
Flybondi volvió a volar con dos aviones, pero la crisis continúa y persisten las cancelaciones
Alejandro CabreraFlybondi volvió a operar, pero todavía no puede hablarse de una normalización.
La compañía retomó sus vuelos el martes 14 de julio después de permanecer casi dos semanas prácticamente paralizada. Según la propia empresa, durante la primera jornada completó diez servicios utilizando solamente dos aviones.
La reanudación representa un cambio frente al escenario de los primeros días de julio, cuando la low cost dejó de volar y acumuló cancelaciones durante el fin de semana largo. Sin embargo, la cantidad de aeronaves disponibles continúa siendo demasiado reducida para sostener la red de destinos y frecuencias que la compañía comercializaba antes de la crisis.
La conclusión, al menos por ahora, es clara: Flybondi volvió a despegar, pero continúa operando en estado de emergencia.
Las cancelaciones continuaron después del regreso
La reanudación tampoco eliminó los incumplimientos.
Al momento de esta actualización, durante la tarde del viernes 17 de julio, el sitio independiente Failbondi —que recopila datos de seguimiento de vuelos— registraba tres servicios de la empresa para la jornada y mostraba los tres como cancelados: Buenos Aires-San Juan, San Juan-Aeroparque y Bariloche-Aeroparque.
El relevamiento puede modificarse a medida que avanza el día y no constituye información oficial de la compañía, pero muestra que el regreso de los aviones no se tradujo todavía en una operación estable.
Desde el comienzo de julio, ese mismo registro contabilizaba 42 vuelos realizados y 198 cancelados. Es decir, más del 80% de los servicios registrados durante el mes no había llegado a concretarse. El dato debe tomarse como una medición independiente y no como una estadística oficial de la ANAC.
El plan para pasar de dos a ocho aviones
Flybondi anunció que intentará recuperar progresivamente otras seis aeronaves para alcanzar una flota inicial de ocho aviones operativos.
La empresa no informó una fecha concreta para completar ese proceso ni detalló cuáles son las aeronaves que regresarán, qué trabajos de mantenimiento necesitan o cómo financiará su reincorporación.
También afirmó que modificó la estrategia de venta de pasajes para adecuar la oferta de asientos a la cantidad real de aviones disponibles. La decisión fue comunicada después de las fuertes críticas recibidas por continuar vendiendo boletos mientras mantenía gran parte de sus operaciones suspendidas.
El objetivo de llegar a ocho aeronaves permitiría ampliar considerablemente la programación actual, pero todavía estaría lejos de la capacidad que Flybondi llegó a exhibir antes de la crisis.
La empresa había anunciado en diciembre de 2025 un ambicioso programa de expansión por 1700 millones de dólares para incorporar hasta 35 aviones de Airbus y Boeing. La realidad operativa de julio de 2026 muestra una distancia enorme entre aquel proyecto y los dos aviones con los que consiguió retomar el servicio.
La nueva conducción acusa al management anterior
Los actuales accionistas atribuyeron la crisis a una supuesta “situación irregular de arrastre” y a información falsa presentada por integrantes de la conducción anterior.
COC Global Enterprise, accionista principal desde junio de 2025, aseguró que durante una auditoría interna detectó diferencias importantes entre la situación real de la empresa y los datos informados por el management desplazado.
La compañía sostuvo que el anterior plan de negocios estaba basado en una estrategia con irregularidades de carácter presuntamente fraudulento. También informó que sus abogados preparan presentaciones judiciales contra los exdirectivos que considera responsables.
Estas acusaciones corresponden a la versión de los actuales propietarios. Hasta el momento no existe una sentencia judicial que determine responsabilidades ni se conoció públicamente una respuesta completa de los funcionarios desplazados.
El proceso de revisión interna finalizaría el 31 de julio. COC Global afirmó que ya destinó alrededor de 70 millones de dólares para sostener una compañía que, según su propia reconstrucción, se encontraba a pocos días de la quiebra cuando tomó el control.
Una crisis que comenzó antes del parate de julio
La paralización de este mes fue el episodio más extremo, pero no apareció de manera repentina.
Un relevamiento publicado por Chequeado indicó que Flybondi había cancelado más del 20% de sus vuelos programados durante 2026. Desde abril, la proporción de cancelaciones alcanzaba aproximadamente el 36%, muy por encima de los registros de Aerolíneas Argentinas y JetSmart.
La empresa había pasado de operar con un promedio cercano a 19 aviones activos por día durante enero a solamente tres en las semanas previas a la paralización. También perdió una parte importante de su participación dentro del mercado de cabotaje.
Las dificultades incluyen aeronaves fuera de servicio, mantenimientos pendientes, deudas con proveedores, reclamos de trabajadores y presentaciones judiciales de acreedores.
La reducción de la flota provocó además un efecto circular: menos aviones disponibles generaron más cancelaciones, las cancelaciones redujeron la confianza de los pasajeros y la caída de las ventas dificultó todavía más la generación de los recursos necesarios para recuperar aeronaves.
Los pilotos cuestionaron la reanudación
La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas cuestionó públicamente el regreso de Flybondi.
Su secretario general, Pablo Biró, denunció deficiencias en el modelo operativo, la supervisión estatal y el mantenimiento de las aeronaves. El dirigente llegó a afirmar que la compañía no estaría en condiciones adecuadas para reanudar sus servicios.
Las declaraciones constituyen una denuncia sindical y no equivalen a una inhabilitación técnica emitida por la autoridad aeronáutica.
Flybondi, por su parte, sostiene que su recuperación se apoya en la seguridad y la eficiencia operacional. La compañía afirma que trabajará junto con autoridades, acreedores, empleados y pasajeros para recuperar su funcionamiento.
La diferencia entre ambas posiciones coloca nuevamente a la ANAC en el centro de la discusión. El organismo había iniciado actuaciones contra la empresa durante enero por las cancelaciones y los reclamos de los pasajeros, pero no se conoció públicamente una nueva medida de alcance similar relacionada con la paralización de julio.
Qué puede esperarse ahora
El futuro inmediato depende de que Flybondi consiga cumplir tres promesas: recuperar las seis aeronaves anunciadas, estabilizar la programación y resolver los compromisos con proveedores, trabajadores y pasajeros.
Volver a volar con dos aviones evita una paralización absoluta, pero no resuelve el problema estructural.
Una aerolínea que ofrece una red de 21 destinos no puede operar de manera confiable con una flota tan reducida. Una falla técnica, la indisponibilidad de una tripulación o un inconveniente con un proveedor pueden afectar una parte considerable de toda la programación diaria.
Por ese motivo, los pasajeros que tengan vuelos próximos deberían verificar su estado antes de dirigirse al aeropuerto, conservar comprobantes de gastos y evitar considerar confirmado el viaje solamente porque el pasaje continúa apareciendo activo dentro de la reserva.
Flybondi logró salir del parate total. Lo que todavía no logró demostrar es que pueda sostener nuevamente una operación regular.


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