Operación Vivaldi: cómo Ucrania frenó el avance ruso hacia Sloviansk, recuperó 176 km² y prepara una cuarta fase

Ucrania convirtió el sector de Lyman en uno de los pocos puntos del frente donde logró recuperar iniciativa durante 2026. La denominada Operación Vivaldi comenzó en mayo y, después de tres fases, Kiev asegura haber recuperado 176 kilómetros cuadrados, retomado varias localidades y obligado a Rusia a trasladar refuerzos que necesitaba en otros sectores.
Estados Unidos03 de octubre de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

Operación Vivaldi: cómo Ucrania frenó el avance ruso hacia Sloviansk, recuperó 176 km² y prepara una cuarta fase

Ucrania convirtió el sector de Lyman en uno de los pocos puntos del frente donde logró recuperar iniciativa durante 2026. La denominada Operación Vivaldi comenzó en mayo y, después de tres fases, Kiev asegura haber recuperado 176 kilómetros cuadrados, retomado varias localidades y obligado a Rusia a trasladar refuerzos que necesitaba en otros sectores. El objetivo no parece ser lanzar una gran contraofensiva comparable con las de años anteriores, sino impedir que las tropas rusas alcancen la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk, dos de las principales ciudades fortificadas que Ucrania todavía controla en Donetsk. Ahora el Ejército ucraniano prepara una cuarta etapa. Reuters

Durante meses, buena parte de las noticias procedentes del frente oriental estuvieron dominadas por pequeños avances rusos, desgaste ucraniano y una guerra en la que conquistar unos pocos kilómetros podía exigir semanas de combates y miles de bajas. La Operación Vivaldi introdujo una dinámica diferente en el sector de Lyman: Ucrania dejó de limitarse a contener las infiltraciones rusas y comenzó a ejecutar una serie de contraataques coordinados destinados a recuperar posiciones, destruir nodos logísticos y obligar a Moscú a reorganizar su dispositivo.

La operación comenzó en mayo y ya atravesó tres fases, a las que el propio mando ucraniano denomina “temporadas”. El balance oficial presentado a finales de septiembre habla de 176 kilómetros cuadrados recuperados, más de 250 militares rusos capturados y más de 5.000 bajas entre muertos y heridos infligidas a las fuerzas de Moscú. Estas últimas cifras proceden del Ejército ucraniano y no cuentan todavía con una verificación independiente completa, por lo que deben interpretarse como estimaciones de una de las partes del conflicto. Президент України

LAS CLAVES DE LA OPERACIÓN VIVALDI

  • Comenzó en mayo en el sector de Lyman, al norte de Donetsk.
  • Ucrania asegura haber recuperado 176 km² después de tres fases.
  • Kiev sostiene que capturó a más de 250 soldados rusos y provocó más de 5.000 bajas.
  • Entre las localidades recuperadas o estabilizadas aparecen Nove, Ridkodub, Katerynivka, Karpivka y Novomykhailivka.
  • El objetivo estratégico es dificultar un avance ruso hacia la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk.
  • Rusia se habría visto obligada a trasladar refuerzos hacia Lyman, debilitando temporalmente otros sectores.
  • Ucrania utilizó drones, vehículos terrestres no tripulados, pequeñas unidades de asalto y maniobras de engaño.
  • Zelenski ya confirmó que el mando trabaja sobre una cuarta fase de Vivaldi.
  • La operación no detuvo el avance ruso en todo el frente, pero sí modificó la situación en uno de los ejes más sensibles del Donbás. Reuters

Por qué Lyman es mucho más importante de lo que parece en el mapa

Lyman se encuentra en una posición especialmente sensible del frente oriental. Está situada al noreste de Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades que forman parte del principal sistema defensivo que Ucrania conserva en Donetsk. Si Rusia consiguiera avanzar desde Lyman y, simultáneamente, aumentar la presión desde otros sectores, podría intentar rodear progresivamente ese cinturón defensivo en lugar de atacar frontalmente grandes ciudades preparadas durante años para resistir.

Ese es el motivo por el que 176 kilómetros cuadrados pueden tener un peso militar superior al que sugiere la cifra aislada. En una guerra donde el frente tiene cientos de kilómetros de extensión, recuperar esa superficie no cambia por sí sola el equilibrio general del conflicto. Pero hacerlo en una zona donde Rusia buscaba acercarse a la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk puede alterar la planificación operacional de Moscú y obligarlo a utilizar reservas que esperaba emplear en otros lugares.

El propio mando ucraniano sostiene que el objetivo ruso era penetrar hacia la parte posterior de la aglomeración Sloviansk-Kramatorsk y que Vivaldi obligó a trasladar urgentemente refuerzos para estabilizar el sector. Esa redistribución es probablemente uno de los resultados más importantes de toda la operación: no solamente importa cuánto territorio recuperó Ucrania, sino cuántas fuerzas rusas consiguió fijar alrededor de Lyman. Президент України

Nove: el punto donde Ucrania utilizó el engaño para atraer las reservas rusas

Uno de los episodios más interesantes de Vivaldi ocurrió alrededor de Nove. Las fuerzas ucranianas consideraban que las alturas próximas a esa localidad eran fundamentales para controlar la cabeza de puente y mejorar sus posiciones defensivas, pero atacar directamente podía provocar una concentración inmediata de reservas rusas.

La respuesta fue una maniobra de engaño. Según el relato del Tercer Cuerpo ucraniano, Kiev intentó convencer al adversario de que su principal ofensiva se produciría sobre el eje Shandryholove-Zelena Dolyna. Rusia habría reaccionado enviando unidades adicionales y realizando contraataques sobre ese sector mientras Ucrania preparaba el verdadero esfuerzo ofensivo hacia Nove.

La lógica es clásica, aunque adaptada a una guerra dominada por drones: obligar al enemigo a consumir reservas en el lugar equivocado y atacar después donde su capacidad de respuesta inmediata sea menor. En lugar de concentrar centenares de vehículos blindados como en las grandes ofensivas tradicionales, Ucrania combinó pequeñas unidades de asalto, vigilancia aérea permanente y ataques de precisión sobre posiciones claves.

La guerra de Ucrania cada vez se parece menos a las ofensivas de 2022

Vivaldi también muestra cómo cambió la forma de combatir después de casi cinco años de guerra. Las grandes columnas de tanques y transportes blindados son extremadamente vulnerables en un campo de batalla cubierto por drones de reconocimiento, municiones merodeadoras y artillería guiada en tiempo real.

Por eso Ucrania comenzó a utilizar unidades más pequeñas y dispersas, con un grado mucho mayor de coordinación entre infantería, drones y sistemas robotizados. El objetivo ya no es necesariamente abrir una brecha enorme y avanzar decenas de kilómetros en pocos días, sino destruir gradualmente los puntos que sostienen la posición enemiga, aislar sus unidades y avanzar cuando la estructura defensiva empieza a perder cohesión.

Vivaldi parece responder precisamente a ese modelo. No existe una masa gigantesca de tropas avanzando hacia el este, sino una secuencia de operaciones locales conectadas entre sí y diseñadas para producir ventajas acumulativas.

Los BTR-60 convertidos en vehículos bomba no tripulados

Entre las innovaciones utilizadas aparece una particularmente llamativa. Ucrania convirtió antiguos transportes blindados BTR-60, vehículos soviéticos diseñados originalmente para transportar soldados, en plataformas terrestres no tripuladas cargadas con explosivos.

Los vehículos fueron enviados contra posiciones fortificadas rusas sin necesidad de arriesgar tripulaciones humanas. El Tercer Cuerpo sostiene que uno de esos ataques permitió destruir un nodo de mando y comunicaciones ruso.

El principio es similar al de un dron aéreo de ataque, pero aplicado a un vehículo terrestre mucho más pesado. Un blindado viejo que ya no resulta suficientemente seguro para transportar soldados puede seguir teniendo utilidad si se le retira la tripulación, se lo controla a distancia y se lo convierte en una carga explosiva capaz de atravesar obstáculos o destruir fortificaciones.

La aparición de este tipo de sistemas refleja otro proceso que se acelera en Ucrania: material militar considerado obsoleto puede recuperar valor cuando se combina con automatización, sensores y control remoto.

Golpear los ojos del enemigo antes de avanzar

Otro componente importante fue la lucha contra los drones rusos. Las unidades ucranianas afirmaron haber atacado posiciones de lanzamiento vinculadas con Rubicon, una de las formaciones rusas especializadas en sistemas no tripulados.

La función de estas unidades es crítica. Un grupo de infantería que avanza puede ser detectado por un dron ruso a varios kilómetros de distancia y atacado posteriormente por artillería, otro dron o una bomba guiada. Destruir o desplazar temporalmente los puntos desde los que operan esos sistemas aumenta considerablemente las posibilidades de realizar una maniobra terrestre sin ser detectado inmediatamente.

La batalla moderna comienza así muchas veces antes del primer disparo de la infantería. Quien consiga degradar primero la vigilancia enemiga obtiene una ventana durante la cual puede mover tropas, colocar explosivos, cruzar caminos o atacar posiciones sin quedar sometido a una respuesta inmediata.

Starlink dejó de funcionar y Ucrania había preparado una alternativa

La resiliencia de comunicaciones fue otra parte relevante de la operación. El mando ucraniano afirma que durante determinados momentos hubo interrupciones de Starlink, el sistema satelital del que dependen numerosas unidades para mantener conectados drones, puestos de mando y equipos de reconocimiento.

Las fuerzas que participaron en Vivaldi habían preparado canales de respaldo y pudieron reconstruir rápidamente sus comunicaciones. El episodio es especialmente significativo porque la guerra demostró hasta qué punto una unidad moderna puede quedar paralizada si pierde conectividad.

Un dron puede seguir volando, pero su información pierde valor si no llega rápidamente a la unidad que debe actuar. Una batería de artillería puede conservar sus proyectiles, pero necesita coordenadas. Un comandante puede tener tropas disponibles, pero debe saber dónde se encuentra el enemigo.

Por eso las redes de comunicaciones se transformaron en un objetivo militar tan importante como un depósito de municiones o una posición de artillería.

Zelenski viajó al frente y confirmó una cuarta “temporada”

El 30 de septiembre, Volodímir Zelenski visitó el puesto de mando del Tercer Cuerpo y mantuvo reuniones con los comandantes responsables de la operación. Allí recibió informes sobre las tres fases completadas y discutió directamente los planes de una cuarta temporada de Vivaldi. Президент України

El dato es importante porque demuestra que Kiev no considera concluida la operación después de recuperar los 176 kilómetros cuadrados. La incógnita es si la siguiente fase intentará profundizar el avance hacia posiciones rusas, consolidar el terreno ya recuperado o expandir las acciones hacia sectores conectados con Sloviansk.

Ucrania tampoco puede permitirse avanzar demasiado rápido sin asegurar cada nueva posición. Una penetración profunda puede convertirse en una vulnerabilidad si las fuerzas quedan expuestas a contraataques desde los flancos.

Septiembre dejó una fotografía inesperada del frente

Los movimientos alrededor de Lyman coinciden con un mes en el que el avance territorial ruso se desaceleró significativamente. Un análisis basado en datos del Institute for the Study of War calcula que durante septiembre Rusia ocupó aproximadamente 176 kilómetros cuadrados, pero perdió unos 256, lo que dejaría un saldo territorial negativo cercano a 81 kilómetros cuadrados. Otra plataforma de seguimiento, DeepState, ofrece una estimación diferente y calcula un avance ruso neto de 66 kilómetros cuadrados durante el mismo período. Le Grand Continent

La diferencia entre ambas mediciones demuestra por qué los mapas de guerra deben analizarse con cautela. Cada organización utiliza criterios distintos para determinar cuándo una posición está realmente controlada y cuánto tiempo debe mantenerse antes de incorporarla al mapa.

Sin embargo, ambas fuentes muestran una característica común: Rusia no está avanzando actualmente al ritmo que consiguió durante algunos períodos anteriores de la guerra.

Rusia sigue avanzando en otros sectores

Esto impide presentar Vivaldi como una inversión completa de la guerra. Moscú continúa presionando en sectores del centro de Donetsk, alrededor de Kostiantynivka, en zonas próximas a Járkov y en áreas del sur.

El Ejército ruso conserva además una ventaja significativa en recursos humanos, munición y capacidad para sostener ofensivas simultáneas durante períodos prolongados.

Por eso resulta más preciso describir Vivaldi como una victoria operacional localizada antes que como el comienzo confirmado de una gran contraofensiva estratégica ucraniana.

La operación frenó una penetración rusa, recuperó terreno importante y obligó a Moscú a redistribuir unidades. Todavía no produjo, sin embargo, una retirada rusa general ni cambió completamente la tendencia del conflicto. Reuters

Más de 46.000 bajas rusas en septiembre, según Ucrania

El costo humano de la campaña continúa siendo enorme. El Estado Mayor ucraniano calcula que Rusia sufrió durante septiembre más de 46.000 bajas, entre muertos y heridos, frente a menos de 32.000 en enero. Es una cifra ucraniana y no puede verificarse independientemente en tiempo real, pero diferentes análisis coinciden en que Moscú sigue aceptando pérdidas muy elevadas para mantener la presión sobre un frente extraordinariamente extenso. Le Grand Continent

Esa característica explica parte de la estrategia rusa. Moscú puede intentar avanzar mediante ataques pequeños y continuos en numerosos sectores hasta encontrar debilidades en las líneas ucranianas. No necesita necesariamente producir una ruptura espectacular; puede intentar obligar a Kiev a consumir reservas lentamente mientras mantiene presión durante meses.

Vivaldi intenta responder precisamente a esa dinámica atacando los puntos donde las infiltraciones rusas habían conseguido avanzar antes de que pudieran consolidarse.

El otoño puede favorecer todavía más a los drones

Existe además una variable estacional que empieza a jugar un papel importante. Durante el otoño desaparece progresivamente el follaje que durante primavera y verano permite a soldados y vehículos ocultarse bajo árboles y vegetación.

Con menos cobertura, los operadores de drones tienen mayor facilidad para detectar movimientos enemigos.

Eso puede complicar particularmente las infiltraciones de pequeños grupos, una táctica que Rusia utiliza intensamente para introducir soldados entre posiciones ucranianas y obligar posteriormente a Kiev a limpiar el terreno.

La misma ventaja también funciona en sentido contrario: las unidades ucranianas que intenten avanzar quedarán igualmente más expuestas.

El resultado probablemente sea una guerra todavía más dominada por vigilancia aérea y ataques a distancia.

El verdadero objetivo: proteger Sloviansk y Kramatorsk

Toda la operación termina conectándose con dos nombres: Sloviansk y Kramatorsk.

Son las principales ciudades que Ucrania todavía controla en Donetsk y constituyen el núcleo del llamado cinturón de fortalezas del este. Durante años Kiev construyó defensas alrededor de esa zona, aprovechando urbanización, terreno y líneas logísticas.

Para Rusia, conquistar completamente Donetsk requiere finalmente superar ese sistema.

Un ataque frontal sería extremadamente costoso. Por eso Moscú intenta aproximarse desde distintos ejes y encontrar una manera de amenazar las rutas que abastecen las ciudades.

Lyman es importante precisamente porque ofrece uno de esos caminos.

Vivaldi busca cerrarlo.

Por qué 176 kilómetros cuadrados pueden importar más que otros 500

La guerra en Ucrania demostró que el territorio no puede analizarse solamente por superficie.

Quinientos kilómetros cuadrados de campos abiertos pueden tener menos valor estratégico que veinte kilómetros alrededor de una carretera, una altura dominante o un nodo ferroviario.

Por eso el éxito de Vivaldi no debería medirse únicamente por el tamaño del área recuperada.

La pregunta importante es si Ucrania consiguió impedir que Rusia alcance posiciones desde las cuales pueda amenazar la retaguardia del cinturón defensivo de Donetsk.

Hasta ahora, la respuesta parece favorable para Kiev en ese sector.

¿Puede Vivaldi convertirse en un punto de inflexión?

Todavía es demasiado pronto.

Para hablar de un cambio estratégico deberían aparecer efectos mucho más amplios: Rusia tendría que retirar fuerzas de otros sectores durante un período prolongado, perder capacidad para continuar avanzando hacia Sloviansk y Kramatorsk o sufrir nuevas penetraciones capaces de comprometer seriamente sus líneas.

Eso todavía no ocurrió.

Pero Vivaldi sí demuestra algo importante después de meses dominados por noticias sobre avances rusos: Ucrania continúa teniendo capacidad para diseñar operaciones ofensivas locales, recuperar territorio y obligar al enemigo a reaccionar.

La guerra no se transformó súbitamente en una ofensiva ucraniana general.

Lo que cambió fue la situación en uno de los sectores más delicados del frente.

Una operación que anticipa cómo pueden ser las batallas de los próximos años

Vivaldi también puede tener relevancia más allá de Ucrania porque resume hacia dónde está evolucionando la guerra terrestre moderna. Unidades pequeñas, drones de reconocimiento y ataque, vehículos terrestres robotizados, comunicaciones redundantes, guerra electrónica, inteligencia en tiempo real y maniobras de engaño reemplazan gradualmente la imagen tradicional de miles de soldados y centenares de tanques avanzando en formación.

El objetivo continúa siendo exactamente el mismo que hace décadas: descubrir dónde es vulnerable el enemigo, concentrar poder allí y obligarlo a combatir en condiciones desfavorables. Lo que cambió radicalmente son las herramientas.

Ucrania, que enfrenta a un adversario con mayores recursos humanos y materiales, necesita obtener ventajas mediante tecnología, información y flexibilidad operacional.

Operación Vivaldi parece ser uno de los ejemplos más claros de esa estrategia durante 2026.

La cuarta fase puede determinar el verdadero alcance de Vivaldi

Las tres primeras temporadas permitieron recuperar terreno, desorganizar el avance ruso y estabilizar el sector de Lyman. La cuarta etapa será probablemente la que permita evaluar si Ucrania puede convertir esa ventaja local en algo mayor.

Kiev puede intentar profundizar la presión, amenazar nuevas rutas logísticas o simplemente consolidar un cinturón defensivo suficientemente fuerte para impedir que Rusia retome rápidamente la iniciativa.

Moscú, mientras tanto, ya conoce la importancia del sector y probablemente no permita que Ucrania continúe avanzando sin

Operación Vivaldi: cómo Ucrania frenó el avance ruso hacia Sloviansk, recuperó 176 km² y prepara una cuarta fase

Ucrania convirtió el sector de Lyman en uno de los pocos puntos del frente donde logró recuperar iniciativa durante 2026. La denominada Operación Vivaldi comenzó en mayo y, después de tres fases, Kiev asegura haber recuperado 176 kilómetros cuadrados, retomado varias localidades y obligado a Rusia a trasladar refuerzos que necesitaba en otros sectores. El objetivo no parece ser lanzar una gran contraofensiva comparable con las de años anteriores, sino impedir que las tropas rusas alcancen la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk, dos de las principales ciudades fortificadas que Ucrania todavía controla en Donetsk. Ahora el Ejército ucraniano prepara una cuarta etapa.

Durante meses, buena parte de las noticias procedentes del frente oriental estuvieron dominadas por pequeños avances rusos, desgaste ucraniano y una guerra en la que conquistar unos pocos kilómetros podía exigir semanas de combates y miles de bajas. La Operación Vivaldi introdujo una dinámica diferente en el sector de Lyman: Ucrania dejó de limitarse a contener las infiltraciones rusas y comenzó a ejecutar una serie de contraataques coordinados destinados a recuperar posiciones, destruir nodos logísticos y obligar a Moscú a reorganizar su dispositivo.

La operación comenzó en mayo y ya atravesó tres fases, a las que el propio mando ucraniano denomina “temporadas”. El balance oficial presentado a finales de septiembre habla de 176 kilómetros cuadrados recuperados, más de 250 militares rusos capturados y más de 5.000 bajas entre muertos y heridos infligidas a las fuerzas de Moscú. Estas últimas cifras proceden del Ejército ucraniano y no cuentan todavía con una verificación independiente completa, por lo que deben interpretarse como estimaciones de una de las partes del conflicto.

LAS CLAVES DE LA OPERACIÓN VIVALDI

  • Comenzó en mayo en el sector de Lyman, al norte de Donetsk.
  • Ucrania asegura haber recuperado 176 km² después de tres fases.
  • Kiev sostiene que capturó a más de 250 soldados rusos y provocó más de 5.000 bajas.
  • Entre las localidades recuperadas o estabilizadas aparecen Nove, Ridkodub, Katerynivka, Karpivka y Novomykhailivka.
  • El objetivo estratégico es dificultar un avance ruso hacia la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk.
  • Rusia se habría visto obligada a trasladar refuerzos hacia Lyman, debilitando temporalmente otros sectores.
  • Ucrania utilizó drones, vehículos terrestres no tripulados, pequeñas unidades de asalto y maniobras de engaño.
  • Zelenski ya confirmó que el mando trabaja sobre una cuarta fase de Vivaldi.
  • La operación no detuvo el avance ruso en todo el frente, pero sí modificó la situación en uno de los ejes más sensibles del Donbás.

Por qué Lyman es mucho más importante de lo que parece en el mapa

Lyman se encuentra en una posición especialmente sensible del frente oriental. Está situada al noreste de Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades que forman parte del principal sistema defensivo que Ucrania conserva en Donetsk. Si Rusia consiguiera avanzar desde Lyman y, simultáneamente, aumentar la presión desde otros sectores, podría intentar rodear progresivamente ese cinturón defensivo en lugar de atacar frontalmente grandes ciudades preparadas durante años para resistir.

Ese es el motivo por el que 176 kilómetros cuadrados pueden tener un peso militar superior al que sugiere la cifra aislada. En una guerra donde el frente tiene cientos de kilómetros de extensión, recuperar esa superficie no cambia por sí sola el equilibrio general del conflicto. Pero hacerlo en una zona donde Rusia buscaba acercarse a la retaguardia de Sloviansk y Kramatorsk puede alterar la planificación operacional de Moscú y obligarlo a utilizar reservas que esperaba emplear en otros lugares.

El propio mando ucraniano sostiene que el objetivo ruso era penetrar hacia la parte posterior de la aglomeración Sloviansk-Kramatorsk y que Vivaldi obligó a trasladar urgentemente refuerzos para estabilizar el sector. Esa redistribución es probablemente uno de los resultados más importantes de toda la operación: no solamente importa cuánto territorio recuperó Ucrania, sino cuántas fuerzas rusas consiguió fijar alrededor de Lyman.

Nove: el punto donde Ucrania utilizó el engaño para atraer las reservas rusas

Uno de los episodios más interesantes de Vivaldi ocurrió alrededor de Nove. Las fuerzas ucranianas consideraban que las alturas próximas a esa localidad eran fundamentales para controlar la cabeza de puente y mejorar sus posiciones defensivas, pero atacar directamente podía provocar una concentración inmediata de reservas rusas.

La respuesta fue una maniobra de engaño. Según el relato del Tercer Cuerpo ucraniano, Kiev intentó convencer al adversario de que su principal ofensiva se produciría sobre el eje Shandryholove-Zelena Dolyna. Rusia habría reaccionado enviando unidades adicionales y realizando contraataques sobre ese sector mientras Ucrania preparaba el verdadero esfuerzo ofensivo hacia Nove.

La lógica es clásica, aunque adaptada a una guerra dominada por drones: obligar al enemigo a consumir reservas en el lugar equivocado y atacar después donde su capacidad de respuesta inmediata sea menor. En lugar de concentrar centenares de vehículos blindados como en las grandes ofensivas tradicionales, Ucrania combinó pequeñas unidades de asalto, vigilancia aérea permanente y ataques de precisión sobre posiciones claves.

La guerra de Ucrania cada vez se parece menos a las ofensivas de 2022

Vivaldi también muestra cómo cambió la forma de combatir después de casi cinco años de guerra. Las grandes columnas de tanques y transportes blindados son extremadamente vulnerables en un campo de batalla cubierto por drones de reconocimiento, municiones merodeadoras y artillería guiada en tiempo real.

Por eso Ucrania comenzó a utilizar unidades más pequeñas y dispersas, con un grado mucho mayor de coordinación entre infantería, drones y sistemas robotizados. El objetivo ya no es necesariamente abrir una brecha enorme y avanzar decenas de kilómetros en pocos días, sino destruir gradualmente los puntos que sostienen la posición enemiga, aislar sus unidades y avanzar cuando la estructura defensiva empieza a perder cohesión.

Vivaldi parece responder precisamente a ese modelo. No existe una masa gigantesca de tropas avanzando hacia el este, sino una secuencia de operaciones locales conectadas entre sí y diseñadas para producir ventajas acumulativas.

Los BTR-60 convertidos en vehículos bomba no tripulados

Entre las innovaciones utilizadas aparece una particularmente llamativa. Ucrania convirtió antiguos transportes blindados BTR-60, vehículos soviéticos diseñados originalmente para transportar soldados, en plataformas terrestres no tripuladas cargadas con explosivos.

Los vehículos fueron enviados contra posiciones fortificadas rusas sin necesidad de arriesgar tripulaciones humanas. El Tercer Cuerpo sostiene que uno de esos ataques permitió destruir un nodo de mando y comunicaciones ruso.

El principio es similar al de un dron aéreo de ataque, pero aplicado a un vehículo terrestre mucho más pesado. Un blindado viejo que ya no resulta suficientemente seguro para transportar soldados puede seguir teniendo utilidad si se le retira la tripulación, se lo controla a distancia y se lo convierte en una carga explosiva capaz de atravesar obstáculos o destruir fortificaciones.

La aparición de este tipo de sistemas refleja otro proceso que se acelera en Ucrania: material militar considerado obsoleto puede recuperar valor cuando se combina con automatización, sensores y control remoto.

Golpear los ojos del enemigo antes de avanzar

Otro componente importante fue la lucha contra los drones rusos. Las unidades ucranianas afirmaron haber atacado posiciones de lanzamiento vinculadas con Rubicon, una de las formaciones rusas especializadas en sistemas no tripulados.

La función de estas unidades es crítica. Un grupo de infantería que avanza puede ser detectado por un dron ruso a varios kilómetros de distancia y atacado posteriormente por artillería, otro dron o una bomba guiada. Destruir o desplazar temporalmente los puntos desde los que operan esos sistemas aumenta considerablemente las posibilidades de realizar una maniobra terrestre sin ser detectado inmediatamente.

La batalla moderna comienza así muchas veces antes del primer disparo de la infantería. Quien consiga degradar primero la vigilancia enemiga obtiene una ventana durante la cual puede mover tropas, colocar explosivos, cruzar caminos o atacar posiciones sin quedar sometido a una respuesta inmediata.

Starlink dejó de funcionar y Ucrania había preparado una alternativa

La resiliencia de comunicaciones fue otra parte relevante de la operación. El mando ucraniano afirma que durante determinados momentos hubo interrupciones de Starlink, el sistema satelital del que dependen numerosas unidades para mantener conectados drones, puestos de mando y equipos de reconocimiento.

Las fuerzas que participaron en Vivaldi habían preparado canales de respaldo y pudieron reconstruir rápidamente sus comunicaciones. El episodio es especialmente significativo porque la guerra demostró hasta qué punto una unidad moderna puede quedar paralizada si pierde conectividad.

Un dron puede seguir volando, pero su información pierde valor si no llega rápidamente a la unidad que debe actuar. Una batería de artillería puede conservar sus proyectiles, pero necesita coordenadas. Un comandante puede tener tropas disponibles, pero debe saber dónde se encuentra el enemigo.

Por eso las redes de comunicaciones se transformaron en un objetivo militar tan importante como un depósito de municiones o una posición de artillería.

Zelenski viajó al frente y confirmó una cuarta “temporada”

El 30 de septiembre, Volodímir Zelenski visitó el puesto de mando del Tercer Cuerpo y mantuvo reuniones con los comandantes responsables de la operación. Allí recibió informes sobre las tres fases completadas y discutió directamente los planes de una cuarta temporada de Vivaldi.

El dato es importante porque demuestra que Kiev no considera concluida la operación después de recuperar los 176 kilómetros cuadrados. La incógnita es si la siguiente fase intentará profundizar el avance hacia posiciones rusas, consolidar el terreno ya recuperado o expandir las acciones hacia sectores conectados con Sloviansk.

Ucrania tampoco puede permitirse avanzar demasiado rápido sin asegurar cada nueva posición. Una penetración profunda puede convertirse en una vulnerabilidad si las fuerzas quedan expuestas a contraataques desde los flancos.

Septiembre dejó una fotografía inesperada del frente

Los movimientos alrededor de Lyman coinciden con un mes en el que el avance territorial ruso se desaceleró significativamente. Un análisis basado en datos del Institute for the Study of War calcula que durante septiembre Rusia ocupó aproximadamente 176 kilómetros cuadrados, pero perdió unos 256, lo que dejaría un saldo territorial negativo cercano a 81 kilómetros cuadrados. Otra plataforma de seguimiento, DeepState, ofrece una estimación diferente y calcula un avance ruso neto de 66 kilómetros cuadrados durante el mismo período.

La diferencia entre ambas mediciones demuestra por qué los mapas de guerra deben analizarse con cautela. Cada organización utiliza criterios distintos para determinar cuándo una posición está realmente controlada y cuánto tiempo debe mantenerse antes de incorporarla al mapa.

Sin embargo, ambas fuentes muestran una característica común: Rusia no está avanzando actualmente al ritmo que consiguió durante algunos períodos anteriores de la guerra.

Rusia sigue avanzando en otros sectores

Esto impide presentar Vivaldi como una inversión completa de la guerra. Moscú continúa presionando en sectores del centro de Donetsk, alrededor de Kostiantynivka, en zonas próximas a Járkov y en áreas del sur.

El Ejército ruso conserva además una ventaja significativa en recursos humanos, munición y capacidad para sostener ofensivas simultáneas durante períodos prolongados.

Por eso resulta más preciso describir Vivaldi como una victoria operacional localizada antes que como el comienzo confirmado de una gran contraofensiva estratégica ucraniana.

La operación frenó una penetración rusa, recuperó terreno importante y obligó a Moscú a redistribuir unidades. Todavía no produjo, sin embargo, una retirada rusa general ni cambió completamente la tendencia del conflicto.

Más de 46.000 bajas rusas en septiembre, según Ucrania

El costo humano de la campaña continúa siendo enorme. El Estado Mayor ucraniano calcula que Rusia sufrió durante septiembre más de 46.000 bajas, entre muertos y heridos, frente a menos de 32.000 en enero. Es una cifra ucraniana y no puede verificarse independientemente en tiempo real, pero diferentes análisis coinciden en que Moscú sigue aceptando pérdidas muy elevadas para mantener la presión sobre un frente extraordinariamente extenso.

Esa característica explica parte de la estrategia rusa. Moscú puede intentar avanzar mediante ataques pequeños y continuos en numerosos sectores hasta encontrar debilidades en las líneas ucranianas. No necesita necesariamente producir una ruptura espectacular; puede intentar obligar a Kiev a consumir reservas lentamente mientras mantiene presión durante meses.

Vivaldi intenta responder precisamente a esa dinámica atacando los puntos donde las infiltraciones rusas habían conseguido avanzar antes de que pudieran consolidarse.

El otoño puede favorecer todavía más a los drones

Existe además una variable estacional que empieza a jugar un papel importante. Durante el otoño desaparece progresivamente el follaje que durante primavera y verano permite a soldados y vehículos ocultarse bajo árboles y vegetación.

Con menos cobertura, los operadores de drones tienen mayor facilidad para detectar movimientos enemigos.

Eso puede complicar particularmente las infiltraciones de pequeños grupos, una táctica que Rusia utiliza intensamente para introducir soldados entre posiciones ucranianas y obligar posteriormente a Kiev a limpiar el terreno.

La misma ventaja también funciona en sentido contrario: las unidades ucranianas que intenten avanzar quedarán igualmente más expuestas.

El resultado probablemente sea una guerra todavía más dominada por vigilancia aérea y ataques a distancia.

El verdadero objetivo: proteger Sloviansk y Kramatorsk

Toda la operación termina conectándose con dos nombres: Sloviansk y Kramatorsk.

Son las principales ciudades que Ucrania todavía controla en Donetsk y constituyen el núcleo del llamado cinturón de fortalezas del este. Durante años Kiev construyó defensas alrededor de esa zona, aprovechando urbanización, terreno y líneas logísticas.

Para Rusia, conquistar completamente Donetsk requiere finalmente superar ese sistema.

Un ataque frontal sería extremadamente costoso. Por eso Moscú intenta aproximarse desde distintos ejes y encontrar una manera de amenazar las rutas que abastecen las ciudades.

Lyman es importante precisamente porque ofrece uno de esos caminos.

Vivaldi busca cerrarlo.

Por qué 176 kilómetros cuadrados pueden importar más que otros 500

La guerra en Ucrania demostró que el territorio no puede analizarse solamente por superficie.

Quinientos kilómetros cuadrados de campos abiertos pueden tener menos valor estratégico que veinte kilómetros alrededor de una carretera, una altura dominante o un nodo ferroviario.

Por eso el éxito de Vivaldi no debería medirse únicamente por el tamaño del área recuperada.

La pregunta importante es si Ucrania consiguió impedir que Rusia alcance posiciones desde las cuales pueda amenazar la retaguardia del cinturón defensivo de Donetsk.

Hasta ahora, la respuesta parece favorable para Kiev en ese sector.

¿Puede Vivaldi convertirse en un punto de inflexión?

Todavía es demasiado pronto.

Para hablar de un cambio estratégico deberían aparecer efectos mucho más amplios: Rusia tendría que retirar fuerzas de otros sectores durante un período prolongado, perder capacidad para continuar avanzando hacia Sloviansk y Kramatorsk o sufrir nuevas penetraciones capaces de comprometer seriamente sus líneas.

Eso todavía no ocurrió.

Pero Vivaldi sí demuestra algo importante después de meses dominados por noticias sobre avances rusos: Ucrania continúa teniendo capacidad para diseñar operaciones ofensivas locales, recuperar territorio y obligar al enemigo a reaccionar.

La guerra no se transformó súbitamente en una ofensiva ucraniana general.

Lo que cambió fue la situación en uno de los sectores más delicados del frente.

Una operación que anticipa cómo pueden ser las batallas de los próximos años

Vivaldi también puede tener relevancia más allá de Ucrania porque resume hacia dónde está evolucionando la guerra terrestre moderna. Unidades pequeñas, drones de reconocimiento y ataque, vehículos terrestres robotizados, comunicaciones redundantes, guerra electrónica, inteligencia en tiempo real y maniobras de engaño reemplazan gradualmente la imagen tradicional de miles de soldados y centenares de tanques avanzando en formación.

El objetivo continúa siendo exactamente el mismo que hace décadas: descubrir dónde es vulnerable el enemigo, concentrar poder allí y obligarlo a combatir en condiciones desfavorables. Lo que cambió radicalmente son las herramientas.

Ucrania, que enfrenta a un adversario con mayores recursos humanos y materiales, necesita obtener ventajas mediante tecnología, información y flexibilidad operacional.

Operación Vivaldi parece ser uno de los ejemplos más claros de esa estrategia durante 2026.

La cuarta fase puede determinar el verdadero alcance de Vivaldi

Las tres primeras temporadas permitieron recuperar terreno, desorganizar el avance ruso y estabilizar el sector de Lyman. La cuarta etapa será probablemente la que permita evaluar si Ucrania puede convertir esa ventaja local en algo mayor.

Kiev puede intentar profundizar la presión, amenazar nuevas rutas logísticas o simplemente consolidar un cinturón defensivo suficientemente fuerte para impedir que Rusia retome rápidamente la iniciativa.

Moscú, mientras tanto, ya conoce la importancia del sector y probablemente no permita que Ucrania continúe avanzando sin reforzar sus posiciones.

Eso significa que la próxima fase puede ser considerablemente más difícil.

Vivaldi no cambió todavía el resultado de la guerra, pero sí consiguió algo que durante 2026 había resultado cada vez más difícil para Ucrania: obligar a Rusia a responder a sus movimientos en lugar de limitarse a reaccionar ante los avances de Moscú.

Y en una guerra de desgaste donde cada kilómetro cuesta enormes cantidades de hombres, drones y munición, recuperar la iniciativa aunque sea en un solo sector puede tener consecuencias que recién comiencen a verse durante los próximos meses.

Eso significa que la próxima fase puede ser considerablemente más difícil.

Vivaldi no cambió todavía el resultado de la guerra, pero sí consiguió algo que durante 2026 había resultado cada vez más difícil para Ucrania: obligar a Rusia a responder a sus movimientos en lugar de limitarse a reaccionar ante los avances de Moscú.

Y en una guerra de desgaste donde cada kilómetro cuesta enormes cantidades de hombres, drones y munición, recuperar la iniciativa aunque sea en un solo sector puede tener consecuencias que recién comiencen a verse durante los próximos meses.

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Trump veta a CNN, MS NOW y Politico de la Casa Blanca y abre una nueva batalla por la libertad de prensa

Alejandro Cabrera
Estados Unidos18 de septiembre de 2026
Donald Trump anunció que prohibirá “con efecto inmediato” el acceso a la Casa Blanca de CNN, MS NOW —la señal antes conocida como MSNBC— y Politico, a los que acusa de difundir “noticias falsas”. No presentó pruebas concretas para justificar el veto y anticipó que podrían seguir otros medios. La medida abre un conflicto constitucional que probablemente termine en los tribunales y revive antecedentes como el caso Jim Acosta en 2018 y la actual disputa con Associated Press.
Delct kive

Trump castiga a Colombia y premia a Venezuela en la lucha antidrogas

Alejandro Cabrera
Estados Unidos16 de septiembre de 2026
: Estados Unidos mantuvo por segundo año consecutivo a Colombia entre los países que, según Washington, “fallaron demostrablemente” en el cumplimiento de sus compromisos contra el narcotráfico. Donald Trump responsabilizó principalmente al anterior gobierno de Gustavo Petro, elogió al nuevo presidente Abelardo de la Espriella y anticipó que la decisión podría revertirse el año próximo si Bogotá avanza con una política más agresiva de erradicación de coca. Al mismo tiempo, Venezuela salió de la lista de incumplidores, aunque sigue considerada un país de alto tránsito y producción de drogas.
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ONU

ONU 2026: las guerras que dividen al mundo y la crisis de poder que marcaron tres días de Asamblea General

Alejandro Cabrera
Mundo25 de septiembre de 2026
La guerra entre Estados Unidos e Irán, Gaza, Ucrania, el enfrentamiento diplomático alrededor de Israel, el reclamo argentino por Malvinas y la carrera por controlar la inteligencia artificial dominaron las primeras tres jornadas del debate general. Pero detrás de cada conflicto apareció una discusión todavía más profunda: cuánto poder conserva Naciones Unidas para ordenar un mundo en el que las grandes potencias vuelven a actuar cada vez más por fuera de los consensos multilaterales.
Milei Francia

Desde París, Milei pidió “paciencia”, prometió acelerar las reformas y anticipó una Argentina “irreconocible” si logra respaldo electoral

Alejandro Cabrera
Política30 de septiembre de 2026
Javier Milei participó de manera virtual del 62° Coloquio de IDEA desde París, donde encabeza la Argentina Week. Ante los principales empresarios del país defendió su programa económico, sostuvo que el crecimiento necesita tiempo, volvió a responsabilizar a la oposición por parte de las dificultades de la gestión y adelantó que buscará acelerar las reformas estructurales si consigue mayor respaldo parlamentario en 2027. También habló de una futura reforma previsional, del levantamiento completo de las restricciones cambiarias y aseguró que Argentina podría convertirse en una potencia en un horizonte de 30 o 40 años.