
Milei volvió a cargar contra los kukas en un acto de streaming
Alejandra Larrea
Javier Milei volvió a ocupar el centro de la escena política con una intervención cargada de definiciones ideológicas y confrontación discursiva. El Presidente participó de un acto transmitido por un canal de streaming, acompañado por militantes de la agrupación conocida como Las Fuerzas del Cielo, y utilizó ese espacio para reforzar su narrativa de enfrentamiento con lo que define como la política tradicional y el entramado del Estado.
Durante la transmisión, Milei retomó uno de los ejes centrales de su discurso desde la campaña: la existencia de un “Partido del Estado” que, según su visión, atraviesa a distintas fuerzas políticas más allá de sus etiquetas formales. En ese marco, lanzó una de las frases que rápidamente se viralizó y marcó el tono del encuentro, al señalar que en ese espacio conviven “los kukas y los antikukas que votan igual, aunque se disfracen de republicanos”.
La declaración sintetiza una estrategia discursiva que el Presidente viene profundizando desde su llegada a la Casa Rosada: presentar a la oposición como parte de un mismo sistema que, en su diagnóstico, bloquea los cambios estructurales que propone su gobierno. La confrontación no se limita a un sector político puntual, sino que se extiende a dirigentes, bloques parlamentarios y espacios que Milei considera funcionales al statu quo.
Militancia, streaming y construcción política
El acto se desarrolló en un canal de streaming conducido por Daniel “Gordo Dan” Parisini, uno de los comunicadores más cercanos al universo libertario y figura central en la articulación entre el oficialismo y la militancia digital. Afuera del estudio, se congregaron simpatizantes y jóvenes militantes que acompañaron la actividad como parte de una convocatoria organizada por Las Fuerzas del Cielo.
La escena volvió a mostrar una de las particularidades del fenómeno político que rodea a Milei: la combinación de militancia territorial, activismo en redes sociales y uso intensivo de plataformas digitales como espacio de comunicación directa. El streaming funciona, en este esquema, como una extensión del acto político tradicional, pero con un lenguaje, una estética y una dinámica propias del ecosistema online.
Para el Gobierno, este tipo de apariciones cumple un doble objetivo. Por un lado, refuerza el vínculo con su base más fiel, que se reconoce en un discurso frontal y sin matices. Por otro, permite marcar agenda y condicionar el debate público en momentos de alta sensibilidad política.
El contexto legislativo y la tensión con el Congreso
La participación del Presidente en este acto no fue un hecho aislado ni desconectado del contexto político. La transmisión coincidió con una semana decisiva en el Congreso, donde la Cámara de Diputados debate el Presupuesto 2026 y otras iniciativas clave para la gestión libertaria.
En ese escenario, el oficialismo enfrenta un Parlamento fragmentado, sin mayorías propias, y con negociaciones permanentes para sostener su agenda. Las críticas de Milei al “Partido del Estado” dialogan directamente con ese contexto: apuntan a sectores opositores que, desde su perspectiva, obstaculizan las reformas económicas y fiscales que impulsa el Ejecutivo.
El endurecimiento del discurso también funciona como una señal hacia adentro de su propio espacio político, en momentos en que el Gobierno necesita cohesión interna y respaldo frente a debates legislativos complejos. La confrontación, en este sentido, se convierte en una herramienta de ordenamiento político.
Una retórica que marca identidad
Las palabras de Milei durante el streaming se inscriben en una retórica que busca simplificar el mapa político en dos grandes campos: quienes sostienen el sistema vigente y quienes promueven una ruptura profunda con ese modelo. En esa lógica, las categorías tradicionales de oficialismo y oposición quedan desplazadas por una división más ideológica y emocional.
El uso del término “kukas”, habitual en el léxico libertario, refuerza esa frontera simbólica y apela a una audiencia que se identifica con un lenguaje confrontativo y directo. Al extender la crítica también a los “antikukas”, el Presidente amplía el alcance de su cuestionamiento y deja en claro que, para él, la diferencia no pasa solo por el discurso, sino por las prácticas concretas en el Congreso.
Este tipo de definiciones, lejos de moderarse con el ejercicio del poder, parecen haberse consolidado como una marca identitaria del liderazgo de Milei. La comunicación política, en su caso, no busca consensos amplios sino la consolidación de un núcleo duro que respalde su programa de gobierno.
Un cierre de año con tono de campaña
La participación del Presidente en un acto de estas características, en el cierre del año político, refuerza la idea de que la lógica de campaña sigue presente en la gestión. El contacto directo con militantes, el uso del streaming como escenario y la apelación constante a la polarización configuran un estilo que desafía los formatos tradicionales de la política institucional.
Mientras el Congreso discute leyes clave y el Gobierno enfrenta desafíos económicos y sociales, Milei opta por mantener un discurso de alto voltaje ideológico, convencido de que la disputa cultural y simbólica es tan importante como la legislativa.
El acto en el canal de streaming dejó en claro que, aun desde la Presidencia, el líder libertario sigue eligiendo hablarle a su base en los mismos términos que lo llevaron al poder, reafirmando una identidad política que no busca matices sino definiciones claras y confrontación abierta.


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