---
canonical_url: "https://newsba.com.ar/contenido/4696/alex-saab-se-declara-culpable-en-eeuu-y-acepta-cooperar-que-puede-revelar-sobre-"
title: "Alex Saab se declara culpable en EE.UU. y acepta cooperar: qué puede revelar sobre la red financiera de Maduro y por qué el acuerdo es clave para Venezuela"
article_type: "Article"
description: "El empresario colombiano, señalado durante años por autoridades estadounidenses como uno de los principales operadores financieros de Nicolás Maduro, admitió en una corte federal de Miami haber participado en una conspiración para lavar dinero vinculada con contratos del programa CLAP. Aceptó entregar US$195 millones, colaborar con el Departamento de Justicia y podría recibir una reducción de pena si su cooperación resulta sustancial. El dato más importante no es solamente la confesión: Saab conoce durante años circuitos de pagos, empresas, contratos petroleros, funcionarios y mecanismos utilizados por el chavismo para operar bajo sanciones, mientras Maduro espera un juicio federal en Nueva York para 2027."
main_image: "https://newsba.com.ar/download/multimedia.grande.bd718cd735ed4d30.Z3JhbmRlLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-09-15T18:51:00-03:00"
date_modified: "2026-09-15T18:53:17-03:00"
tags:
  - "Alex Saab"
  - "Delcy"
  - "Maduro"
  - "Venezuela"
author_name: "Alejandro Cabrera"
author_url: "https://newsba.com.ar/usuario/2/alejandro-cabrera"
category_name: "Estados Unidos"
category_url: "https://newsba.com.ar/categoria/12/estados-unidos"
category_description: "Información sobre los principales acontecimientos del país Estados Unidos y del Presidente Donald Trump"
---

# Alex Saab se declara culpable en EE.UU. y acepta cooperar: qué puede revelar sobre la red financiera de Maduro y por qué el acuerdo es clave para Venezuela

Durante años, Alex Saab fue presentado por el chavismo como un empresario perseguido políticamente por Washington, un enviado diplomático que había sido detenido ilegalmente cuando cumplía funciones humanitarias y, después de su liberación en 2023, incluso como una especie de símbolo de resistencia frente a Estados Unidos. Nicolás Maduro lo recibió personalmente en Caracas después de que Joe Biden le concediera clemencia dentro de un intercambio de prisioneros y Saab terminó ocupando cargos formales dentro del Gobierno venezolano, incluida la cartera de Industria. Esa historia dio este martes un giro extraordinario. Frente a la jueza federal Kathleen Williams, en Miami, Saab abandonó la declaración de inocencia que había presentado apenas dos meses atrás y admitió su culpabilidad en un cargo de conspiración para lavar dinero relacionado con contratos públicos venezolanos. Como parte del acuerdo, aceptó entregar US$195 millones que la fiscalía considera producto del esquema y se comprometió a colaborar con investigaciones del Departamento de Justicia estadounidense. El delito tiene una pena máxima de 20 años de prisión, pero los fiscales aceptaron recomendar una condena ubicada en el extremo inferior de las pautas aplicables y solicitar reducciones adicionales si su cooperación resulta relevante. La sentencia está prevista para enero.

La diferencia entre declararse culpable y simplemente ser acusado es enorme. Hasta hoy, una parte importante de la historia judicial de Saab estaba construida a partir de señalamientos de fiscales estadounidenses que él rechazaba sistemáticamente. Desde este martes existe una admisión formal de responsabilidad ante una corte federal. Según el acuerdo y la declaración de hechos incorporados al expediente, Saab reconoció haber obtenido al menos US$195 millones mediante seis contratos relacionados con la importación de alimentos y medicamentos y haber participado en un sistema de sobornos que contaba, según la acusación, con la aprobación y protección de funcionarios de alto nivel del Gobierno venezolano. El programa utilizado como vehículo central fue el CLAP, creado durante la crisis económica para distribuir cajas de alimentos subsidiados entre millones de familias. La fiscalía sostiene que Saab y sus socios controlaban compañías contratistas, inflaban precios, utilizaban documentación falsa y transferían parte de los beneficios hacia funcionarios que garantizaban contratos y protección. AP informó que dentro de ese esquema Saab admitió incluso pagos por aproximadamente US$17 millones vinculados con el exgobernador José Gregorio Vielma Mora.

El aspecto social del caso vuelve particularmente sensible la acusación. El dinero investigado no provenía de un negocio privado cualquiera, sino de contratos diseñados para importar alimentos durante uno de los peores períodos de escasez, inflación y empobrecimiento de la historia venezolana reciente. El Departamento de Justicia sostiene que empresas controladas por Saab y sus asociados manipularon documentación sobre el origen y valor de productos que ingresaban al país y consiguieron márgenes extraordinarios mediante contratos públicos. La fiscalía asegura además que una parte de esos fondos terminó atravesando instituciones financieras estadounidenses, razón por la cual Washington construyó jurisdicción para perseguir el lavado. La nueva causa también incluye una fase posterior en la que la red habría utilizado su acceso directo a funcionarios venezolanos para participar en ventas de petróleo de PDVSA cuando las sanciones de Estados Unidos dificultaban los mecanismos normales de exportación y pago. Según la acusación estadounidense, ingresos procedentes de esas operaciones petroleras circularon también por cuentas bancarias estadounidenses y ayudaron a financiar el esquema asociado al CLAP.

## Del “diplomático perseguido” al cooperador de la Justicia estadounidense

La trayectoria de Saab ayuda a comprender por qué su cooperación puede tener un valor muy superior al de los US$195 millones que aceptó decomisar. El empresario nacido en Colombia construyó durante años una relación excepcionalmente cercana con el poder venezolano. Primero participó en negocios vinculados con viviendas sociales y comercio exterior; después ganó protagonismo en las importaciones de alimentos y, con el endurecimiento de las sanciones, se convirtió en un intermediario capaz de encontrar rutas financieras y comerciales alternativas para Caracas. Estados Unidos lo acusó de operar redes de empresas en distintos países para mover dinero, importar bienes, vender petróleo y reducir el impacto de las restricciones financieras. El Departamento del Tesoro llegó a describirlo como un importante operador de Maduro, mientras Caracas sostenía que cumplía misiones oficiales destinadas precisamente a garantizar alimentos, combustible y otros insumos durante el bloqueo financiero estadounidense. Esa doble identidad —empresario para unos, enviado estatal para otros— acompañó cada etapa de su caso judicial.

Su primer choque importante con Estados Unidos ocurrió en 2019, cuando fue acusado en Florida dentro de otro expediente de lavado relacionado con contratos de vivienda y operaciones cambiarias ocurridas entre 2011 y 2015. En junio de 2020 fue detenido en Cabo Verde durante una escala aérea cuando viajaba rumbo a Irán y pasó más de un año litigando contra su extradición. Finalmente fue enviado a Miami en octubre de 2021. El gobierno de Maduro calificó aquella extradición como un secuestro de un diplomático y elevó a Saab a una categoría política que excedía ampliamente la de un contratista. Sin embargo, el proceso nunca llegó a juicio. En diciembre de 2023, el presidente Joe Biden le otorgó un indulto específico como parte de un acuerdo por el cual Venezuela liberó estadounidenses detenidos y otros presos. El documento de clemencia cubrió expresamente la acusación de 2019 y estableció condiciones para su liberación y salida de Estados Unidos, pero no otorgó inmunidad ilimitada frente a delitos distintos o posteriores. Ese detalle jurídico resulta decisivo para comprender por qué puede ser procesado nuevamente ahora.

De regreso en Caracas, Saab fue recibido públicamente por Maduro y volvió a incorporarse al aparato estatal. La situación cambió después de la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 y de la instalación del gobierno interino de Delcy Rodríguez. Saab fue apartado de su cargo ministerial, detenido en Venezuela al mes siguiente y finalmente entregado a Estados Unidos el 16 de mayo. La nueva acusación federal sostiene que los hechos investigados corresponden a un esquema distinto del que fue cubierto por la clemencia de Biden, de modo que aquel indulto no impide esta segunda causa. En julio Saab se había declarado inocente, pero el juicio previsto para noviembre quedó cancelado al conocerse que negociaba un cambio de declaración. Este martes confirmó formalmente el acuerdo.

La gran pregunta pasa ahora por el alcance de esa cooperación. Los documentos judiciales conocidos hasta el momento no detallan cuáles son las investigaciones específicas en las que Saab ayudará a la fiscalía. Reuters señala expresamente que el expediente no revela todavía dónde utilizará el Departamento de Justicia la información que pueda proporcionar. Pero el perfil del acusado permite comprender por qué las posibilidades son amplias. Saab conoce contratos públicos, sistemas de pago, bancos, compañías de fachada, compradores de crudo, intermediarios internacionales, funcionarios y mecanismos utilizados para eludir sanciones. También mantuvo relación directa con figuras de máxima jerarquía del chavismo durante años. La posibilidad de que se convierta en testigo contra algunos de sus antiguos socios no es una especulación basada únicamente en su cercanía política: el acuerdo establece formalmente que debe cooperar y los fiscales prometieron pedir reducciones adicionales de condena si esa colaboración produce resultados sustanciales.

Esto no significa automáticamente que Saab posea pruebas capaces de incriminar penalmente a Maduro en el expediente de narcotráfico que se tramita en Nueva York. Los casos son diferentes y no existe hasta ahora información pública que demuestre que su cooperación esté dirigida específicamente contra el expresidente. Maduro se encuentra detenido sin fianza en Brooklyn, se declaró inocente de cargos relacionados con narcotráfico y su juicio está fijado para el 1 de junio de 2027. La fiscalía estadounidense podría encontrar útil a Saab para reconstruir circuitos financieros, relaciones con funcionarios o mecanismos de movimiento de fondos, pero cualquier testimonio deberá estar respaldado por evidencia y sujeto al control de los abogados defensores. La cooperación de un acusado que busca una reducción de pena siempre será examinada con especial cuidado precisamente porque posee un incentivo personal para proporcionar información de valor a los fiscales.

La confesión también introduce una dimensión política incómoda para la narrativa que durante años construyó el gobierno de Maduro. Caracas había defendido a Saab no solamente como ciudadano venezolano sino como funcionario y enviado especial. Su liberación fue celebrada como una victoria política y Maduro apareció públicamente junto a él. Ahora Saab reconoce haber participado en un esquema de lavado relacionado con contratos estatales y acepta que la operación involucró funcionarios venezolanos de alto nivel. Eso no convierte automáticamente al conjunto del gobierno anterior en responsable penal ni permite atribuir cada operación a Maduro, pero sí debilita considerablemente la idea de que todo el expediente era simplemente una fabricación estadounidense contra un diplomático inocente. La confesión obliga a separar una discusión válida —la utilización política de sanciones y procesos judiciales por parte de Estados poderosos— de otra cuestión distinta: Saab acaba de admitir ante una jueza que participó en una conspiración financiera criminal.

## Delcy Rodríguez, Trump y una nueva Venezuela que también está reorganizando quién responde ante la Justicia

El momento en que ocurre el acuerdo vuelve el caso todavía más significativo. La Venezuela de septiembre de 2026 está atravesando una transición profundamente contradictoria. Delcy Rodríguez gobierna de manera interina, Washington incrementó su influencia directa sobre la política energética venezolana, compañías estadounidenses preparan inversiones multimillonarias y la administración Trump intenta construir un nuevo vínculo con Caracas después de años de enfrentamiento. Al mismo tiempo, figuras vinculadas con el antiguo aparato de Maduro están siendo desplazadas, entregadas a Estados Unidos o investigadas. Saab es probablemente el ejemplo más simbólico de ese proceso: pasó en menos de tres años de ser liberado por Washington a petición del chavismo y recibido como héroe por Maduro, a ser detenido por el nuevo gobierno venezolano, extraditado nuevamente a Estados Unidos y convertido en potencial colaborador de los fiscales federales.

Ese reordenamiento genera también interrogantes sobre cómo se seleccionan los casos que reciben prioridad. Mientras Saab acuerda cooperar y otros antiguos operadores del madurismo enfrentan expedientes en Estados Unidos, Washington mantiene simultáneamente alianzas económicas con empresarios y figuras venezolanas cuya trayectoria también ha despertado investigaciones o cuestionamientos en otras jurisdicciones. La apertura petrolera posterior a la caída de Maduro transformó a Venezuela en un espacio donde la política anticorrupción, la seguridad nacional y los intereses energéticos estadounidenses se superponen permanentemente. Esto no invalida la causa contra Saab, cuya culpabilidad fue reconocida por él mismo, pero muestra que la política de Washington hacia Caracas no puede entenderse únicamente en términos jurídicos: Estados Unidos busca también estabilidad, acceso energético, cooperación política y reducción de la influencia de actores como China, Rusia e Irán.

Para Delcy Rodríguez, el caso ofrece una oportunidad y un riesgo. Entregar a Saab permite marcar distancia respecto de determinadas redes asociadas a Maduro y presentar al nuevo gobierno como dispuesto a colaborar con investigaciones internacionales. Pero Saab pasó años operando dentro del mismo sistema chavista en el que Rodríguez ocupó puestos de altísimo nivel. Si su cooperación empieza a revelar nombres, contratos y mecanismos que alcanzan a figuras todavía activas dentro del aparato venezolano, la transición podría enfrentarse a tensiones internas mucho más profundas. El gobierno interino necesita mantener suficiente continuidad institucional para administrar PDVSA, Fuerzas Armadas, ministerios y empresas públicas, pero al mismo tiempo intenta convencer a Estados Unidos y a sectores opositores de que representa una ruptura suficiente con prácticas anteriores. La información que Saab proporcione puede volver mucho más difícil mantener esa línea de equilibrio.

La cifra de US$195 millones también debe interpretarse correctamente. No significa necesariamente que ésa sea toda la riqueza acumulada por Saab durante sus operaciones ni que represente la dimensión completa de las redes que Washington le atribuyó durante años. Es el monto que aceptó entregar dentro de este acuerdo concreto y que está relacionado con los contratos reconocidos en la declaración de culpabilidad. En causas anteriores, fiscales estadounidenses habían manejado cifras superiores; en el expediente de 2019 se hablaba de unos US$350 millones presuntamente extraídos de Venezuela mediante otro esquema de sobornos y lavado. Ese caso quedó comprendido en la clemencia otorgada por Biden en 2023 y jurídicamente debe separarse del actual. Confundir ambas causas puede llevar a sumar cifras como si fueran una única condena, cuando se trata de procedimientos distintos, con hechos y consecuencias jurídicas diferentes.

El proceso tampoco está terminado por la confesión. La jueza deberá dictar sentencia en enero y, antes de hacerlo, recibirá los cálculos de las pautas federales, los argumentos de la fiscalía y la defensa y cualquier consideración relacionada con la cooperación prestada. El máximo teórico de 20 años no implica que Saab vaya a recibir esa condena. El propio acuerdo contempla que los fiscales pedirán una pena en la parte baja del rango aplicable y que pueden solicitar una reducción adicional si la información entregada resulta sustancial. Esa estructura crea un incentivo muy claro: cuanto más útil sea Saab para nuevas causas, menor puede ser su tiempo en prisión. La defensa, por su parte, tendrá interés en demostrar cooperación temprana, devolución de activos y cualquier circunstancia que pueda justificar una sentencia más leve.

Por eso el desarrollo verdaderamente importante puede comenzar ahora y no haber terminado este martes. Una declaración de culpabilidad resuelve la responsabilidad penal de Saab dentro de este expediente, pero abre simultáneamente un período en el que fiscales estadounidenses podrán interrogarlo sobre años de negocios y relaciones. Si posee documentos, comunicaciones, estructuras societarias o información sobre pagos que pueda verificarse independientemente, su valor como cooperador crecerá. Si ofrece solamente relatos difíciles de corroborar, su utilidad será menor. Y si la información alcanza a antiguos funcionarios o empresarios todavía relevantes en la transición venezolana, cada nueva revelación tendrá consecuencias que excederán ampliamente a una sala judicial de Miami.

La dimensión histórica tampoco debe perderse. Saab se convirtió durante la última década en uno de los personajes que mejor simbolizó la forma en que Venezuela intentó sobrevivir financieramente bajo sanciones. Su capacidad consistió en conectar un Estado cada vez más aislado con mercados, intermediarios y empresas que podían mover alimentos, petróleo, oro y dinero por circuitos internacionales. Para el chavismo fue durante años una solución práctica frente al aislamiento; para Estados Unidos fue un ejemplo de cómo altos funcionarios y contratistas podían combinar sanciones, corrupción y negocios públicos dentro de redes transnacionales. Ahora será precisamente el mismo hombre quien explique a los fiscales cómo funcionaban algunos de esos mecanismos.

Eso es lo que vuelve tan importante la noticia.

No se trata solamente de que Alex Saab haya admitido lavar dinero.

Se trata de que **uno de los hombres que mejor conoció la arquitectura financiera construida alrededor del poder de Nicolás Maduro acaba de aceptar colaborar con la Justicia estadounidense para intentar reducir su propia condena**.

La verdadera dimensión del acuerdo se conocerá cuando empiece a saberse qué nombres, cuentas, contratos y operaciones está dispuesto a entregar.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
