
Putin niega preparar una guerra con Europa, pero crecen las alarmas por ataques híbridos y provocaciones contra la OTAN
Alejandro CabreraEuropa volvió a enfrentarse esta semana a una pregunta que hasta hace pocos años parecía reservada a los escenarios más extremos: ¿puede la guerra de Ucrania terminar transformándose en un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN?
Vladimir Putin buscó contestarla de manera terminante. Desde San Petersburgo, el presidente ruso aseguró que Moscú “no se está preparando para ningún tipo de hostilidad con Europa”, negó que su Gobierno tenga planes de atacar territorio europeo y sostuvo que no existen motivos para una escalada militar directa. También afirmó que Rusia continuará defendiendo los intereses de las poblaciones rusoparlantes de los países bálticos, aunque prometió hacerlo dentro del derecho internacional. Clarin.com
La declaración llegó, sin embargo, en uno de los momentos de mayor preocupación de los últimos años dentro de la seguridad europea. El servicio de inteligencia militar de Dinamarca publicó apenas un día antes una evaluación mucho menos tranquilizadora: Rusia probablemente intensificará durante los próximos meses su denominada “guerra híbrida” contra Occidente y existe un riesgo bajo, pero creciente, de acciones militares limitadas contra algún miembro de la OTAN fronterizo con territorio ruso. Forsvarets Efterretningstjeneste
La diferencia entre las dos afirmaciones es fundamental. Los servicios europeos no están diciendo necesariamente que miles de tanques rusos se preparen para avanzar sobre una capital de la OTAN. El escenario que más preocupa actualmente es considerablemente más ambiguo: sabotajes, operaciones clandestinas, ataques informáticos, interferencias electrónicas, incendios provocados, utilización de drones y acciones suficientemente limitadas como para poner a prueba la respuesta de la Alianza sin desencadenar automáticamente una guerra convencional.
LO PRINCIPAL, EN 30 SEGUNDOS
- Putin niega cualquier plan de atacar Europa y sostiene que Rusia no busca una escalada con la OTAN. Clarin.com
- La inteligencia militar danesa considera que Rusia intensificará su guerra híbrida durante los próximos meses. Forsvarets Efterretningstjeneste
- Dinamarca califica como “bajo pero creciente” el riesgo de ataques militares rusos limitados contra algún país aliado próximo a Rusia. Forsvarets Efterretningstjeneste
- Esa misma evaluación considera improbable una invasión convencional de un país de la OTAN, aunque ya no la descarta completamente. Forsvarets Efterretningstjeneste
- La OTAN denuncia una sucesión de sabotajes, ciberataques, incendios, violaciones del espacio aéreo y operaciones de desinformación atribuidas o vinculadas por gobiernos aliados a Rusia. OTAN
- Al mismo tiempo, funcionarios europeos reconocen que Rusia no dispone actualmente de una capacidad sencilla para lanzar una guerra convencional contra toda la OTAN mientras continúa comprometida militarmente en Ucrania. Reuters
Putin: “No nos estamos preparando para una guerra con Europa”
El mensaje del presidente ruso fue especialmente explícito.
“No nos estamos preparando para ningún tipo de hostilidad con Europa.”
Putin afirmó que “no existen motivos ni razones reales” para una escalada con los países europeos y cuestionó las advertencias que describen a Rusia como una amenaza militar futura para la OTAN. Según su argumento, Moscú pretende proteger los derechos de poblaciones rusoparlantes —especialmente en los países bálticos— mediante herramientas diplomáticas y jurídicas, no mediante una intervención militar. Clarin.com
La posición no es nueva. Moscú viene negando desde hace tiempo que planee atacar a algún miembro de la Alianza Atlántica y acusa a los gobiernos europeos de utilizar esa posibilidad para justificar un aumento del gasto militar.
El representante ruso ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Dmitry Polyansky, sostuvo esta misma semana que los dirigentes europeos exageran deliberadamente la posibilidad de un ataque ruso mientras aceleran su rearme. Es la explicación oficial de Moscú, contestada por la OTAN y por varios servicios de inteligencia europeos. TASS
El punto de desacuerdo no es solamente qué dice Putin, sino cuánto valor deben darle los europeos a esa promesa después de la invasión de Ucrania.
Qué dice realmente la inteligencia de Dinamarca
La evaluación publicada el jueves por el Servicio de Inteligencia de Defensa danés es importante porque introduce varios matices que pueden perderse detrás de los titulares.
El organismo establece tres conclusiones centrales.
Primero, considera probable que Rusia aumente durante los próximos meses la intensidad de sus operaciones híbridas contra la OTAN y Occidente.
Segundo, señala que existe un riesgo “bajo pero creciente” de ataques militares limitados contra algún país de la OTAN, incluso mientras continúe la guerra en Ucrania.
Y tercero, sostiene que una invasión rusa a gran escala contra un Estado aliado continúa siendo improbable, aunque ya no considera posible descartarla completamente. Forsvarets Efterretningstjeneste
La diferencia es enorme.
No es lo mismo considerar probable una guerra Rusia-OTAN que admitir que existen escenarios limitados en los cuales Moscú podría intentar probar los límites de la Alianza.
Buena parte de las preocupaciones se concentran naturalmente en el flanco oriental: Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y la región del mar Báltico, donde Rusia posee además el enclave de Kaliningrado.
¿Qué es exactamente una “guerra híbrida”?
La expresión puede parecer abstracta, pero describe operaciones muy concretas.
La OTAN incluye entre las acciones híbridas atribuidas a Rusia el sabotaje contra infraestructura crítica, ciberataques, incendios provocados, interferencias electrónicas, manipulación informativa, operaciones clandestinas, presión migratoria, acciones de inteligencia y provocaciones fronterizas. OTAN
El objetivo es operar por debajo del umbral de una guerra convencional.
En una invasión tradicional no existen demasiadas dudas sobre quién ataca: hay tropas, tanques, aviones y una frontera atravesada. Un sabotaje contra una instalación energética, un cable submarino destruido, un aeropuerto paralizado por drones o una infraestructura incendiada pueden generar un problema mucho más complejo.
¿Fue un accidente?
¿Actuó un grupo independiente?
¿Hubo intermediarios?
¿Existe una orden estatal?
¿La prueba es suficiente para responsabilizar públicamente a otro país?
Esa ambigüedad constituye precisamente una de las características de la guerra híbrida.
POR QUÉ PREOCUPA TANTO
El artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte establece el principio de defensa colectiva: un ataque armado contra un miembro puede ser considerado un ataque contra todos.
La zona gris aparece cuando una acción hostil no encaja claramente en la definición tradicional de “ataque armado”.
Un incendio provocado, una interferencia informática o una incursión limitada con drones pueden ocasionar daños importantes sin ofrecer necesariamente una respuesta sencilla sobre si corresponde activar una defensa militar colectiva.
Alemania, Polonia y el Báltico: los episodios que alimentan la alarma
Las advertencias no aparecen en el vacío.
La OTAN sostiene que durante los últimos meses aumentaron las operaciones hostiles contra sus miembros. Mark Rutte mencionó específicamente incendios en fábricas relacionadas con suministros militares para Ucrania, sabotajes, drones, interferencias y el ataque híbrido que Alemania atribuyó a Rusia en Leipzig. OTAN
Polonia también investiga un incendio ocurrido en una estación vinculada con el servicio satelital Starlink que permite mantener comunicaciones con Ucrania. El ministro de Asuntos Digitales polaco afirmó que existen “muchos indicios” de que pudo tratarse de un nuevo episodio de guerra híbrida, aunque esa valoración no equivale todavía a una atribución judicial definitiva. Clarin.com
Los países bálticos llevan además años denunciando interferencias GPS, operaciones de desinformación y riesgos contra infraestructura energética y cables submarinos.
Lituania, por ejemplo, está construyendo una subestación eléctrica estratégica cerca de Kaliningrado con protecciones específicas contra drones explosivos, sabotaje y otras posibles agresiones, una señal concreta de cómo la amenaza está modificando incluso el diseño de infraestructura civil europea. Reuters
La OTAN refuerza su defensa, pero también pide evitar el pánico
La reacción de la Alianza tiene dos componentes aparentemente contradictorios.
Por un lado, está aumentando claramente sus preparativos.
La OTAN reforzó el intercambio de inteligencia, la protección de infraestructura crítica y las capacidades de vigilancia frente a incidentes híbridos. También publicó nuevos requisitos de resiliencia destinados a garantizar que servicios esenciales como electricidad, agua, telecomunicaciones, sanidad y alimentos puedan continuar funcionando durante una crisis grave. Reuters
Pero, simultáneamente, Mark Rutte insiste en pedir calma.
El secretario general sostiene que los aliados están preparados para responder y advierte que una reacción de miedo permanente podría cumplir precisamente uno de los objetivos que atribuye a Moscú: generar incertidumbre dentro de las sociedades europeas y debilitar el apoyo occidental a Ucrania. OTAN
La estrategia de la OTAN parece ser entonces doble: preparación militar creciente, pero evitando presentar una guerra directa como inevitable.
¿Rusia tiene capacidad para atacar hoy a la OTAN?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Los gobiernos europeos no mantienen una única evaluación sobre todos los escenarios, pero existe una diferencia clara entre capacidad para realizar sabotajes o una acción militar limitada y capacidad para iniciar una guerra convencional prolongada contra la OTAN.
Ministros europeos consultados esta semana por Reuters señalaron que Rusia está aumentando sus operaciones de sabotaje y ciberataques, pero consideraron que Moscú no posee actualmente una capacidad sencilla para iniciar una agresión convencional de gran escala contra la Alianza, especialmente mientras buena parte de sus fuerzas continúan comprometidas en Ucrania. Reuters
La propia inteligencia danesa coincide parcialmente con ese diagnóstico: considera improbable una invasión de un Estado de la OTAN.
El riesgo que señala es otro.
Una operación pequeña, ambiguamente atribuible o territorialmente limitada podría buscar probar hasta dónde llega realmente la voluntad política de los aliados de responder colectivamente. Forsvarets Efterretningstjeneste
Ahí reside buena parte del temor europeo.
Ucrania sigue siendo el centro de todo
La tensión con Europa no puede separarse de la guerra ucraniana.
La invasión rusa iniciada en febrero de 2022 lleva ya más de cuatro años y continúa consumiendo enormes recursos humanos, militares y económicos de ambos países. Al mismo tiempo, Ucrania incrementó sus ataques de largo alcance contra refinerías, instalaciones energéticas y objetivos dentro del territorio ruso. AP News
Putin afirmó ahora que Moscú podría retomar conversaciones con el Gobierno de Volodímir Zelensky, aunque condicionó cualquier decisión a la respuesta rusa frente a los recientes ataques ucranianos sobre Moscú y otras ciudades.
“Todo está sobre la mesa. Todo es posible.”
El mandatario ruso también advirtió que Kiev deberá enfrentar una respuesta por sus últimas operaciones. Ucrania, por su parte, sostiene que sus ataques contra territorio ruso constituyen una respuesta a los bombardeos contra ciudades, infraestructura y objetivos energéticos ucranianos. Clarin.com
El riesgo para Europa es que cada escalada en Ucrania aumenta también las posibilidades de accidentes, incursiones, errores de cálculo o acciones intencionales cerca de las fronteras de la OTAN.
Trump asegura que Putin no atacará a la Alianza
Donald Trump mantiene una evaluación diferente de la de algunos gobiernos europeos.
El presidente estadounidense afirmó que conoce bien a Putin y que no cree que el mandatario ruso esté buscando atacar territorio de la OTAN. Clarin.com
La posición estadounidense introduce un elemento decisivo porque Washington continúa siendo el principal componente militar de la Alianza.
Europa, sin embargo, aceleró durante los últimos años sus propios programas de defensa precisamente ante la incertidumbre sobre la continuidad a largo plazo del compromiso militar estadounidense y por la experiencia de la guerra ucraniana.
Alemania, Polonia y los países bálticos aumentaron el gasto militar, ampliaron instalaciones y reforzaron sus fuerzas en el este europeo. La OTAN describe el proceso como la transformación defensiva más profunda desde el final de la Guerra Fría. OTAN
Europa se prepara, pero prepararse no significa que la guerra sea inevitable
Este es probablemente el punto que exige mayor precisión.
Sí: Europa está aumentando su preparación para un posible conflicto.
Incrementa presupuestos militares, fortalece fronteras, protege sistemas eléctricos, refuerza aeropuertos, despliega tropas y desarrolla planes para mantener funcionando infraestructuras civiles en situaciones de crisis.
Pero de eso no se desprende automáticamente que los gobiernos europeos consideren inevitable una guerra con Rusia.
Prepararse militarmente forma parte también de la lógica de disuasión: convencer a un adversario de que cualquier agresión tendría un costo suficientemente elevado como para que nunca intente realizarla.
Rutte lo expresó directamente al señalar que la OTAN debe estar preparada para defender “cada centímetro” del territorio aliado mientras evita caer en una dinámica de pánico social. OTAN
El verdadero riesgo está en la zona gris
La discusión actual no presenta solamente dos alternativas —paz total o invasión rusa de Europa—.
Entre ambas existe una enorme zona gris.
Es precisamente allí donde pueden aparecer drones cruzando fronteras, sabotajes contra instalaciones, ataques informáticos, incendios, interferencias satelitales, campañas de desinformación, operaciones encubiertas y provocaciones limitadas.
La OTAN sostiene que ese tipo de acciones ya está ocurriendo. Rusia rechaza buena parte de las acusaciones y denuncia que Occidente utiliza la amenaza rusa para justificar su militarización. OTAN
La incógnita es hasta dónde puede avanzar esa confrontación sin provocar un enfrentamiento directo.
Putin afirma que Rusia no quiere una guerra con Europa. Los servicios de inteligencia europeos tampoco dicen que una invasión sea inminente. Pero ambos datos conviven con una realidad mucho menos tranquilizadora: la confrontación entre Rusia y la OTAN ya se desarrolla en ámbitos que no se parecen a una guerra tradicional.
Y ese puede convertirse en el principal riesgo de los próximos meses.
No necesariamente que Moscú decida lanzar una invasión masiva contra Europa, sino que una sucesión de sabotajes, drones, operaciones clandestinas o incidentes fronterizos termine produciendo exactamente la escalada que todas las partes aseguran que quieren evitar.


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