
El presidente ecuatoriano salió ileso tras un ataque armado contra su caravana en la provincia de Cañar. El episodio, ocurrido en plena ola de movilizaciones contra el alza del diésel y la militarización de las zonas rurales, evidencia la fragilidad política y social que atraviesa Ecuador. Las autoridades denunciaron un intento de magnicidio y ordenaron una respuesta “contundente”, mientras el país se hunde en una espiral de descontento y desconfianza.







