla el PJ nacional y mantiene una fuerte ascendencia sobre La Cámpora, parte del sindicalismo, organizaciones sociales y dirigentes provinciales.

Su presentación ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para intentar revisar la condena volvió a instalar la posibilidad política de que pueda recuperar su capacidad de presentarse a elecciones.

Aunque jurídicamente ese escenario continúa siendo incierto, la sola posibilidad altera los planes de Kicillof y de los demás precandidatos.

Si Cristina no puede competir, el gobernador bonaerense aparece como uno de los dirigentes mejor posicionados para representar al peronismo en 2027.

Si la expresidenta recuperara su habilitación o decidiera respaldar a otro postulante, Kicillof tendría que enfrentar una interna mucho más compleja.

Máximo Kirchner mantiene esa posibilidad abierta. En sus intervenciones públicas evita reconocer a Kicillof como candidato natural y sostiene que el peronismo no debe aceptar postulantes “por default”.

El gobernador respondió indirectamente con la propuesta de las PASO: quien considere que tiene mayor respaldo deberá demostrarlo en las urnas.

## Una interna que también incluye a Massa, Uñac y Grabois

La disputa no se limita a Kicillof y Máximo Kirchner.

Sergio Uñac ya manifestó su intención de ser candidato presidencial y reclama que el peronismo incorpore una representación federal en su fórmula.

Juan Grabois también quiere competir y defiende una primaria amplia que incluya a todas las vertientes del campo nacional y popular.

Sergio Massa sostiene públicamente que no está concentrado en una candidatura, pero dirigentes del Frente Renovador continúan mencionándolo como una opción capaz de articular a los distintos sectores.

Ricardo Quintela intenta actuar como mediador y reunir al gobernador bonaerense con Máximo Kirchner. El mandatario riojano organizó encuentros y convocatorias destinadas a reconstruir el diálogo, aunque hasta ahora no consiguió una reconciliación.

Dentro de La Cámpora también aparece el nombre de Eduardo “Wado” de Pedro como una alternativa propia ante la imposibilidad de que Cristina Kirchner sea candidata.

La cantidad de postulantes refuerza la posición de quienes reclaman PASO. Sin un mecanismo de competencia, el peronismo podría llegar dividido a la elección general y repetir un escenario similar al de 2003, cuando diferentes candidatos vinculados con el justicialismo participaron por separado.

## El riesgo de que Milei elimine las PASO

La discusión sobre las primarias tiene una dificultad adicional: el Gobierno pretende eliminarlas.

Para Kicillof y otros sectores peronistas, las PASO son actualmente la herramienta más razonable para evitar una ruptura definitiva. Permitirían que cada corriente presente su candidato y que después todas acompañen al ganador.

Si el oficialismo consigue derogar las primarias, el PJ deberá organizar una interna partidaria propia, construir una candidatura de consenso o permitir que distintos sectores compitan mediante alianzas separadas en la elección general.

La tercera posibilidad sería la más favorable para Javier Milei. Una oposición dividida aumentaría las posibilidades de reelección del Presidente incluso en un escenario de desgaste económico o pérdida de imagen.

La prolongación de la pelea ya está beneficiando al oficialismo porque impide que el peronismo concentre su discurso en los problemas de la gestión nacional y le dificulta presentarse como una alternativa ordenada.

## La advertencia política de Di Tullio y Mayans

Las declaraciones de Di Tullio y Mayans son importantes porque no provinieron de dirigentes marginales ni de adversarios internos de Cristina Kirchner.

Ambos forman parte del corazón parlamentario del peronismo y acompañaron durante años las estrategias del kirchnerismo.

Su intervención muestra que existe un creciente cansancio entre senadores, gobernadores e intendentes que consideran que la disputa bonaerense está ocupando toda la agenda partidaria.

También refleja una preocupación electoral. Falta poco más de un año para las presidenciales de 2027 y el peronismo todavía no definió un programa común, una conducción reconocida ni un método acordado para seleccionar candidatos.

Mayans y Di Tullio no pidieron que alguno de los sectores se retire. Reclamaron que las diferencias se resuelvan mediante el diálogo o el voto y que la pelea deje de desarrollarse exclusivamente mediante discursos, actos y mensajes cruzados.

El planteo puede resumirse en una advertencia: la sociedad difícilmente confíe en que el peronismo puede ordenar el país si no consigue ordenar primero su propia interna.

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