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title: "Horror en Merlo: torturaron y asfixiaron con un cable a un jubilado y detuvieron a cuatro vecinos por el crimen"
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description: "Ángel Rosendo Leguizamón tenía 74 años, vivía solo en el barrio Matera y era conocido por todos como “Santiago”. Lo encontraron maniatado, con heridas de arma blanca y un cable alrededor del cuello. Las cámaras de seguridad fueron decisivas: registraron movimientos de vecinos que vivían a pocos metros y permitieron realizar allanamientos de urgencia. La principal hipótesis es que el hombre fue atacado para obligarlo a entregar dinero u objetos de valor."
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date_published: "2026-08-31T16:51:00-03:00"
date_modified: "2026-08-31T16:53:55-03:00"
tags:
  - "Conurbiano"
  - "Inseguridad"
  - "Merlo"
  - "Policiales"
author_name: "Alejandro Cabrera"
author_url: "https://newsba.com.ar/usuario/2/alejandro-cabrera"
category_name: "Policiales"
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# Horror en Merlo: torturaron y asfixiaron con un cable a un jubilado y detuvieron a cuatro vecinos por el crimen

Un brutal crimen conmociona al barrio Matera, en Merlo. Ángel Rosendo Leguizamón, un jubilado de 74 años al que todos conocían como “Santiago”, fue encontrado asesinado dentro de su propia casa después de haber sido golpeado, maniatado, herido con armas blancas y finalmente asfixiado con un cable. La investigación avanzó rápidamente gracias a las cámaras de seguridad de la cuadra y terminó con cuatro vecinos detenidos, entre ellos integrantes de una misma familia.

El crimen ocurrió en una vivienda de la calle Isarra al 5400, entre José Miranda y la avenida Echeverry. Leguizamón vivía solo y era una persona conocida en toda la zona. Había nacido en Santiago del Estero y de allí provenía el apodo que terminó prácticamente reemplazando a su nombre. Estaba separado, pero mantenía una buena relación con su exesposa, tenía tres hijos y varios nietos. Los vecinos lo recuerdan además por una pequeña cancha de fútbol 5 con piso de tierra y techo de chapa que funcionaba junto a su propiedad y que en el barrio conocían como “la canchita del Santi” o “la cancha del tinglado”.

Fue un amigo quien descubrió la escena. Había ido a visitarlo y se encontró con la puerta de ingreso abierta. Cuando entró observó que diferentes sectores de la casa estaban completamente revueltos. Luego llegó hasta el dormitorio y encontró a Leguizamón sin vida, con un cable alrededor del cuello. Inmediatamente llamó al 911.

Los efectivos de la subcomisaría Barrio Matera confirmaron que estaban frente a un homicidio. Un médico determinó inicialmente que la muerte se había producido entre seis y ocho horas antes del hallazgo. Posteriormente, las pericias revelaron la violencia con la que había sido atacado el jubilado: tenía golpes en diferentes partes del cuerpo, heridas punzocortantes en el pecho y en la zona intercostal, las piernas atadas y un cable alrededor del cuello. La causa de muerte fue compatible con asfixia.

Había además lesiones en manos y brazos que los investigadores interpretan como compatibles con maniobras defensivas. Ese elemento es importante porque indicaría que Leguizamón estuvo consciente durante parte de la agresión y trató de resistirse. La Policía Científica encontró dos cuchillos de cocina dentro de la vivienda que serán peritados para determinar si fueron utilizados durante el ataque.

## La hipótesis del robo y una puerta que no fue forzada

La principal línea de investigación apunta a un robo.

La casa estaba revuelta y en una primera inspección se comprobó la ausencia del teléfono celular de la víctima. Los investigadores intentan establecer si también faltaba dinero u otros objetos de valor y si los agresores sometieron al hombre para conseguir que revelara dónde los guardaba. Fuentes vinculadas al expediente señalaron que una de las hipótesis es precisamente que le exigieron dinero mientras lo golpeaban y lo herían.

Hay otro dato que adquiere especial relevancia: **no se encontraron signos de que la puerta hubiera sido forzada**.

Por ese motivo, los investigadores consideran probable que Leguizamón conociera a quienes ingresaron o que directamente les hubiera abierto la puerta. Esa posibilidad cobra todavía más importancia después de que la investigación condujera hacia personas que vivían a muy poca distancia de su casa.

La pista decisiva surgió de las cámaras de seguridad.

El fiscal Martín Schebes, de la UFI N°4 de Morón, trabajó en la escena junto con las instructoras Paula Salvo y Lorena Stratta. A partir de la recopilación de imágenes de dispositivos instalados en la cuadra, los investigadores reconstruyeron movimientos de personas que ingresaron y salieron de la propiedad durante el horario en que habría ocurrido el homicidio.

Clarín informó que las filmaciones registraron a sospechosos saliendo de la vivienda alrededor de las 12.30 con objetos que serían producto del robo. A partir de esas imágenes y de tareas posteriores realizadas por los investigadores, la Justicia dispuso allanamientos de urgencia en viviendas ubicadas sobre Miranda al 100 e Isarra al 5400.

Los procedimientos terminaron con las detenciones de **Víctor Rubén Morganti, de 42 años; Ludmila Alejandra Montiel, de 25; María Rosa Morganti, de 60; y Sergio Leonel Sánchez, de 38**. Según la reconstrucción publicada por Clarín, Víctor Morganti y Montiel son pareja, María Rosa Morganti es la madre del primero y suegra de la joven, mientras que Sánchez es amigo de la familia.

Durante los allanamientos fueron secuestrados tres teléfonos celulares, prendas de vestir, tres pares de zapatillas y dos cuchillas. Todo ese material deberá ser sometido a peritajes para determinar su relación con la escena del crimen.

Existe una diferencia entre las primeras informaciones difundidas sobre la situación procesal de los cuatro detenidos. Diversos medios señalaron inicialmente que todos habían quedado imputados por homicidio agravado por alevosía. Clarín informó posteriormente que Morganti y Montiel quedaron acusados por el homicidio, mientras que María Rosa Morganti y Sánchez fueron imputados por encubrimiento. La investigación continúa abierta y la Fiscalía deberá definir con precisión qué participación atribuye a cada uno.

La figura de homicidio agravado por alevosía contempla una pena de prisión perpetua si finalmente existe condena. Por el momento, los detenidos son acusados dentro de una investigación en curso y sus responsabilidades deberán ser determinadas judicialmente.

## Los sospechosos habrían vuelto a mezclarse entre los vecinos

Uno de los aspectos más llamativos del caso apareció después del asesinato.

Fabián, propietario de una gomería ubicada frente a la casa de Leguizamón, relató que cuando comenzaron a llegar los móviles policiales y los vecinos se reunieron frente a la vivienda, algunas de las personas que después serían detenidas estaban allí junto al resto del barrio y preguntaban qué había ocurrido.

Según su testimonio, aparentaban preocupación mientras la Policía comenzaba a trabajar sobre la escena.

Ese comportamiento también forma parte de la reconstrucción que realizan los investigadores, aunque por sí solo no constituye una prueba de participación.

Lo que sí tiene un peso mucho mayor son las imágenes de videovigilancia, los elementos secuestrados en los allanamientos y los resultados de las pericias que ahora deberán realizarse sobre cuchillos, teléfonos, prendas y otros objetos.

También será necesario establecer exactamente qué se llevaron de la vivienda.

Hasta el momento está confirmada la ausencia del celular de Leguizamón, pero la extrema violencia utilizada contra una víctima de 74 años lleva a los investigadores a sospechar que el objetivo podía incluir dinero u otros valores que los atacantes creían que estaban dentro de la casa.

El caso vuelve especialmente estremecedor por la cercanía entre la víctima y las personas investigadas.

“Santiago” era un vecino conocido. Su cancha era parte de la vida cotidiana del barrio y su casa estaba a metros de las viviendas de algunos de los ahora detenidos. Todo indica, al menos en la hipótesis que sigue la fiscalía, que esa confianza habría facilitado el ingreso sin necesidad de violentar ninguna cerradura.

La causa continúa bajo la órbita de la UFI N°4 de Morón. Los investigadores deberán reconstruir ahora quién ingresó a la casa, qué ocurrió dentro, cuál fue el rol de cada sospechoso y qué objetos fueron efectivamente sustraídos.

Por el momento hay una certeza: **Ángel Rosendo Leguizamón fue atacado con una violencia extrema dentro del lugar donde debía sentirse más seguro, y las cámaras de sus propios vecinos terminaron proporcionando la pista que llevó a los primeros detenidos.**

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