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title: "La guerra de Ucrania entra en una nueva fase: Kiev recupera terreno, Rusia castiga las ciudades y Trump aumenta la presión sobre Zelenski"
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description: "A la dimensión militar se suma ahora un problema político para Volodímir Zelenski: Donald Trump presiona a Ucrania para que deje de atacar refinerías rusas, anunció un confuso alto el fuego energético y amenaza con modificar el apoyo estadounidense."
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date_published: "2026-10-12T12:50:00-03:00"
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  - "Estados Unidos"
  - "Rusia"
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author_name: "Alejandro Cabrera"
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category_name: "Mundo"
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# La guerra de Ucrania entra en una nueva fase: Kiev recupera terreno, Rusia castiga las ciudades y Trump aumenta la presión sobre Zelenski

La guerra de Ucrania está lejos de terminar, pero el escenario actual tampoco se parece completamente al que dominaba el conflicto hace un año. **Rusia conserva una enorme ventaja en recursos, profundidad territorial, industria militar y capacidad de lanzar drones y misiles, pero perdió parte de la iniciativa que había conseguido acumular sobre el frente terrestre. Ucrania, en cambio, consiguió mejorar determinadas posiciones y desarrollar una capacidad ofensiva cada vez mayor contra objetivos situados dentro de territorio ruso.**

El problema para Kiev es que esa recuperación no alcanza para modificar todavía el equilibrio general de la guerra. Rusia continúa ocupando amplias zonas del este y del sur ucraniano, mantiene presión sobre diferentes sectores del Donbás y puede atacar simultáneamente ciudades situadas a cientos de kilómetros del frente.

La guerra se está convirtiendo así en una competencia mucho más amplia que la simple conquista de territorio. Importa quién puede conservar funcionando su economía, su energía, su industria militar y sus ciudades mientras el adversario intenta destruirlas.

Y en ese terreno Rusia conserva una capacidad de daño extraordinariamente importante.

## Las claves de la guerra hoy

- Ucrania consiguió **recuperar iniciativa terrestre en determinados sectores del frente**, especialmente alrededor de Lyman.
- La contraofensiva ucraniana redujo la amenaza inmediata sobre el cinturón defensivo de **Sloviansk y Kramatorsk**.
- Rusia continúa ejerciendo presión en Donetsk y conserva una importante superioridad en volumen de tropas y capacidad industrial.
- Moscú intensificó durante las últimas semanas sus **ataques con drones, misiles de crucero y misiles balísticos**.
- La red energética ucraniana volvió a convertirse en uno de los principales objetivos.
- Ucrania enfrenta una **grave escasez de sistemas e interceptores de defensa aérea**, especialmente frente a amenazas balísticas.
- Kiev responde atacando refinerías, depósitos de combustible y centros logísticos dentro de Rusia.
- Donald Trump está presionando a Ucrania para que detenga esos ataques contra infraestructura energética rusa.
- Estados Unidos anunció un supuesto **alto el fuego energético**, pero Rusia continuó atacando instalaciones ucranianas y Moscú evitó confirmar inicialmente que existiera un acuerdo cerrado.
- El Kremlin rechazó este lunes una propuesta de Zelenski para un alto el fuego completo de 60 días que permitiera organizar elecciones.
- La negociación política continúa estancada porque Rusia y Ucrania mantienen posiciones territoriales prácticamente incompatibles.

## Ucrania logró algo que parecía difícil: frenar parte del impulso ruso

Durante buena parte de 2025 y comienzos de 2026, la principal preocupación ucraniana era el avance lento pero persistente de las fuerzas rusas sobre el este.

Moscú había conseguido aprovechar su superioridad numérica y su capacidad para sostener una enorme presión mediante artillería, drones y pequeñas unidades de infantería. Los avances eran costosos y relativamente lentos, pero se acumulaban.

Durante las últimas semanas, esa dinámica cambió en algunos sectores.

Las fuerzas ucranianas consiguieron desarrollar una serie de operaciones alrededor de **Lyman**, dentro de una contraofensiva que permitió recuperar posiciones y reducir considerablemente el saliente ruso que amenazaba hacia el oeste.

El resultado no significa que Rusia esté retrocediendo en todo el frente. Sí significa que **Moscú dejó de tener una iniciativa terrestre uniforme**.

El dato es particularmente importante porque Rusia había presentado septiembre como un mes de grandes conquistas territoriales. Las estimaciones independientes, sin embargo, muestran un panorama mucho más complejo y señalan incluso pérdidas territoriales netas en algunos períodos.

## Lyman volvió a convertirse en una pieza clave

Lyman tiene importancia porque funciona como una puerta hacia el gran cinturón defensivo ucraniano de Donetsk.

Si Rusia consiguiera avanzar de manera sostenida desde allí, podría aumentar la presión sobre **Sloviansk y Kramatorsk**, dos ciudades fundamentales para la defensa ucraniana del este.

Durante años, Kiev construyó posiciones defensivas alrededor de ese eje. No se trata únicamente de dos ciudades: es una red formada por fortificaciones, rutas logísticas, infraestructura ferroviaria, centros urbanos y posiciones militares.

La contraofensiva ucraniana redujo temporalmente el riesgo de una ruptura rusa inmediata en ese sector.

Esto no significa que la amenaza haya desaparecido.

Rusia continúa atacando y mantiene la capacidad de reunir fuerzas para nuevas ofensivas, pero el escenario terrestre es actualmente considerablemente más equilibrado de lo que parecía algunos meses atrás.

## Kramatorsk sigue siendo uno de los objetivos más importantes de Rusia

La importancia estratégica de Kramatorsk volvió a quedar expuesta esta semana de la manera más brutal.

Un ataque ruso contra la ciudad dejó decenas de muertos después de golpear una zona donde circulaban colectivos urbanos.

Kramatorsk se encuentra cada vez más cerca de la dinámica directa del frente y funciona simultáneamente como ciudad civil, centro logístico y pieza fundamental de la defensa ucraniana.

Para Rusia, conquistar el cinturón formado por Kramatorsk y Sloviansk tendría consecuencias mucho mayores que incorporar simplemente dos nuevas localidades al mapa.

**Romper esa línea permitiría presionar regiones donde Ucrania dispone de menos grandes centros urbanos preparados durante años para funcionar como fortalezas.**

Por eso el control de esa zona probablemente seguirá siendo una de las grandes batallas del conflicto durante los próximos meses.

## Rusia encontró otra manera de compensar las dificultades terrestres

Mientras el frente se estabiliza parcialmente, Moscú está trasladando una enorme cantidad de recursos hacia la guerra aérea.

Durante la última semana, Ucrania aseguró haber recibido alrededor de **900 ataques con drones Shahed**, además de misiles de crucero, proyectiles balísticos y nuevas variantes de drones más rápidos.

La lógica rusa es relativamente sencilla.

Si conquistar una ciudad mediante una ofensiva terrestre requiere miles de soldados, meses de combates y enormes pérdidas, destruir su infraestructura desde cientos de kilómetros resulta mucho más barato.

Eso permite golpear simultáneamente Kiev, Járkov, Odesa, Zaporiyia y diferentes ciudades del Donbás sin necesidad de romper primero sus defensas terrestres.

La guerra aérea se está convirtiendo así en uno de los elementos centrales de esta fase.

## Ucrania tiene un problema cada vez más grave con la defensa aérea

Kiev consiguió mejorar extraordinariamente su capacidad para combatir drones.

Utiliza guerra electrónica, ametralladoras móviles, drones interceptores y diferentes tipos de misiles para reducir la efectividad de los ataques rusos.

Pero el problema cambia cuando Moscú utiliza armamento balístico.

**Los misiles balísticos continúan siendo una de las amenazas más difíciles de interceptar**, y Ucrania depende en gran medida de sistemas Patriot y de una cantidad limitada de interceptores occidentales.

El problema no es solamente tecnológico.

También es matemático.

Ucrania necesita proteger simultáneamente Kiev, grandes ciudades, centrales eléctricas, instalaciones industriales, bases militares, centros logísticos y posiciones próximas al frente.

Nunca hay suficientes sistemas para cubrir todo.

Concentrar defensas sobre la capital implica dejar otras regiones más expuestas. Proteger la red eléctrica puede reducir la capacidad para defender fábricas o instalaciones militares.

Rusia intenta explotar precisamente ese dilema.

## El invierno vuelve a convertirse en parte de la estrategia militar

Octubre marca el comienzo del período más delicado para Ucrania.

Durante el verano, un corte eléctrico puede generar pérdidas económicas y grandes problemas cotidianos. Durante el invierno puede significar algo completamente diferente: **falta de calefacción, problemas de agua, hospitales afectados, transporte interrumpido y millones de personas viviendo durante horas o días en condiciones extremadamente difíciles.**

Rusia conoce perfectamente esa vulnerabilidad.

Por eso los ataques contra instalaciones energéticas, centrales, redes eléctricas y producción de gas están aumentando nuevamente.

El objetivo no necesariamente consiste en destruir completamente el sistema energético ucraniano, algo extraordinariamente difícil, sino obligar al país a reparar permanentemente la misma infraestructura mientras consume dinero, equipos y recursos técnicos.

Es una guerra de desgaste aplicada a una red eléctrica.

## El supuesto alto el fuego energético de Trump nació rodeado de confusión

Donald Trump anunció durante el fin de semana que Rusia y Ucrania habían acordado dejar de atacar instalaciones energéticas.

La declaración sorprendió incluso a Kiev.

Zelenski afirmó posteriormente que conoció inicialmente la noticia a través de los medios y que todavía esperaba conocer los detalles exactos del acuerdo negociado por Estados Unidos.

Moscú tampoco confirmó inmediatamente que existiera un entendimiento completo.

La situación se volvió todavía más confusa este lunes cuando Ucrania denunció nuevos ataques rusos contra instalaciones energéticas, incluida infraestructura vinculada con la producción de gas.

Zelenski sostuvo que Ucrania había evitado atacar refinerías rusas durante esas horas para comprobar si la tregua podía funcionar.

**La primera prueba del supuesto acuerdo, por lo tanto, terminó generando más dudas que certezas.**

## Trump está cambiando la presión sobre Ucrania

Este es probablemente uno de los cambios políticos más importantes de las últimas semanas.

Durante buena parte de la guerra, Estados Unidos presionaba principalmente a Rusia mediante sanciones, restricciones comerciales y ayuda militar a Ucrania.

Trump está introduciendo otra dinámica.

El presidente estadounidense empezó a cuestionar abiertamente los ataques ucranianos contra refinerías rusas porque considera que contribuyen a aumentar los precios internacionales de los combustibles, especialmente el diésel.

Estados Unidos enfrenta actualmente una fuerte presión interna por el costo energético, y Trump convirtió la reducción de esos precios en una prioridad política.

Desde la lógica ucraniana, sin embargo, existe una contradicción enorme.

## Para Ucrania, las refinerías son objetivos militares y económicos

Kiev lleva meses atacando instalaciones petroleras dentro de Rusia porque considera que cumplen dos funciones fundamentales.

Primero, producen combustible necesario para mantener funcionando la maquinaria militar rusa.

Segundo, generan ingresos que permiten financiar al Estado ruso y sostener la guerra.

Por eso Ucrania considera que destruir o degradar esas instalaciones reduce directamente la capacidad de Moscú.

El problema es que esos mismos ataques pueden alterar la oferta internacional de productos derivados del petróleo.

Trump está priorizando ahora esa dimensión económica y presiona a Kiev para que reduzca las operaciones.

Incluso aparecieron informaciones según las cuales Washington habría amenazado con limitar mecanismos para comprar armamento estadounidense y compartir inteligencia si Ucrania continúa atacando infraestructura energética rusa.

Estados Unidos no confirmó públicamente todos esos detalles, pero la presión sobre Kiev es evidente.

## Zelenski enfrenta una situación especialmente incómoda

La dependencia ucraniana de Estados Unidos continúa siendo enorme.

Europa aumentó significativamente su ayuda militar, su producción industrial y su respaldo financiero, pero existen capacidades estadounidenses difíciles de reemplazar rápidamente, especialmente en defensa aérea, inteligencia y determinados sistemas de armamento.

Eso reduce el margen de Zelenski para ignorar completamente las exigencias de Trump.

Al mismo tiempo, aceptar limitar los ataques contra el petróleo ruso sin conseguir a cambio una reducción real de los ataques sobre la energía ucraniana podría significar renunciar voluntariamente a una de las herramientas ofensivas más eficaces desarrolladas por Kiev.

Ese es el dilema actual.

**Trump quiere detener la guerra energética porque afecta los precios. Ucrania quiere utilizar precisamente esa guerra energética para aumentar el costo que Rusia paga por continuar la invasión.**

## Europa empieza a diferenciarse cada vez más de Washington

Mientras Trump aumenta la presión sobre Kiev, varios gobiernos europeos insisten en una estrategia diferente.

La Unión Europea aprobó un nuevo paquete de sanciones contra Rusia y sostiene que Moscú solamente negociará seriamente cuando el costo económico y militar de continuar la guerra sea suficientemente elevado.

La diferencia con Washington empieza a ser importante.

Trump pretende combinar negociaciones, acuerdos energéticos, flexibilización puntual de sanciones y presión simultánea sobre Rusia y Ucrania.

Europa, en cambio, continúa defendiendo una estrategia basada principalmente en mantener el apoyo militar a Kiev y profundizar el aislamiento económico ruso.

Estas dos estrategias todavía pueden coexistir, pero cada vez resulta más evidente que no parten del mismo diagnóstico.

## Rusia rechaza un alto el fuego de 60 días

La cuestión electoral agregó otro elemento inesperado a la negociación.

Trump volvió a reclamar elecciones en Ucrania, mientras Moscú insiste desde hace tiempo en cuestionar la legitimidad de Zelenski porque su mandato formal venció durante la guerra.

Ucrania no realizó elecciones porque la legislación impide celebrarlas bajo ley marcial.

Zelenski respondió ofreciendo una fórmula: si Rusia acepta un **alto el fuego completo de 60 días**, Ucrania podría organizar elecciones presidenciales.

El Kremlin rechazó este lunes esa propuesta.

Moscú sostiene que no quiere una pausa temporal, sino un acuerdo de paz integral.

La respuesta resulta políticamente significativa porque Rusia utiliza la ausencia de elecciones para cuestionar a Zelenski, pero al mismo tiempo rechaza la tregua que Kiev considera necesaria para poder celebrarlas.

## El problema territorial sigue siendo prácticamente insoluble

Detrás de las discusiones sobre energía, elecciones y sanciones continúa existiendo el conflicto fundamental: el territorio.

Rusia reclama regiones ucranianas que considera incorporadas a la Federación Rusa, aunque no controla completamente todos esos territorios.

Ucrania rechaza entregar por vía diplomática ciudades y zonas que Rusia no consiguió conquistar militarmente.

La discusión sobre Donetsk es especialmente delicada.

Moscú pretende controlar toda la región. Eso implicaría que Ucrania abandonara posiciones extremadamente importantes, incluido parte del sistema defensivo alrededor de Sloviansk y Kramatorsk.

Para Kiev, entregar voluntariamente esas ciudades equivaldría a ceder fortificaciones construidas durante más de una década y dejar al país expuesto a futuras ofensivas.

Por eso ninguna de las partes parece preparada para realizar la concesión fundamental necesaria para alcanzar un acuerdo territorial.

## ¿Quién está ganando actualmente?

No existe una respuesta sencilla.

Rusia conserva ventajas estructurales enormes: mayor población, una industria militar de gran escala, capacidad para producir enormes cantidades de drones y misiles y una profundidad territorial que dificulta extraordinariamente cualquier intento ucraniano de degradar completamente su capacidad de guerra.

Además mantiene bajo ocupación una parte considerable del territorio ucraniano.

Sin embargo, **Rusia tampoco consiguió cumplir sus grandes objetivos militares**.

No logró destruir al Estado ucraniano, no conquistó Kiev, no controla completamente las regiones que reivindica como propias y continúa necesitando enormes cantidades de soldados para conseguir avances territoriales relativamente pequeños.

Ucrania, por su parte, demostró una capacidad de adaptación extraordinaria y está consiguiendo nuevamente avances locales.

Pero tampoco dispone actualmente de capacidad suficiente para recuperar mediante una gran ofensiva todo el territorio ocupado.

## El verdadero escenario es un estancamiento estratégico

La mejor descripción de la guerra actual probablemente sea esa.

**Existe un estancamiento estratégico acompañado por movimientos tácticos permanentes.**

Una localidad cambia de manos, una fuerza avanza algunos kilómetros, otra recupera posiciones y los drones modifican diariamente las condiciones del frente.

Pero ninguno de los dos países consiguió todavía producir el tipo de ruptura capaz de terminar la guerra.

Rusia no puede conquistar rápidamente Ucrania.

Ucrania no puede expulsar rápidamente a Rusia.

Eso empuja a ambas partes hacia una guerra de desgaste donde importa cada vez más quién puede resistir durante más tiempo.

## La guerra dejó de decidirse solamente en las trincheras

Ese es probablemente el cambio más importante.

Durante los primeros años de la invasión, buena parte del análisis estaba concentrado en mapas: Bajmut, Avdiivka, Jersón, Zaporiyia o el Donbás.

Los mapas continúan siendo fundamentales, pero ahora existen otros frentes igualmente importantes.

**Las refinerías rusas son un frente. La red eléctrica ucraniana es otro. Los sistemas Patriot son otro. Las fábricas de drones son otro. Y Washington y Bruselas también se convirtieron en campos de batalla políticos de esta guerra.**

Una decisión estadounidense sobre inteligencia puede modificar las operaciones ucranianas.

Una nueva sanción europea puede afectar los ingresos rusos.

La destrucción de una refinería puede modificar el precio internacional del combustible.

La falta de interceptores puede dejar una ciudad completamente expuesta durante una noche.

La guerra se volvió mucho más compleja.

## Los próximos meses pueden ser decisivos

El invierno probablemente marque la próxima gran fase.

Rusia intentará aumentar la presión sobre electricidad, calefacción, industria y logística ucraniana.

Ucrania tratará de proteger esas instalaciones mientras mantiene operaciones contra infraestructura rusa y consolida las posiciones recuperadas alrededor del frente oriental.

Europa intentará acelerar el envío de sistemas de defensa aérea y municiones.

Y Trump continuará buscando una negociación que le permita presentar algún tipo de reducción del conflicto mientras intenta contener simultáneamente los precios energéticos estadounidenses.

**El mayor interrogante ya no es solamente qué ejército puede avanzar algunos kilómetros más. Es qué país puede mantener funcionando durante más tiempo su economía, su energía y su capacidad militar mientras el otro intenta desgastarlas.**

A 12 de octubre de 2026, Ucrania está en una posición terrestre algo mejor que meses atrás y consiguió demostrar que Rusia todavía puede ser obligada a retroceder en sectores determinados.

Pero Moscú conserva una enorme capacidad para atacar ciudades e infraestructura y está intentando convertir nuevamente el invierno en una herramienta militar.

Mientras tanto, la relación entre Kiev y Washington entra en una fase mucho más difícil.

**La guerra está estancada, pero no congelada. Rusia ya no avanza con la misma facilidad, Ucrania recuperó iniciativa en algunos puntos y los dos países están ampliando los ataques contra la retaguardia del adversario. El riesgo es que, mientras las negociaciones continúan sin resolver las cuestiones fundamentales, el invierno vuelva a trasladar una parte todavía mayor del costo de la guerra hacia la población civil.**

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