Israel: Eisenkot fue elegido para formar gobierno

El presidente Isaac Herzog encargó al líder centrista Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno israelí, después de recibir el respaldo de partidos que representan 67 bancas parlamentarias.
Mundo08 de noviembre de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

Israel comenzó este domingo 8 de noviembre una nueva etapa política, después de que el presidente Isaac Herzog encargara formalmente a Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno, tras las elecciones legislativas del 27 de octubre que dejaron un Parlamento dividido y sin una mayoría definida.

Eisenkot, líder del partido centrista Yashar y exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí, recibió el mandato durante una ceremonia en la residencia presidencial de Jerusalén. La decisión llegó después de varios días de consultas con los partidos representados en la Knéset, durante los cuales consiguió el respaldo de fuerzas que reúnen 67 de las 120 bancas.

Sin embargo, el nombramiento no significa que Netanyahu haya dejado el poder. El actual primer ministro continuará encabezando el Gobierno saliente hasta que se alcance un acuerdo parlamentario y una nueva administración obtenga la confianza de la Knéset.

Eisenkot tiene 28 días para conseguir una mayoría

La legislación israelí establece que el dirigente designado dispone inicialmente de 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de recibir una prórroga de hasta 14 días adicionales.

Durante las consultas con Herzog, los partidos que representan 67 escaños recomendaron a Eisenkot, mientras que 46 legisladores respaldaron a Netanyahu. Los siete representantes de Judaísmo Unido de la Torá decidieron no recomendar a ninguno de los dos.

No obstante, las recomendaciones presidenciales no equivalen a un compromiso definitivo para integrar el mismo Gobierno.

El bloque opositor integrado por Yashar, Beyahad, Yisrael Beiteinu y Los Demócratas cuenta con 48 bancas. Para alcanzar las 61 necesarias deberá conseguir apoyos adicionales, ya sea mediante acuerdos con partidos árabes, sectores religiosos o legisladores pertenecientes a otras formaciones.

La dificultad reside en que algunos de esos posibles aliados mantienen diferencias profundas sobre seguridad, religión, derechos civiles y el futuro de los territorios palestinos.

Los partidos árabes, una de las principales dificultades

Una de las claves de la negociación será el papel de las formaciones árabes israelíes, que consiguieron 19 escaños en las elecciones.

Ra'am, encabezado por Mansour Abbas, y la Lista Conjunta respaldaron la candidatura de Eisenkot durante las consultas presidenciales. Sin embargo, varios partidos opositores mantienen objeciones a la posibilidad de integrar un Gobierno junto a esas fuerzas.

El partido de Avigdor Lieberman, Yisrael Beiteinu, rechaza una administración cuya supervivencia dependa del respaldo parlamentario árabe, mientras que otros sectores opositores sostienen posiciones diferentes.

La contradicción constituye uno de los principales obstáculos para Eisenkot: necesita ampliar sus apoyos, pero parte de sus aliados rechaza algunas de las alternativas disponibles.

Una posible solución sería negociar el respaldo externo de determinados legisladores, sin que estos participen formalmente del gabinete. Sin embargo, esa fórmula también podría generar tensiones dentro de la nueva coalición.

El servicio militar y las negociaciones con los ultraortodoxos

Otro conflicto central está relacionado con las exenciones del servicio militar que reciben determinados sectores ultraortodoxos.

Eisenkot ha defendido la necesidad de ampliar las obligaciones de servicio militar, nacional o civil, mientras que los partidos religiosos consideran que esas reformas amenazan sus prácticas educativas y comunitarias.

Judaísmo Unido de la Torá, que cuenta con siete diputados, podría desempeñar un papel relevante en la construcción de una mayoría alternativa.

No obstante, alcanzar un acuerdo exigiría negociaciones sobre las exenciones militares y otras cuestiones vinculadas con la relación entre religión y Estado.

El problema adquiere especial importancia en un país que continúa enfrentando desafíos de seguridad y mantiene movilizados importantes recursos militares.

El resultado de estas conversaciones podría determinar si Eisenkot consigue formar una coalición o si Netanyahu recibe una nueva oportunidad para conservar el poder.

Netanyahu continúa gobernando y propone un acuerdo de unidad

Aunque Herzog eligió a Eisenkot para iniciar las negociaciones, el partido Likud sigue siendo la fuerza individual con mayor representación parlamentaria, con 27 bancas frente a las 21 obtenidas por Yashar.

Netanyahu conserva además el respaldo de partidos nacionalistas y religiosos que, en conjunto, reúnen 53 escaños, por debajo de la mayoría necesaria para formar Gobierno.

El primer ministro planteó la posibilidad de construir un Gobierno de unidad nacional, una alternativa que permitiría reunir a sectores actualmente enfrentados.

Sin embargo, Eisenkot y otros dirigentes opositores han expresado su intención de impulsar un cambio de conducción política, por lo que todavía no existe acuerdo para compartir el poder con Netanyahu.

Durante la ceremonia de este domingo, Eisenkot defendió la necesidad de crear un Gobierno de emergencia nacional y sostuvo que Israel atraviesa una situación que exige acuerdos políticos extraordinarios.

El dirigente también advirtió sobre los riesgos de prolongar la incertidumbre institucional y convocar nuevamente a elecciones.

Qué puede pasar si Eisenkot fracasa

Si Eisenkot no consigue formar una coalición dentro del plazo establecido, Herzog podrá encargar la tarea a otro legislador, incluido Netanyahu.

El nuevo candidato dispondría de 28 días para intentar alcanzar un acuerdo parlamentario, sin posibilidad de recibir la misma prórroga adicional.

Si tampoco consigue una mayoría, la legislación contempla mecanismos posteriores para intentar formar Gobierno antes de una eventual convocatoria a nuevas elecciones.

La designación de Eisenkot representa una oportunidad concreta para terminar con la administración de Netanyahu, pero todavía no garantiza un cambio de primer ministro.

Las próximas semanas serán decisivas para determinar si los partidos israelíes consiguen superar sus diferencias y constituir una nueva mayoría parlamentaria.

El resultado tendrá consecuencias que exceden la política interna, especialmente por la situación de seguridad regional, la relación con Estados Unidos y las decisiones que deberá adoptar Israel frente a los conflictos de Medio Oriente.

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