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title: "Kast exhibió poder militar en Magallanes y elevó el tono antes de recibir a Milei: “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control”"
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description: "José Antonio Kast encabezó personalmente ejercicios navales con operaciones antisubmarinas, abordajes, reabastecimiento en alta mar y fuego real en el extremo sur chileno, apenas una semana después de la controversia provocada por declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea argentina sobre el Estrecho de Magallanes. El mandatario chileno aseguró que la soberanía sobre el paso “no está en discusión”, mientras Buenos Aires ya reconoció oficialmente esa posición y atribuyó los dichos militares a una “confusión y desprolijidad”. El trasfondo que continúa abierto es el decreto argentino 457/2021, que Milei prometió corregir en 2025 y que Chile considera incompatible con los tratados bilaterales. El despliegue tiene además una doble lectura: la Armada asegura que se trata de ejercicios anuales, pero Kast eligió convertirlos en una fuerte puesta en e"
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author_name: "Alejandro Cabrera"
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# Kast exhibió poder militar en Magallanes y elevó el tono antes de recibir a Milei: “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control”

José Antonio Kast eligió uno de los escenarios más simbólicos posibles para reafirmar la soberanía chilena apenas horas antes de volver a encontrarse con Javier Milei. Desde Punta Arenas, rodeado por la cúpula militar y embarcado en una de las principales fragatas de la Armada, el presidente chileno supervisó este miércoles una demostración de capacidades militares en la zona austral que incluyó guerra antisubmarina, interdicción marítima, descenso de fuerzas especiales desde helicópteros, reabastecimiento de buques en movimiento y disparos reales de artillería naval. El operativo estaba planificado y la propia Armada chilena aclaró que este tipo de ejercicios se realiza anualmente, por lo que sería exagerado presentarlo como una movilización militar improvisada contra la Argentina. Sin embargo, el contexto político le dio inevitablemente otro significado: Kast viajó personalmente a Magallanes, habló de “hacer soberanía” y pronunció una de sus definiciones más categóricas precisamente después del incidente diplomático con Buenos Aires. “El Estrecho de Magallanes es chileno y Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control”, afirmó.

La frase llega a sólo un día de que Milei viaje a Santiago para participar del Foro Madrid y mantener contactos con Kast. Ambos presidentes tienen una enorme afinidad ideológica y desde la llegada del mandatario chileno al Palacio de La Moneda intentaron construir una relación bilateral especialmente cercana. Precisamente por eso, la crisis de las últimas semanas resultó incómoda. La controversia no nació de una disputa formal impulsada por la Casa Rosada, sino de declaraciones realizadas el 23 de agosto por el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde. Durante una entrevista, el militar mencionó “Magallanes, el sur, el Drake” y sostuvo que “todo eso es soberanía”, que había que mantener presencia en esa zona porque constituye una “llave bioceánica” entre el Atlántico y el Pacífico. En Chile esas palabras fueron interpretadas inmediatamente como una reivindicación argentina sobre un territorio cuya soberanía Santiago considera jurídicamente resuelta.

La reacción chilena fue inmediata. La Cancillería anunció una nota de protesta y dirigentes de prácticamente todo el espectro político reclamaron una aclaración argentina. La posición oficial de Santiago fue que no existe ninguna disputa territorial pendiente sobre el Estrecho comparable, por ejemplo, con la controversia argentino-británica por Malvinas. Los tratados de 1881 y 1984 establecieron el marco jurídico que ambas naciones reconocen hasta hoy y el propio Estado argentino ratificó posteriormente esos acuerdos. El Tratado de Paz y Amistad de 1984, todavía vigente, determina en su artículo 10 el límite de las respectivas soberanías en la boca oriental y reafirma que la delimitación no modifica lo establecido en 1881 sobre la neutralización permanente del Estrecho y la libre navegación de los buques de todas las banderas.

Argentina terminó dando la aclaración que Chile reclamaba. El ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, llamó personalmente a su par Fernando Barros y atribuyó las palabras de Valverde a una “confusión y desprolijidad”. Según el comunicado difundido por la cartera chilena después de esa conversación, Presti fue explícito: el jefe de la Fuerza Aérea conoce la legislación y los tratados vigentes y **“no está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”**. Los dos ministros acordaron entonces dar por superado el incidente. El dato resulta importante para evitar una interpretación más alarmista del despliegue de este miércoles: no existe actualmente una reivindicación territorial formal del gobierno de Milei sobre el Estrecho, y las autoridades argentinas ya desautorizaron cualquier lectura de las declaraciones militares que sugiera lo contrario.

Eso no significa, sin embargo, que todos los problemas hayan quedado resueltos.

## El decreto que Milei prometió corregir y sigue vigente

Detrás de la discusión de las últimas semanas existe una controversia normativa anterior que Chile viene reclamando solucionar desde hace más de un año. Se trata del decreto 457/2021, aprobado durante el gobierno de Alberto Fernández, que incorporó modificaciones vinculadas con espacios marítimos y utilizó una formulación sobre el Estrecho de Magallanes y el área del Drake que Santiago considera incompatible con su interpretación de los tratados bilaterales. La controversia no implica que Argentina haya desconocido formalmente la frontera fijada con Chile, pero la utilización del concepto de “espacio compartido” y referencias a tareas conjuntas de exploración, estudio o control generaron objeciones porque para las autoridades chilenas pueden producir ambigüedad sobre una cuestión que consideran jurídicamente cerrada.

Milei ya había reconocido el problema. En marzo de 2025 se comprometió a modificar la normativa después de admitir que existía un “error de interpretación” respecto de los acuerdos entre ambos países. Sin embargo, el decreto continúa vigente más de un año después. Esa demora es ahora el último punto concreto que Santiago espera resolver. El ministro de Defensa chileno sostuvo esta semana que Buenos Aires ya tendría preparado un nuevo texto y que sólo faltaría la firma presidencial. Según Barros, Presti le pidió “paciencia” y aseguró que la modificación está encaminada. El funcionario chileno incluso consideró prácticamente cerrado el asunto después de que tanto el Ministerio de Defensa argentino como la Armada argentina reconocieran inequívocamente la soberanía chilena sobre el Estrecho.

Kast utilizó este miércoles una formulación similar, aunque mucho más enfática. Dijo que no piensa exigirle públicamente a Milei que derogue o modifique el decreto durante su visita porque, desde su perspectiva, “los tratados internacionales establecen muy bien la soberanía de Chile”. Pero inmediatamente agregó que Argentina “no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control” sobre el Estrecho. La combinación resulta políticamente interesante: el Presidente chileno intenta evitar una crisis abierta con un aliado regional, pero al mismo tiempo necesita mostrar frente a su propia opinión pública que la afinidad ideológica con Milei no implica hacer concesiones territoriales.

Por eso la demostración naval tiene una dimensión que excede estrictamente al ejercicio militar. La Armada sostiene, con razón, que estas operaciones forman parte de su planificación anual y que se realizan periódicamente para comprobar la capacidad operativa de sus unidades en una de las zonas más exigentes del planeta. El despliegue involucró a la Fuerza Anfibia de la Armada y fue presentado oficialmente como un ejercicio destinado a evaluar capacidades en combate, control marítimo y protección de la Zona Austral. No existen elementos para afirmar que Chile haya desplegado extraordinariamente fuerzas ante la posibilidad de un enfrentamiento con Argentina. Pero fue Kast quien decidió asistir personalmente, acompañado por los ministros del Interior y Defensa y el jefe de la Armada, y convertir la actividad en una declaración política sobre soberanía. La diferencia entre un ejercicio militar ordinario y su utilización política extraordinaria es importante.

El Presidente estuvo a bordo de la fragata *Capitán Prat* mientras otras unidades desarrollaban cuatro grandes etapas operativas. Primero se simuló una amenaza submarina. Después fuerzas especializadas realizaron una operación de interdicción marítima con descenso desde helicóptero sobre el remolcador *Lientur*. A continuación, unidades navales practicaron reaprovisionamiento en navegación, una capacidad esencial para extender el tiempo de operación de una flota lejos de sus bases. Finalmente, la fragata *Almirante Latorre* efectuó fuego real sobre objetivos mientras la Infantería de Marina desarrollaba una acción ofensiva diurna. La señal militar es evidente: Chile quiso mostrar capacidad de controlar y defender su extremo austral, una región que además representa para Santiago la principal plataforma de proyección hacia la Antártida.

Ese último elemento también explica por qué el Estrecho provoca una sensibilidad que va bastante más allá de un mapa. Magallanes es uno de los pasos bioceánicos estratégicos del mundo. Conecta Atlántico y Pacífico sin necesidad de atravesar el canal de Panamá, constituye una ruta alternativa para el comercio marítimo y tiene una importancia creciente en cualquier proyección hacia la Antártida. Para Chile forma parte de su identidad territorial austral y de su estrategia marítima; para Argentina, la región circundante también es central por Tierra del Fuego, el Atlántico Sur y la proyección antártica. Esa proximidad obliga a ambos Estados a cooperar y, al mismo tiempo, vuelve particularmente delicado cualquier error lingüístico de una autoridad militar que pueda interpretarse como una reivindicación territorial.

De hecho, mientras se desarrollaba toda esta controversia, fuerzas argentinas y chilenas continuaban participando de ejercicios conjuntos. Ése es probablemente uno de los mejores indicadores de que el problema se mantiene dentro del terreno político y diplomático y no representa una crisis de seguridad entre ambos países. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 obliga expresamente a las partes a preservar la paz, abstenerse del uso o amenaza de fuerza y solucionar sus diferencias exclusivamente mediante mecanismos pacíficos. Cuatro décadas de integración militar, económica, energética y fronteriza consolidaron además una relación completamente diferente de aquella que estuvo al borde de una guerra durante el conflicto del Beagle en 1978.

## Kast también mira hacia adentro

La puesta en escena de Magallanes tiene además una explicación doméstica. Kast llegó a La Moneda en marzo con una expectativa política muy elevada, pero atravesó durante sus primeros seis meses un deterioro considerable de imagen. La última encuesta Cadem de agosto ubicó su aprobación en **38% y su desaprobación en 59%**. Semanas antes había llegado brevemente al 41%, impulsado por medidas de seguridad, pero perdió nuevamente terreno mientras aumentaban las preocupaciones económicas y aparecían cuestionamientos sobre reformas institucionales impulsadas por su gobierno.

El dato económico más difícil es el empleo. El desempleo chileno alcanzó **9,5% entre mayo y julio**, el nivel más alto de los últimos cinco años, mientras la informalidad llegó al 26,5%. El Gobierno intenta responder con planes destinados a generar empleo e inversión, pero la economía comenzó a convertirse en uno de sus principales problemas políticos. Al mismo tiempo, una ambiciosa reforma de seguridad promovida por Kast tuvo que perder urgencia parlamentaria después de encontrar resistencia incluso entre sectores aliados. Una de sus propuestas, que permitiría al Ejecutivo establecer un nuevo estado de excepción con amplias facultades, generó rechazo de una parte significativa de la sociedad y acusaciones de concentración excesiva de poder.

En ese contexto, seguridad, territorio y soberanía son terrenos mucho más cómodos para el Presidente chileno. Su identidad política se construyó durante años alrededor del orden, las Fuerzas Armadas, el control territorial y una idea fuerte del Estado nacional. Viajar al extremo sur, subirse a una fragata y afirmar que “el Estrecho de Magallanes es chileno y seguirá siendo chileno” le permite regresar precisamente a ese lugar político. Eso no significa que el operativo militar haya sido inventado para mejorar encuestas: la Armada sostiene que se trata de ejercicios regulares. Pero sí permite entender por qué La Moneda decidió darle una exposición presidencial tan elevada en este momento.

La contradicción más interesante aparecerá este jueves, cuando Kast pase en menos de 24 horas de reafirmar la soberanía frente a Argentina a recibir a Milei como uno de sus principales aliados políticos en América Latina. Los dos compartirán el Foro Madrid, organizado por la Fundación Disenso vinculada a Vox, y Milei aprovechará su visita para volver a mostrarse junto a uno de los gobiernos ideológicamente más próximos de la región. En Chile, sectores opositores ya reclamaron a Kast que coloque los intereses nacionales por encima de la afinidad política y aproveche el encuentro para obtener una solución definitiva al decreto argentino todavía pendiente.

El desafío para ambos será evitar transformar una declaración desafortunada en un conflicto artificial. Argentina ya reconoció oficialmente que el Estrecho es chileno y Chile ya dio formalmente por superado el incidente. La discusión pendiente tiene una salida bastante sencilla en comparación con otros conflictos territoriales: modificar el texto cuestionado, ratificar los tratados y continuar con una relación bilateral que actualmente tiene muchas más áreas de cooperación que de enfrentamiento.

Por eso sería incorrecto leer las imágenes de fragatas, helicópteros y disparos de artillería como el inicio de una escalada militar entre Argentina y Chile. **No hay indicios de eso.** La propia Armada chilena señala que se trata de ejercicios anuales y los ministros de Defensa de ambos países mantienen comunicaciones directas. Pero tampoco puede ignorarse el mensaje político que Kast eligió enviar desde Magallanes: aun entre gobiernos amigos y presidentes ideológicamente cercanos, cuando aparece la palabra soberanía, las afinidades terminan exactamente donde empiezan las fronteras.

Este jueves Milei llegará a Chile con el incidente oficialmente cerrado, pero con una firma todavía pendiente.

Y ésa será probablemente la diferencia entre dejar la polémica definitivamente atrás o permitir que vuelva a aparecer la próxima vez que una frase confusa cruce la cordillera.

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