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title: "La inflación volvió a acelerarse: fue de 2,1% en julio y complica la promesa del Gobierno de llevarla cerca de cero"
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description: "El IPC nacional subió 2,1% en julio, después del 1,9% registrado en junio, y cortó tres meses consecutivos de desaceleración. En los primeros siete meses de 2026 los precios acumularon un aumento de 19,3% y la variación interanual llegó a 33,8%. El dato estuvo cerca de lo esperado por el mercado y bastante por debajo del 2,9% registrado en la Ciudad de Buenos Aires, pero confirma que la inflación encuentra dificultades para perforar sostenidamente el piso del 2% mensual."
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date_published: "2026-08-13T18:17:00-03:00"
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  - "Instituto Nacional de Estadística y Censos"
  - "IPC"
author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_name: "Economía"
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# La inflación volvió a acelerarse: fue de 2,1% en julio y complica la promesa del Gobierno de llevarla cerca de cero

La inflación argentina volvió a superar el 2% mensual. El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó este jueves que el Índice de Precios al Consumidor aumentó **2,1% durante julio**, frente al 1,9% registrado en junio. El movimiento interrumpió una secuencia de tres meses consecutivos de desaceleración que había comenzado después del pico de 3,4% alcanzado en marzo.

El resultado no representa un salto inflacionario importante y estuvo prácticamente en línea con las previsiones privadas, pero vuelve a mostrar una dificultad que empieza a convertirse en uno de los principales desafíos económicos del Gobierno: después de la fuerte desinflación conseguida desde los niveles extraordinarios de 2023 y comienzos de 2024, **reducir la inflación desde aproximadamente 2% mensual hacia valores cercanos a cero está resultando mucho más lento que la primera etapa del proceso**.

La inflación acumulada entre enero y julio llegó así a **19,3%**, mientras que en los últimos doce meses los precios aumentaron **33,8%**. El dato interanual continúa muy lejos de los registros extremos de los años anteriores, aunque deja cada vez más distante la previsión de inflación anual de 10,1% incluida originalmente por el Ministerio de Economía para 2026. El consenso privado relevado por el mercado espera actualmente que el año termine alrededor de **29,8%**, apenas por debajo del 31,5% de 2025.

## Julio cortó tres meses consecutivos de desaceleración

La dinámica de los últimos meses permite entender mejor qué significa el dato. La inflación se había acelerado durante el comienzo del año hasta llegar a **3,4% en marzo**. Desde allí comenzó un descenso: fue de 2,6% en abril, 2,1% en mayo y finalmente 1,9% en junio, el primer registro por debajo de 2% dentro de esa secuencia. En julio volvió a 2,1%.

No se trata todavía de un cambio de tendencia comparable con la aceleración observada a comienzos de año. Buena parte de la suba de julio estuvo asociada con factores estacionales propios de las vacaciones de invierno y los analistas esperan que parte de esa presión desaparezca durante agosto. Sin embargo, existe un dato que obliga a mirar más allá de la estacionalidad: **la inflación núcleo también aumentó**, desde 1,6% en junio hasta **1,8% en julio**.

La inflación núcleo excluye los componentes estacionales y los precios regulados y suele utilizarse para observar con mayor claridad la tendencia subyacente del proceso inflacionario. Que permanezca debajo del índice general es una señal favorable, pero su leve aceleración indica que todavía existe una inercia cercana al 2% mensual que el programa económico no consiguió romper completamente.

El economista Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra, resumió el problema señalando que el proceso de desinflación se encuentra mucho más cerca del 2% mensual que del cero que el Gobierno venía proyectando. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, coincidió en que julio volvió a mostrar que la reducción de la inflación probablemente sea un proceso “lento y sinuoso”.

## Turismo y vacaciones de invierno fueron el principal impulso

La división que más aumentó durante julio fue **Recreación y cultura, con 5%**, impulsada principalmente por los paquetes turísticos y distintos servicios relacionados con las vacaciones de invierno. En segundo lugar aparecieron **Restaurantes y hoteles, con 2,8%**.

Los precios estacionales en conjunto avanzaron **4,5%**, muy por encima del índice general. Allí impactaron los paquetes turísticos, el alojamiento y algunas verduras. Esa composición explica por qué varios economistas consideran posible que agosto vuelva a registrar una inflación ligeramente menor una vez terminado el período vacacional.

Los precios regulados, por su parte, aumentaron **2,1%**, exactamente lo mismo que el IPC general. En este grupo pesaron las subas del transporte público, las cuotas de medicina prepaga y la electricidad.

El capítulo con mejor comportamiento fue **Prendas de vestir y calzado**, que directamente registró una caída nominal de **1,3%**. Luis Caputo destacó posteriormente que se trató de la mayor reducción mensual de esa división desde que comenzó la actual serie del IPC nacional en enero de 2017. Bebidas alcohólicas y tabaco aumentó 1,5%, mientras que **Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 2%**, ligeramente por debajo de la inflación general.

Para los hogares, este último dato es especialmente relevante porque los alimentos tienen un peso mucho mayor dentro del presupuesto de los sectores de menores ingresos que dentro del promedio general de consumo.

## El 2,1% fue mejor de lo que había anticipado la Ciudad

La publicación nacional era esperada con cierta preocupación después de que el viernes anterior la Ciudad de Buenos Aires informara una inflación de **2,9% en julio**. Esa cifra había encendido alarmas porque sugería una aceleración más intensa. Finalmente, el indicador nacional quedó ocho décimas por debajo.

Las mediciones no son directamente intercambiables porque utilizan estructuras de consumo diferentes. El índice porteño tiene una ponderación significativamente mayor de los servicios, mientras que el IPC nacional asigna otro peso relativo a bienes y alimentos. Por eso una fuerte suba en turismo, restaurantes o determinados servicios puede tener mayor impacto en la medición de la Ciudad.

El resultado nacional terminó ubicándose muy cerca de lo que habían anticipado los analistas relevados por el Banco Central. El **Relevamiento de Expectativas de Mercado esperaba 2%**, mientras que el grupo de los diez pronosticadores con mejor desempeño estimaba 1,9%. El 2,1% oficial quedó, por lo tanto, apenas una décima por encima del consenso.

## El Gobierno había prometido que agosto comenzaría “con cero”

El punto políticamente más incómodo aparece al comparar la evolución efectiva de los precios con las expectativas que había generado el propio Gobierno.

Durante meses, funcionarios de la administración de Javier Milei habían anticipado que **agosto podía ser el momento en que la inflación mensual comenzara con cero**, es decir, descendiera por debajo del 1%. El dato de julio y las proyecciones actuales hacen que ese escenario parezca muy improbable.

El consenso de consultoras y bancos espera actualmente alrededor de **1,8% para agosto** y niveles ligeramente inferiores al 2% durante varios meses posteriores. De concretarse esa trayectoria, la inflación seguiría bajando, pero a una velocidad considerablemente menor que la anticipada por el discurso oficial.

La diferencia es importante. Una inflación de entre 1,5% y 2% mensual puede parecer pequeña después de haber atravesado índices de dos dígitos mensuales, pero sostenida durante doce meses continúa representando una inflación anual considerable. Por ejemplo, una variación constante de 2% mensual implica aproximadamente 26,8% acumulado en un año por efecto de la capitalización.

Por eso la discusión ya no está centrada únicamente en si la inflación está bajando —la reducción respecto de los niveles heredados es indiscutible— sino en **qué tan rápido puede recorrer el tramo final desde aproximadamente 2% mensual hacia niveles compatibles con economías de inflación baja**.

## La inflación núcleo muestra el límite más difícil de romper

El comportamiento de la núcleo ayuda a explicar por qué ese último tramo resulta complicado. Durante julio fue de 1,8%, dos décimas superior a junio.

El dato implica que, aun eliminando turismo, verduras, tarifas y otros componentes particularmente volátiles, existe una dinámica de precios que sigue avanzando cerca del 2% mensual. Esa persistencia puede responder a contratos que se actualizan mirando inflación pasada, ajustes salariales, alquileres, costos de servicios, márgenes empresariales y expectativas que tardan en acomodarse después de décadas de inflación elevada.

Además, todavía quedan correcciones de precios relativos. Las tarifas de electricidad, gas, transporte y otros servicios regulados continúan sometidas a modificaciones, lo que dificulta alcanzar rápidamente índices extremadamente bajos sin postergar determinados ajustes.

El desafío del Gobierno consiste precisamente en conseguir que esas correcciones puedan realizarse sin volver a contaminar la inflación núcleo.

## Caputo reivindicó el resultado y habló de factores estacionales

El ministro de Economía, **Luis Caputo**, había afirmado un día antes de conocerse el índice que el proceso de desinflación avanzaba correctamente y recordó que otros países necesitaron muchos años para estabilizar definitivamente sus precios. Después de difundirse el IPC, destacó especialmente el carácter estacional de algunos aumentos de julio.

Caputo también remarcó que la media móvil de tres meses del IPC disminuyó 0,2 puntos respecto de junio y alcanzó su nivel más bajo desde septiembre de 2025. Desde la mirada oficial, esa medición resulta más representativa de la tendencia que comparar exclusivamente dos meses consecutivos.

El argumento del Ministerio de Economía es que el equilibrio fiscal y el control monetario continúan siendo las bases estructurales del programa y que, mientras no aparezcan nuevos shocks cambiarios o monetarios, la inflación terminará convergiendo hacia niveles inferiores.

Los analistas privados no necesariamente discuten la dirección del proceso, pero sí su velocidad.

## La meta del Presupuesto quedó prácticamente fuera de alcance

La diferencia entre el escenario presupuestario y las proyecciones privadas es cada vez mayor.

El equipo económico había elaborado el Presupuesto con una inflación anual de aproximadamente **10,1% para 2026**. Sin embargo, solamente durante los primeros siete meses del año el IPC ya acumuló **19,3%**.

El consenso de los analistas privados proyecta actualmente alrededor de **29,8% para todo 2026**. Si se cumple, la inflación anual sería apenas inferior al 31,5% registrado en 2025. Eso no significaría que la desinflación haya desaparecido: la comparación anual está condicionada por los niveles mensuales acumulados y puede coexistir con una inflación mensual estable o descendente. Pero sí mostraría que durante 2026 el proceso avanzó mucho más lentamente de lo esperado originalmente.

También es necesario conservar perspectiva histórica. Argentina terminó 2023 con una inflación de **211,4%**, la más elevada en más de tres décadas, y desde entonces ocurrió una reducción extraordinariamente significativa de la velocidad de aumento de los precios.

El debate actual comienza justamente porque esa primera gran victoria sobre la inflación ya no alcanza para medir el éxito de la política económica. El nuevo parámetro es cuánto tiempo necesitará Argentina para pasar de una inflación anual cercana al 30% a una de un dígito y, posteriormente, converger con las economías estables.

## La discusión sobre el nuevo IPC volvió a aparecer

La publicación se produjo además en medio de una controversia interna en el Indec.

Trabajadores agrupados en ATE cuestionaron nuevamente la decisión del Gobierno de postergar la actualización metodológica del índice de precios y reclamaron mayor autonomía institucional para el organismo. La modificación había sido preparada utilizando una encuesta de gastos de los hogares más reciente y debía actualizar las ponderaciones con las que se calcula el IPC.

La decisión de no aplicar esa actualización derivó a comienzos de 2026 en la renuncia de **Marco Lavagna**, entonces director del Indec. El Fondo Monetario Internacional también señaló posteriormente que la canasta utilizada actualmente está desactualizada y recomendó avanzar hacia una metodología más representativa de los patrones de consumo actuales.

Esto no significa que el índice actual sea falso ni que el 2,1% carezca de validez. El cuestionamiento consiste en que una estructura de consumo antigua puede ponderar de manera diferente bienes y servicios respecto de cómo efectivamente gastan hoy los hogares argentinos.

La discusión será especialmente importante si el Gobierno decide implementar finalmente el nuevo IPC, porque cualquier modificación metodológica puede producir diferencias entre ambas mediciones y convertirse inmediatamente en materia de debate político.

## Agosto podría volver a mostrar una desaceleración

Los primeros relevamientos privados de agosto muestran por ahora una dinámica relativamente más tranquila. Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, señaló que durante la primera semana se observó moderación tanto en alimentos como en algunos productos frescos que habían subido durante julio.

La desaparición del efecto vacaciones de invierno también debería reducir la presión proveniente de turismo, hoteles y recreación. Por eso el consenso se mueve alrededor de una inflación cercana al 1,8%.

Si esa proyección se cumple, julio habría sido simplemente una interrupción temporal de la tendencia descendente.

Pero incluso un 1,8% dejaría otra conclusión igualmente importante: **la inflación no estaría cayendo hacia cero con la rapidez que esperaba el Gobierno, sino estabilizándose por ahora en una zona cercana al 2% mensual**.

## La inflación bajó enormemente, pero aparece una nueva batalla

El 2,1% de julio admite dos lecturas que no necesariamente se contradicen.

Para el Gobierno, representa un índice extremadamente bajo en comparación con la Argentina que Milei recibió en diciembre de 2023 y confirma que la estabilización fiscal y monetaria consiguió desactivar la dinámica explosiva de precios.

Para quienes miran el objetivo hacia adelante, demuestra que la etapa más sencilla de la desinflación probablemente terminó.

Después del 3,4% de marzo, el IPC bajó a 2,6%, luego 2,1% y finalmente 1,9%. Julio lo devolvió a 2,1%. Al mismo tiempo, la núcleo pasó a 1,8% y los analistas ya no proyectan una inflación cercana a cero durante agosto.

El Gobierno consiguió sacar a la Argentina de una inflación de tres dígitos anuales y acercarla a niveles cercanos al 30%.

Ahora comienza un desafío diferente: **romper definitivamente el piso cercano al 2% mensual sin utilizar atrasos artificiales en tarifas o tipo de cambio, sin provocar una recesión profunda y mientras continúa corrigiendo precios relativos**.

El dato de julio no demuestra que el proceso de desinflación haya terminado.

Pero sí deja claro que **el último tramo será bastante más difícil que el primero**.

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