
Ovnis, terraplanismo y conspiraciones: por qué siguen creciendo en todo el mundo
Alejandra LarreaLas teorías conspirativas dejaron de ser un fenómeno aislado para convertirse en una corriente cada vez más extendida en distintas sociedades, con casos emblemáticos como el terraplanismo, las creencias en ovnis o las narrativas sobre poderes ocultos que controlan el mundo, que encuentran en el ecosistema digital un espacio ideal para expandirse. Lejos de desaparecer con el avance del conocimiento científico, estas ideas resurgen con fuerza y logran captar audiencias diversas, incluso en contextos donde la información verificable está más disponible que nunca.
El crecimiento de estas teorías no responde a una única causa, sino a una combinación de factores que incluyen desconfianza en las instituciones, crisis de representación política, cambios en los sistemas de comunicación y la influencia de algoritmos que tienden a reforzar creencias preexistentes. En ese escenario, conceptos que durante años fueron considerados marginales, como la idea de que la Tierra es plana o que existen encubrimientos globales sobre vida extraterrestre, vuelven a instalarse en el debate público, generando preocupación en ámbitos académicos y científicos.
Uno de los ejemplos más visibles es el terraplanismo, una teoría que sostiene que la Tierra no es esférica, sino plana, en contradicción con siglos de evidencia científica. A pesar de la contundencia de las pruebas en contra, el movimiento logró consolidar comunidades activas que organizan encuentros, generan contenido y difunden sus ideas en plataformas digitales, construyendo una narrativa alternativa que desconfía de gobiernos, agencias espaciales y organismos científicos.
Algo similar ocurre con las teorías vinculadas a los ovnis, que combinan hechos reales —como la investigación de fenómenos aéreos no identificados— con interpretaciones que sostienen la existencia de visitas extraterrestres ocultadas por las autoridades. Este tipo de creencias se alimenta tanto de información oficial desclasificada como de especulaciones sin respaldo, lo que genera un terreno ambiguo donde resulta difícil separar evidencia de interpretación.
El rol de las redes sociales es central en este proceso, ya que funcionan como amplificadores de contenido y permiten la formación de comunidades que refuerzan sus propias creencias, muchas veces aisladas de la información que podría contradecirlas. Los algoritmos, diseñados para maximizar la interacción, tienden a mostrar contenidos similares a los que el usuario ya consume, lo que genera entornos donde las teorías conspirativas se validan internamente y adquieren mayor legitimidad entre quienes las comparten.
Además del componente tecnológico, existe un factor cultural y psicológico que explica parte del fenómeno. En contextos de incertidumbre, crisis económica o desconfianza política, las teorías conspirativas ofrecen explicaciones simples para problemas complejos y generan una sensación de control o pertenencia en quienes las adoptan. Este mecanismo no es nuevo, pero se potencia en un entorno donde la circulación de información es inmediata y masiva.
El impacto de estas creencias no se limita al plano individual, sino que puede tener consecuencias sociales más amplias, como la desinformación, la polarización y la erosión de consensos básicos en torno a hechos verificables. Por eso, distintos sectores advierten sobre la necesidad de fortalecer la educación científica, promover el pensamiento crítico y mejorar la comunicación institucional para contrarrestar la expansión de estas narrativas.
El fenómeno de las teorías conspirativas refleja, en definitiva, un cambio en la relación entre conocimiento, autoridad y sociedad, donde la disponibilidad de información no garantiza su aceptación y donde la construcción de la verdad se vuelve un terreno de disputa. En ese contexto, el crecimiento de ideas como el terraplanismo o las teorías sobre ovnis no solo habla de creencias particulares, sino de una transformación más profunda en la forma en que las sociedades interpretan la realidad.


Qué es el hantavirus: el virus detrás del brote en el crucero que encendió una alerta global

Día de la Tierra: el desafío de sostener avances ambientales en un contexto global incierto

La NASA actualiza el calendario de Artemis y fija el regreso a la Luna para 2027

Más allá de los LLM: la nueva frontera de la inteligencia artificial que desafía el modelo actual

Artemis II marca un hito: los astronautas regresan tras una misión histórica alrededor de la Luna

Bolivia explota entre bloqueos, crisis económica y una nueva disputa por el poder

La gripe empieza a crecer en Argentina y anticipa una temporada respiratoria con más consultas y presión sobre guardias

Adorni demora su declaración jurada y estira la explicación más sensible sobre su patrimonio

Dólares termosellados, drogas y contratos bajo sospecha: el caso Facundo Leal sacude a ARSAT y al ORSNA


