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title: "Trump recibe a Xi con alfombra roja: detrás de la ceremonia, EE.UU. y China negocian comercio, IA, Taiwán e Irán"
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description: "onald Trump rompió el protocolo habitual y fue personalmente a recibir a Xi Jinping a la base aérea de Andrews, en el comienzo de una visita de Estado de tres días cargada de simbolismo. Pero detrás de los honores militares se desarrolla una negociación mucho más compleja: Washington y Pekín intentan estabilizar su guerra comercial mientras compiten por los chips, la inteligencia artificial y las tierras raras, mantienen posiciones enfrentadas sobre Taiwán y buscan administrar sus diferencias por Irán."
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date_published: "2026-09-23T22:30:00-03:00"
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tags:
  - "China"
  - "Estados Unidos"
  - "Trump"
author_name: "Alejandro Cabrera"
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# Trump recibe a Xi con alfombra roja: detrás de la ceremonia, EE.UU. y China negocian comercio, IA, Taiwán e Irán

La imagen fue cuidadosamente construida. **Alfombra roja de treinta metros, Donald Trump y Melania esperando al pie del avión, guardia de honor, himnos nacionales, 21 salvas de cañón y bombarderos B-1 sobrevolando la base aérea.** Así comenzó la llegada de Xi Jinping a Washington para una de las visitas diplomáticas más importantes del año.

La ceremonia podría interpretarse simplemente como una demostración de cortesía entre jefes de Estado. Pero el despliegue contiene un mensaje político más profundo: **Estados Unidos y China continúan compitiendo por el liderazgo tecnológico, económico y geopolítico mundial, pero ninguno de los dos parece interesado en que esa rivalidad se transforme en una confrontación fuera de control.**

Xi llegó para una visita de tres días y para mantener este jueves una nueva reunión con Trump. Los asuntos sobre la mesa son algunos de los más sensibles de la política internacional contemporánea: **aranceles, semiconductores, inteligencia artificial, tierras raras, Taiwán y la relación china con Irán y Rusia.**

> **EN 30 SEGUNDOS**
> - **Trump recibió personalmente a Xi en Andrews**, una deferencia excepcional en el protocolo estadounidense.
> - Washington anunció que **la tregua comercial podría extenderse hasta el 10 de enero**.
> - Los dos países siguen enfrentados por **chips avanzados, tierras raras y tecnología de IA**.
> - **Taiwán continúa siendo el principal riesgo estratégico** de la relación.
> - Trump busca que China utilice su influencia sobre **Irán**.
> - La visita culminará con una **cena de Estado junto a algunos de los principales ejecutivos tecnológicos de Estados Unidos**.

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## Una recepción extraordinaria para el principal rival estratégico de Estados Unidos

El detalle más llamativo ocurrió antes incluso de que comenzaran las conversaciones.

Trump no esperó a Xi Jinping en la Casa Blanca. Se trasladó personalmente hasta **Joint Base Andrews**, en Maryland, para recibirlo al pie del avión junto con Melania Trump. Xi llegó acompañado por su esposa, Peng Liyuan. Dos niños entregaron flores a la pareja presidencial china, se interpretaron los himnos y una formación militar completó la ceremonia.

No es un gesto habitual.

Reuters señala, citando el archivo de actos presidenciales de C-SPAN, que hacía **11 años que un presidente estadounidense no recibía en Andrews a un dirigente extranjero**. El antecedente fue Barack Obama con el papa Francisco en 2015. EL PAÍS subraya además que, cuando se trata específicamente de una visita de Estado de un dirigente extranjero, este tipo de bienvenida presidencial en el aeropuerto ha sido excepcional durante décadas.

El protocolo tiene importancia porque China no es simplemente otro socio internacional de Washington.

Es simultáneamente:

- **uno de sus principales socios comerciales;**
- **su mayor rival industrial y tecnológico;**
- **una potencia nuclear;**
- **el principal competidor estadounidense en inteligencia artificial y manufactura avanzada;**
- y el actor central de una eventual crisis por Taiwán.

Por eso, la alfombra roja puede leerse como algo más que cortesía: **Trump intenta mostrar que la competencia entre las dos potencias puede administrarse personalmente desde la relación con Xi.**

## Competencia sin ruptura

**Washington busca limitar el acceso chino a las tecnologías más avanzadas mientras, al mismo tiempo, intenta evitar una nueva guerra comercial que vuelva a golpear los mercados y las cadenas de producción.**

Esa aparente contradicción define buena parte de la actual relación entre las dos mayores economías del planeta.

## Comercio: primera señal antes de la cumbre

La primera novedad concreta llegó incluso antes de la reunión formal entre los presidentes.

El secretario del Tesoro estadounidense, **Scott Bessent**, aseguró que Washington y Pekín alcanzaron un acuerdo para extender hasta el **10 de enero** la tregua comercial que debía terminar el 10 de noviembre. El entendimiento prolongaría el período de distensión iniciado después de la guerra arancelaria de 2025, cuando las represalias cruzadas llegaron a elevar algunos gravámenes por encima del 100%.

El dato resulta especialmente significativo porque, durante las jornadas previas, China había planteado incluso la posibilidad de negociar un acuerdo comercial más ambicioso.

Bessent mantuvo reuniones con el viceprimer ministro chino **He Lifeng** en Nueva York y posteriormente en Washington para preparar la cumbre. La administración Trump sostiene que existen dos alternativas sobre la mesa: continuar con el entendimiento vigente o explorar un pacto más amplio.

Eso no significa que la guerra comercial haya terminado.

Persisten diferencias sobre exportaciones agrícolas estadounidenses, aranceles, controles tecnológicos y especialmente sobre las **tierras raras**, minerales esenciales para sectores que van desde electrónica y automóviles eléctricos hasta sistemas militares.

China dispone de una posición dominante en varias etapas del procesamiento de esos minerales, lo que le proporciona una herramienta importante en cualquier negociación con Washington.

## El verdadero frente de batalla: inteligencia artificial y chips

Si el comercio fue el gran campo de enfrentamiento entre Estados Unidos y China durante la década pasada, **la inteligencia artificial puede convertirse en el principal terreno de competencia de la próxima**.

Washington mantiene controles destinados a impedir que compañías chinas accedan libremente a los chips estadounidenses más avanzados. Nvidia, uno de los mayores fabricantes de procesadores utilizados para entrenar sistemas de inteligencia artificial, continúa sujeta a fuertes restricciones para vender determinados productos en China.

Pekín quiere reducir esas limitaciones.

Estados Unidos, mientras tanto, busca preservar la ventaja de sus empresas.

Pero aparece una novedad: **ambos gobiernos comenzaron a explorar mecanismos mínimos de cooperación sobre riesgos vinculados con la inteligencia artificial.**

Después de las conversaciones entre Bessent y He Lifeng, los dos países discutieron la creación de un sistema de notificación mutua ante incidentes de IA capaces de afectar la seguridad nacional. La idea parte de una realidad incómoda: Estados Unidos y China compiten ferozmente por liderar la tecnología, pero un accidente grave podría perjudicar a los dos.

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### LA PARADOJA DE LA IA

**Washington quiere frenar el acceso chino a la tecnología estadounidense más avanzada, pero al mismo tiempo necesita algún grado de diálogo con Pekín para administrar los riesgos de esa misma tecnología.**

Es competencia y cooperación al mismo tiempo.

Y probablemente ese modelo termine definiendo buena parte de la relación bilateral.

## Taiwán: la cuestión que ninguna ceremonia puede ocultar

Hay un asunto donde los márgenes para un acuerdo son mucho menores.

**Taiwán sigue siendo el principal foco potencial de confrontación militar directa entre China y Estados Unidos.**

Pekín considera a la isla parte de su territorio y Xi ha reiterado que la reunificación es inevitable. Washington mantiene su política histórica de vínculos no oficiales con Taipéi y continúa suministrándole armamento, mientras evita comprometerse públicamente de forma absoluta sobre qué haría ante una eventual invasión.

Durante el viaje de Trump a Pekín en mayo, los medios estatales chinos informaron que Xi le había advertido sobre el riesgo de **“choques e incluso conflictos”** si la cuestión taiwanesa no se manejaba adecuadamente.

No existen indicios de que esa diferencia fundamental haya desaparecido.

Por eso, detrás de la fotografía amistosa en Andrews se mantiene una de las preguntas más importantes de la política internacional: **¿pueden Estados Unidos y China competir durante décadas sin terminar enfrentándose militarmente por Taiwán?**

## Irán aparece inesperadamente en la agenda

La guerra en Irán introdujo otro elemento en una relación ya extremadamente compleja.

China es el principal comprador de petróleo iraní y mantiene importantes vínculos económicos con Teherán. Washington quiere utilizar la relación de Pekín con el Gobierno iraní para intentar avanzar en la resolución del conflicto.

Pero los intereses de ambas potencias no coinciden necesariamente.

Para China, Irán constituye una fuente energética y un socio estratégico relevante dentro de su política hacia Oriente Próximo. Para Estados Unidos, en cambio, limitar las capacidades militares y nucleares iraníes se convirtió en una prioridad central de la administración Trump.

**Xi dispone, por lo tanto, de algo que Trump necesita: influencia sobre Teherán.**

Esa capacidad puede transformarse en una pieza más dentro de la enorme negociación entre Washington y Pekín.

## Rusia: otro punto donde las posiciones se alejan

China tampoco rompió su relación con Rusia después de la invasión de Ucrania.

Pekín evita presentarse como participante directo de la guerra y sostiene que busca una solución política, pero mantiene una asociación económica y estratégica muy estrecha con Moscú. Estados Unidos y varios gobiernos occidentales cuestionan especialmente el comercio de bienes que consideran útiles para sostener la maquinaria industrial rusa.

Para Xi, la relación con Vladímir Putin también forma parte de una estrategia destinada a reducir el predominio estadounidense en el sistema internacional.

Para Trump, en cambio, lograr que China contribuya a moderar a Rusia e Irán representaría una victoria diplomática importante.

Nuevamente, ambos presidentes llegan a la negociación con intereses diferentes.

## Una cena con los hombres que compiten con China

La dimensión tecnológica de la visita quedará todavía más clara durante la cena de Estado.

Entre los invitados previstos se encuentran directivos de algunas de las principales compañías tecnológicas estadounidenses. Reuters menciona a **Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y Sam Altman, de OpenAI**.

La lista tiene un fuerte contenido simbólico.

Son compañías centrales en precisamente aquellos sectores donde Estados Unidos y China compiten por el liderazgo mundial: inteligencia artificial, semiconductores, dispositivos tecnológicos y capacidad de procesamiento.

Trump estará agasajando a Xi rodeado de una parte considerable del poder tecnológico estadounidense.

No parece un detalle accidental.

## Trump y Xi: rivalidad entre países, relación personal entre líderes

Trump ha insistido durante años en presentar su relación personal con Xi como una ventaja para Estados Unidos.

Durante su visita a Pekín en mayo lo llamó un **“gran líder”** y sostuvo que ambos han logrado resolver sus diferencias mediante el diálogo.

Xi utiliza una estrategia distinta en el plano comunicacional, pero también ha apostado a mantener canales frecuentes con Trump.

Esta semana representa el **tercer encuentro presencial entre ambos en menos de un año**, después de la reunión de Busan de octubre de 2025 y la visita estadounidense a Pekín en mayo de 2026. Además, existen nuevos encuentros previstos durante el resto del año.

La frecuencia revela una decisión compartida.

**Ninguno de los dos gobiernos quiere que la rivalidad quede librada exclusivamente a funcionarios, sanciones comerciales o movimientos militares.**

Los presidentes quieren conservar una línea directa.

## La relación en cuatro palabras

### Comercio — Tecnología — Taiwán — Irán

Son los cuatro asuntos capaces de determinar no solamente la relación bilateral, sino buena parte del equilibrio internacional durante los próximos años.

El comercio afecta la economía global.

La inteligencia artificial determinará ventajas productivas y militares.

Taiwán concentra el mayor riesgo de choque entre ambas potencias.

E Irán demuestra hasta qué punto la rivalidad chino-estadounidense ya atraviesa conflictos situados muy lejos de Asia.

## La alfombra roja no significa que la rivalidad haya terminado

Ese es probablemente el punto central detrás de toda la ceremonia.

Trump puede recibir personalmente a Xi, organizar una cena de Estado y desplegar cientos de militares para homenajearlo. China y Estados Unidos pueden extender su tregua arancelaria y crear mecanismos de diálogo.

Pero **ninguno de esos movimientos elimina la competencia estructural entre ambas potencias**.

Washington intenta preservar su ventaja tecnológica.

Pekín busca reducir su dependencia de tecnología estadounidense.

China quiere modificar gradualmente un orden internacional que considera demasiado dominado por Estados Unidos.

Estados Unidos intenta impedir que ese proceso erosione su posición estratégica.

Taiwán continúa sin resolverse.

Las restricciones sobre chips permanecen.

Las tierras raras siguen siendo un instrumento de presión.

Y cada potencia mantiene alianzas e intereses internacionales que frecuentemente chocan con los de la otra.

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## La señal más importante de la visita

Por eso, el verdadero significado de la llegada de Xi quizá no esté en un eventual gran acuerdo.

Las expectativas sobre avances estructurales son limitadas y especialistas consultados por Reuters y CBS consideran improbable que esta cumbre cierre las principales disputas entre Washington y Pekín.

La señal puede ser más sencilla pero igualmente importante:

**las dos mayores potencias del mundo parecen haber decidido que competir requiere también hablar.**

Trump recibió a Xi con honores extraordinarios porque China continúa siendo su principal competidor estratégico, pero también porque es demasiado importante como para ser tratada únicamente como un adversario.

Y Xi viajó a Washington porque, pese a décadas de esfuerzos chinos por reducir su dependencia de Estados Unidos, la relación con Washington sigue siendo indispensable para la estabilidad de su economía y para el orden internacional.

La alfombra roja, los bombarderos, las flores y la cena de Estado muestran cordialidad.

**Todo lo que se discutirá detrás de las puertas cerradas demuestra exactamente lo contrario: Estados Unidos y China siguen disputándose el futuro del poder mundial.**

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