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title: "Milei vs. Kicillof en 2027: las últimas encuestas anticipan una elección presidencial voto a voto"
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description: "Javier Milei conserva una ventaja importante cuando el peronismo aparece dividido en primera vuelta, pero esa diferencia prácticamente desaparece en un enfrentamiento directo con Axel Kicillof. CB Global Data le da al Presidente apenas 1,4 puntos de ventaja en un balotaje; Trends reduce la distancia a un punto y Proyección directamente registra un empate. AtlasIntel/Bloomberg y Giacobbe muestran, además, que ambos dirigentes tienen más rechazo que apoyo. A más de un año de la elección, la economía y la capacidad del gobernador bonaerense para unificar al peronismo aparecen como las variables que pueden definir la Presidencia."
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date_published: "2026-08-11T13:03:00-03:00"
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author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_description: "Novedades de la Política Argentina y sus principales actores en las esferas del poder. Casa Rosada y Congreso."
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# Milei vs. Kicillof en 2027: las últimas encuestas anticipan una elección presidencial voto a voto

Si las elecciones presidenciales argentinas fueran hoy, Javier Milei partiría con una ventaja importante: es el único candidato que aparece de manera relativamente constante alrededor de un tercio del electorado, conserva un núcleo duro que atravesó diferentes crisis económicas y políticas y se beneficia de una oposición que todavía está fragmentada. Sin embargo, cuando las encuestadoras eliminan a los candidatos secundarios y plantean directamente una segunda vuelta entre el Presidente y Axel Kicillof, aquella superioridad prácticamente desaparece.

Las mediciones difundidas entre julio y los primeros días de agosto de 2026 presentan diferencias metodológicas y resultados distintos, pero convergen en un escenario: **una elección Milei-Kicillof sería actualmente demasiado pareja como para afirmar quién ganaría**. CB Global Data ubica al Presidente 1,4 puntos arriba; Trends lo coloca apenas un punto por delante; Proyección registra un empate exacto; y un relevamiento anterior de OPSA-UBA llegó incluso a otorgarle una ventaja considerable al gobernador bonaerense.

El panorama supone un cambio importante respecto de principios de 2026, cuando diferentes estudios otorgaban al oficialismo diferencias mucho más cómodas y la discusión se concentraba fundamentalmente en quién podía convertirse en el principal opositor. Kicillof terminó ocupando ese lugar y el escenario comenzó a parecerse cada vez más a una polarización anticipada entre dos proyectos económicos y políticos prácticamente opuestos.

Todavía falta más de un año para votar y ninguna encuesta puede considerarse un pronóstico electoral. Pero si se combinan intención de voto, imagen, rechazo, situación económica y distribución territorial del apoyo, aparece una hipótesis bastante sólida: **Milei sería hoy favorito para terminar primero en la primera vuelta, pero llegaría a un eventual balotaje contra Kicillof sin una ventaja estadísticamente significativa.**

## CB: Milei primero con la oposición dividida, pero empate técnico en el balotaje

La encuesta nacional más reciente de CB Global Data es probablemente una de las que mejor explica la paradoja electoral que enfrenta Milei. El trabajo fue realizado el 30 y 31 de julio sobre 1.252 personas de todo el país, con un margen de error informado de ±2,8 puntos.

Cuando CB presentó una lista amplia de candidatos, Milei obtuvo **32,4%**, muy por encima de cada adversario individual. Cristina Kirchner apareció con 15,2%, Kicillof con 14,7%, Myriam Bregman con 7,6% y Victoria Villarruel con 6,4%. También hubo 9,6% de indecisos y 5,9% de votos blancos o nulos.

Tomada superficialmente, la medición parecería mostrar una victoria cómoda para Milei: aventaja a Kicillof por 17,7 puntos. Pero el problema es que el escenario presentado divide artificialmente al electorado peronista entre Cristina Kirchner y el gobernador. Sumados, ambos espacios llegan al 29,9%, apenas 2,5 puntos por debajo del Presidente. Esa suma no significa que todos los votantes de Cristina automáticamente elegirían a Kicillof, pero sí muestra por qué la fragmentación opositora es actualmente una de las principales fortalezas electorales de Milei.

Cuando CB elimina esa división y pregunta directamente qué ocurriría en un balotaje, la elección cambia completamente. **Milei obtiene 43% y Kicillof 41,6%**. Quedan 8,8% de indecisos y 6,6% de voto blanco o nulo. La diferencia es de solamente 1,4 puntos y está muy por debajo del margen de error del estudio, por lo que técnicamente la encuesta describe un empate.

El contraste es revelador. Milei dispone hoy de un piso electoral más concentrado. Kicillof depende mucho más de conseguir que el peronismo llegue unido al momento de la elección.

Si Cristina Kirchner, el massismo, gobernadores e intendentes presentaran candidatos separados o sostuvieran una pelea hasta cerca de la elección, Milei podría llegar a la primera vuelta con una ventaja considerable. Si la oposición llegara unificada detrás de Kicillof, la diferencia prácticamente desaparecería.

## Trends: 41 a 40, otra elección dentro del margen de error

La medición nacional de Trends difundida el 7 de agosto llegó a una conclusión casi idéntica. La Libertad Avanza aparece apenas dos puntos por encima del peronismo cuando la pregunta se realiza por espacio político, pero la distancia se achica todavía más cuando los consultados deben elegir entre los dos principales candidatos presidenciales.

En un eventual balotaje, **Milei obtiene 41% y Kicillof 40%**. La distancia es solamente de un punto.

Nuevamente aparece una parte importante del electorado sin incorporar a ninguno de los dos candidatos. Esos votantes son fundamentales porque Milei y Kicillof poseen simultáneamente pisos elevados y techos relativamente bajos. Ambos movilizan adhesiones intensas, pero también rechazos muy fuertes.

La elección, por lo tanto, no se definiría solamente por quién conserve mejor a su núcleo duro. Se definiría especialmente entre aquellos argentinos que **no quieren votar ni a Milei ni a Kicillof**, pero que eventualmente tendrán que escoger entre los dos si efectivamente llegan a un balotaje.

Ese fenómeno ya ocurrió en 2023. Patricia Bullrich obtuvo casi seis millones de votos en la primera vuelta y sus electores se convirtieron posteriormente en el sector decisivo de la segunda ronda entre Milei y Sergio Massa. Algo parecido podría ocurrir en 2027 con los votantes del PRO, el peronismo no kirchnerista, la izquierda, sectores radicales y las nuevas fuerzas provinciales.

## Proyección: empate exacto, 39,9% a 39,9%

El relevamiento de Proyección Consultores fue todavía más contundente. La firma encuestó a 1.817 personas entre el 1 y el 10 de julio y obtuvo un resultado de absoluta paridad.

En intención de voto presidencial, Milei alcanzó **33,7% y Kicillof 32,1%**, una diferencia de apenas 1,6 puntos con un margen de error de ±2,3%. Myriam Bregman quedó tercera con 6,9%.

En segunda vuelta, directamente no apareció diferencia: **39,9% para Milei y 39,9% para Kicillof**.

Pero quizá el dato más importante sea lo que queda afuera de esos porcentajes. Un 13,7% respondió que votaría en blanco y otro 6,5% no sabía qué hacer. Es decir, aproximadamente uno de cada cinco argentinos no elegía a ninguno de los dos candidatos.

Ese universo supera ampliamente cualquier diferencia que hoy puedan mostrar las encuestas y convierte la campaña futura en una competencia por el centro electoral.

Proyección también encontró una explicación económica para esa volatilidad: 49,1% identificó los bajos ingresos personales y familiares como su principal problema, mientras 72% aseguró que su situación económica familiar había empeorado durante los últimos meses. Solamente 29% consideró que las políticas gubernamentales habían tenido un impacto positivo sobre su situación personal o familiar.

Esto conecta directamente el escenario electoral con la evolución del poder adquisitivo. Milei puede llegar a 2027 con inflación considerablemente menor, equilibrio fiscal y crecimiento en determinados sectores, pero si esas mejoras no terminan reflejándose en ingresos, empleo y consumo, existe una parte importante del electorado que podría reconocer la estabilización macroeconómica y simultáneamente votar contra el Gobierno.

## AtlasIntel y Bloomberg: Milei todavía tiene un piso competitivo, pero su rechazo llegó a niveles récord

La última medición de LatAm Pulse realizada por **AtlasIntel para Bloomberg** no funciona exactamente igual que CB, Trends o Proyección porque su publicación de julio se concentró principalmente en aprobación de gobierno, percepción económica e imagen de dirigentes y no en un balotaje Milei-Kicillof.

Sin embargo, sus números resultan fundamentales para entender el escenario.

La aprobación presidencial cayó en julio a **37,1%**, mientras la desaprobación llegó al **62,4%**, el peor resultado de Milei en la serie de AtlasIntel. Además, 70% calificó negativamente la situación económica argentina y 56% dijo esperar que empeore durante los próximos seis meses.

La caída no implica que Milei haya perdido competitividad electoral. De hecho, ese 35%-40% que todavía lo acompaña aparece sistemáticamente en diferentes encuestadoras y constituye su principal activo. Es un núcleo suficientemente grande como para colocarlo casi automáticamente en una segunda vuelta mientras la oposición permanezca fragmentada.

El problema está en el techo.

En el ranking de dirigentes de AtlasIntel correspondiente a julio, Milei registró aproximadamente **39% de imagen positiva y 59% negativa**, mientras Kicillof quedó en **38% positivo y 58% negativo**. Los dos están prácticamente empatados en valoración favorable y ambos tienen un rechazo mayoritario.

La diferencia es importante porque Milei ya gobierna. Para el Presidente, una desaprobación superior al 60% funciona como evaluación concreta de una administración que lleva más de dos años y medio. Kicillof también gobierna la provincia de Buenos Aires y tiene desgaste propio, pero todavía puede intentar presentarse nacionalmente como alternativa.

AtlasIntel viene mostrando además un cambio durante 2026. En marzo, Kicillof consiguió superar por primera vez a Milei en imagen positiva: 38% contra aproximadamente 37%. En abril la brecha llegó a ser todavía mayor, con 46% para Kicillof frente a 36% para Milei. La distancia luego volvió a reducirse, pero el hecho político ya había ocurrido: el gobernador dejó de ser solamente el dirigente fuerte de la provincia de Buenos Aires y pasó a competir nacionalmente en niveles similares al Presidente.

## Giacobbe: prácticamente empatados en imagen, pero Kicillof tiene menor rechazo

La última medición nacional de **Giacobbe & Asociados**, realizada entre el 30 de junio y el 6 de julio sobre 2.500 casos, aporta otra pieza del mismo rompecabezas.

Milei obtuvo **37,5% de imagen positiva**, mientras Kicillof llegó al **37,1%**. Apenas cuatro décimas los separaron.

La diferencia más significativa apareció en el rechazo. Milei alcanzó **56,9% de imagen negativa**, su peor resultado histórico dentro de la serie de Giacobbe, mientras Kicillof registró **51,9%**. El gobernador tiene, por lo tanto, casi cinco puntos menos de rechazo.

Esto no significa que Kicillof necesariamente ganaría una elección. Imagen e intención de voto son variables diferentes. Un dirigente puede ser mejor valorado y recibir menos votos, o tener una imagen negativa elevada pero conseguir igualmente que una mayoría lo elija frente a un adversario todavía más rechazado.

Pero el dato es relevante para un balotaje.

Si Milei y Kicillof conservan pisos cercanos a 35%-40%, el vencedor deberá crecer por encima de esos núcleos. Para lograrlo, importa tanto conseguir nuevos simpatizantes como reducir el rechazo.

En ese punto aparece actualmente una pequeña ventaja potencial para el gobernador.

## Un promedio de encuestas muestra a Milei adelante en primera vuelta

Otra forma de observar el escenario es comparar diferentes trabajos en lugar de depender de una única consultora.

Una recopilación difundida a mediados de julio tomó encuestas de Opinaia, DC, Isasi-Burdman, Trespuntozero, Tendencias, QSocial, Proyección, AtlasIntel, RDT Consultores, Equipo Mide, Explanans, Universidad de San Andrés y OPSA-UBA.

El promedio otorgaba a **Milei 33,1% y Kicillof 25,7%** cuando se preguntaba por candidatos presidenciales. La diferencia era de 7,4 puntos.

La Libertad Avanza también aparecía primero cuando se preguntaba por espacios: 32,3% frente a 23,5% del peronismo kirchnerista. El PRO conservaba alrededor de 6,3%, la izquierda 6,8% y el volumen de indecisos alcanzaba casi 17%.

Estos números confirman que **Milei continúa siendo hoy el favorito para ganar una primera vuelta**.

Pero no necesariamente para ganar la elección presidencial.

El sistema argentino establece que una fórmula necesita superar el 45% de los votos afirmativos válidos o alcanzar al menos 40% y aventajar por más de diez puntos al segundo para consagrarse sin balotaje. Si nadie alcanza esas condiciones, las dos fórmulas más votadas compiten en una segunda vuelta.

Con Milei moviéndose actualmente alrededor del 32%-35%, ninguna de las principales mediciones lo coloca cerca de una victoria en primera vuelta.

La consecuencia probable, si la fotografía actual se mantuviera, sería nuevamente un balotaje.

## Una encuesta de la UBA llegó a mostrar a Kicillof casi nueve puntos arriba

No todas las mediciones son favorables a Milei. El Monitor Sociopolítico y Electoral de OPSA de la Universidad de Buenos Aires, realizado sobre 2.184 casos y publicado en junio, presentó uno de los escenarios más favorables para Kicillof.

Ante un balotaje entre ambos, el gobernador alcanzó **48,2% frente al 39,3% de Milei**, una diferencia de 8,9 puntos. El 12% respondió que no votaría a ninguno.

Es una diferencia mucho mayor a la registrada posteriormente por CB, Trends o Proyección y por eso no debería utilizarse aisladamente para afirmar que Kicillof es favorito.

Pero su composición interna resulta interesante.

Entre quienes habían votado a Milei en el balotaje de 2023, aproximadamente 70% volvería a elegirlo, mientras 16,6% se inclinaría por Kicillof y 13,1% por ninguno. En cambio, entre los antiguos votantes de Massa, Kicillof retendría 95,5%.

La diferencia muestra uno de los desafíos centrales para el oficialismo: Milei conserva un núcleo sólido, pero necesita recuperar a votantes de 2023 que en algún momento comenzaron a alejarse.

## El Conurbano es actualmente el gran agujero electoral de Milei

Existe otro problema territorial especialmente importante para el Presidente.

CB Global Data realizó entre el 1 y el 4 de agosto un enorme relevamiento de 14.741 casos en los 24 municipios del Gran Buenos Aires. Allí comparó la imagen positiva de Milei y Kicillof distrito por distrito.

El gobernador se impuso en **21 de los 24 municipios**.

Milei solamente logró superarlo en San Isidro, Vicente López y Tigre, tres distritos de la zona norte con niveles de ingreso superiores al promedio del Conurbano.

Las diferencias llegan a ser enormes en algunos municipios populares. Kicillof supera a Milei por 31 puntos en Florencio Varela, 28,5 en La Matanza y 22,8 en Almirante Brown. Además, el Presidente registra más de 50% de imagen negativa en los 24 distritos relevados.

Este mapa importa porque la provincia de Buenos Aires es el distrito electoral más grande del país y el Conurbano constituye su principal concentración de votantes.

Para Kicillof, obtener una diferencia muy importante en el Gran Buenos Aires sería indispensable para compensar provincias donde Milei mantiene ventajas considerables.

Para el Presidente, reducir la derrota bonaerense es probablemente tan importante como ganar Córdoba, Mendoza o la Ciudad de Buenos Aires.

## Milei tiene una ventaja: el interior productivo y el voto antikirchnerista

El oficialismo mantiene fortalezas que una fotografía concentrada sobre el Conurbano puede ocultar.

El modelo económico beneficia especialmente a sectores vinculados con energía, hidrocarburos, minería y agro, actividades con gran peso en provincias como Neuquén, Mendoza, San Juan y determinados distritos productivos del centro argentino. La recuperación también tiene características diferentes fuera de los grandes centros urbanos dependientes del consumo, la construcción y la industria manufacturera.

Además, Milei conserva un activo electoral que no aparece completamente en las encuestas de imagen: el **rechazo al regreso del kirchnerismo**.

Muchos argentinos pueden estar insatisfechos con su situación económica y desaprobar aspectos de la gestión, pero eso no significa automáticamente que estén dispuestos a votar a Kicillof.

El gobernador fue ministro de Economía de Cristina Kirchner, mantiene una identificación histórica con ese espacio y gobierna la provincia de Buenos Aires desde 2019. Para ampliar su techo nacional tendrá que convencer a votantes que desean un cambio respecto de Milei pero tampoco quieren volver al kirchnerismo.

Esa es probablemente la principal oportunidad del Presidente.

Una elección planteada exclusivamente como continuidad o cambio favorece a Kicillof porque las mediciones muestran una mayoría que pide modificar el rumbo. Una elección planteada como Milei o regreso del kirchnerismo puede volver a favorecer al libertario.

## Kicillof enfrenta su propio problema: Cristina y Máximo Kirchner

La principal debilidad electoral de Kicillof no aparece en las encuestas nacionales sino dentro de su propio espacio.

El gobernador necesita que el peronismo llegue unido detrás de su candidatura. Pero su relación con Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y La Cámpora continúa deteriorada y todavía existen otros dirigentes con aspiraciones nacionales.

Las divisiones benefician directamente a Milei. Reuters destacó en mayo que Kicillof estaba intentando construir una alianza opositora amplia mientras persistían las tensiones internas del peronismo. El País también señaló posteriormente que la confrontación entre el gobernador y La Cámpora despejaba parcialmente el horizonte electoral del Presidente.

CB permite visualizar matemáticamente el problema: Milei 32,4%, Cristina 15,2% y Kicillof 14,7%. Mientras esos dos últimos números permanezcan separados, el Presidente domina.

Si el peronismo los concentra en una candidatura, el mapa cambia.

Pero esa transferencia nunca es automática.

Kicillof necesita lograr algo difícil: conservar prácticamente la totalidad del voto kirchnerista y simultáneamente ampliar su atractivo hacia votantes moderados que justamente rechazan a Cristina Kirchner.

Si se kirchneriza demasiado, puede perder el centro. Si rompe demasiado claramente con Cristina, puede perder parte de la base que necesita para llegar a la segunda vuelta.

## La economía puede decidir la elección

Probablemente ninguna de estas encuestas sea tan importante como lo que ocurra con salarios, empleo y poder adquisitivo durante los próximos doce meses.

Management & Fit encontró a finales de julio que **58,6% desaprueba la gestión**, 53,6% tiene dificultades para hacer alcanzar sus ingresos y 60% desconfía del Gobierno. Pero, simultáneamente, 39,7% quiere algún tipo de continuidad de Milei.

Ahí aparece una distinción decisiva.

Solamente 16,1% quiere una continuidad completa del actual equipo y las actuales políticas. Otro 23,7% apoyaría la continuidad, pero exige modificaciones. Frente a ellos, 57% quiere un cambio total de políticas y equipo.

Ese 23,7% podría definir la elección.

Son personas que todavía no abandonaron a Milei pero condicionan su respaldo a una mejora o corrección. Cuando Management & Fit preguntó qué debería modificarse, la principal respuesta fue economía y desarrollo económico, seguida por empleo, jubilaciones y producción.

El propio Milei viene sosteniendo que no modificará la orientación central de su programa.

Su apuesta es que la estabilización macroeconómica eventualmente llegará al bolsillo antes de 2027.

Si ocurre, puede recuperar parte de los votantes actualmente decepcionados y volver a construir un techo cercano o superior al 45%.

Si no ocurre, Kicillof tendrá una oportunidad que hace un año parecía mucho menos probable.

## ¿Cómo serían hoy las elecciones?

Si hubiera que construir un escenario exclusivamente a partir de las encuestas disponibles al **10 de agosto de 2026**, la hipótesis más razonable sería una elección en dos etapas.

**En la primera vuelta, Milei sería favorito para terminar primero.** Su intención de voto se ubica generalmente alrededor de un tercio del electorado y su espacio aparece más concentrado que el peronismo. Kicillof probablemente tendría que disputar primero la conducción efectiva de la oposición y absorber a buena parte del voto de Cristina Kirchner, Massa y otras expresiones peronistas.

Pero con los números actuales, Milei no alcanzaría ni el 45% ni el 40% con diez puntos de diferencia requeridos para evitar una segunda vuelta.

El escenario más probable sería entonces un **balotaje Milei-Kicillof**.

Y allí desaparece casi toda la ventaja oficialista.

CB: **43% Milei - 41,6% Kicillof**.  
Trends: **41% Milei - 40% Kicillof**.  
Proyección: **39,9% - 39,9%**.  
OPSA-UBA, algo anterior: **48,2% Kicillof - 39,3% Milei**.

No tiene demasiado sentido sacar un promedio matemático simple de estudios realizados en fechas, universos y metodologías diferentes y presentarlo como una predicción. Pero sí puede establecerse un rango: **las tres mediciones más recientes que preguntaron directamente por un balotaje ubican la distancia entre cero y 1,4 puntos a favor de Milei**.

Eso es un empate electoral.

## Milei tiene mejor piso; Kicillof puede tener más espacio para crecer

Las encuestas permiten identificar además dos estrategias completamente diferentes.

Milei necesita conservar. Su principal recurso es un núcleo cercano al 35%-40% que continúa apoyándolo incluso después de dos años y medio de ajuste, conflictos políticos y dificultades económicas. Si consigue que parte de los salarios se recuperen, que aumente el empleo y que la estabilización se convierta en mejora concreta del consumo, tiene posibilidades claras de ampliar nuevamente ese piso.

Kicillof necesita sumar. Su núcleo propio es más pequeño, pero el rechazo al Gobierno genera un universo potencialmente mayor del que puede capturar actualmente. El gobernador necesita quedarse con el kirchnerismo, convencer al peronismo moderado y después competir por quienes votaron a Bullrich, Schiaretti u otras variantes opositoras en el pasado.

Por eso **Milei parece más fuerte para entrar al balotaje y Kicillof potencialmente más competitivo una vez adentro**.

El problema para ambos es el mismo: prácticamente la mitad del país no quiere a ninguno.

Giacobbe encuentra más de 50% de imagen negativa para los dos. AtlasIntel también. CB muestra 15,4% entre indecisos y blanco/nulo incluso después de obligar a elegirlos en segunda vuelta. Proyección lleva ese universo a más del 20%.

La presidencial de 2027 podría terminar siendo, por lo tanto, una elección definida menos por el entusiasmo de las bases que por el rechazo comparativo.

No necesariamente ganará el dirigente más querido.

Puede ganar aquel que resulte **menos inaceptable para los votantes que lleguen al balotaje sin haber elegido originalmente a ninguno de los dos**.

## La fotografía de agosto: hoy nadie puede decir que Milei tenga asegurada la reelección

La conclusión más importante del conjunto de encuestas es que la elección cambió.

A comienzos de año, Milei aparecía con ventajas amplias en numerosas proyecciones y Kicillof todavía estaba obligado a demostrar que podía trascender la provincia de Buenos Aires. Hoy el Presidente conserva el liderazgo electoral inicial, pero el gobernador ya logró convertirse en su adversario nacional más competitivo.

Eso no convierte a Kicillof en favorito. Tampoco significa que el deterioro de la imagen presidencial vaya a continuar inevitablemente durante los próximos quince meses.

Significa algo más sencillo: **la reelección dejó de parecer un trámite**.

Si Milei logra que la estabilización económica se traduzca en recuperación salarial, mayor empleo y mejora del consumo durante 2027, su núcleo duro y el rechazo al kirchnerismo pueden volver a darle una ventaja considerable.

Si el crecimiento continúa concentrado en determinados sectores mientras los ingresos, el consumo y el empleo permanecen deteriorados en los grandes centros urbanos, Kicillof tendrá una oportunidad real.

Y si el gobernador consigue además resolver la interna con Cristina y Máximo Kirchner sin quedar encerrado nuevamente dentro de la identidad kirchnerista, puede llegar al balotaje con capacidad para disputar prácticamente voto por voto la Presidencia.

**La fotografía del 10 de agosto de 2026 puede resumirse así: Milei ganaría hoy la primera vuelta, pero nadie puede asegurar que ganaría la segunda. Kicillof todavía necesita ordenar al peronismo para llegar, pero si llega, las últimas encuestas dicen que la elección empieza prácticamente cero a cero.**

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