
Duplantis rompió su récord mundial y conquistó su tercer título mundial en Tokio
Alejandra Larrea
El Estadio Nacional de Tokio fue testigo de una nueva página en la historia del atletismo. Armand “Mondo” Duplantis, el sueco de apenas 25 años, logró un salto de 6,30 metros que le permitió batir por decimocuarta vez su propio récord mundial y consagrarse tricampeón en campeonatos mundiales de salto con garrocha.
La competencia fue electrizante. El griego Emmanouil Karalis obtuvo la medalla de plata con un registro de 6,00 metros, mientras que el australiano Kurtis Marschall se quedó con el bronce al superar los 5,95. Sin embargo, todos los reflectores se posaron sobre Duplantis, que volvió a demostrar por qué es considerado el mejor de todos los tiempos en su disciplina.
El sueco, que desde 2020 pulverizó la marca de Renaud Lavillenie y nunca volvió a ser superado, desplegó una estrategia metódica: avanzó centímetro a centímetro, afinando su técnica y su fortaleza mental. Erró en su primer intento sobre los 6,30 metros, pero tras una pausa de concentración, ejecutó un salto perfecto que no solo le dio el título sino que lo consolidó como leyenda viva del atletismo.
Desde que alcanzó los 6,17 metros en Polonia en febrero de 2020, Duplantis ha encadenado una serie de récords que parecen no tener techo. Lo más notable es la constancia: siempre sube la vara en un centímetro, lo que representa un desafío técnico de altísima dificultad, pero también una estrategia deportiva y económica.
La Federación Internacional de Atletismo premia con 100 mil dólares cada récord mundial. Duplantis ya lo ha conseguido 14 veces, sumando más de un millón en bonificaciones. Esa motivación, unida a su obsesión por perfeccionarse, lo llevó a dosificar cada salto histórico y mantener al mundo expectante en cada torneo.
El triunfo en Tokio lo confirma como tricampeón mundial y refuerza una hegemonía indiscutible. Nadie, desde 2020, ha logrado siquiera acercarse a su nivel. Su carrera, construida a base de disciplina, técnica y constancia, está cambiando la forma en que se entiende el salto con garrocha.
Duplantis no oculta que la exigencia es enorme: cada centímetro extra implica entrenamientos infinitos, precisión milimétrica y una fortaleza psicológica capaz de sostener la presión de ser siempre el favorito. Aun así, lo disfruta. Tras el salto histórico, celebró en la pista acompañado de sus rivales, que lo felicitaron como muestra del respeto que despierta su dominio.
El mundo del atletismo ya se pregunta cuál será el próximo límite. Para Duplantis, cada récord es apenas un paso más en un camino que parece infinito. Tokio 2025 quedará grabado como el lugar donde el sueco, otra vez, redefinió lo imposible.


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