
Boca, golpeado por Riestra y con una final en Chile: la semana que puede marcar el rumbo del semestre
Alejandro CabreraBoca comenzó el Torneo Clausura con una derrota que encendió todas las alarmas.
El equipo cayó 3-0 ante Deportivo Riestra en el Bajo Flores y recibió los tres goles durante el primer tiempo. Braian Sánchez abrió el marcador a los seis minutos, Antony Alonso amplió la diferencia a los 22 y Alexander Díaz sentenció el partido antes del descanso. Boca tuvo la pelota durante varios pasajes, pero casi nunca logró inquietar al rival.
El resultado fue especialmente preocupante por la imagen. Riestra necesitó pocas aproximaciones para convertir y Boca no mostró reacción después de quedar en desventaja. Rodolfo Arruabarrena admitió que el equipo podría haber jugado mucho más tiempo sin encontrar la manera de romper la defensa rival y asumió la responsabilidad por la formación y el planteo.
La derrota llegó apenas tres días después del triunfo por 1-0 ante O’Higgins en la Bombonera, por la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana. El calendario obligó al entrenador a realizar una rotación profunda, pero el resultado dejó expuesto que Boca todavía no tiene una estructura suficientemente sólida para cambiar varios nombres sin perder funcionamiento.
La semana que comienza será decisiva. El equipo deberá corregir rápidamente los errores defensivos, recuperar a los titulares y defender en Chile una ventaja mínima que no ofrece margen para otra actuación como la del domingo.
El jueves, una definición que puede cambiar el clima
Boca visitará a O’Higgins este jueves 30 de julio, desde las 21.30, en Rancagua.
El equipo argentino viajará con la ventaja obtenida en la Bombonera, donde Miguel Merentiel convirtió el único gol del partido. Un empate le permitirá avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana, mientras que una derrota por un gol llevará la serie a los penales. Si O’Higgins gana por dos o más tantos, Boca quedará eliminado.
La clasificación se transformó en una obligación después de la goleada sufrida ante Riestra.
Arruabarrena reservó a varios de los futbolistas principales durante el debut del Clausura. Leandro Paredes, Miguel Merentiel, Sebastián Villa y la pareja central que había jugado contra los chilenos no comenzaron como titulares. La decisión buscó administrar las cargas después de menos de tres días de recuperación, pero el equipo alternativo nunca respondió.
Paredes debería recuperar su lugar en Chile y volver a ser el eje del mediocampo. Boca necesita su capacidad para ordenar la salida, manejar los tiempos y darle sentido a la posesión.
Ante Riestra, el equipo acumuló pases sin generar profundidad. Santiago Ascacibar y Milton Delgado participaron de la circulación, pero faltaron conexiones claras entre el mediocampo y los delanteros. Kevin Zenón y Alan Velasco tampoco consiguieron desequilibrar, mientras que Leonel Flores quedó demasiado aislado.
La vuelta de Merentiel también será determinante. Boca está buscando otro centrodelantero por la lesión de Adam Bareiro, pero el entrenador aclaró que la derrota no puede explicarse únicamente por la ausencia de un número nueve. La defensa fue vulnerable y el equipo no mostró la energía necesaria para buscar el descuento.
La defensa, el principal problema que deberá corregir Arruabarrena
Los tres goles de Riestra llegaron antes del entretiempo y mostraron una fragilidad que Boca no había exhibido con tanta claridad durante sus partidos anteriores.
Dos tantos se originaron mediante envíos aéreos y el tercero llegó después de una jugada individual en la que Alexander Díaz atravesó gran parte del campo sin encontrar una oposición efectiva.
Álvaro Montero quedó señalado por su respuesta en algunas acciones, pero el problema fue colectivo. Los defensores perdieron referencias, los volantes no protegieron el área y Boca quedó expuesto cada vez que Riestra consiguió superar la primera presión.
Arruabarrena había cambiado prácticamente toda la última línea respecto del partido de Copa. Malcom Braida, Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino y Lautaro Blanco integraron una defensa que nunca logró transmitir seguridad.
Para el encuentro en Chile podrían regresar Dylan Gorosito, Nicolás Figal y Ayrton Costa, quienes fueron titulares en la victoria de la ida. El entrenador deberá definir si mantiene a Lautaro Blanco o si introduce otra modificación para recuperar solidez.
O’Higgins ya demostró en la Bombonera que puede competir de igual a igual. Boca ganó, pero no logró ampliar la ventaja y terminó soportando la presión del conjunto chileno durante los últimos minutos.
Defender únicamente el 1-0 sería un riesgo. El equipo necesitará controlar el partido con la pelota, pero también deberá atacar para obligar a O’Higgins a retroceder. Una postura excesivamente conservadora puede dejarlo expuesto a un gol que iguale la eliminatoria.
Arruabarrena y la obligación de levantar al equipo
El entrenador describió la derrota como un “baño de realidad” y reconoció que lo más preocupante fue la falta de reacción.
Boca tuvo posesión durante el segundo tiempo, pero no generó peligro ni mostró la intensidad esperable para intentar una remontada. El ingreso de Sebastián Villa, Ángel Romero y Merentiel no modificó el desarrollo.
La respuesta anímica será tan importante como los cambios tácticos.
El plantel venía de dos victorias consecutivas: superó 2-0 a Sarmiento por la Copa Argentina y venció 1-0 a O’Higgins. La goleada ante Riestra cortó esa recuperación y recordó varios de los problemas que Boca arrastró durante el primer semestre.
Arruabarrena asumió públicamente la responsabilidad y defendió a los jugadores que ingresaron por la rotación. Ahora deberá demostrar que puede reconstruir al equipo en apenas cuatro días.
Una clasificación en Chile permitiría presentar la derrota como una actuación aislada, condicionada por el calendario y los cambios. Una eliminación, en cambio, abriría una crisis temprana y volvería a colocar la conducción deportiva de Juan Román Riquelme bajo cuestionamiento.
Si Boca supera a O’Higgins, enfrentará a Recoleta de Paraguay en los octavos de final de la Sudamericana. La competencia internacional es uno de los grandes objetivos del semestre, especialmente después de haber terminado tercero en su grupo de la Copa Libertadores.
Newell’s y otra visita exigente
Después del partido en Chile, Boca tendrá poco tiempo para recuperarse.
El domingo 2 de agosto visitará a Newell’s en Rosario por la segunda fecha del Clausura. Luego recibirá a Estudiantes de La Plata el miércoles 5, en la Bombonera.
El calendario obligará nuevamente a administrar esfuerzos, pero la goleada ante Riestra dejó claro que la rotación no puede implicar una pérdida total de competitividad.
Boca necesita sumar en el torneo local porque también está en juego la clasificación a la Copa Libertadores 2027 mediante la Tabla Anual. Comenzó el segundo semestre en el tercer lugar, detrás de Independiente Rivadavia y Estudiantes, pero la derrota del debut le impidió aprovechar la primera oportunidad para acercarse a la cima.
Newell’s presentará un desafío diferente. Boca deberá jugar en un estadio de fuerte presión, después de un viaje internacional y con menos de 72 horas de recuperación.
Arruabarrena tendrá que decidir qué futbolistas pueden repetir, quiénes necesitan descanso y cómo mantener una base capaz de sostener el funcionamiento.
Una semana para saber qué Boca comienza el semestre
La derrota ante Riestra no define por sí sola el futuro del equipo, pero expuso problemas que no pueden ser ignorados.
Boca mostró poca concentración defensiva, circulación sin profundidad y una reacción insuficiente ante la adversidad. Las rotaciones explican parte de la actuación, pero no justifican una goleada frente a un rival que convirtió cada vez que encontró un espacio.
La revancha con O’Higgins será la primera respuesta.
Paredes deberá recuperar el control del mediocampo, Merentiel volverá a ser la principal referencia ofensiva y la defensa titular tendrá la responsabilidad de transmitir una seguridad que no apareció en el Bajo Flores.
Después llegará Newell’s, otro partido como visitante y una nueva prueba para un plantel que afronta tres competencias simultáneas.
Boca empezó la semana golpeado, pero todavía tiene la posibilidad de cambiar rápidamente el clima. Una clasificación en Chile y un buen resultado en Rosario permitirían recuperar la confianza. Otra derrota puede transformar un mal debut en el comienzo de una crisis.


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