
Nepal y el Tíbet ya registran 919 muertos y casi 4.800 desaparecidos tras la riada
Alejandro CabreraLa catástrofe provocada por una riada en la frontera entre Nepal y China ya dejó al menos 919 muertos y 4.793 desaparecidos. El nuevo balance representa una actualización sustancial respecto de la información disponible durante el fin de semana, cuando se habían confirmado 676 fallecidos y cerca de 3.000 personas sin localizar. La magnitud definitiva del desastre todavía no puede establecerse porque numerosos valles permanecen aislados.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal confirmó 903 muertes y 4.247 desaparecidos en su territorio. Entre las personas buscadas hay 592 extranjeros. Del lado chino, las autoridades informaron 16 fallecidos y 546 desaparecidos en la región autónoma del Tíbet, donde el paso de Gyirong quedó cubierto por una extensa capa de barro y escombros.
La búsqueda dentro de los túneles
La operación más delicada se concentra en once proyectos hidroeléctricos de los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Los equipos creen que centenares de trabajadores pudieron refugiarse dentro de los túneles cuando llegó la crecida. Algunas galerías poseen espacios de seguridad elevados, lo que mantiene la esperanza de encontrar sobrevivientes, pero sus accesos quedaron obstruidos por lodo, rocas y estructuras arrastradas.
Los rescatistas avanzan con excavadoras, explosiones controladas y equipos capaces de detectar señales de vida. Las tareas deben realizarse con extrema precaución porque remover el material de manera incorrecta podría provocar nuevos derrumbes o inundar espacios en los que todavía exista aire. Especialistas enviados por India y China trabajan junto a las fuerzas nepalesas en una operación que ya moviliza a aproximadamente 21.000 personas.
En el Tíbet, más de 2.100 rescatistas rastrean el terreno mediante cuadrículas. Las comunicaciones fueron restablecidas parcialmente, pero el único acceso terrestre continúa afectado y se detectaron más de sesenta áreas con riesgo geológico. El barro alcanza un metro de profundidad en algunos sectores de la garganta de Gyirong y dificulta el movimiento de vehículos y equipos médicos.
El derrumbe glaciar y la reconstrucción
La hipótesis principal sostiene que un colapso glaciar bloqueó temporalmente un curso de agua hasta formar un embalse natural. Cuando esa barrera cedió, una masa de agua, hielo, barro y piedras descendió por los valles con capacidad para destruir pueblos, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas. Las autoridades todavía monitorean lagos inestables que podrían generar nuevas crecidas.
Más de 90.000 personas habrían sido afectadas y Nepal perdió aproximadamente el 12% de su capacidad de generación eléctrica. El Gobierno calcula que la reconstrucción podría demandar entre US$4.000 millones y US$5.000 millones. La prioridad, sin embargo, continúa siendo ingresar en las galerías bloqueadas y localizar a miles de personas cuyo destino sigue siendo desconocido.


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