
Trump inició su visita de Estado al Reino Unido con una ceremonia en Windsor
Alejandra Larrea
Donald Trump aterrizó en el Reino Unido para una visita de Estado que comenzó con todo el protocolo real. Acompañado por su esposa Melania, fue recibido en el Castillo de Windsor por el rey Carlos III y la reina Camilla, en un acto cargado de simbolismo y tradición. El arribo estuvo acompañado por un despliegue de tropas que superó el millar de efectivos, con formaciones militares, desfile de bandas y la tradicional salva de cañonazos que anunció la llegada del jefe de la Casa Blanca.
La ceremonia incluyó un recorrido en carruaje por los jardines de la residencia real, rodeados de banderas británicas y estadounidenses que engalanaron la entrada. Posteriormente, Trump y el monarca compartieron un almuerzo formal, en el que también participaron representantes del gobierno y de la diplomacia, y que sirvió como inicio de una agenda de alta exposición internacional.
El mandatario estadounidense se alojará dos noches en Windsor, evitando la capital británica, donde distintos colectivos habían anunciado protestas masivas. Sin embargo, las manifestaciones no pudieron ser del todo contenidas: grupos opositores se acercaron a las inmediaciones del castillo con pancartas y consignas críticas, y colectivos activistas desplegaron imágenes alusivas a los escándalos que rodean al presidente.
La jornada también estuvo marcada por el banquete de gala en los salones principales del castillo. Allí, Trump y Carlos III intercambiaron discursos que buscaron remarcar la fortaleza del vínculo transatlántico y la necesidad de cooperación en materia de comercio, seguridad y defensa. Entre los invitados hubo personalidades del ámbito político, diplomático y empresarial de ambos países, en una velada que buscó combinar elegancia y pragmatismo político.
En paralelo, la agenda del presidente norteamericano continuará con encuentros de relevancia política. El jueves está previsto que se reúna con el primer ministro Keir Starmer en la residencia campestre de Chequers, donde se espera un intercambio sobre comercio bilateral, la situación de Ucrania, la OTAN y la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea.
La visita llega en un momento clave para Trump, que busca consolidar su imagen en el escenario internacional tras meses de tensiones políticas internas en Washington. Para el Reino Unido, el desafío es doble: ofrecer la hospitalidad protocolar de la realeza y, al mismo tiempo, administrar las críticas que genera la figura del mandatario entre sectores de la opinión pública británica.
El contraste entre la pompa del recibimiento y las protestas en las calles dejó en claro que la estadía del presidente estadounidense en suelo británico no pasará inadvertida. Windsor se convirtió, por unas horas, en el epicentro de la política mundial, en una escena donde lo ceremonial y lo polémico se entrelazaron con fuerza.


Trump explota contra Netanyahu tras el bombardeo de Beirut y el acuerdo con Irán vuelve a quedar al borde del fracaso

Centroamérica se alinea con Trump y la guerra contra el narco entra en una etapa de miedo, cálculo y soberanía limitada

Trump amenaza a Irán con que “no quedará nada” y eleva al máximo la tensión mientras se traban las negociaciones nucleares

Trump y Xi acercan posiciones sobre Irán, pero Taiwán sigue siendo el punto que puede romper el equilibrio mundial

Estados Unidos negocia con Dinamarca ampliar su presencia militar en Groenlandia y reabre la disputa estratégica por el Ártico

En un país normal, Adorni ya estaría afuera: la declaración jurada que destruyó su propia defensa

Terraplanismo: qué creen, cuáles son sus principales teorías y por qué es una idea científicamente disparatada

El agotamiento de las apps de citas: por qué buscar pareja puede convertirse en un segundo trabajo

Guerra de Kosovo: cómo la represión, la insurgencia y los bombardeos de la OTAN cambiaron para siempre los Balcanes


