
Río de Janeiro bajo fuego: la megaoperación policial que desató una tragedia en las favelas
Alejandra Larrea
El amanecer del lunes 28 de octubre quedó grabado como uno de los más sangrientos de los que tenga memoria Río de Janeiro. En la penumbra previa al alba, los blindados de la Policía Militar avanzaron por los pasillos de las favelas del Complexo do Alemão y del Complexo da Penha, dos de los enclaves más populosos del norte de la ciudad.
En pocas horas, el operativo se transformó en una guerra abierta: helicópteros sobrevolando a baja altura, ráfagas incesantes, explosiones y columnas de humo marcaban el paisaje de una metrópoli que parecía vivir una invasión. Lo que comenzó como una incursión para desarticular redes del narcotráfico terminó con decenas de cuerpos esparcidos por las calles y una conmoción que alcanzó todo Brasil.
El operativo más grande en décadas
La acción, bautizada por las autoridades como Operación Contención, fue planificada durante meses por la Secretaría de Seguridad Pública del estado. Participaron unos 2.500 agentes de la Policía Militar, la Policía Civil y las fuerzas especiales. El objetivo era golpear la estructura financiera y logística del Comando Vermelho, una organización criminal con presencia en la mayoría de los barrios populares de Río.
El despliegue comenzó cerca de las cuatro de la mañana, con cierres de accesos, cortes en las avenidas principales y sobrevuelos de helicópteros artillados. Los agentes avanzaron con vehículos blindados, apoyados por drones de reconocimiento. Del otro lado, los narcotraficantes respondieron con una ferocidad inédita: instalaron barricadas de fuego, interceptaron calles con autobuses cruzados y usaron drones caseros para lanzar explosivos sobre las patrullas.
En menos de tres horas, el intercambio de fuego se extendió por varios sectores de la zona norte. Las casas, perforadas por balas, y los postes caídos en medio del asfalto contaban la magnitud del enfrentamiento. Los vecinos, sin poder salir de sus viviendas, subían videos que mostraban los cuerpos en las esquinas y las sirenas que no dejaban de sonar.
El saldo de una jornada sin precedentes
Al final del día, las cifras oficiales hablaban de 64 muertos, entre ellos cuatro agentes policiales, y más de 80 detenidos. Sin embargo, en las horas siguientes, organismos de derechos humanos y la Defensoría Pública del Estado elevaron el número a 132 víctimas fatales, tras el hallazgo de decenas de cadáveres en calles y descampados de las favelas.
Las imágenes se volvieron virales: filas de cuerpos envueltos en sábanas, vecinos improvisando morgues en plazas, madres buscando a sus hijos desaparecidos. En el Complexo da Penha, los habitantes afirmaron que la policía no permitía ingresar a zonas donde aún había muertos, y que los servicios forenses tardaban horas en llegar.
El gobernador Cláudio Castro calificó la acción como una “guerra contra el narco-terrorismo” y defendió el accionar de las fuerzas, aunque reconoció la magnitud del saldo. Desde el Gobierno federal, el Ministerio de Justicia evitó pronunciarse directamente, pero anunció la apertura de una investigación para determinar si hubo ejecuciones extrajudiciales.
La favela sitiada
Durante más de 24 horas, el norte de Río fue una ciudad paralizada. Escuelas, comercios y terminales de transporte cerraron. Más de 300 mil personas quedaron confinadas en sus casas por los tiroteos intermitentes. Las ambulancias no podían ingresar y los hospitales recibieron heridos con disparos de fusil.
Los barrios de Olaria y Bonsucesso, cercanos al área del operativo, permanecieron bloqueados por barricadas de neumáticos encendidos. Las rutas hacia el aeropuerto internacional Galeão fueron clausuradas, y miles de pasajeros quedaron varados.
El sistema eléctrico también se vio afectado: varias subestaciones resultaron dañadas, dejando a centenares de viviendas sin luz. En algunos sectores, los vecinos improvisaron refugios comunitarios para pasar la noche mientras el fuego cruzado continuaba.
El contexto y las consecuencias
La violencia en las favelas cariocas no es nueva, pero la escala de esta operación marcó un punto de quiebre. En 2024, el estado de Río registró alrededor de 700 muertes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, un promedio de dos por día. La intervención de este octubre supera todos los antecedentes y revive las críticas al modelo de militarización de la seguridad.
Los expertos advierten que este tipo de acciones, lejos de desarticular el crimen organizado, tienden a reforzarlo: los grupos se reagrupan, los civiles quedan atrapados en el fuego y la confianza en las instituciones se erosiona. En la práctica, el Estado reaparece solo como fuerza de represión, sin presencia social ni política sostenida.
Un país dividido ante la violencia
Mientras sectores conservadores celebran la “mano dura” del gobernador Castro, amplios sectores sociales denuncian una masacre. Los organismos de derechos humanos reclaman una investigación independiente y la intervención federal para determinar responsabilidades. El Consejo Nacional de Justicia brasileño exigió que se preserve la cadena de custodia de todas las muertes y que los cuerpos sean identificados con garantías forenses.
La tragedia deja una pregunta central: ¿puede la guerra contra el narcotráfico librarse a costa de una comunidad entera? Las favelas, históricamente marginadas, vuelven a ser el escenario donde el Estado y el crimen se disputan territorio y legitimidad, y donde los civiles siguen pagando el precio más alto.
Río de Janeiro amanece otra vez entre el olor a pólvora y el silencio de quienes sobrevivieron. En las colinas del Alemão y la Penha, los vecinos recogen los restos del operativo más letal de la historia brasileña, mientras el gobierno promete “seguir adelante con la pacificación”.


África en guerra: los conflictos armados que atraviesan al continente y amenazan con conectarse entre sí

El tablero oculto detrás de Ceuta: Marruecos, Argelia y el Sáhara Occidental en una crisis que fue mucho más que migratoria

Borís Nadezhdin abandonó Rusia y recibió una nueva acusación tras aparecer en París

Abelardo de la Espriella completa su gabinete: quién es cada ministro y cómo conviven dos derechas en el nuevo Gobierno de Colombia

Fuerte terremoto en Japón: derrumbes, incendios y cientos de miles de evacuados en la isla de Kyushu

Elecciones en Brasil: Lula sigue primero, Flávio Bolsonaro recorta distancia y el balotaje queda abierto

El Gobierno retiró la reforma de la Ley de Tierras para evitar una derrota en el Senado

Kicillof reactivó las reelecciones indefinidas de intendentes: qué busca y por qué desató otra pelea en el peronismo

Boca venció a Estudiantes con gol de Ascacíbar y consiguió el primer triunfo en el Clausura




