El mandatario aseguró que Teherán está prolongando el conflicto para perjudicar políticamente a los republicanos y sostuvo que ya no podrá resistir después del 3 de noviembre. La frase llega cuando el petróleo supera los US$100, su popularidad toca mínimos y el oficialismo corre riesgo de perder el control del Congreso. Hay, además, una precisión importante: más que una promesa de retirada, fue una predicción que vuelve a mezclar el calendario militar con el electoral.