La escribana de Adorni y su paso por causas narco: quién es Adriana Nechevenko y por qué quedó bajo la lupa

Adriana Mónica Nechevenko de Schuster, la escribana que intervino en operaciones inmobiliarias de Manuel Adorni, aparece en antecedentes judiciales vinculados a estructuras utilizadas por narcotraficantes con testaferros. El dato suma presión en medio del escándalo que rodea al vocero presidencial.
 
Política01 de abril de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

El nombre ya no es un dato secundario. Adriana Mónica Nechevenko de Schuster quedó en el centro de la escena luego de que se conociera que la escribana que participó en operaciones patrimoniales de Manuel Adorni también había tenido intervención en causas judiciales donde se investigaron estructuras utilizadas por organizaciones narcocriminales.

La revelación introduce un elemento sensible en un contexto que ya venía cargado. El vocero presidencial enfrenta cuestionamientos por su patrimonio, propiedades y vínculos personales. Ahora, se suma la trayectoria de la profesional que certificó parte de esas operaciones.

Quién es Adriana Nechevenko y cuál fue su rol

Nechevenko de Schuster es la escribana que intervino en la certificación de operaciones inmobiliarias vinculadas a Manuel Adorni. Entre ellas, aparece la compra de una propiedad en Indio Cua y un departamento en Caballito, movimientos que ya habían sido señalados en investigaciones periodísticas previas.

Su rol fue el habitual en este tipo de operaciones: dar fe pública de la transacción, certificar documentación y formalizar jurídicamente la compraventa.

Sin embargo, lo que ahora la pone bajo la lupa no es ese rol en sí, sino su aparición en antecedentes judiciales vinculados a delitos complejos.

Su aparición en causas ligadas al narcotráfico

Según se reconstruye, Adriana Nechevenko de Schuster participó en expedientes donde se investigaron maniobras vinculadas al narcotráfico, particularmente esquemas que utilizaban testaferros para ocultar bienes.

En esos casos, su intervención se dio en calidad de escribana, certificando operaciones que luego fueron analizadas en el marco de causas judiciales. En uno de esos expedientes, incluso, llegó a declarar como testigo en un juicio oral relacionado con tráfico de efedrina.

Este punto es clave: no hay una imputación directa que la ubique como parte de una organización criminal. Pero su firma aparece dentro de estructuras que sí fueron investigadas por ese tipo de delitos.

El mecanismo: cómo operan los testaferros

Las causas mencionadas describen un esquema conocido dentro del narcotráfico y el lavado de dinero. Los testaferros son personas que figuran como titulares de bienes o sociedades, pero que en realidad actúan en nombre de terceros.

A través de este sistema, los verdaderos dueños de los activos quedan ocultos detrás de estructuras legales que, en apariencia, cumplen con todos los requisitos formales.

Las escribanías cumplen un rol central en ese proceso. Son el punto donde las operaciones adquieren forma jurídica: escrituras, transferencias, certificaciones.

Esto no implica necesariamente responsabilidad penal del profesional interviniente, pero sí lo ubica dentro de un circuito que luego puede ser investigado.

El vínculo con Manuel Adorni y el impacto político

La conexión con Manuel Adorni es directa en términos operativos: Nechevenko fue la escribana que intervino en operaciones vinculadas a su patrimonio.

En un contexto normal, ese dato sería irrelevante. Pero en medio de cuestionamientos sobre propiedades y movimientos financieros, la aparición de antecedentes sensibles en la trayectoria de la profesional cambia el escenario.

En política, los vínculos importan. Y cuando esos vínculos se cruzan con causas relacionadas al narcotráfico, el impacto es inmediato.

Un caso que escala por acumulación

El problema para el Gobierno no es un dato aislado, sino la acumulación. El caso Adorni ya venía sumando episodios: propiedades, explicaciones incompletas, vínculos personales bajo análisis.

La aparición de Adriana Nechevenko de Schuster en este entramado agrega una nueva capa, que no necesariamente define responsabilidades judiciales, pero sí amplía el campo de preguntas.

Entre la legalidad formal y las zonas grises

El caso vuelve a poner en evidencia un fenómeno recurrente: la utilización de estructuras legales para operaciones que luego resultan estar vinculadas a delitos complejos.

El sistema funciona, muchas veces, en una zona gris donde lo formalmente correcto convive con maniobras que terminan siendo investigadas.

Ahí es donde aparecen los profesionales: no siempre como responsables, pero sí como parte del engranaje que permite que esas estructuras existan.

Un escenario abierto y en evolución

No hay, hasta el momento, imputaciones que vinculen directamente a Manuel Adorni con actividades ilícitas. Tampoco hay una acusación penal contra la escribana en relación con los hechos mencionados.

Pero el caso ya trascendió el plano técnico.

La combinación de nombres, operaciones y antecedentes empieza a configurar un escenario más complejo, donde cada nueva revelación amplía el alcance del problema y obliga a dar explicaciones más precisas.

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