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title: "Estados Unidos pone a Huawei en el centro de la pelea por Vaca Muerta: Lamelas acusa a China de espionaje y aumenta la presión sobre Argentina"
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description: "El embajador estadounidense Peter Lamelas aseguró que Huawei representa un riesgo para la seguridad de los datos y sostuvo que la tecnológica está obligada a entregar información al Estado chino. La advertencia llega después de que Washington presionara a la cooperativa neuquina CALF por su negociación con la compañía y amenazara con restringir visas a ejecutivos vinculados con su expansión. China rechaza las acusaciones y denuncia una intromisión sobre la soberanía argentina. Detrás de la disputa aparece una pelea mucho mayor: quién controlará la infraestructura digital que acompañará el crecimiento de Vaca Muerta."
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date_published: "2026-08-13T13:11:00-03:00"
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  - "China"
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author_name: "Alejandro Cabrera"
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# Estados Unidos pone a Huawei en el centro de la pelea por Vaca Muerta: Lamelas acusa a China de espionaje y aumenta la presión sobre Argentina

La disputa entre Estados Unidos y China por Huawei dejó de ser una discusión tecnológica internacional y aterrizó definitivamente en uno de los activos estratégicos más importantes de la Argentina. El embajador estadounidense **Peter Lamelas** endureció este jueves su posición y aseguró ante empresarios reunidos en el Summit de Energía de AmCham que la tecnológica china representa un riesgo para la seguridad de la información que circulará alrededor de Vaca Muerta. Para Washington, el problema ya no consiste solamente en quién vende equipos de telecomunicaciones: está en juego quién puede tener acceso a los datos de una infraestructura energética destinada a transformarse en uno de los principales motores exportadores del país.

Lamelas sostuvo que China obliga a sus compañías a colaborar con el Estado y afirmó que la información que atraviesa sus redes tecnológicas puede terminar disponible para el aparato gubernamental chino. Vinculó directamente esa preocupación con las futuras inversiones en petróleo, gas, inteligencia artificial, centros de datos y telecomunicaciones en Neuquén. Sin embargo, corresponde hacer una distinción fundamental: **esa es la posición oficial estadounidense y no existe hasta ahora evidencia pública conocida en el caso argentino que demuestre que Huawei haya utilizado la red de CALF para realizar espionaje o transferir información de Vaca Muerta al Gobierno chino**.

La empresa rechaza desde hace años las acusaciones de Washington. Huawei sostiene que es independiente del Gobierno chino, niega haber instalado puertas traseras en sus equipos para operaciones de inteligencia y afirma que rechazaría cualquier pedido destinado a comprometer la seguridad de las redes de sus clientes. Su política pública también señala que puede entregar información a autoridades cuando exista una obligación legal válida, una condición que, en términos generales, también existe para empresas tecnológicas sometidas a las legislaciones de otros países.

La controversia argentina, por lo tanto, se desarrolla sobre dos niveles diferentes. Uno es estrictamente técnico: determinar qué riesgos concretos presenta cada proveedor y qué mecanismos pueden utilizarse para proteger redes críticas. El segundo es geopolítico: **Estados Unidos intenta impedir que China gane posiciones en la infraestructura tecnológica vinculada con Vaca Muerta, mientras Beijing considera que Washington está utilizando su poder diplomático para desplazar comercialmente a una empresa china**.

## Todo comenzó con una cooperativa neuquina y terminó en una disputa diplomática

El centro inmediato del conflicto es la **Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada, CALF**, una de las principales distribuidoras eléctricas de la Patagonia y también proveedora de servicios de conectividad mediante fibra óptica. La entidad comenzó a negociar con Huawei la ampliación de su infraestructura tecnológica y un proyecto relacionado con un centro de datos que acompañaría el crecimiento económico de la región de Vaca Muerta.

La situación adquirió otra dimensión cuando un gerente de CALF comenzó a recibir mensajes de un funcionario de la Embajada estadounidense. Según la cooperativa, en las comunicaciones se preguntaba si podía cancelarse el proyecto con Huawei y se mencionaba una política norteamericana que permitiría **restringir o revocar visas a directivos involucrados en la expansión de operaciones de la compañía china**. CALF consideró que se trataba de una presión impropia y llevó el reclamo a la Cancillería argentina.

El episodio no fue luego desmentido por la representación diplomática. Lamelas confirmó que la postura transmitida por sus funcionarios reflejaba la política estadounidense y defendió el derecho de su país a decidir quién puede ingresar a su territorio. Argumentó que retirar o negar una visa no constituye una sanción extraterritorial, sino una decisión soberana destinada a proteger los intereses y la seguridad de Estados Unidos.

China respondió inmediatamente. Su embajada en Buenos Aires acusó a Washington de utilizar la denominada “amenaza china” para obstaculizar relaciones comerciales normales, calificó las advertencias sobre visas como una injerencia y reclamó que Argentina pueda decidir libremente qué proveedores utiliza. Para Beijing, el argumento de seguridad nacional está siendo empleado para proteger intereses comerciales estadounidenses y reducir la competencia china.

El caso convirtió así a una cooperativa neuquina en escenario de una disputa entre las dos mayores potencias del mundo.

## La reunión parecía haber bajado la tensión, pero Lamelas volvió a endurecer el mensaje

El miércoles 12 de agosto, apenas un día antes de las nuevas declaraciones, autoridades de CALF se reunieron con Lamelas en el Palacio Bosch. El encuentro había sido interpretado como un intento de institucionalizar la discusión después de los mensajes de WhatsApp que provocaron el conflicto. Ambas partes evitaron confrontaciones públicas y hablaron de seguridad de datos, expansión de las redes, financiamiento y posibles alternativas tecnológicas.

CALF sostuvo que trabaja con una **arquitectura multiproveedor**, es decir que su infraestructura no depende exclusivamente de Huawei. Utiliza equipamiento proveniente de empresas estadounidenses, europeas, brasileñas y asiáticas, y aseguró que seleccionará a sus proveedores según precio, calidad, financiamiento y capacidad técnica. La cooperativa también indicó que, hasta ese momento, no había recibido elementos técnicos suficientes que justificaran abandonar su relación comercial con la empresa china.

Lamelas, por su parte, destacó públicamente después de la reunión la importancia de proteger la seguridad de los datos y manifestó interés en que empresas estadounidenses puedan ofrecer alternativas de equipamiento y financiamiento para la expansión de CALF. Parecía abrirse una vía diplomática para reducir el enfrentamiento.

Pero menos de 24 horas después el embajador volvió a utilizar un lenguaje mucho más contundente.

Ante empresarios de AmCham sostuvo que la seguridad energética y la seguridad de los datos forman parte de un mismo problema de seguridad nacional y vinculó directamente la utilización de tecnología china con la capacidad argentina de atraer inversiones occidentales. El mensaje fue prácticamente una advertencia al sector privado: **para Washington, elegir proveedores tecnológicos chinos en infraestructura crítica puede tener consecuencias comerciales y políticas**.

## ¿Huawei realmente espía para el Partido Comunista Chino?

Es la pregunta central y también donde más cuidado requiere la información.

Estados Unidos mantiene desde hace años una política oficial que considera determinados equipos y servicios de Huawei un riesgo para su seguridad nacional. El Congreso estadounidense prohibió a sus agencias contratar ciertos sistemas de telecomunicaciones de Huawei y ZTE mediante la legislación aprobada en 2018, y la Comisión Federal de Comunicaciones mantiene a Huawei dentro de su lista de proveedores considerados riesgosos para las redes estadounidenses. Esa política no nació con Lamelas ni con la disputa de Neuquén: forma parte de una estrategia estadounidense que se consolidó desde la primera administración de Donald Trump.

Washington argumenta que la legislación china obliga a ciudadanos y organizaciones a colaborar con las actividades de inteligencia del Estado y considera que esa relación hace imposible tratar a una compañía de telecomunicaciones china como un proveedor completamente independiente cuando controla componentes críticos de una red.

Huawei rechaza esa interpretación. La empresa asegura que no existe una norma que permita obligarla a introducir accesos clandestinos en las redes de sus clientes y ha ofrecido firmar acuerdos de “no espionaje” y “no backdoor” con gobiernos interesados. También sostiene que Estados Unidos nunca presentó públicamente pruebas de que Huawei hubiera utilizado deliberadamente sus equipos para entregar información de clientes a Beijing.

Por lo tanto, afirmar simplemente que **“Huawei espía para China” como un hecho demostrado sería ir más allá de la evidencia pública disponible**. Lo comprobable es que Estados Unidos considera que el marco legal y político chino crea un riesgo estructural, que adoptó restricciones concretas contra Huawei por razones de seguridad nacional y que numerosos aliados occidentales establecieron limitaciones sobre determinados componentes de sus redes.

También es comprobable que Huawei niega las acusaciones y que China sostiene que las restricciones responden a una estrategia para frenar a un competidor tecnológico.

En el caso específico de Neuquén, hasta ahora no se hizo pública ninguna prueba de una operación de espionaje realizada por Huawei.

## ¿Por qué Vaca Muerta convierte el asunto en algo mucho más sensible?

Porque una explotación petrolera moderna ya no es simplemente pozos, caños y bombas. Vaca Muerta funciona cada vez más como una gigantesca infraestructura digital.

La perforación, el transporte, el procesamiento de hidrocarburos, los gasoductos, los oleoductos, las plantas de tratamiento y los futuros proyectos de GNL utilizan redes de telecomunicaciones, centros de datos, sensores, sistemas de control remoto y grandes volúmenes de información industrial. La expansión de la inteligencia artificial aumenta todavía más esa dependencia.

Un eventual acceso no autorizado a esas redes podría revelar información sobre producción, capacidad instalada, movimientos logísticos, infraestructura crítica o funcionamiento operativo. En escenarios más extremos, una vulnerabilidad en determinados sistemas digitales puede incluso plantear riesgos para la continuidad de una infraestructura física.

Eso explica por qué Washington no observa el proyecto de CALF como una simple compra de routers o cables. Lo interpreta dentro de un ecosistema estratégico que conecta **energía, comunicaciones, datos y seguridad nacional**.

Lamelas formuló esa preocupación de manera explícita durante el encuentro de AmCham: los futuros inversores internacionales, sostuvo, necesitan garantías sobre las redes por las que circulará su información.

Pero existe otro elemento importante. CALF no controla Vaca Muerta ni todas sus redes industriales. Es una cooperativa de servicios que está ampliando su presencia en una región que crece rápidamente. Identificar automáticamente un proyecto de conectividad de CALF con acceso generalizado a todos los datos estratégicos de Vaca Muerta sería una simplificación que la información disponible no permite sostener.

## Estados Unidos lleva años intentando sacar a Huawei de las redes críticas

La presión sobre Argentina forma parte de una estrategia internacional mucho más amplia.

En 2019, el Departamento de Comercio estadounidense incorporó a Huawei a su **Entity List**, restringiendo su acceso a tecnología de origen norteamericano. Paralelamente, el Congreso prohibió que agencias federales compraran determinados equipos y servicios producidos por Huawei y otras compañías consideradas problemáticas.

La FCC fue todavía más lejos y definió ciertos equipos de telecomunicaciones de Huawei como parte de su lista de infraestructura que representa un riesgo inaceptable para la seguridad estadounidense. En marzo de este mismo 2026, la propia Comisión volvió a señalar públicamente a Huawei entre las compañías incluidas en esa política de protección de redes.

Estados Unidos también utilizó durante los últimos años herramientas diplomáticas para convencer a aliados de limitar proveedores chinos en redes 5G y otras infraestructuras sensibles.

Por eso la intervención en Neuquén no constituye una excepción. Lo novedoso es **la intensidad del mecanismo utilizado directamente sobre una entidad argentina**, especialmente la posibilidad de restringir visas a sus ejecutivos.

Ahí se origina buena parte de la controversia sobre soberanía.

## China acusa a Washington de defender el libre mercado solamente cuando le conviene

La respuesta china apunta precisamente a esa contradicción. Beijing sostiene que Estados Unidos se presenta internacionalmente como defensor de la competencia privada pero intenta impedir que una empresa argentina contrate libremente a un proveedor chino.

La Embajada china calificó la presión sobre CALF como una falta de respeto hacia la soberanía argentina y cuestionó que Washington amplíe el concepto de seguridad nacional hasta convertirlo en una herramienta para condicionar contratos privados en terceros países.

Desde la perspectiva china, la discusión no consiste en seguridad sino en competencia.

Huawei se convirtió durante las últimas dos décadas en uno de los principales competidores globales en telecomunicaciones, redes, centros de datos y posteriormente inteligencia artificial. Su capacidad para ofrecer tecnología acompañada por financiamiento chino le permitió obtener contratos especialmente importantes en mercados emergentes.

Estados Unidos considera justamente que esa expansión no puede analizarse únicamente en términos comerciales porque cada red construida con tecnología china puede aumentar la dependencia estratégica de Beijing.

Las dos interpretaciones chocan ahora en Neuquén.

## Milei quedó atrapado entre su principal aliado político y uno de sus mayores socios económicos

La situación coloca al gobierno argentino frente a una contradicción geopolítica que Javier Milei viene administrando desde que llegó a la Presidencia.

En términos políticos, el Gobierno construyó una alianza extraordinariamente estrecha con Estados Unidos y especialmente con Donald Trump. Washington apoyó diplomática y financieramente a la administración argentina y Milei decidió ubicar a Estados Unidos como principal socio estratégico internacional.

Pero la realidad económica obliga al Gobierno a mantener una relación mucho más pragmática con China.

China continúa siendo uno de los principales socios comerciales de la Argentina, posee inversiones significativas en minería, energía e infraestructura y acaba de renovar su acuerdo de swap de monedas con el Banco Central por otros cinco años. La administración Milei, que durante la campaña había utilizado un discurso extremadamente crítico hacia Beijing, terminó preservando y en algunos sectores ampliando las relaciones económicas.

La disputa Huawei-CALF coloca esas dos políticas en conflicto.

Respaldar plenamente a Washington podría implicar limitar proveedores chinos y enviar una fuerte señal a Estados Unidos, pero también introducir tensiones con Beijing. Ignorar la advertencia estadounidense, en cambio, podría complicar la relación precisamente cuando la Casa Rosada busca capital norteamericano para desarrollar Vaca Muerta, minería, infraestructura eléctrica y tecnología.

Hasta ahora el Gobierno argentino evitó transformarse públicamente en protagonista central de la pelea.

## Lamelas combinó la advertencia a China con una oferta de inversiones estadounidenses

El discurso del embajador tuvo además una segunda mitad que ayuda a comprender el objetivo estadounidense. Lamelas no se limitó a pedir que Argentina descarte tecnología china: **ofreció capital, financiamiento y empresas norteamericanas como alternativa**.

El diplomático confirmó que Washington trabaja con la Development Finance Corporation y el Eximbank estadounidense para destrabar financiamiento de proyectos públicos y privados en Argentina y anticipó anuncios durante los próximos meses. También mencionó cooperación en petróleo, gasoductos, hidroeléctricas, ciberseguridad, minerales críticos y pequeños reactores nucleares modulares.

Ese punto permite entender la estrategia completa.

Estados Unidos considera que Vaca Muerta puede transformarse en una fuente estratégica de energía para Occidente y pretende que las empresas estadounidenses tengan un papel importante en su desarrollo. Para conseguirlo no alcanza con limitar la presencia china: Washington también necesita ofrecer financiamiento, infraestructura y tecnología competitiva.

Lamelas intentó precisamente transmitir ese mensaje a los empresarios y aprovechó los números energéticos argentinos. Señaló una producción petrolera de alrededor de **850.000 barriles diarios** y recordó que el Gobierno proyecta un superávit comercial energético de aproximadamente **US$11.000 millones en 2026 y US$16.000 millones para 2027**.

Su conclusión fue que las empresas estadounidenses tienen que actuar ahora antes de que otros actores ocupen esos espacios.

## Vaca Muerta ya no es solamente una disputa por petróleo

El conflicto revela un cambio profundo en la geopolítica energética.

Durante décadas, las grandes potencias competían principalmente por yacimientos, concesiones petroleras, oleoductos y rutas marítimas. Hoy deben disputar simultáneamente **los hidrocarburos y los datos que permiten producirlos**.

Una empresa puede no controlar una sola molécula de petróleo y, sin embargo, ocupar una posición estratégica si proporciona la infraestructura digital mediante la cual funcionan las compañías que lo extraen.

Eso convierte a empresas como Huawei, Cisco, Microsoft, Amazon, Google y otros proveedores de telecomunicaciones y servicios digitales en actores indirectos de la seguridad energética.

Vaca Muerta está entrando justamente en una etapa de crecimiento acelerado. Reuters señaló recientemente que nuevos proyectos privados de infraestructura deberían aumentar la capacidad exportadora desde finales de 2026 y durante 2027, incluyendo un oleoducto de hasta 550.000 barriles diarios y proyectos destinados a iniciar exportaciones de gas natural licuado.

Cuanto mayor sea esa producción, mayor será el valor estratégico de las redes que la sostienen.

## El verdadero debate que Argentina deberá resolver

Reducir esta discusión a elegir entre “Huawei espía” o “Estados Unidos quiere eliminar a un competidor” probablemente simplifique demasiado el problema.

Argentina tiene derecho a seleccionar los proveedores que considere convenientes y China tiene razón al señalar que se trata de una decisión soberana. Pero Estados Unidos también tiene derecho a advertir qué riesgos de seguridad considera relevantes y a definir qué tecnología acepta dentro de sus propias cadenas de cooperación.

El punto discutible es dónde termina la advertencia de seguridad y dónde comienza la presión sobre las decisiones comerciales de un tercero.

La amenaza de restringir visas a empresarios argentinos introdujo precisamente ese problema.

Para la Argentina, una salida técnicamente sólida debería pasar por **evaluaciones independientes de ciberseguridad, exigencias de localización y protección de datos, auditorías de código y equipamiento cuando sean posibles, redes segmentadas, proveedores múltiples y reglas iguales para cualquier compañía**, sea estadounidense, china, europea o de cualquier otro origen.

Porque reemplazar automáticamente una tecnología china por una estadounidense tampoco elimina por sí mismo todos los riesgos de ciberseguridad. Ninguna infraestructura digital compleja es completamente invulnerable y cualquier proveedor puede quedar sometido a las leyes del país donde tiene su sede.

La diferencia es geopolítica: Argentina debe decidir qué nivel de riesgo acepta y con qué socios quiere integrar su infraestructura estratégica.

## Estados Unidos y China comenzaron a disputar también la arquitectura digital de Vaca Muerta

El choque alrededor de CALF puede parecer pequeño frente a los miles de millones de dólares que mueve el petróleo y el gas neuquinos. Sin embargo, probablemente sea un anticipo de conflictos mucho mayores.

La discusión que hoy alcanza a una cooperativa puede repetirse mañana en centros de datos, redes 5G, sistemas de inteligencia artificial, infraestructura eléctrica, empresas petroleras, gasoductos o proyectos mineros.

Washington ya dejó en claro que Huawei constituye una línea roja cuando la tecnología está vinculada con infraestructura considerada crítica. China también demostró que responderá diplomáticamente cuando considere que sus compañías son desplazadas mediante presión política.

Milei deberá intentar mantener simultáneamente la alianza estratégica con Estados Unidos y el vínculo económico con China, dos objetivos compatibles mientras no exista una exigencia concreta de elegir.

El conflicto de Neuquén demuestra que ese margen comienza a reducirse.

Por ahora, **no existe evidencia pública de que Huawei haya espiado Vaca Muerta ni de que el proyecto de CALF haya transferido información al Gobierno chino**. Sí existe una política estadounidense sostenida durante años que considera a Huawei un riesgo para las redes estratégicas, una presión diplomática concreta para limitar su expansión en Argentina y una respuesta china que acusa a Washington de interferir en decisiones soberanas.

La verdadera discusión, entonces, excede largamente a una marca tecnológica.

**Estados Unidos y China comenzaron a competir por algo tan importante como el petróleo que sale de Vaca Muerta: las redes, los datos y la tecnología que controlarán su funcionamiento.**

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