
Qué es “farmear aura” y por qué los adolescentes ahora organizan batallas en plazas: el fenómeno que salió de TikTok y llegó a la calle
Alejandro CabreraPrimero fueron los comentarios de TikTok que decían “+10.000 de aura” debajo de un video. Después aparecieron personas acusadas de “farmear aura” porque parecían esforzarse demasiado en mostrarse cancheras. Y finalmente ocurrió algo que resume perfectamente la velocidad con la que funciona actualmente la cultura de internet: el meme salió del celular y se convirtió en una actividad presencial.
Durante las últimas semanas comenzaron a multiplicarse videos de adolescentes que se reúnen en plazas, parques y otros espacios públicos para participar de las llamadas “batallas de aura”. Dos participantes ingresan en medio de una ronda y, durante algunos segundos, intentan superar al rival mediante una pose, una caminata, una mirada, un baile, una celebración deportiva o algún gesto tomado de memes, anime, videojuegos o TikTok. Alrededor, decenas o incluso cientos de jóvenes observan, filman y deciden quién “tiene más aura”.
A primera vista puede parecer difícil de entender para quien no conoce los códigos. No hay necesariamente una habilidad técnica, como ocurre en una batalla de freestyle. Tampoco hace falta bailar particularmente bien. El objetivo consiste principalmente en transmitir seguridad, personalidad, carisma y presencia sin romper el personaje.
Y aunque todo parezca completamente improvisado, detrás existe un lenguaje construido durante varios años dentro de las redes.
Qué significa realmente “farmear aura”
La expresión combina dos conceptos.
“Farmear” proviene de farming, una palabra extremadamente utilizada dentro de los videojuegos. Un jugador “farmea” cuando repite determinadas acciones para acumular experiencia, monedas, recursos, armas, objetos o cualquier elemento que le permita progresar.
Internet tomó esa idea y la trasladó humorísticamente a la vida real.
El segundo concepto es el “aura”. En este uso no tiene ninguna relación necesaria con ideas espirituales o energías sobrenaturales. Representa algo mucho más cotidiano: el magnetismo, la presencia, el estilo o la impresión que genera una persona sobre los demás. Dictionary.com define aura farming como el cultivo deliberado de la imagen, el carisma o la “vibra” personal, generalmente para obtener atención o prestigio social.
Por eso “farmear aura” podría traducirse aproximadamente al argentino como “hacer cosas para sumar presencia, facha o mística”.
Un futbolista convierte un gol extraordinario y en lugar de festejar desesperadamente se queda completamente quieto mirando a la tribuna: ganó aura.
Alguien emboca una botella en un tacho desde varios metros y continúa caminando sin comprobar si entró: ganó aura.
Una persona intenta hacer exactamente lo mismo, falla, mira inmediatamente alrededor para comprobar si alguien lo vio y después pretende disimular: probablemente los comentarios digan que perdió miles de puntos.
Los denominados “aura points” tampoco existen realmente. Surgieron como una puntuación imaginaria utilizada en memes para evaluar situaciones sociales. Know Your Meme registra el crecimiento durante 2024 de formatos como “¿cuántos puntos de aura perdí cuando...?”, en los que cualquier episodio vergonzoso o admirable podía convertirse en una cuenta ficticia.
La regla fundamental es precisamente que no hay ninguna regla matemática.
Una acción puede valer “+100 aura”, “+50.000” o directamente “aura infinita” porque quien comenta simplemente inventa el número. De la misma manera, alguien puede perder “-5000” por hacer algo considerado vergonzoso.
El número sirve para reforzar el chiste.
Del fútbol y los memes al chico indonesio que se convirtió en símbolo mundial
El uso actual de “aura” comenzó a popularizarse entre 2023 y 2024. Parte de su crecimiento ocurrió en comunidades deportivas, especialmente relacionadas con fútbol y básquet, donde los usuarios utilizaban el término para referirse a jugadores que parecían transmitir una presencia especial.
Know Your Meme identifica entre los ejemplos iniciales la discusión alrededor del defensor neerlandés Virgil van Dijk, del Liverpool, cuya imagen seria, seguridad y manera de enfrentarse a los delanteros comenzaron a utilizarse como ejemplos de “aura”. Después el concepto se expandió rápidamente hacia personajes de anime, videojuegos, películas, músicos y celebridades.
En septiembre de 2024 comenzó a crecer específicamente la expresión “aura farming”: ya no solamente tener aura, sino realizar acciones aparentemente diseñadas para producir momentos de aura.
Pero la explosión mundial llegó durante 2025 gracias a una escena inesperada de Indonesia.
Rayyan Arkan Dikha, un niño que participaba de las tradicionales carreras de embarcaciones Pacu Jalur, fue filmado bailando tranquilamente sobre la proa de un bote mientras detrás suyo decenas de remeros realizaban un enorme esfuerzo para impulsar la embarcación.
El contraste resultaba perfecto: los adultos remaban desesperadamente mientras el chico, con anteojos y movimientos tranquilos, parecía completamente despreocupado.
Internet lo convirtió inmediatamente en uno de los mayores símbolos del “aura farming”. El video comenzó a viralizarse mundialmente en junio de 2025 y ayudó a consolidar definitivamente la expresión. Dictionary.com destacó precisamente aquel fenómeno al repasar el enorme crecimiento del término durante ese año.
¿Qué son entonces las “batallas de aura”?
El salto siguiente ocurrió durante 2026.
Si una persona podía acumular aura, inevitablemente internet terminó preguntándose qué ocurriría si dos personas intentaran demostrar simultáneamente quién tenía más.
Así nacieron las batallas.
La dinámica recuerda superficialmente a una competencia de freestyle o a las tradicionales batallas de baile. Los participantes se ubican frente a frente y alrededor se forma un círculo de espectadores. Cada uno dispone de algunos segundos para hacer su actuación.
Pero aquí no hay necesariamente rimas ni coreografías complejas.
Pueden aparecer miradas prolongadas, movimientos de manos, una postura extremadamente seria, poses tomadas de personajes de anime, referencias a videojuegos, memes del momento o celebraciones deportivas.
Uno de los recursos más utilizados es el “aura walk”, una caminata lenta, deliberadamente segura, generalmente acompañada por una expresión seria.
También aparece el mewing, la conocida pose vinculada con marcar la mandíbula; referencias al meme “six-seven”; miradas fijas; poses de personajes y celebraciones como el famoso “Siu” de Cristiano Ronaldo.
El objetivo no consiste necesariamente en ejecutar perfectamente el movimiento. Lo fundamental es mantener la actitud.
Por eso reírse puede significar perder la batalla.
También puede ocurrir si alguien tropieza, duda, mira incómodo hacia el público o demuestra que está demasiado pendiente de la reacción de los demás. El concepto original del aura contiene justamente una contradicción: una persona verdaderamente “cool” debería parecer que no está esforzándose para parecerlo.
Cuanto más evidente es el esfuerzo, más posibilidades existen de perder aura.
¿Quién decide cuántos puntos tiene cada participante?
No existe una Federación Internacional de Aura, una tabla universal ni un reglamento que establezca cuánto vale cada movimiento.
Los puntos que aparecen en TikTok son completamente inventados.
Alguien puede escribir “+20.000 de aura” y otro usuario contestar “-100.000 por mirar a cámara”. Ninguno tiene mayor autoridad que el otro. Esa arbitrariedad forma parte del humor del fenómeno.
En las competencias presenciales ocurre algo ligeramente distinto porque finalmente alguien tiene que ganar.
En muchos encuentros el público funciona directamente como jurado. Después de cada actuación, los espectadores gritan, aplauden o levantan las manos y los organizadores determinan cuál de los participantes recibió una reacción mayor. Otros torneos incorporan votaciones o algún tipo de jurado improvisado.
Por eso la puntuación sigue siendo esencialmente subjetiva.
Una buena batalla no necesariamente la gana quien realiza el movimiento más complejo. Puede imponerse alguien que simplemente mire a su rival de determinada manera y consiga provocar una enorme reacción del público.
El verdadero “puntaje” es, en definitiva, la atención social que consiguió generar.
Por qué ahora aparecen chicos que “van a farmear aura” a una plaza
Este es probablemente el aspecto más interesante del fenómeno.
Hasta hace poco, farmear aura era principalmente algo que se observaba en otra persona.
Un usuario veía un video de un futbolista, un actor o cualquier desconocido y escribía: “Está farmeando aura”.
Ahora la expresión se convirtió en una actividad deliberada.
Los chicos se convocan mediante TikTok, Instagram o grupos de mensajería, acuerdan encontrarse en una plaza y van específicamente a producir situaciones destinadas a ser filmadas y compartidas posteriormente en redes.
El lugar físico se transforma así en una especie de estudio colectivo de contenidos.
Una persona compite, otra filma, decenas reaccionan y después cada participante puede publicar su propia versión del encuentro.
Durante 2026 el formato comenzó a ganar especialmente notoriedad en Brasil. Distintos encuentros reunieron a centenares de jóvenes y uno de los eventos realizados en Suzano habría contado con más de 200 participantes, mientras los videos comenzaron a acumular millones de visualizaciones. Desde allí la tendencia empezó a reproducirse en otros países latinoamericanos.
En Argentina ya comenzaron a circular encuentros y videos del fenómeno, mientras que en Perú el concepto directamente evolucionó hacia competencias organizadas.
En Lima fueron anunciados este fin de semana torneos en el Parque Kennedy y en el Museo Metropolitano. Uno ofrecía 100 soles al ganador y otro 200 soles, demostrando que un meme que originalmente consistía simplemente en escribir números imaginarios debajo de un video ya empezó incluso a generar competencias con premios reales.
De TikTok nuevamente a la vida real
Hay además una característica social interesante detrás de las batallas.
Durante años existió una preocupación constante acerca de que los adolescentes estuvieran cada vez más encerrados frente a las pantallas. En este caso ocurre parcialmente el proceso inverso: un código creado en internet empieza a utilizarse como excusa para encontrarse físicamente.
Los participantes continúan grabando absolutamente todo y el objetivo final muchas veces sigue siendo TikTok, pero para producir ese contenido necesitan salir, reunirse con otros jóvenes, formar equipos, improvisar y exponerse frente a un público real.
Eso no convierte automáticamente al fenómeno en algo trascendente ni elimina su carácter absurdo. Para buena parte de los adultos, mirar a dos adolescentes enfrentándose mediante una pose de anime y una caminata exageradamente seria puede resultar incomprensible.
Pero el mecanismo cultural no es completamente nuevo.
Las generaciones anteriores tuvieron batallas de breakdance, competencias de skate, freestyle, tribus urbanas y diferentes códigos juveniles que también parecían absurdos para quienes quedaban fuera de ellos.
Las batallas de aura reutilizan esa lógica con el lenguaje de quienes crecieron entre TikTok, gaming, memes, fútbol, anime y videos de pocos segundos. La habilidad específica importa menos que conocer el código.
El absurdo también forma parte de la gracia
Interpretar literalmente las batallas puede llevar a perder precisamente aquello que las vuelve populares.
Los participantes no necesariamente creen que poseen una energía invisible que pueda medirse matemáticamente.
Todo funciona dentro de una enorme capa de ironía.
El chico que entra al círculo, cruza los brazos y mira durante cinco segundos a su rival como un personaje de anime sabe que la situación es exagerada. El público también lo sabe. Y justamente por eso grita.
La exageración es parte del espectáculo.
Incluso buena parte del vocabulario está construido deliberadamente como si la vida real fuera un videojuego: sumar aura, perder aura, farmear puntos, subir de nivel o enfrentarse contra otro participante.
El fenómeno convierte así situaciones sociales completamente subjetivas —ser canchero, pasar vergüenza, generar admiración— en algo aparentemente cuantificable.
Pero jamás existe realmente la cifra.
La paradoja final: intentar conseguir aura puede hacerte perderla
El concepto contiene además una contradicción que probablemente explique buena parte de su éxito.
La idea original de alguien con mucha aura es prácticamente la misma que siempre existió detrás de palabras como carisma, presencia, mística o estilo.
Una persona entra y todos la miran.
No necesita decir nada.
Parece segura.
No parece preocuparse por llamar la atención.
Ahí está precisamente el problema: cuando alguien se esfuerza demasiado para demostrar que tiene aura, puede terminar perdiéndola.
Una persona que pone anteojos negros, mira deliberadamente hacia el horizonte, camina en cámara lenta y comprueba inmediatamente si alguien la está filmando probablemente termine recibiendo comentarios que digan “-50.000 aura”.
La búsqueda excesiva destruye aquello que se pretendía construir.
Las batallas llevan esa paradoja hasta el extremo. Jóvenes se reúnen específicamente para competir por quién puede parecer más naturalmente canchero mientras todos saben que está intentando parecer canchero.
Y posiblemente ahí esté la explicación más sencilla de por qué funciona.
No se trata solamente de demostrar quién tiene más aura.
Se trata de compartir un código, hacer reír al resto, producir un momento que pueda viralizarse y conseguir que durante algunos segundos un círculo completo de desconocidos grite por una pose absurda.
Después alguien subirá el video a TikTok.
Otro escribirá “+100.000 aura”.
Alguien responderá “-1 millón por esforzarse demasiado”.
Y la puntuación volverá a empezar desde cero.


Fentanilo contaminado: investigan si una manguera desconectada durante cinco segundos originó la tragedia

Leonardo Scatturice, mucho más que Flybondi: valijas sin control, contratos millonarios con el Estado y una causa por su vínculo con la SIDE

Flybondi al borde del concurso: no paga salarios, acumula pedidos de quiebra y opera con apenas dos aviones

La visita de León XIV abre una tregua entre Milei y la Iglesia, pero García Cuerva anticipa una agenda social incómoda para el Gobierno

El Gobierno empezará a cobrar atención médica a extranjeros no permanentes: qué cambió y por qué la medida puede terminar en la Justicia

Milei acelera la reconfiguración de la Cámara Federal: avanzan Bertuzzi y Yadarola mientras se abre la sucesión de Irurzun

Qué es “farmear aura” y por qué los adolescentes ahora organizan batallas en plazas: el fenómeno que salió de TikTok y llegó a la calle

Doble crimen en Florencio Varela: atacaron a tres jóvenes desde un auto y todavía no hay detenidos

La Banda del 79: cómo una organización dirigía entraderas desde la cárcel y exhibía el botín en las redes


