
Condenaron a 20 años al colorista que mató a un peluquero en Recoleta: la familia apelará porque esperaba perpetua
Alejandro CabreraLuis Abel Guzmán, el colorista que asesinó a su compañero de trabajo Germán Gabriel Medina dentro de una peluquería de Recoleta, fue condenado a 20 años de prisión. El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 porteño, que lo encontró responsable del homicidio agravado por el uso de arma de fuego y de la privación ilegal de la libertad agravada por amenazas. La sentencia, sin embargo, no dejó conforme a la familia de la víctima, que ya anticipó que apelará porque esperaba una pena mayor.
El crimen ocurrió el 20 de marzo de 2024 en la peluquería Verdini, ubicada en Beruti 3017, cuando el local ya había cerrado al público y varios empleados compartían un momento informal junto al dueño, Facundo Verdini. En ese contexto, Guzmán tomó un arma, amenazó a sus compañeros y le disparó a Medina en la cabeza. Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad del comercio, una prueba central durante el juicio.
Un fallo que no conformó a la familia
La condena de 20 años fue recibida como un primer paso, pero no como una respuesta suficiente. El abogado Juan Manuel Dragani, representante de la familia de Germán Medina, sostuvo que no estaban conformes con la sentencia y confirmó que apelarán. La expectativa de la querella era que el tribunal aplicara una pena mucho más alta, incluso prisión perpetua, por la forma en que se produjo el ataque.
La fiscal general Ana Helena Díaz Cano también había pedido perpetua. Su planteo se apoyó en la idea de que Guzmán actuó con alevosía: es decir, aprovechando una situación en la que la víctima no tenía posibilidad real de defenderse. Para la acusación, Medina estaba quieto, sometido por la amenaza del arma y sin representar peligro alguno cuando recibió el disparo mortal.
El tribunal, integrado por Javier de la Fuente, Maximiliano Dialeva Balmaceda y Marcelo Alvero, no acompañó esa calificación en los términos pedidos por la fiscalía y la querella. Los fundamentos completos de la decisión se conocerán el 14 de mayo, una fecha clave para entender por qué los jueces llegaron a una pena de 20 años y no a la prisión perpetua solicitada.
La discusión previa, el formol y una tensión que venía de antes
Durante el juicio apareció un elemento de contexto que ayuda a reconstruir el clima interno de la peluquería. Guzmán trabajaba desde hacía años en Verdini y, según declararon testigos, tenía roces con otros empleados por el uso de formol en tratamientos capilares. Ese producto generaba quejas por el olor fuerte y por sus posibles efectos tóxicos, especialmente en clientas sensibles o con problemas de salud.
La fiscalía sostuvo que Germán Medina era uno de los que más lo confrontaba por ese tema. También se mencionaron mensajes en un grupo de WhatsApp de la peluquería y decisiones del dueño del local que habrían aumentado la tensión, como reducirle tareas a Guzmán y quitarle las llaves del comercio. Para la acusación, ese contexto no justificaba el crimen, pero sí permitía entender que el ataque no fue un hecho aislado ni una reacción espontánea.
El día del asesinato, según la reconstrucción judicial, Guzmán cerró puertas y ventanas, se posicionó detrás del grupo, sacó el arma y amenazó a todos. Los testigos declararon que dijo una frase intimidante en la línea de “no se muevan porque les vuelo la cabeza a todos”. Minutos después disparó contra Medina a corta distancia.
La confesión y los 70 días prófugo
Guzmán confesó el crimen al inicio del debate. Dijo que se había cegado, que se enojó y que no pudo controlar su ansiedad ni su bronca. También pidió perdón antes de escuchar la sentencia. Pero esa confesión no alcanzó para desactivar el reclamo de la fiscalía y de la familia, que insistieron en que la forma del ataque debía llevar a una pena más dura.
Después del homicidio, Guzmán escapó por una ventana trasera de la peluquería y estuvo prófugo durante 70 días. Finalmente fue detenido en Paso del Rey, partido de Moreno, a partir de un dato aportado por un testigo de identidad reservada. Desde entonces cumplía prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza.
El caso tuvo un fuerte impacto público porque el asesinato ocurrió en un local conocido de Recoleta, quedó filmado y mostró una escena de violencia extrema dentro de un ámbito laboral. La imagen del ataque, la fuga posterior y la larga búsqueda del acusado mantuvieron el caso en agenda hasta el juicio.
Una sentencia que abre otra etapa
La condena a 20 años cierra una parte del proceso, pero no el conflicto judicial. La apelación de la familia buscará que una instancia superior revise la pena y evalúe si correspondía aplicar una calificación más grave. La clave estará en los fundamentos que el tribunal dará a conocer el 14 de mayo: allí se verá cómo valoró la prueba, por qué descartó o no aplicó la alevosía como pedían las acusaciones y qué peso le dio a la confesión del acusado.
El crimen de Germán Medina quedó marcado por una secuencia brutal: un compañero de trabajo armado, un grupo sometido dentro de la peluquería, una víctima sin defensa y un disparo mortal a corta distancia. Para la familia, esos elementos justificaban una condena de prisión perpetua. Para el tribunal, la pena fue de 20 años.


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