Donald Trump calificó de potencial “acto hostil” la posibilidad de que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea y amenazó con aplicar nuevos aranceles al bloque si considera que la iniciativa busca perjudicar a Estados Unidos. La propuesta todavía no tiene una forma jurídica definida, pero Ottawa y Bruselas quieren construir una asociación mucho más profunda en defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial y movilidad. Detrás de la pelea aparece un cambio estratégico mayor: Canadá intenta reducir su dependencia de Estados Unidos después de meses de amenazas comerciales y declaraciones de Trump sobre convertirlo en el “estado 51”.