Trump afirmó que Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro y lo sacó de Venezuela en una operación secreta

Donald Trump aseguró que fuerzas de Estados Unidos detuvieron a Nicolás Maduro y lo trasladaron fuera de Venezuela tras una operación ejecutada en medio de explosiones, apagones y un fuerte despliegue de seguridad en Caracas. La afirmación, realizada por el propio expresidente estadounidense, provocó una conmoción política regional y abrió una jornada de máxima incertidumbre, con información fragmentada, versiones contrapuestas y un escenario interno venezolano marcado por el silencio oficial y el control militar.

03 de enero de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera
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Venezuela

La declaración de Trump se produjo en un contexto de extrema tensión en Venezuela. Durante la madrugada se registraron fuertes explosiones en distintos puntos de Caracas, cortes masivos de electricidad y reportes de movimientos inusuales de fuerzas armadas y de seguridad. En ese marco, el exmandatario estadounidense afirmó que el líder venezolano había sido capturado y sacado del país por fuerzas norteamericanas, en lo que describió como una acción directa y planificada.

La afirmación de Trump y el impacto inmediato


Trump sostuvo que la detención de Maduro fue el resultado de una operación ejecutada por Estados Unidos y que el mandatario venezolano ya no se encontraba en territorio nacional. La declaración, de altísimo impacto político y diplomático, se difundió rápidamente y generó reacciones inmediatas en gobiernos de la región, organismos internacionales y mercados.

La afirmación no fue acompañada de pruebas públicas ni de una confirmación institucional detallada en el momento inicial, lo que contribuyó a un clima de confusión informativa. Aun así, el solo anuncio alteró el equilibrio político regional y colocó a Venezuela en el centro de una crisis de alcance internacional.

Explosiones, apagones y caos informativo en Caracas


En simultáneo con la declaración de Trump, Caracas atravesó horas de fuerte inestabilidad. Vecinos de distintos barrios reportaron explosiones, ruidos de aeronaves y apagones generalizados que dejaron amplias zonas de la ciudad sin electricidad ni comunicaciones.

La interrupción del suministro eléctrico dificultó la verificación de los hechos y alimentó la circulación de versiones contradictorias. Las redes sociales se llenaron de imágenes parciales, videos sin geolocalización clara y relatos de testigos que hablaban de un despliegue militar fuera de lo habitual.

El silencio oficial y la reacción del poder venezolano


Durante las primeras horas posteriores a la afirmación de Trump, el gobierno venezolano evitó ofrecer una respuesta clara y unificada sobre el paradero de Maduro. Voceros oficiales denunciaron agresiones externas y violaciones a la soberanía, pero sin confirmar ni desmentir de manera concluyente la detención anunciada desde Washington.

Ese silencio parcial reforzó la incertidumbre. En un sistema político altamente centralizado, la ausencia pública del presidente, sumada a los hechos de violencia reportados, fue interpretada por distintos sectores como un indicio de una crisis institucional de magnitud.

Un escenario de máxima tensión regional


La afirmación de una detención directa del jefe de Estado venezolano por parte de Estados Unidos representa un hecho de una gravedad excepcional en términos de derecho internacional. De confirmarse, implicaría una escalada sin precedentes en la relación entre ambos países y un quiebre profundo del equilibrio regional.

Incluso sin confirmación independiente inmediata, el anuncio de Trump obligó a gobiernos de América Latina y a actores globales a activar canales diplomáticos de emergencia ante el riesgo de una desestabilización mayor, con posibles consecuencias humanitarias y migratorias.

Guerra informativa y disputa por el relato


El episodio dejó en evidencia una vez más el peso de la guerra informativa. Mientras Trump sostuvo su versión con énfasis, desde Venezuela se buscó encuadrar los hechos como una agresión externa y un intento de desestabilización. Entre ambas narrativas, la información verificable fue escasa en las primeras horas.

La combinación de explosiones, apagones y control de las comunicaciones creó un terreno fértil para la incertidumbre, donde cada declaración tuvo un efecto multiplicador.Más allá de la veracidad final de la afirmación, el episodio marca un punto de inflexión. La sola posibilidad de una detención de Maduro por fuerzas estadounidenses coloca a Venezuela ante un escenario de crisis institucional extrema y reconfigura el tablero político regional.

El desarrollo de las próximas horas y días será clave para determinar si se trató de una operación real, de una acción fallida o de una maniobra política de alto impacto discursivo. Mientras tanto, Venezuela atraviesa uno de los momentos de mayor tensión de los últimos años, con su estabilidad política puesta en cuestión y bajo la mirada atenta del mundo.

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