Respaldo de EEUU y alivio en Casa Rosada

Tras el mensaje del Tesoro de Estados Unidos de que “hará lo necesario” para apoyar a la Argentina, Javier Milei reunió a su mesa política y a la cúpula del gabinete antes de viajar a Nueva York. En Balcarce 50 hablan de “revulsivo” anímico y de una agenda enfocada en estabilización y divisas.
Política22 de septiembre de 2025Alejandra LarreaAlejandra Larrea
file_00000000433061f7b15cc4bba87b68c6
Alivio en Casa rosada.

La mañana arrancó con señales externas que cambiaron la temperatura interna. El anuncio del Tesoro norteamericano de que evalúa un paquete de herramientas para apuntalar la transición económica despejó, al menos por horas, el malhumor que había dejado la derrota bonaerense y la sangría de reservas del Banco Central. Con ese telón de fondo, Milei juntó a su círculo más estrecho y, a continuación, a ministros y secretarios para ordenar prioridades antes del viaje.

El Presidente dedicó alrededor de una hora y media a la mesa chica para repasar medidas inmediatas y el reacomodamiento electoral. Luego encabezó una reunión de gabinete más breve, sin la presencia del ministro de Economía, ocupado en contactos con máximas cerealeras, ni del canciller, ya en Estados Unidos para recibir a la comitiva. Quien sí se sumó a último momento fue el titular del Banco Central, a tono con la centralidad del frente cambiario en la hoja de ruta.

En los pasillos se leyó el respaldo de Washington como el dato que reconfiguró el día. La expectativa oficial es que el riesgo país ceda, que el dólar afloje y que acciones y bonos recuperen terreno mientras se precisan los instrumentos del apoyo. La señal, interpretan, compra tiempo para que surtan efecto decisiones domésticas recientes orientadas a acelerar liquidaciones y sumar oferta de divisas.

El giro llegó tras un fin de semana de tensión: la Casa Rosada había postergado 24 horas la partida a Nueva York y evaluaba alternativas para reforzar el poder de fuego. Entre las medidas, prevaleció la eliminación temporal de retenciones a los granos —con ventana corta y exigencia de liquidación acelerada— como puente rápido para transformar stock exportable en dólares.

El movimiento diplomático y político siguió su curso. Mientras el jefe de Gabinete recibía a la encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos junto a legisladores norteamericanos que ya tenían audiencia pautada, el resto del gabinete afinaba mensajes y escenarios en la previa de la foto en Nueva York, donde Milei tiene en agenda a Donald Trump, al secretario del Tesoro y a la titular del FMI.

En Balcarce 50 se impuso una lectura: el respaldo externo ordena expectativas y, si se traduce en un paraguas operativo concreto, puede estabilizar el piso sobre el que se mueva la economía en las próximas semanas. El Gobierno, a su vez, se compromete a capitalizar el margen con disciplina fiscal, mejora de reservas y coordinación fina entre Economía, Banco Central y áreas productivas.

El foco de corto plazo es doble. Hacia afuera, aterrizar el apoyo de Washington en herramientas medibles y con cronograma; hacia adentro, sostener el flujo de registraciones y liquidaciones que provea dólares frescos. La sincronía de ambos planos —el externo y el doméstico— será la vara con la que se juzgue si el cambio de ánimo se convierte en cambio de tendencia.

Con vuelo previsto para la tarde-noche y discurso ante la Asamblea General de la ONU en agenda, Milei deja una Casa Rosada menos crispada que la de días atrás. El verdadero test comenzará cuando, tras la foto, lleguen los detalles: montos, modalidades y tiempos del respaldo estadounidense, y la velocidad con que esa red se combine con la oferta de divisas que el oficialismo intenta poner en la calle.

En ese esquema, cada jornada cuenta. Si el mercado convalida el giro y la macro encuentra un piso más estable, el oficialismo aspira a encarar el tramo final de la campaña con menos sobresaltos y algún alivio en las variables que más golpean el humor social.

Te puede interesar
Captura de pantalla 2026-02-15 124340

La oficina “antifakenews”: una cuenta oficial, un experimento político y el choque con la libertad de expresión

Alejandro Cabrera
Política15 de febrero de 2026
El Gobierno puso en marcha una oficina destinada a combatir las “fake news” y la desinformación. Su nacimiento, más comunicacional que institucional, se materializó a través de una cuenta oficial en la red social X y una estructura de monitoreo digital. Desde el primer día, la iniciativa abrió un debate jurídico profundo: ¿puede el Estado definir qué es falso en tiempo real sin vulnerar el principio de libertad de expresión consagrado en la Constitución?
Lo más visto