
Alvise Pérez lanza su propio partido y agita la política española
Alejandro Cabrera
De las redes al ámbito político
Durante años, Alvise Pérez ha sido reconocido por su activismo en línea y sus comentarios políticos disruptivos. Su enfoque de “denuncia ciudadana” lo convirtió en un referente para muchos jóvenes que se oponen a la política tradicional. En 2024, logró ingresar al Parlamento Europeo con un 5 % de los votos, lo que le otorgó tres escaños y visibilidad en el panorama continental.
Con la formalización de SALF, Pérez busca construir una organización política sólida. El lema “Se acabó la fiesta” simboliza una ruptura moral, prometiendo el fin de la corrupción y de la “impunidad de los políticos profesionales”. Su discurso, cargado de indignación y ultranacionalismo, se presenta de manera frontal, buscando polarizar para atraer atención.
Una nueva derecha sin complejos
El programa de SALF fusiona políticas económicas liberales con un mensaje identitario claro, proponiendo un endurecimiento de las políticas migratorias, una reducción del gasto público y una revisión de las ayudas estatales. Pérez se comprometió a realizar “la mayor reforma migratoria de la historia democrática española”, con promesas de deportaciones y un control más estricto de las fronteras, distanciándose del enfoque más institucional de Vox.
Este nuevo partido quiere canalizar el descontento social desde la derecha, considerándose como una opción “honesta y moderna” ante un sistema político que consideran agotado. Critican tanto al Partido Popular como al Partido Socialista, a quienes acusan de alternarse en el poder sin cambios significativos. Pérez se posiciona como un outsider listo para desafiar la clase política, aunque sus detractores cuestionan si su estilo provocador puede sostenerse en una propuesta gubernamental coherente.
Popularidad y controversias judiciales
Parte del éxito de Alvise Pérez se debe a su dominio del ecosistema digital. Sus transmisiones en vivo, publicaciones y filtraciones virales le han otorgado una influencia que va más allá de los medios tradicionales, convirtiéndose en una fuente alternativa de información para muchos jóvenes.
Sin embargo, su estilo también lo ha llevado a enfrentarse a diversas denuncias por difamación y divulgación de información personal, lo que podría convertirse en un obstáculo significativo para su carrera política. A pesar de estos problemas, Pérez utiliza estas controversias para reforzar su narrativa antisistema, presentándose como víctima de la censura y de un sistema judicial supuestamente controlado por los partidos tradicionales.
Competencia en la ultraderecha
La llegada de SALF provoca tensiones en el espacio que hasta ahora ocupaba Vox, dado que ambos comparten un electorado similar, pero difieren en su enfoque y comunicación. Mientras Vox mantiene una estructura más institucional, Alvise se apoya en una relación directa y sin intermediarios con sus seguidores, similar al populismo digital de nuevas derechas en Europa.
Su desafío será desarrollar una base territorial sólida, lo que implica contar con liderazgos locales, financiación y alianzas estratégicas. Actualmente, su éxito depende en gran medida de su carisma, que combina indignación moral y un fuerte nacionalismo. Los analistas advierten que esta fórmula podría agotarse si no se traduce en resultados electorales concretos en las próximas elecciones.
Un síntoma de descontento político
El ascenso mediático de Alvise Pérez es un reflejo de una tendencia más profunda en la política española: la erosión de la confianza en las instituciones y el creciente desencanto con los partidos tradicionales. “Se Acabó La Fiesta” se presenta como la voz de quienes no se sienten representados, aquellos que consideran que las élites están desconectadas de la realidad y que temas urgentes como la inmigración y la seguridad son ignorados.
España, al igual que otras naciones europeas, enfrenta fragmentación electoral y el auge de movimientos personalistas. En este contexto, la llegada de SALF puede interpretarse como una consecuencia de la desconfianza generalizada hacia la política tradicional más que como una causa.
El futuro de una fuerza en evolución
El gran reto de Alvise Pérez será demostrar que puede sostener un proyecto político más allá del impacto inicial. Las redes sociales le han proporcionado una base, pero el poder verdadero se construye en las urnas y en la comunidad. Gobernar implica más que simplemente expresar indignación.
El año próximo será crítico para él: tendrá que consolidar su estructura, expandirse a diferentes comunidades autónomas y decidir si su movimiento es solo una plataforma de protesta o una fuerza con intenciones de gobernar. Por ahora, “Se Acabó La Fiesta” es un reflejo de un país en transformación, donde la política se libra tanto en la calle como en los algoritmos.


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