
Panorama económico del día: dólar contenido, bonos en recuperación y una inflación que todavía no afloja del todo
Alejandro CabreraEl dato financiero más importante del día es que el Gobierno logró cerrar abril sin un desorden cambiario. El dólar oficial minorista se mantuvo en torno a los $1415 y este jueves cayó a $1405, mientras que el Banco Central compró US$2769 millones durante el mes. Ese número es clave porque le permite al equipo económico mostrar acumulación de reservas y sostener la narrativa de estabilidad cambiaria después de varios meses de tensión.
El problema es que esa calma no alcanza para decir que el mercado está eufórico. Abril fue un mes difícil para las acciones argentinas: algunos papeles llegaron a caer hasta 16% en dólares, golpeados por la tensión internacional, la guerra en Medio Oriente y la suba del petróleo. Es decir, el dólar no se descontroló, pero la Bolsa sí mostró una señal de cautela fuerte.
Dólar y reservas: el Gobierno muestra control, pero el margen sigue siendo fino
El frente cambiario sigue siendo el principal activo del Gobierno. El Banco Central compró dólares, el tipo de cambio no se disparó y el mercado no mostró una corrida sobre el cierre del mes. Eso le da oxígeno a Luis Caputo y al BCRA, porque en la Argentina la estabilidad política y económica todavía se mide, en gran parte, por lo que pasa con el dólar.
Pero el margen sigue siendo fino. La Argentina está acumulando reservas, aunque al mismo tiempo debe usar divisas para pagar deuda, como ocurrió con la compra de DEG a Estados Unidos para afrontar intereses con el FMI. Por eso la señal es doble: el Banco Central compra, pero el Tesoro también necesita recursos para cumplir compromisos externos. La estabilidad se sostiene, pero todavía requiere ingeniería financiera.
En el mercado paralelo, el dólar blue abrió este jueves en torno a los $1395 para la compra y $1415 para la venta. La brecha no aparece como el principal foco de tensión del día, pero sigue siendo una variable sensible porque cualquier movimiento brusco puede contaminar precios, expectativas y comportamiento de ahorristas.
Bonos y riesgo país: una mejora que el Gobierno necesita mostrar
La buena noticia para el oficialismo vino por el lado de los bonos. Los títulos soberanos en dólares cerraron abril con recuperación y el riesgo país se ubicó cerca de los 567 puntos básicos. Ese dato es políticamente relevante porque muestra que, pese al ruido global, los bonos argentinos tuvieron una mejora mensual y el mercado siguió premiando la expectativa de cumplimiento fiscal y acumulación de reservas.
La lectura es clara: el mercado de deuda le está dando cierto crédito al programa económico, pero sin regalar confianza. Argentina sigue teniendo un riesgo país alto para volver plenamente al financiamiento internacional en condiciones normales. La baja ayuda, pero todavía no alcanza para hablar de normalización definitiva.
Acciones: abril dejó una advertencia
El S&P Merval tuvo una foto más débil. En abril, medido en dólares, cayó más de 7%, mientras que en pesos perdió 5,5%. En la última rueda, el índice bajó 0,2% en pesos y 1% en dólares, con mayoría de acciones argentinas operando en negativo.
Esto muestra una división interesante: los bonos mejoraron, pero las acciones sufrieron. ¿Qué significa? Que el mercado puede creer en la capacidad de pago de corto plazo del Gobierno, pero todavía duda del ritmo de recuperación de la economía real, de las ganancias empresarias y del impacto del contexto internacional sobre Argentina.
Para decirlo simple: el mercado financiero le cree más al ajuste fiscal que al rebote económico fuerte. Los bonos se benefician si baja el riesgo de default; las acciones necesitan crecimiento, consumo, inversión y expectativas de actividad más robustas. Y ahí todavía hay dudas.
Inflación: abril puede bajar, pero alimentos siguen metiendo presión
El Gobierno necesita desesperadamente que abril muestre una inflación menor al 3%. Después del 3,4% de marzo, una baja del índice sería fundamental para recuperar la narrativa de desinflación. Algunas consultoras privadas estiman que abril podría cerrar por debajo del 3%, con proyecciones que van desde 2,4% hasta 2,8%.
Pero el dato incómodo está en alimentos. Según relevamientos privados, los precios de alimentos y bebidas se aceleraron en la tercera semana de abril. Analytica midió una suba semanal de 0,5% en supermercados, después de registros previos de 0,2% y 0,3%, y calculó un promedio móvil de cuatro semanas de 1,2%. EconViews también observó una aceleración semanal de 0,7% en alimentos y bebidas.
Ese punto es central para el bolsillo. Aunque el índice general pueda bajar, si alimentos vuelve a moverse con fuerza, la sensación social de alivio se posterga. Para el Gobierno, no alcanza con que el IPC general sea mejor: necesita que la baja se sienta en góndola, transporte, tarifas, medicamentos y servicios.
El factor internacional: petróleo caro y amenaza de inflación importada
El shock externo más importante sigue siendo el petróleo. La tensión en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz llevaron al Brent a superar los US$126 por barril durante la jornada, antes de corregir hacia la zona de US$114. El contrato de julio se ubicó cerca de US$109.
Para Argentina, esto tiene dos caras. Por un lado, un petróleo alto mejora la expectativa sobre el sector energético y Vaca Muerta. Por otro, encarece combustibles, logística, insumos y expectativas inflacionarias. En una economía que todavía lucha por bajar el IPC, un shock petrolero global puede ser un problema serio.
El riesgo es que la inflación local, que venía bajando con dificultad, reciba presión desde afuera justo cuando el Gobierno necesita mostrar una desaceleración clara. Si el precio internacional del crudo se mantiene alto y los combustibles suben, el efecto puede llegar a transporte, alimentos, tarifas y costos industriales.
La foto del día
La foto económica de hoy es de estabilidad con advertencias. El dólar no se escapó, el Banco Central compró divisas, los bonos cerraron bien y el riesgo país bajó. Esos son los datos que el Gobierno va a mostrar.
Pero del otro lado están las señales que incomodan: acciones golpeadas, inflación de alimentos todavía sensible, reservas que deben usarse para pagar compromisos externos y un contexto global cada vez más áspero por el petróleo y Oriente Medio.
El resumen político es este: Caputo logró cerrar abril sin incendio cambiario y con una mejora en bonos, pero mayo empieza con una pregunta pesada: si la inflación no perfora con claridad el 3%, si los aumentos regulados vuelven a pegar y si el petróleo sigue arriba, la estabilidad financiera puede quedar demasiado lejos del bolsillo real.
Claves para seguir
La primera clave será el dato de inflación de abril. Si perfora el 3%, el Gobierno recupera aire. Si queda cerca o por encima, el relato de desinflación vuelve a quedar bajo presión.
La segunda clave será la capacidad del Banco Central para seguir comprando dólares sin forzar más la economía. La acumulación de reservas es hoy uno de los pilares del programa.
La tercera clave será el petróleo. Si Ormuz sigue cerrado y el Brent se sostiene alto, Argentina puede ganar expectativas por energía, pero pagar el costo en inflación.
La cuarta clave será el riesgo país. La zona de 567 puntos muestra mejora, pero todavía está lejos de una normalización completa.
La quinta clave será la calle: consumo, salarios, tarifas y alimentos. La macro puede mostrar orden, pero la política se define cuando ese orden llega —o no llega— al bolsillo.


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