Merz promete ser firme con Orbán para que Hungría deje de ser un problema para la seguridad de Europa

El nuevo canciller alemán y los socialdemócratas acuerdan presionar a las instituciones de la Unión Europea para eliminar el derecho de veto del primer ministro de Hungría, quien es visto como un aliado de Putin en la UE.

Mundo01 de abril de 2025Alejandra LarreaAlejandra Larrea
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El canciller en funciones de Alemania y líder del partido Unión Cristianodemócrata (CDU) Friedrich Merz.

Friedrich Merz muestra en cada paso su deseo de recuperar el poder que tuvo Angela Merkel en las instituciones europeas.  Un liderazgo—ahora cuestionado—que Olaf Scholz no pudo o no quiso adoptar en sus cuatro años al frente de un Gobierno de coalición alemán inestable.

El próximo canciller parece, en cambio, mucho más decidido que su inmediato antecesor a llevar a cabo sus planes en Europa.  Merz cree que ahora es el momento adecuado para implementar las reformas que, según él, el grupo comunitario necesita para enfrentar la amenaza que supone Rusia bajo el mando de Vladímir Putin y la inestabilidad de los Estados Unidos de Donald Trump. Estas cuestiones son claras en las negociaciones entre tres partes para la posguerra en Ucrania.  Una mesa en Arabia Saudí donde la Unión Europea no tiene, ni parece que va a tener, un lugar asegurado.

Friedrich Merz muestra en cada acción su deseo de retomar el poder que tuvo Angela Merkel en las instituciones europeas.  Un liderazgo que ahora se pone en duda, que Olaf Scholz no pudo o no quiso asumir durante sus cuatro años al frente del inestable Gobierno de coalición alemán.

El próximo canciller parece, en cambio, mucho más decidido que su predecesor a llevar a cabo sus planes en Europa.  Merz piensa que ahora es el mejor momento para hacer las reformas que, según él, pide la comunidad para enfrentar la amenaza de Rusia bajo el liderazgo de Vladímir Putin y la inestabilidad de los Estados Unidos de Donald Trump. Estas cuestiones son claras en las negociaciones a tres bandas sobre el futuro de Ucrania después de la guerra.  Una mesa en Arabia Saudí donde la Unión Europea no tiene, ni parece que tendrá, un lugar asignado.

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Las reformas que menciona Merz aparecen, según el sitio web Politico, en el borrador del acuerdo de coalición entre su CDU y el SPD de Scholz.  Un documento temporal, ya que no se espera un acuerdo de coalición hasta al menos mediados de abril, que incluye medidas sobre inmigración, política energética y gasto social.  Una de las cláusulas del acuerdo entre democristianos y socialdemócratas que afecta a los Veintisiete, según Politico, dice que “los instrumentos de protección existentes, desde los procedimientos de infracción y la retención de fondos de la Unión Europea hasta la suspensión de derechos de pertenencia, como el derecho de voto en el Consejo de la UE, deben aplicarse de forma mucho más coherente que antes”.

Otra señala que, una vez que empiece a funcionar, el próximo Gobierno de coalición alemán apoyará “una ampliación de la votación por mayoría cualificada en el Consejo Europeo, especialmente en temas relacionados con la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), como la imposición de sanciones”.

En otras palabras, el gobierno de Merz presionará a las instituciones de la Unión Europea para que se suspenda el derecho de voto de los países que rompan el Estado de derecho u otros principios importantes de la Unión. Además, esa Gran Coalición busca evitar que los Veintisiete usen su capacidad de veto en temas como política exterior, seguridad común, impuestos, el presupuesto y la inclusión de nuevos miembros.

La idea no es nueva en absoluto.  El italiano Mario Draghi, salvador del euro, ya lo vio en septiembre del año pasado en el informe sobre competitividad que le pidió la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.  Un informe que, desde que se publicó, todos decidieron pasar por alto.

La cláusula del borrador del acuerdo de coalición en Alemania que menciona Politico no nombra directamente a Hungría de Viktor Orbán, pero eso no es necesario.  Merz no es el único líder en Europa que piensa que el primer ministro de Hungría ha cruzado demasiados límites.  Hace cuatro años, su familia política, el Partido Popular Europeo (PPE), obligó a que Fidesz, el partido ultraconservador de Orbán, fuera expulsado del grupo parlamentario en la Eurocámara.  ¿Cuál es la causa?  La tendencia autoritaria del primer ministro de Hungría.

Ahora, Merz quiere aplicar —aunque de otra manera— el proceso del Artículo 7 que el Parlamento Europeo comenzó —aunque nunca terminó— contra Hungría en 2018.  Esto significa quitarle sus derechos como miembro debido a la violación "grave y persistente" de los principios de la Unión.

La CDU/CSU siempre ha sido un grupo principal dentro del PPE.  Merz tiene el poder de afectar significativamente la dirección de los populares.  Dentro del PPE, muchos, incluyendo a la CSU, han respaldado a Orbán durante mucho tiempo.  O le han permitido hacer lo que quiere en acciones que son claramente antidemocráticas.  "Pero desde hace tiempo hay partidos en el PPE que se oponen firmemente al primer ministro húngaro", señala Pieter de Wilde, profesor de Política y Sociedad Europeas en la Universidad de Groningen, en una charla con EL ESPAÑOL.

Por ahora, solo es una suposición.  Una suposición que, si llega a suceder, sería el golpe más fuerte para Orbán desde que, en 2022, la Comisión impidió el envío a Budapest de 22.000 millones de euros de los fondos de cohesión.  Un golpe que, sin embargo, el primer ministro húngaro logró reducir solo un año después cuando, tras apoyar su reforma judicial, el Gobierno de la Unión Europea permitió el envío de 10.000 millones a Hungría.

"Es claro que la Unión Europea ha perdido mucha de su habilidad para proteger la democracia y el Estado de derecho desde que algunos países se unieron como miembros plenos", dice De Wilde.  "Y la toma de decisiones en la UE solo es completamente justa y democrática cuando los representantes de cada Estado miembro han sido elegidos en elecciones libres y justas."

“Por lo tanto, es un problema para toda la UE que Orbán o cualquier otro líder debilite la democracia y el Estado de derecho en su país”, dice el experto en política europea, que apoya los planes de Merz:  “Es importante que los líderes de otros Estados miembros encuentren maneras de proteger la democracia y el Estado de derecho en otros Estados miembros, ya que esto afecta a toda la UE y, por lo tanto, al nivel de democracia y Estado de derecho en su propio país”.

El próximo canciller alemán quiere, de todas maneras, eliminar la capacidad de veto de Hungría.  Dejar de depender en el futuro de las decisiones de Orbán para actuar contra el régimen de Putin.  Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, ha habido problemas que han complicado los planes del bloque para debilitar el poder militar del Kremlin.

La relación de Orbán con Putin —siendo el único líder de la comunidad que se ha reunido con el presidente ruso, y su ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, ha visitado Moscú al menos trece veces en los últimos tres años— debilita a la Unión.

“Como ningún otro líder de un Estado miembro, Orbán ha mostrado estar dispuesto a presionar a la Unión Europea para conseguir concesiones.”  La mayoría de las veces, lo hace para conseguir más dinero de la UE para ayudar a sus amigos y así mantener su gobierno corrupto.  De Wilde argumenta que no es justo que los contribuyentes de la UE paguen por la corrupción de Orbán, por lo que es correcto que los líderes de la UE intenten aislarlo o evitarlo.

"Orbán ha buscado colaboraciones con Moscú y Pekín."  Pueden usarlo para detener la toma de decisiones en Bruselas, parando la UE.  En un nuevo orden mundial donde Rusia y China son rivales, e incluso enemigos de la UE, esta necesita formas de ser menos vulnerable a los bloqueos en la toma de decisiones por parte de países miembros.  La mejor forma de hacerlo es usar el voto por mayoría, también en política exterior, en lugar del voto por unanimidad”, dice el especialista, de acuerdo con el plan del próximo Gobierno alemán.

Vocación geopolítica

Merz tiene razones personales para estar enojado con el primer ministro húngaro, sin duda.  Orbán apoyó a Alice Weidel, la colíder de Alternativa para Alemania (AfD), durante la campaña electoral en Alemania.  El líder húngaro recibió en Budapest a la líder de extrema derecha, a quien ni siquiera tiene en su misma familia política europea, con honores de jefa de Gobierno.

Pero Merz parece no estar satisfecho con solo dejar de lado a Orbán.  En el borrador del acuerdo de coalición con los socialdemócratas, que menciona el digital Politico, el líder de la CDU también sugiere incluir a Berlín en el Triángulo de Weimar.  Reforzar el motor franco-alemán, afectado durante el Gobierno de Scholz, e incluir a Polonia, bajo el liderazgo de Donald Tusk, para darle a la Unión Europea un nuevo liderazgo.

“Sí, Merz parece más decidido a dejar que Alemania desempeñe un papel protagonista en las preocupaciones geopolíticas europeas”, comparte De Wilde. “Aún no está claro sin embargo cuáles serán sus acciones, pero su mensaje desde que ganó las elecciones ha sido muy contundente en este sentido. Pretende aumentar masivamente el gasto en defensa en Alemania. También parece que hay un sentimiento compartido de urgencia entre los principales partidos alemanes (CDU/CSU, SPD y Verdes) de que tienen una oportunidad más de volver a encarrilar la economía alemana o, de lo contrario, enfrentarse a una victoria de AfD en las próximas elecciones”.

“Los planes de Merz de invertir fuertemente tanto en defensa como en infraestructuras deben verse desde esta perspectiva: permitir la autosuficiencia europea en defensa y mejorar la economía para que los ciudadanos alemanes estén menos insatisfechos y, por tanto, sean menos propensos a votar a AfD”, concluye el catedrático de Política y Sociedad Europeas en la Universidad de Groningen.

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