
EE.UU listo para apoyar a Argentina
Alejandra Larrea
El mensaje del Tesoro norteamericano busca cortar la sangría de expectativas que venía golpeando a los activos argentinos y a las reservas. Bessent afirmó que “todas las opciones de estabilización están sobre la mesa” dentro del mandato del Tesoro, con el foco puesto en reforzar la capacidad de intervención cambiaria y dar una señal coordinada de apoyo político y financiero a la estrategia de ajuste y reformas.
La hoja de ruta que se discute incluye instrumentos poco habituales para el vínculo bilateral con la Argentina: líneas de swap, compras directas de moneda para respaldar intervenciones y adquisiciones de bonos soberanos en dólares utilizando el Exchange Stabilization Fund (ESF). El Tesoro viene siguiendo de cerca la dinámica local y dejó trascender que el uso de estas herramientas se evaluará en función de su efectividad y del marco legal vigente en EEUU.
El timing político está claro. El apoyo será tema central en el encuentro de este martes en Nueva York entre Javier Milei y Donald Trump, al margen de la Asamblea General de la ONU. El Gobierno argentino lo presenta como un puente para acelerar un alivio financiero inmediato, mientras ordena medidas domésticas para sumar oferta de dólares.
La reacción del mercado fue instantánea: los bonos argentinos rebotaron con fuerza y las acciones ligadas al país subieron en Wall Street tras el guiño de Bessent. El movimiento se explica por la expectativa de una red de contención en el frente externo que, de concretarse, ampliaría el poder de fuego oficial y descomprimiría el riesgo de un salto cambiario desordenado.
El telón de fondo de esa urgencia es conocido: en jornadas recientes el Banco Central intensificó ventas para sostener el esquema cambiario, en un contexto de reservas al límite y dólar volátil. En paralelo, el Poder Ejecutivo habilitó una ventana de retenciones 0% para granos y derivados hasta el 31 de octubre —o hasta un tope de DJVE— para acelerar liquidaciones y reforzar la oferta de divisas en el muy corto plazo. La coordinación entre un shock externo y un empuje exportador local es hoy el ancla del plan.
¿Qué podría implicar en la práctica un paquete con sello de Washington? Si el ESF participa, el Tesoro puede intervenir en mercados de divisas o comprar deuda en dólares para estabilizar precios y tasas mientras se canalizan flujos comerciales. Una señal de ese calibre no sustituye la corrección macro, pero compra tiempo: baja prima de riesgo, reabre financiamiento privado a márgenes y permite que el giro de expectativas multiplique el efecto de medidas internas.
El Gobierno apuesta a capitalizar ese “respiro” con orden fiscal y más reservas, en un calendario apretado y con vencimientos en el horizonte próximo. La foto de mañana en Nueva York, más que un gesto, apunta a convertirse en una hoja de ruta concreta: herramientas, montos y condiciones operativas que definan el alcance del respaldo y su velocidad de ejecución.


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