
Villarruel se mostró con el presidente de la UCR y volvió a marcar distancia de Milei: empleo, retenciones y un llamado a la “unión nacional”
Alejandro CabreraVictoria Villarruel volvió a moverse por fuera de la lógica política de la Casa Rosada y eligió esta vez un escenario con fuerte contenido productivo y también partidario. La vicepresidenta viajó este sábado 15 de agosto a Venado Tuerto, Santa Fe, para participar de la inauguración de la 90° edición de Expo Venado y compartió buena parte de la actividad con Leonel Chiarella, intendente de la ciudad y presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical.
La presencia institucional de una vicepresidenta en una exposición agroindustrial podría considerarse habitual. Sin embargo, el contexto político convirtió la imagen en algo más significativo. Villarruel lleva meses enfrentada con el núcleo central del Gobierno y durante las últimas semanas esa disputa escaló hasta incluir críticas públicas y pedidos de renuncia provenientes de funcionarios nacionales. Al mismo tiempo, Chiarella conduce una UCR que viene tomando distancia de algunas iniciativas de La Libertad Avanza y que tuvo un papel importante en recientes discusiones parlamentarias.
En ese marco, Villarruel no se limitó a hablar del campo. También dejó una definición económica y social que inevitablemente fue interpretada como una nueva diferenciación respecto de la narrativa oficial: aseguró estar “sumamente preocupada” por los argentinos que no tienen trabajo y por quienes no consiguen llegar a fin de mes.
Villarruel puso el foco en el empleo y en los problemas para llegar a fin de mes
La vicepresidenta utilizó su visita a Venado Tuerto para colocar en el centro de su discurso dos cuestiones sensibles para el Gobierno: el empleo y los ingresos.
“Me preocupan los argentinos que hoy no tienen trabajo”, planteó Villarruel ante los medios presentes. Además, mencionó específicamente las dificultades de las familias que no consiguen llegar a fin de mes y sostuvo que la generación de empleo debe convertirse en una prioridad.
No mencionó directamente a Javier Milei ni responsabilizó de esa situación al Ejecutivo, pero sus declaraciones contrastaron con el discurso habitual de la Casa Rosada, que pone el énfasis en la estabilización macroeconómica, la reducción del déficit y el descenso de algunos indicadores de inflación y pobreza. La vicepresidenta, en cambio, eligió destacar las dificultades concretas que todavía atraviesan sectores del mercado laboral y de los hogares argentinos.
Ese mensaje cobra además relevancia porque este mismo 15 de agosto se conocieron datos que muestran las dificultades persistentes del entramado productivo: La Nación informó que durante los primeros dos años y medio del gobierno de Milei cerraron más de 30.000 empresas.
Villarruel relacionó esa preocupación social con el concepto de trabajo, familia y producción. Durante su recorrida sostuvo que Expo Venado sintetiza, desde su perspectiva, parte de la Argentina productiva porque muestra la vinculación entre el esfuerzo de las familias, la innovación, la tecnología y el desarrollo regional.
También aprovechó el escenario agropecuario para pronunciarse sobre uno de los reclamos históricos del campo. Consultada sobre las retenciones, sostuvo que el futuro argentino debería avanzar hacia la eliminación de los derechos de exportación, aunque reconoció que actualmente no existe en el Congreso un proyecto concreto destinado a suprimirlos completamente.
En este punto, Villarruel mantiene una coincidencia ideológica con una promesa histórica de Milei: reducir y eventualmente eliminar las retenciones. Sin embargo, mientras el Gobierno condiciona esa reducción a las posibilidades fiscales, la vicepresidenta convirtió el reclamo en una definición política explícita frente a productores y empresarios de una de las principales regiones agroindustriales del país.
Una foto con Chiarella en plena tensión entre la UCR y el Gobierno
La otra dimensión política de la jornada fue la presencia de Leonel Chiarella. El intendente de Venado Tuerto conduce desde diciembre de 2025 el Comité Nacional de la UCR y se convirtió en uno de los dirigentes radicales que buscan reconstruir una identidad partidaria más autónoma frente al oficialismo libertario.
Durante las últimas semanas, Chiarella protagonizó varios enfrentamientos con el Gobierno. La conducción radical cuestionó distintos aspectos del proyecto de propiedad privada y Ley de Tierras impulsado por el Ejecutivo, mientras Chiarella también formuló críticas por el estado de las rutas nacionales, por decisiones migratorias del Gobierno y por otros puntos de la gestión libertaria.
La UCR tuvo además un papel relevante en la negociación parlamentaria de la reforma vinculada con la propiedad privada. Antes de la sesión del Senado de comienzos de agosto, la conducción nacional radical presionó a sus legisladores para que rechazaran algunos puntos centrales del proyecto, obligando al Gobierno a negociar modificaciones para conservar el apoyo de sus aliados.
Por eso la fotografía entre Villarruel y Chiarella tiene inevitablemente una lectura política, aunque ninguno de los dos haya anunciado una alianza electoral ni un acuerdo partidario. La vicepresidenta aparece públicamente junto al presidente de una fuerza opositora precisamente cuando su relación con La Libertad Avanza atraviesa uno de sus momentos más conflictivos.
Chiarella agradeció públicamente la visita y destacó que Villarruel participara del tradicional corte de cinta de Expo Venado. La vicepresidenta, por su parte, utilizó la ocasión para profundizar otro concepto que viene repitiendo durante sus recorridas por el interior: la necesidad de construir una “unión nacional” que trascienda a los partidos políticos y a las candidaturas.
Según Villarruel, la prioridad debería ser pensar en el futuro del país antes que en las próximas disputas electorales. No habló de una eventual candidatura propia ni de un armado político concreto, pero el mensaje alimenta las especulaciones sobre el espacio que intenta construir a medida que se aleja definitivamente del Presidente.
Del enfrentamiento con Milei a la construcción de una agenda propia
La foto de Venado Tuerto no puede analizarse aislada de lo ocurrido durante los últimos meses. La relación entre Milei y Villarruel, que ya venía deteriorada desde prácticamente el inicio de la gestión, entró durante 2026 en una etapa de confrontación pública mucho más profunda.
Milei ha cuestionado públicamente a su vicepresidenta y llegó a definirla como una dirigente opositora. Villarruel, por su parte, comenzó a responder con creciente dureza y recientemente expresó preocupación por el “estado” del Presidente y por lo que consideró afirmaciones o persecuciones imaginarias reproducidas por el mandatario en redes sociales.
La reacción del oficialismo fue inmediata. El canciller Pablo Quirno llegó a pedirle públicamente que renunciara, mientras otros integrantes del Gobierno también cuestionaron su comportamiento político. Villarruel rechazó ese planteo y continuó ejerciendo normalmente la presidencia del Senado.
A comienzos de agosto, Milei dio además otra señal contundente sobre el futuro político de la fórmula presidencial: afirmó que ya había definido quién podría acompañarlo electoralmente en el futuro, aunque evitó revelar el nombre. El mensaje fue interpretado como una confirmación de que Villarruel quedó completamente fuera del proyecto político presidencial.
La vicepresidenta, mientras tanto, intensificó sus recorridas por las provincias, su contacto con gobernadores, intendentes, dirigentes opositores y sectores productivos. Esa secuencia no constituye por sí sola la confirmación de una candidatura para 2027, pero sí muestra la construcción de una agenda diferenciada de la Casa Rosada.
Venado Tuerto ofrece un ejemplo particularmente claro. Villarruel habló de trabajo cuando el Gobierno concentra su mensaje en la estabilidad macroeconómica; reclamó avanzar hacia la eliminación de las retenciones; compartió escenario con el presidente de la UCR y volvió a proponer una convocatoria nacional por encima de los partidos.
La vicepresidenta sigue formalmente formando parte del Poder Ejecutivo y constitucionalmente ocupa el segundo cargo institucional del país. Pero políticamente, la sociedad con Javier Milei que llevó a ambos a la Casa Rosada en diciembre de 2023 parece haber quedado definitivamente atrás.
La pregunta que comienza a abrirse ahora es otra: si Villarruel se limitará a transitar los últimos meses de su mandato desde la presidencia del Senado o si estas recorridas, fotografías y definiciones empiezan a formar parte de la construcción de una alternativa política propia con vistas a 2027.


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