
Sugestivas ausencias en la cumbre del Pro – Cambiemos: dos diputados coquetean con La Libertad Avanza
Alejandro Cabrera
La mesa nacional del PRO buscaba enviar una señal de fortaleza en un momento donde el espacio enfrenta presiones externas, disputas internas y un escenario político en recomposición. El encuentro pretendía exhibir disciplina partidaria, cohesión legislativa y una hoja de ruta común. Sin embargo, la ausencia simultánea de dos diputados —Daiana Fernández Molero y Alejandro Bongiovanni— fracturó esa narrativa y obligó a replantear el balance interno.
Ambos legisladores habían sido convocados con anticipación y formaban parte del grupo cuya presencia se consideraba indispensable. Que no asistieran, sin explicación pública detallada, fue suficiente para instaurar lecturas políticas que van desde el malestar interno hasta un movimiento calculado hacia el universo de Javier Milei. En un clima de competencia creciente por figuras parlamentarias, la señal no pasó inadvertida.

La cumbre, pensada para ordenar la estrategia del PRO de cara a un calendario legislativo exigente, reunió a dirigentes nacionales, referentes provinciales y al grueso del bloque que acompaña la conducción partidaria. El mensaje buscaba despejar rumores de fugas, ratificar posiciones programáticas y reforzar el perfil opositor del espacio. Sin embargo, la silla vacía de Molero y Bongiovanni terminó protagonizando la conversación.
En los días previos, ambos diputados habían sido mencionados en conversaciones internas como figuras “a observar”, dado su vínculo fluido con funcionarios, asesores y articuladores cercanos a Javier Milei. La ausencia en la reunión reforzó la percepción de que ambos evalúan su futuro político más allá de los límites tradicionales de la coalición.
Molero, que proviene de un sector del PRO más permeable al discurso liberal, viene manteniendo encuentros con dirigentes que se mueven con naturalidad entre el macrismo y La Libertad Avanza. En su entorno admiten que busca “un espacio más dinámico” y menos condicionado por las tensiones históricas del partido. Su decisión de no estar en una cumbre diseñada para exhibir unidad generó sorpresa incluso entre compañeros con los que suele compartir agenda.
Bongiovanni, por su parte, representa uno de los perfiles más ideológicos del bloque PRO y desde hace meses impulsa una agenda alineada con postulados libertarios. Sus intervenciones públicas suelen resonar más en el ecosistema mileísta que dentro de la estructura tradicional. Analistas del espacio señalan que su ausencia fue la señal más contundente de que está considerando una reconfiguración parlamentaria que lo acerque definitivamente al proyecto libertario.
La conducción del PRO tomó nota de lo sucedido. Para algunos dirigentes, la ausencia fue un gesto de autonomía; para otros, una maniobra de presión dirigida a obtener mayor influencia interna. Pero más allá de interpretaciones, el efecto fue inmediato: la cumbre quedó marcada por la sospecha de que el bloque podría no conservar su volumen actual si continúan las tensiones.
En la trastienda de la reunión, el análisis fue más crudo. La posibilidad de que Molero o Bongiovanni —o ambos— migren hacia La Libertad Avanza implicaría un golpe político considerable para el PRO. No solo perdería dos bancas en un Congreso donde cada voto es determinante, sino que también quedaría expuesto ante otros legisladores que evalúan alternativas por fuera de la coalición.
Para La Libertad Avanza, en cambio, la situación luce como una oportunidad táctica. El espacio mileísta viene trabajando silenciosamente en ampliar su estructura parlamentaria y sumar figuras con presencia territorial o perfil doctrinario compatible. La incorporación de diputados provenientes del PRO reforzaría su narrativa de crecimiento y consolidación. Aunque no hay confirmaciones oficiales, en el entorno libertario se celebra que sus interlocutores comiencen a “mirar con buenos ojos” la posibilidad de un alineamiento.
El PRO enfrenta así un doble frente: la disputa interna por liderazgo y la competencia externa con un espacio más joven, más disruptivo y con capacidad para captar desencantados. Mientras algunos sectores del PRO piden una respuesta firme —incluyendo disciplina partidaria, sanciones o reordenamiento del bloque— otros recomiendan moderación, diálogo y una estrategia de retención basada en acuerdos políticos antes que en castigos.
En paralelo, la ausencia de Molero y Bongiovanni también expone una discusión ideológica que atraviesa al PRO desde hace años: qué lugar ocupa el liberalismo dentro del partido, cuánto margen tiene cada diputado para expresar su autonomía y qué relación debe mantener la coalición con el fenómeno libertario. La foto incompleta de la cumbre reabrió todas esas preguntas al mismo tiempo.
La tensión llega en un momento particularmente sensible. El Gobierno nacional necesita articular mayorías parlamentarias para avanzar con su agenda económica. Un PRO debilitado o fragmentado podría complicar negociaciones clave. En este contexto, cada movimiento —desde una ausencia hasta una declaración pública— puede alterar la arquitectura política en la Cámara de Diputados.
Dentro del partido, algunos dirigentes plantean que Molero y Bongiovanni actuaron como “síntomas” más que como causas. Sostienen que el PRO atraviesa un momento de redefinición profunda y que la relación con La Libertad Avanza debe resolverse con una estrategia clara: confrontación, cooperación o convivencia. Sin esa decisión, cualquier señal de autonomía individual se convierte en un temblor colectivo.
Otros advierten que el PRO no puede permitirse más grietas internas ni filtraciones hacia espacios externos. Argumentan que el partido debe recuperar centralidad, construir una narrativa cohesionada y volver a ofrecer un proyecto que seduzca tanto a votantes como a dirigentes. Bajo esa visión, la ausencia de los dos diputados fue solo un anticipo de lo que podría suceder si no se toman decisiones organizacionales de fondo.
La lectura electoral también está presente. Si Molero o Bongiovanni decidieran migrar, podrían potenciar a La Libertad Avanza en distritos clave y alterar la distribución de fuerzas dentro de la oposición. La conducción del PRO evalúa que cualquier movimiento acelerado tendría efectos duraderos en el armado hacia 2025.


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