
A un año de la muerte de Francisco: el Papa que cambió el poder de la Iglesia y dejó una grieta abierta
Alejandro CabreraLa muerte de Francisco no fue solo el final de un pontificado. Fue el cierre de una etapa histórica que todavía no termina de procesarse. El 21 de abril de 2025, Jorge Bergoglio moría en el Vaticano, apenas un día después de su última aparición pública en Pascua.
Un año después, la escena es otra, pero la discusión sigue abierta.
La fecha que marcó un punto de inflexión global
El 21 de abril no es una fecha más dentro del calendario católico. Es el día en que murió el primer Papa latinoamericano, el primer jesuita y uno de los líderes más influyentes del siglo XXI.
Este aniversario no funciona solo como recordatorio, sino como punto de evaluación. La Iglesia, la política global y la sociedad siguen interpretando qué significó realmente su papado.
El Papa que rompió la lógica del Vaticano
Francisco no fue un Papa clásico. Desde el primer día eligió no vivir en el Palacio Apostólico, evitó los símbolos tradicionales de poder y construyó una narrativa basada en la austeridad, la cercanía y el contacto con los sectores más vulnerables.
Pero esa decisión no fue estética. Fue política.
Su papado reconfiguró el rol de la Iglesia en el mundo. Dejó de ser un actor silencioso para convertirse en una voz activa en temas como la pobreza, el cambio climático, las migraciones y la desigualdad global.
Un liderazgo incómodo para el poder global
Francisco no fue neutral. Cuestionó el sistema financiero, habló contra lo que definió como una economía excluyente y defendió a los sectores más vulnerables en un momento donde el mundo giraba hacia posiciones más duras.
Eso lo puso en tensión con gobiernos, empresarios y sectores conservadores.
Su figura empezó a funcionar como una referencia incómoda, no solo para la política internacional, sino también para la propia Iglesia.
La batalla interna: reforma y resistencia
Uno de los ejes más fuertes de su pontificado fue el intento de reformar la Iglesia desde adentro. Avanzó sobre la Curia, intentó ordenar las finanzas del Vaticano y enfrentó el tema más delicado: los abusos.
Pero ese proceso nunca fue lineal.
Generó resistencias internas profundas, especialmente en sectores que veían en Francisco una ruptura con la tradición. La Iglesia dejó de mostrarse como un bloque uniforme y empezó a exhibir tensiones que siguen vigentes.
Argentina: el Papa presente que nunca volvió
Uno de los aspectos más contradictorios de su papado fue su relación con Argentina. Nunca volvió al país, pero nunca dejó de influir.
Su figura atravesó la política argentina de manera constante, aunque siempre de forma indirecta. Cada gesto, cada silencio, cada mensaje era interpretado en clave local.
Fue un actor presente desde la ausencia.
Un legado abierto
A un año de su fallecimiento, el legado de Francisco sigue en discusión.
Para algunos, fue el Papa que modernizó la Iglesia y la acercó a los sectores más vulnerables. Para otros, fue un líder que tensionó la institución sin lograr una transformación estructural completa.
Esa ambigüedad forma parte de su herencia.
El Vaticano después de Francisco
La Iglesia posterior a Francisco no volvió al punto anterior. Cambió.
Las discusiones que abrió siguen vigentes y condicionan cada paso del Vaticano.
Su figura se convirtió en referencia obligada, incluso en ausencia.
Un año después, una figura que sigue incomodando
A doce meses de su muerte, Francisco sigue siendo una figura incómoda. No porque esté presente, sino porque dejó preguntas abiertas.
Sobre el poder, sobre la Iglesia, sobre el rol de las instituciones en un mundo en transformación.
Su papado no terminó con su muerte.
Sigue en disputa.


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