
Francia sube impuestos a los ricos para equilibrar el presupuesto
Alejandra Larrea
Francia se prepara para una de las reformas fiscales más discutidas de los últimos años. El ministro de Finanzas, Sébastien Lecornu, confirmó que el gobierno de Emmanuel Macron impulsará un aumento de impuestos para los sectores más ricos y las grandes compañías, con el fin de recaudar 6.500 millones de euros adicionales en 2026. El proyecto, que será debatido en la Asamblea Nacional antes de fin de año, busca reforzar las finanzas públicas en un contexto de déficit creciente y presiones sociales.
Según el borrador del plan presupuestario, el incremento afectará al 1 % más acaudalado de la población y a las multinacionales con beneficios anuales superiores a 500 millones de euros. El nuevo esquema incluiría una suba de entre 1 y 2 puntos porcentuales en el impuesto a la renta para los tramos más altos y una contribución temporal sobre el patrimonio neto que supere los 10 millones de euros.
Lecornu defendió la iniciativa como una “contribución justa de quienes más se beneficiaron del crecimiento”, y prometió que los fondos recaudados se destinarán a transición energética, salud pública y vivienda. Francia cerrará 2025 con un déficit fiscal superior al 4 % del PBI, por lo que el Ejecutivo busca mostrar disciplina presupuestaria ante la Comisión Europea y los mercados financieros.
El anuncio reavivó el debate sobre la justicia fiscal. Los sindicatos y la oposición de izquierda saludaron la medida pero exigieron que el gravamen sea permanente. En cambio, Les Républicains y asociaciones empresariales alertaron sobre un posible impacto negativo en la inversión. Desde el Palacio del Elíseo respondieron que la reforma “no castigará el éxito, sino que equilibrará el esfuerzo nacional”.
Francia fue durante décadas símbolo de altos impuestos, pero en 2018 el gobierno eliminó el histórico Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna (ISF), decisión que provocó protestas de los “chalecos amarillos”. La propuesta de Lecornu marca un giro: recuperar capacidad fiscal sin repetir los excesos del pasado.
Los expertos europeos comparan esta estrategia con la de Alemania y España, que también aumentaron la carga sobre los más ricos para sostener el gasto público sin ampliar deuda. Para el Ejecutivo francés, se trata de “restaurar la confianza social” mientras se cumple con las exigencias del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
El proyecto será presentado oficialmente en las próximas semanas y, si se aprueba, entrará en vigor a mediados de 2026. La discusión promete ser intensa: entre la necesidad de recaudar y el riesgo político de tocar la billetera del poder económico. Francia, una vez más, se convierte en laboratorio europeo de la política fiscal.


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