River, sin margen después de Barracas: una semana decisiva entre Gimnasia, los cambios y la presión del Monumental

La derrota por 1-0 en el debut del Clausura profundizó el mal momento después de la eliminación en la Copa Argentina. El plantel trabajará sin descanso, visitará a Gimnasia el miércoles y cerrará la semana frente a Rosario Central, en un partido que puede definir el clima alrededor del ciclo de Eduardo Coudet.
Deporte27 de julio de 2026Alejandro CabreraAlejandro Cabrera

River comenzó el Torneo Clausura con una derrota inesperada y quedó rápidamente obligado a reaccionar.

El 1-0 ante Barracas Central en el Monumental no fue solamente un mal resultado en la primera fecha. Llegó inmediatamente después de la eliminación ante Aldosivi por la Copa Argentina y volvió a exponer las dificultades de un equipo que domina territorialmente, pero genera pocas situaciones claras y pierde confianza cuando no encuentra el gol.

Barracas se puso en ventaja a los 21 minutos mediante Gonzalo Morales y después defendió el resultado con orden. River tuvo más la pelota, encontró un empate anulado por posición adelantada de Lucas Martínez Quarta y estrelló un tiro libre de Facundo Colidio en el travesaño, pero no consiguió transformar su posesión en un asedio verdadero.

El clima cambió rápidamente en las tribunas. La expectativa por los debuts de Nicolás Otamendi y Ángel Correa terminó convertida en impaciencia ante cada pase equivocado. El defensor fue titular, capitán y la principal voz del equipo después del partido. Correa ingresó durante los últimos veinte minutos, mostró movilidad y pidió la pelota, aunque no logró modificar un ataque demasiado previsible.

La semana será corta, sin espacio para largas correcciones y con dos partidos capaces de agravar o aliviar la crisis.

Sin descanso y con la obligación de encontrar respuestas

El cuerpo técnico decidió que el plantel no tuviera descanso el domingo posterior a la derrota. Los jugadores se entrenaron pensando directamente en Gimnasia y este lunes continuaron trabajando en el predio de Ezeiza.

La medida refleja la urgencia. River no dispone de una semana completa para revisar el partido, recuperar físicamente a sus futbolistas y preparar grandes modificaciones tácticas.

El miércoles 29 de julio, desde las 19.15, visitará a Gimnasia en el estadio Juan Carmelo Zerillo por la segunda fecha del Clausura. Será un partido incómodo, en una cancha más pequeña, con espacios reducidos y ante un rival que intentará aprovechar la ansiedad del equipo de Coudet.

El entrenador tampoco podrá ocupar el banco de suplentes. Coudet debe cumplir la segunda fecha de la sanción que recibió por su expulsión durante la final del Apertura contra Belgrano. Ariel Broggi volverá a dirigir desde el campo de juego y el Chacho seguirá el partido desde otro sector del estadio.

La ausencia del entrenador no explica el mal funcionamiento, pero suma una dificultad en un momento delicado. Broggi deberá tomar las decisiones durante el encuentro, mientras Coudet intentará influir desde la preparación previa.

Después de la derrota ante Barracas, ningún integrante del cuerpo técnico habló en conferencia de prensa. La decisión aumentó las preguntas sobre el presente del equipo, porque el único que asumió públicamente la responsabilidad fue Otamendi.

El capitán reconoció que River necesita mayor paciencia en el último tercio, generar más oportunidades y responder con fútbol. También dejó una frase destinada a marcar el tono interno: aseguró que no regresó al país “de vacaciones”, sino para competir y ganar.

Correa puede pasar de revulsivo a protagonista

Una de las principales decisiones será el lugar de Ángel Correa.

El delantero llegó con pocos entrenamientos junto al plantel y comenzó el partido ante Barracas entre los suplentes. Ingresó durante la segunda mitad y recibió la camiseta número 10, una señal del peso que tendrá en el nuevo proyecto.

Frente a Gimnasia podría sumar más minutos e incluso pelear por la titularidad. River necesita futbolistas capaces de recibir entre líneas, desequilibrar en espacios reducidos y acelerar cerca del área.

Contra Barracas, el equipo circuló mucho por afuera, pero encontró pocas conexiones interiores. Los delanteros quedaron rodeados y la mayoría de los centros fueron despejados por una defensa que nunca perdió el orden.

Correa puede ofrecer una solución porque no necesita permanecer como extremo ni como centrodelantero. Puede retroceder, asociarse con los volantes, atacar el área o aparecer detrás del atacante principal.

El problema será encontrarle un lugar sin llenar el equipo de jugadores ofensivos y perder equilibrio.

Coudet deberá decidir si mantiene un esquema con varios delanteros o si incorpora un mediocampista capaz de darle mayor circulación. La acumulación de nombres no garantizó profundidad contra Barracas. Por momentos, River terminó con muchos atacantes ubicados sobre la misma línea y pocos futbolistas preparados para construir la jugada.

También deberá determinar cuánto puede exigir inmediatamente a Otamendi. El defensor llegó después de disputar el Mundial con la Selección y debutó como titular y capitán. Su experiencia, personalidad y salida desde el fondo serán importantes, pero el calendario obliga a controlar las cargas físicas.

El problema está en el último tercio

River no fue ampliamente superado por Barracas. El rival generó pocas oportunidades y aprovechó una de ellas.

Pero esa lectura también resulta preocupante: el equipo perdió un partido en el que tuvo control territorial porque no encontró respuestas frente a una defensa cerrada.

La falta de claridad en el último tercio se transformó en el principal problema del ciclo. River puede mover la pelota durante largos períodos, pero le cuesta romper líneas, llegar al fondo y producir remates dentro del área.

Cuando el gol no aparece, el equipo acelera sin precisión. Los volantes comienzan a arriesgar pases apresurados, los laterales envían centros desde posiciones lejanas y los delanteros retroceden demasiado para participar.

Otamendi reconoció que los malos resultados generan ansiedad. Esa sensación se trasladó al estadio: cada ataque desperdiciado aumentó el nerviosismo y Barracas comenzó a sentirse más cómodo a medida que avanzaban los minutos.

El trabajo de estos días estará orientado a recuperar paciencia, pero también a generar mecanismos concretos.

River necesita más movimientos de ruptura, mejores asociaciones entre los interiores y los delanteros, y una circulación más veloz. No alcanza con tener la pelota si el rival puede defender siempre de frente.

El partido contra Gimnasia ofrecerá una prueba similar. El equipo platense probablemente cederá terreno, cerrará los espacios centrales e intentará lastimar mediante transiciones y pelotas detenidas.

Rosario Central y el regreso de Coudet al banco

La semana no terminará en La Plata.

El domingo 2 de agosto, River recibirá a Rosario Central en el Monumental por la tercera fecha. Allí Coudet podrá volver al banco después de cumplir las dos jornadas de suspensión.

El partido puede convertirse en un punto de inflexión.

Un triunfo ante Gimnasia permitiría llegar con algo de tranquilidad y transformar el encuentro con Central en una oportunidad para consolidar una recuperación. Una nueva derrota o un empate sin mejora futbolística aumentaría la presión y convertiría el regreso al Monumental en un examen mucho más incómodo.

La reacción de la hinchada dependerá tanto de los resultados como del funcionamiento. River puede ganar un partido cerrado y recuperar confianza, pero necesita demostrar que los refuerzos aportaron soluciones y que el equipo posee una idea reconocible.

Central será además un rival exigente, con capacidad para disputar la pelota y atacar los espacios. River no podrá limitarse a acumular posesión: deberá tener equilibrio para no quedar expuesto cuando pierda el balón.

La Sudamericana comienza a aparecer en el horizonte

Detrás de estos dos compromisos ya se observa la Copa Sudamericana.

River disputará el 12 de agosto el partido de ida de los octavos de final, ante Independiente Santa Fe o Caracas. El Clausura funciona, por lo tanto, como preparación inmediata para el principal objetivo internacional del semestre.

Coudet necesita encontrar una formación estable antes de esa serie. Todavía debe integrar a Correa, administrar físicamente a Otamendi y definir qué mediocampistas pueden darle al equipo mayor creatividad.

El entrenador también deberá reconstruir la confianza de un plantel golpeado. La eliminación ante Aldosivi fue definida como un “papelón” y la derrota contra Barracas impidió comenzar una nueva etapa.

River tiene nombres, experiencia y refuerzos de jerarquía. Lo que todavía no tiene es un funcionamiento a la altura de esas individualidades.

La semana que comienza será mucho más que una sucesión de dos partidos. Será una prueba sobre la capacidad del equipo para reaccionar, encontrar fútbol y evitar que el malestar del Monumental se transforme en una crisis prematura.

Gimnasia ofrecerá la primera respuesta el miércoles. Rosario Central mostrará el domingo si River consiguió corregir algo o si la derrota ante Barracas fue apenas otro capítulo de un problema que continúa creciendo.

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