
Sánchez y Merz presionan a Netanyahu pero discrepan sobre el “genocidio” en Gaza
Alejandro Cabrera
Pedro Sánchez y Friedrich Merz protagonizaron una comparecencia conjunta en La Moncloa marcada por la crisis en Medio Oriente. Ambos líderes exigieron al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que ponga fin a la invasión de Gaza, aunque dejaron en evidencia sus diferencias sobre el uso del término “genocidio” y la estrategia de reconocimiento de Palestina.
Sánchez defendió la posición española, que ya reconoció a Palestina como Estado y considera que los ataques israelíes cumplen criterios de genocidio según informes de Naciones Unidas. “No se vence al terrorismo atacando indiscriminadamente a la población civil. Israel terminará más aislado y más inseguro”, advirtió el mandatario español, apelando a la experiencia de España frente al terrorismo.
Merz, por su parte, evitó calificar la ofensiva como genocidio y subrayó que Alemania, por razones históricas, mantiene una relación especial con Israel. Aun así, fue crítico con Netanyahu: “El sufrimiento civil en Gaza es desproporcionado respecto a los objetivos militares. Decidimos que no habrá armas alemanas para este conflicto”, señaló, al tiempo que recalcó que se puede cuestionar al Gobierno israelí sin fomentar antisemitismo.
Las coincidencias se concentraron en la necesidad de reactivar la solución de los dos Estados y en reforzar la cooperación entre socialdemócratas y democristianos en la Unión Europea. Ambos se comprometieron a mantener un contacto directo para coordinar posiciones frente a la ultraderecha, consolidando una mayoría con liberales en el Parlamento Europeo.
El tema lingüístico también apareció en la agenda: Sánchez insistió en la oficialidad del catalán, euskera y gallego en las instituciones de la UE, mientras que Merz planteó objeciones logísticas y sugirió que la inteligencia artificial podría ser la salida a futuro.
La reunión selló una alianza estratégica entre España y Alemania, con matices en el terreno internacional pero con un mensaje político compartido hacia Europa: fortalecer el centro democrático frente a los extremos y elevar la presión diplomática sobre Israel en uno de los momentos más críticos del conflicto en Gaza.


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