
La Cámara Electoral le da la victoria judicial a Milei: Diego Santilli encabezará la lista de diputados por Buenos Aires
Alejandra Larrea
El tablero electoral bonaerense dio un vuelco dramático en las últimas horas. Tras un fallo de Cámara, Diego Santilli fue designado como primer candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza en Buenos Aires. El tribunal superior revocó una sentencia de primera instancia que proponía colocar a Karen Reichardt en ese lugar tras la dimisión de José Luis Espert. La medida se inscribe en un contexto de alta tensión política, judicial y comunicacional, donde la estrategia electoral del oficialismo entra en una nueva fase crítica.
La controversia comenzó cuando Espert, último titular de la candidatura, renunció en medio de denuncias que lo vinculan con un empresario procesado por narcotráfico. El espacio de Milei presentó de inmediato un reclamo para reubicar al tercer postulante —Santilli— como cabeza de lista, argumentando que ello no atentaba contra la paridad de género ni afectaba la legitimidad del proceso. El juez Alejo Ramos Padilla, en su primera resolución, rechazó ese corrimiento al considerar que desvirtuaba la alternancia de género prevista por la normativa electoral.
Sin embargo, la Cámara Nacional Electoral aceptó el recurso presentado por los apoderados de La Libertad Avanza y revocó el fallo de Ramos Padilla. En su resolución, el tribunal sostuvo que la sustitución debía habilitarse mediante un corrimiento natural de candidatos, sin alterar la alternancia entre varones y mujeres, y que el pedido de Santilli como cabeza no vulneraba ese principio. De ese modo, Santilli asciende al primer lugar, mientras Reichardt queda relegada. La decisión incluyó la intervención de los jueces Santiago Corcuera y Daniel Bejas (salvo Alberto Dalla Via, quien estaba con licencia).
La resolución de la Cámara llega en un momento clave: falta poco para las elecciones del 26 de octubre, y la cuestión de la reimpresión de boletas únicas de papel en Buenos Aires continúa indefinida. En los tribunales, se debate si miles de boletas ya impresas con la figura de Espert podrán modificarse o deberán utilizarse tal como están. La Justicia electoral postergó esa decisión por un error procesal, devolviendo el expediente a la Junta Electoral, lo que generó incertidumbre sobre cómo se verá la boleta en el cuarto distrito nacional más importante del país.
El cambio de cabeza de lista tiene múltiples implicancias políticas. Para el oficialismo, Santilli representa un movimiento estratégico: exfuncionario del PRO con trayectoria territorial, puede aportar estructura y captación electoral donde Reichardt —actriz mediática sin experiencia política— tenía un perfil más simbólico que práctico. Santilli no solo suma peso político, sino que puede capitalizar espacios de la centroderecha que venían distantes del aparato libertario puro.
Desde el entorno de Santilli ya se escucharon críticas al fallo adverso anterior. En declaraciones públicas, él denunció una maniobra política detrás del rechazo judicial, cuestionó que “los dinosaurios de la política quieran burlar la voluntad de la gente” y llamó a votar masivamente para superar los obstáculos que, según él, enfrenta el cambio que promueve Milei. Con tono combativo, advirtió que el oficialismo no puede resignar terreno ahora que la pulseada electoral entra en su etapa final.
El contexto institucional también pone en tensión la credibilidad del sistema electoral. Sectores de la oposición, partidos minoritarios y especialistas denunciaron que permitir un corrimiento judicial de esas características contiene riesgos de arbitrariedad y falta de previsibilidad normativa. En el fondo, se abre un debate sobre hasta dónde puede intervenir un tribunal en las decisiones estratégicas de las fuerzas políticas a poco de la elección.
Para Reichardt, quien había sido confirmada por Ramos Padilla como sucesora de Espert, la derrota judicial marca una derrota simbólica de alto impacto. Su rol mediático y su perfil público le habían dado un punto de visibilidad al oficialismo, pero ahora queda relegada al segundo puesto. Fuentes del espacio oficialista señalaron que interpondrán recursos adicionales durante el fin de semana para ratificar la validez del decision de la Cámara.
El cambio en la cabeza de lista también reconfigura alianzas e incentivos internos dentro de la coalición. Sectores libertarios más puros verán con recelo la preponderancia de un dirigente de PRO; otros, en cambio, lo interpretan como una jugada pragmática para recomponer estructura y minimizar daños tras la salida de Espert. El episodio deja expuesto un dilema clásico de las fuerzas emergentes: la tensión entre la pureza ideológica y la necesidad de sumar músculo político.
En el tramo final de la campaña, el oficialismo deberá coordinar cómo explota este volantazo a su favor. Santilli deberá asumir funciones de liderazgo mediático, conectar con gobernadores y dirigentes del territorio, evitar fracturas internas y competir con la narrativa de debilidad que ya circulaba tras los últimos tropiezos legislativos. La presión es máxima: cambiar al candidato principal tan cerca de la elección puede reforzar las críticas de improvisación o mostrar control de los hilos institucionales.
Para la oposición, el fallo representa una oportunidad de denuncia política. Podrán cuestionar no solo la legitimidad del cambio, sino también denunciar que el sistema electoral nacional se somete a la lógica de los poderes de turno. Más allá de la confrontación partidaria, la situación revela una fragilidad operativa del proceso electoral argentino: con boletas impresas, tiempos acotados y fallos en pugna, la competencia legislativa bonaerense se juega ahora también en los juzgados.
De hecho, la disputa por la boleta (tanto el nombre como la posibilidad de reimprimir) puede tener un impacto real en el resultado. Si el electorado recibe boletas con la imagen de Espert, aunque no sea candidato, o si la impresión final se demora, hay riesgo de confusión e insatisfacción en electores que creían saber a quién votaban. Esa tensión agrega una variable extra al resultado que no depende del voto, sino de la logística y las resoluciones judiciales.
El episodio es, para el oficialismo, un aviso de que la campaña legislativa se complica. La salida de Espert y la judicialización abrupta del cambio de cabeza de lista mostraron que el armado político de Milei no dispone aún de las estructuras resilientes y de control territorial que otros espacios tienen. Santilli deberá jugar fuerte, capitalizar el fallo y transformarlo en síntesis de gobernabilidad, no en un símbolo de descontrol.
En pocas semanas, los bonaerenses evaluarán no solo proyectos y promesas, sino también señales institucionales. La boleta que reciban será la prueba tangible de estas disputas. Si el tribunal y el oficialismo logran imponer ese cambio sin ruido, podrían amortiguar el costo político. Si la tensión se traslada a las urnas, el golpe podría ser más duro. Por ahora, Santilli sube como candidato principal en un escenario de máxima exigencia, con la boleta única como centro de conflicto, recursos opuestos activos y una elección que ya no es solo cuestión de votos, sino también de jueces, tiempos y expectación.


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