Noruega, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Suiza encabezan la medición de progreso social analizada por Bankinter. Aunque sus modelos fiscales no son idénticos, todos combinan empresas privadas dinámicas, servicios universales, instituciones previsibles y altos niveles de libertad; los regímenes autoritarios ricos logran buenos resultados materiales, pero quedan lejos de la cima.
El mandatario aseguró que Teherán está prolongando el conflicto para perjudicar políticamente a los republicanos y sostuvo que ya no podrá resistir después del 3 de noviembre. La frase llega cuando el petróleo supera los US$100, su popularidad toca mínimos y el oficialismo corre riesgo de perder el control del Congreso. Hay, además, una precisión importante: más que una promesa de retirada, fue una predicción que vuelve a mezclar el calendario militar con el electoral.
Agosto dejó el IPC más bajo de los últimos 14 meses y el oficialismo lo convirtió rápidamente en una victoria política. Sin embargo, el mismo día el INDEC informó que las canastas de indigencia y pobreza aumentaron bastante más que el promedio. La comparación con los datos de la Ciudad muestra además una distancia incómoda: superar estadísticamente la pobreza con $1,6 millones está muy lejos de alcanzar un ingreso asociado con la clase media.
El presidente norteamericano calificó como un “desastre potencial” una eventual nueva confrontación entre la Argentina y el Reino Unido y aseguró que probablemente podría resolverla si las partes lo involucraran. Es el paso más concreto que dio Washington desde que comenzó a poner en duda su histórica neutralidad, pero todavía no existe una mediación formal ni un reconocimiento estadounidense de la soberanía argentina. El petróleo de Sea Lion, la crisis de Londres con la Casa Blanca y la nueva ofensiva de Milei explican por qué una disputa congelada durante décadas volvió al centro de la geopolítica.
Investigadores que pasaron por OpenAI, Anthropic y Google empezaron a abandonar las compañías con advertencias cada vez más duras sobre el ritmo de desarrollo, los límites de los sistemas de seguridad y la posibilidad de que los nuevos agentes actúen de formas que nadie anticipó. Ya no se trata solamente de imaginar una superinteligencia futura: los modelos actuales empiezan a mostrar capacidades en ciberseguridad, biología, programación y autonomía que obligan a preguntarse si gobiernos y empresas están avanzando más rápido de lo que pueden supervisar.