
Argentina y Estados Unidos sellan un swap de USD 20.000 millones para estabilizar el tipo de cambio
Alejandro Cabrera
Argentina y Estados Unidos han sellado un acuerdo histórico de intercambio de divisas —conocido como swap— por 20.000 millones de dólares, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y garantizar el flujo de divisas en un contexto de tensión financiera. Este convenio, negociado entre el Tesoro de EE. UU. y el Banco Central argentino, se presenta como un respaldo directo de Washington al programa económico dirigido por Javier Milei.
Con este acuerdo, el Banco Central podrá acceder de inmediato a liquidez, lo que le permitirá intervenir en los mercados, fortalecer las reservas y mantener la convertibilidad del peso ante la creciente demanda de dólares. Los fondos serán entregados por el Tesoro estadounidense a través de la Reserva Federal, y Argentina se compromete a devolverlos en un plazo de doce meses, con la opción de renovarlos.
El anuncio se concretó tras semanas de conversaciones discretas entre el secretario del Tesoro estadounidense y el ministro de Economía argentino, quienes definieron los detalles en Washington. Este swap marca un hito en la relación bilateral, siendo la primera vez que EE. UU. establece una línea de financiamiento directo con Argentina bajo un esquema de paridad monetaria.
Un rescate de confianza
El acuerdo surge en un momento crítico para la administración de Milei, que enfrenta una economía en recesión, una inflación que supera el 180 % interanual y reservas netas negativas. La ayuda estadounidense busca restaurar la confianza de los mercados y reducir la volatilidad cambiaria en el período previo a las elecciones.
Según el análisis del equipo económico, el swap proporcionará una base sólida para mantener la estabilidad cambiaria hasta fin de año y facilitará la recuperación gradual del flujo comercial y financiero. El objetivo inmediato es prevenir una nueva corrida sobre el peso y disminuir la brecha entre los diferentes tipos de dólar.
Desde Washington, esta medida se presenta como un compromiso con la “estabilidad de un socio estratégico en el hemisferio sur”, mientras que en Buenos Aires, el Gobierno la celebra como una validación de su política de ajuste y de alineamiento con Occidente.
Funcionamiento del mecanismo
El swap implica un intercambio temporal de divisas entre los bancos centrales de ambos países. La Reserva Federal proporcionará hasta 20.000 millones de dólares a cambio de pesos argentinos equivalentes, con un compromiso de recompra futura. Estos fondos podrán utilizarse para operaciones de mercado, respaldo de deuda en moneda extranjera o para fortalecer reservas.
Si bien la tasa de interés se mantiene confidencial, se estima que será similar a la de los acuerdos de swap existentes con otras potencias. El convenio también incluye una cláusula que permite su extensión automática si el tipo de cambio local se estabiliza y Argentina cumple con las metas de déficit cero y emisión controlada.
La noticia tuvo un impacto inmediato: el dólar paralelo cayó más de 5 %, el riesgo país se redujo en 200 puntos y las acciones argentinas en Nueva York experimentaron un fuerte aumento. En el mercado local, los bonos soberanos recuperaron valor y los bancos anticipan un aumento en el flujo de inversiones en los próximos meses.
Contexto político del acuerdo
El entendimiento entre Milei y Trump se ha fortalecido en las últimas semanas, destacando la necesidad de reforzar la relación bilateral. Recientemente, el presidente estadounidense afirmó: “Argentina está luchando por su vida. Si puedo ayudarlos a sobrevivir, lo haré”.
Este swap ha sido visto como una manifestación económica de esa promesa. Además de los 20.000 millones de dólares del Tesoro, se prevé la posible participación de fondos privados estadounidenses, lo que podría llevar la asistencia total a 40.000 millones.
El apoyo político de Trump busca consolidar la influencia de EE. UU. en el Cono Sur, frente al creciente poder de China, que hasta ahora había sido el principal socio financiero de Argentina a través de su swap con el Banco Popular de Pekín. Este nuevo acuerdo representa un simbólico cambio en la política exterior y económica de Argentina.
Impacto en la economía argentina
El Gobierno considera que el swap puede significar un punto de inflexión hacia la recuperación. Con reservas fortalecidas, el Banco Central podrá actuar de manera preventiva para estabilizar el peso sin recurrir a controles o devaluaciones.
El acuerdo también abre la posibilidad de restablecer gradualmente la confianza crediticia. En los próximos meses, el equipo económico planea desarrollar una nueva estructura monetaria basada en la disciplina fiscal, la competencia de monedas y la libre flotación administrada.
Políticamente, este anuncio refuerza la posición de Milei dentro de su coalición y le proporciona una herramienta clave en medio del proceso electoral. Su discurso de “emisión cero y equilibrio real” ahora cuenta con un apoyo tangible de la mayor economía del mundo.
No obstante, los economistas advierten que el swap no aborda los problemas estructurales del país. La sostenibilidad del acuerdo dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener un superávit primario, controlar el gasto y preservar la confianza social durante el ajuste.
Un nuevo capítulo en la relación bilateral
El acuerdo redefine el vínculo financiero entre Argentina y Estados Unidos. Desde la Casa Blanca, se destaca que esta alianza “fortalece la estabilidad regional y establece un nuevo marco de cooperación económica”. En la práctica, implica el regreso de Washington como actor directo en la política monetaria argentina, desplazando a Pekín como socio principal.
Asimismo, el convenio simboliza el alineamiento completo del gobierno de Milei con la agenda estadounidense en áreas comerciales y diplomáticas. Para el presidente argentino, el apoyo de Trump representa un triunfo político que proyecta estabilidad interna y externa.
La firma del swap fue celebrada en el Palacio de Hacienda como “la operación más importante de la década”. En el Banco Central, hay un enfoque pragmático: el acuerdo brinda tiempo, margen y legitimidad a un programa económico que aún enfrenta grandes desafíos.


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