El Tribunal rechazó el pedido de Cristina Kirchner de ser sobreseída en la causa de los Cuadernos

La vicepresidenta había solicitado su sobreseimiento definitivo en el caso por presuntas coimas en la obra pública, pero el Tribunal Oral Federal 7 rechazó el planteo. La decisión reactiva el expediente más emblemático de la corrupción kirchnerista.
Política23 de octubre de 2025Alejandro CabreraAlejandro Cabrera
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Cristina Fernández de Kirchner no logró cerrar el capítulo judicial más incómodo de su carrera política. El Tribunal Oral Federal 7 resolvió rechazar el pedido de sobreseimiento presentado por su defensa en la causa conocida como “los Cuadernos de las coimas”, el expediente que investiga un supuesto sistema de recaudación ilegal de fondos provenientes de empresarios contratistas del Estado durante su gestión y la de Néstor Kirchner.

El planteo de la exmandataria apuntaba a clausurar definitivamente el proceso antes del inicio del juicio oral, argumentando que la acusación carece de pruebas válidas y que el caso se construyó sobre declaraciones obtenidas bajo presión. El tribunal, sin embargo, consideró que existen elementos suficientes para avanzar con la etapa oral y que el sobreseimiento resultaría prematuro.

La decisión reactiva una causa que parecía adormecida desde hacía meses y que involucra a más de un centenar de imputados, entre exfuncionarios, empresarios y colaboradores. La resolución fue firmada de manera unánime por los magistrados que integran el tribunal, quienes remarcaron la necesidad de que sea en el debate público donde se evalúe la consistencia de las pruebas.

El expediente, surgido a partir de los cuadernos del chofer Oscar Centeno, detalla presuntos traslados de dinero desde empresas contratistas hacia funcionarios del Ministerio de Planificación. La figura de Cristina Kirchner aparece señalada como jefa de una asociación ilícita, acusación que ella rechaza tajantemente y que atribuye a una persecución política.

La defensa de la vicepresidenta había insistido en que los cuadernos originales no fueron peritados y que su reconstrucción se basa en copias digitalizadas, lo cual —según su argumento— vulnera el principio de legalidad de la prueba. Los jueces, en cambio, sostuvieron que el valor probatorio será determinado en el juicio, no en esta instancia.

La causa de los Cuadernos es, para el kirchnerismo, el emblema de lo que considera “lawfare”: un uso político de la Justicia para condicionar a dirigentes opositores. Para la oposición, en cambio, representa el corazón del sistema de corrupción estatal más grande de las últimas décadas.

Con esta resolución, Cristina Kirchner queda formalmente a un paso del juicio oral. Será la primera vez que la ex presidenta enfrente en esa instancia una causa de semejante magnitud, con una estructura probatoria extensa y múltiples testimonios de empresarios arrepentidos.

En términos políticos, la noticia cae en un momento de alta sensibilidad. El oficialismo busca preservar la estabilidad interna de su espacio frente a la tensión entre las líneas más duras y los sectores moderados, mientras la oposición utiliza cada avance judicial para reavivar el debate sobre la impunidad.

La decisión del tribunal no implica una condena, pero sí marca el fin de la estrategia de cierre anticipado. El proceso continuará con la revisión de pruebas y la citación de los testigos claves, entre ellos exministros y empresarios del rubro de la construcción.

Para el entorno de la vicepresidenta, la continuidad del juicio es una oportunidad para demostrar que el caso carece de sustento. Para sus detractores, es la posibilidad de que por fin se ventile el funcionamiento de un sistema de recaudación que marcó una era.

El reloj judicial vuelve a correr y el escenario electoral próximo agrega tensión a un expediente que, por su magnitud y su carga simbólica, trasciende el ámbito judicial. La causa de los Cuadernos no es solo un juicio: es un espejo donde la Argentina vuelve a mirar sus contradicciones entre poder, justicia y corrupción.

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