
Tres años después de la masacre de Nova, Israel vuelve al lugar donde comenzó la pesadilla: “Tengo miedo de olvidar su voz”
Alejandro CabreraTres años pueden parecer mucho tiempo en términos políticos, pero para las familias que regresaron este 7 de octubre al desierto del sur de Israel el tiempo funciona de otra manera. El festival Nova reunió aquella madrugada a unos 4.000 jóvenes cerca de la frontera con Gaza. Cuando comenzó el ataque de Hamás, las rutas de salida quedaron rápidamente bloqueadas y el lugar se transformó en uno de los principales escenarios de la matanza que dejó alrededor de 1.200 muertos en Israel y 251 personas secuestradas. El País
Ahora no hay escenario, luces ni fiesta. En el descampado aparecen postes con los rostros de quienes murieron, pequeños objetos colocados por sus familias y música electrónica que vuelve a sonar como homenaje. Cientos de personas llegaron antes del amanecer para recordar juntos el momento exacto en que empezó el ataque. El País
LAS CLAVES DEL TERCER ANIVERSARIO
- El ataque contra el festival Nova dejó 378 muertos, entre ellos 344 civiles.
- Otras 44 personas fueron secuestradas desde el área del festival.
- El ataque general del 7 de octubre de 2023 dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 rehenes en Israel.
- El memorial comenzó a las 6.29, la misma hora en que se inició el ataque.
- Este es el primer aniversario en el que ya no quedan rehenes del 7 de octubre en Gaza, vivos o muertos.
- Sobrevivientes y familiares siguen reclamando explicaciones sobre las fallas de seguridad que permitieron el ataque.
- La conmemoración ocurre semanas antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre.
- La responsabilidad política de Benjamin Netanyahu por lo ocurrido se convirtió en uno de los ejes de esa campaña. Times of Israel
“Tengo miedo de olvidar la voz de mi hija”
Entre quienes regresaron a Nova estaba Katy Zohar. Su hija Bar murió después de resultar herida cuando los atacantes abrieron fuego contra el automóvil en el que intentaba escapar. Tres años después, su madre reconoce que mantiene conversaciones imaginarias con ella y que uno de sus mayores temores es que el paso del tiempo termine borrando detalles que ahora conserva con absoluta claridad.
“Tengo miedo de olvidar su voz”, explicó. El dolor, dice, no disminuyó necesariamente con los años. La ausencia se vuelve incluso más evidente porque cada aniversario agrega tiempo a la última vez que pudo verla, hablar con ella o compartir las rutinas familiares que antes parecían normales. El País
Ese es uno de los elementos más difíciles de medir cuando se habla del 7 de octubre. Las cifras permiten dimensionar el ataque, pero no muestran cómo se transforma una familia después de perder a un hijo, una pareja o un hermano en pocas horas. Para muchos familiares, los recuerdos felices conviven además con imágenes del ataque difundidas posteriormente a través de teléfonos y redes sociales, lo que convierte el duelo en una experiencia que vuelve una y otra vez. El País
Nova pasó de ser un festival a convertirse en un memorial nacional
Antes del ataque, Nova era uno de tantos encuentros de música electrónica organizados en Israel. Tres años después, el nombre se transformó en una referencia nacional y el predio de Reim funciona como uno de los principales espacios de memoria del 7 de octubre.
Familiares, amigos y sobrevivientes colocaron fotografías de quienes murieron y reconstruyeron parte de sus historias personales. En lugar de recordar únicamente cómo murieron, muchos intentan explicar quiénes eran antes del ataque: estudiantes, músicos, trabajadores, hijos, parejas y jóvenes que habían ido al desierto simplemente para bailar durante una noche. El País
La música también ocupa un lugar particular. Durante la ceremonia volvió a sonar techno, una decisión que puede resultar extraña fuera de ese contexto, pero que para muchos sobrevivientes tiene un sentido claro: impedir que el recuerdo del festival quede reducido exclusivamente a la violencia de sus últimas horas.
El trauma no terminó con el regreso de los rehenes
Este aniversario tiene una diferencia enorme respecto de los anteriores. Por primera vez desde el ataque, ya no quedan rehenes capturados aquel día dentro de Gaza, después de los acuerdos que permitieron regresar a los últimos cautivos vivos y recuperar los restos de quienes murieron. WCTI
Eso cerró una etapa, pero no terminó con las consecuencias psicológicas. Sobrevivientes del festival y personas que estuvieron secuestradas continúan describiendo síntomas de estrés postraumático, dificultades para trabajar, problemas para regresar a una vida cotidiana y una sensación persistente de que la normalidad anterior al 7 de octubre desapareció definitivamente. The Guardian
Para las familias de quienes murieron, el regreso de los últimos rehenes produjo además una mezcla difícil de sentimientos. Permitió terminar con años de incertidumbre nacional, pero eliminó también uno de los objetivos que había mantenido movilizada a gran parte de la sociedad israelí. El debate comienza entonces a desplazarse desde cómo recuperar a los cautivos hacia otra pregunta: quién debe responder políticamente por haber permitido que el ataque ocurriera.
Tres años después, sigue sin resolverse la gran pregunta: ¿cómo pudo pasar?
El 7 de octubre no fue solamente un ataque terrorista de enorme escala. También representó uno de los mayores fracasos de seguridad de la historia de Israel, un Estado que durante décadas construyó buena parte de su identidad alrededor de la capacidad de anticipar amenazas y responder rápidamente.
Las investigaciones militares señalaron fallas graves en distintos puntos del sistema defensivo, mientras dirigentes de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad asumieron distintos niveles de responsabilidad. El debate político continúa porque sectores importantes de las familias de víctimas y de la oposición sostienen que también debe existir una investigación estatal independiente sobre las responsabilidades del Gobierno. The Washington Post
Netanyahu ha resistido durante estos años los reclamos para asumir personalmente la responsabilidad política por el ataque y ha defendido la respuesta militar posterior como necesaria para modificar el equilibrio estratégico frente a Hamás y otros actores regionales. Sus críticos consideran, en cambio, que una evaluación completa del 7 de octubre debe analizar tanto las fallas militares como las decisiones políticas adoptadas en los años anteriores. The Washington Post
Netanyahu estuvo ausente de Nova y la oposición ocupó el lugar
La conmemoración también mostró hasta qué punto el 7 de octubre está entrando directamente en la campaña electoral israelí. Netanyahu no estuvo presente en Nova durante el homenaje de la mañana, mientras varios de sus principales adversarios sí recorrieron los lugares atacados. El País
El ex primer ministro Naftali Bennett visitó el memorial y habló con familiares de víctimas. Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y actual dirigente opositor, acudió a un refugio cercano donde Aner Shapira murió intentando proteger a decenas de personas que escapaban del festival. El País
La presencia de candidatos en los lugares de la masacre demuestra que la memoria del ataque ya no puede separarse completamente de la política. Las elecciones del 27 de octubre obligarán a los israelíes a evaluar simultáneamente seguridad, guerra, economía, relaciones internacionales y responsabilidades por aquel día. The Washington Post
El 7 de octubre puede convertirse en una de las claves de las elecciones
En las carreteras cercanas a Gaza comenzaron a aparecer mensajes que vinculan explícitamente memoria y cambio político. Parte de las familias sostiene que recordar a quienes murieron implica también exigir responsabilidades institucionales y evitar que las fallas que permitieron el ataque vuelvan a repetirse. El País
Otros sectores del electorado mantienen una evaluación diferente y consideran que la respuesta militar israelí debilitó a sus enemigos regionales, por lo que valoran la continuidad de una política de seguridad dura. Esa división ayuda a explicar por qué el aniversario puede tener una influencia particularmente fuerte sobre unas elecciones que llegan apenas veinte días después. The Washington Post
El resultado electoral no puede anticiparse a partir del memorial ni del dolor de las familias. Lo que sí puede afirmarse es que el 7 de octubre dejó de ser solamente un acontecimiento histórico y se convirtió en una medida con la que muchos israelíes evalúan a sus dirigentes.
También existe Gaza, tres años después
El aniversario israelí ocurre al mismo tiempo que Gaza continúa viviendo las consecuencias de la guerra iniciada después del ataque de Hamás. Grandes zonas del territorio quedaron destruidas, la mayoría de la población sufrió desplazamientos y las cifras del Ministerio de Salud gazatí superan los 74.000 palestinos muertos desde el comienzo de la ofensiva israelí; esas cifras son utilizadas por organismos internacionales, aunque no distinguen sistemáticamente entre civiles y combatientes. Reuters
Ambas realidades forman parte de la misma secuencia histórica sin que una elimine a la otra. Recordar a los civiles israelíes asesinados y secuestrados el 7 de octubre no exige ignorar la destrucción posterior de Gaza, del mismo modo que describir el sufrimiento palestino no cambia la responsabilidad de Hamás y otros atacantes por la masacre que inició esta etapa del conflicto.
Tres años después, esa incapacidad para integrar ambas tragedias continúa siendo una de las fracturas más profundas de la región.
El recuerdo también se convirtió en una disputa por el futuro de Israel
La sociedad israelí no discute solamente qué ocurrió aquella mañana. Discute qué debe aprender de ella. Para algunos, la conclusión es que el país necesita una política de seguridad todavía más dura; para otros, el fracaso demuestra que la fuerza militar por sí sola no puede ofrecer seguridad permanente si no existe también una estrategia política para el conflicto palestino.
Esas posiciones conviven con otra exigencia que atraviesa a muchas familias y sobrevivientes: saber exactamente qué decisiones se tomaron antes del ataque, qué advertencias existieron, por qué fallaron las defensas y quién era responsable de reaccionar cuando comenzó la infiltración.
Por eso Nova se transformó en mucho más que un cementerio improvisado. Es simultáneamente un lugar de duelo, un símbolo del fracaso del Estado y uno de los espacios donde Israel está discutiendo qué país quiere ser después del 7 de octubre.
Tres años después, el tiempo no resolvió el dolor
En Reim, las fotografías siguen mostrando jóvenes sonrientes porque fueron tomadas antes de que sus nombres se convirtieran en parte de una tragedia nacional. Las familias regresan una y otra vez porque mantener esos rostros visibles es también una forma de impedir que las víctimas terminen convertidas únicamente en una cifra.
La frase de Katy Zohar explica mejor que cualquier estadística lo que significa ese paso del tiempo. No teme solamente recordar lo ocurrido; teme perder lentamente aquello que todavía la conecta con su hija: el sonido de su voz, sus gestos y las pequeñas escenas familiares anteriores al ataque.
Tres años después, Nova resume las dos grandes heridas con las que Israel sigue conviviendo: la de quienes perdieron a alguien aquella mañana y la de un país que todavía busca una explicación completa sobre cómo pudo ocurrir.
Y a pocas semanas de volver a votar, esa memoria también empieza a transformarse en una pregunta política que ningún candidato puede evitar: qué cambió realmente desde el 7 de octubre de 2023 y qué debería cambiar para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse.


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