
Ataque en Judea y Samaria: dos soldados israelíes muertos y Netanyahu promete una ofensiva de una escala inédita
Alejandro CabreraIsrael volvió a colocar a Cisjordania en el centro de su agenda de seguridad después de un ataque ocurrido este viernes cerca de Hebrón. Dos palestinos armados llegaron en automóvil hasta las inmediaciones del cruce de Yehuda, descendieron con un fusil de asalto y una pistola y comenzaron a disparar contra los soldados que controlaban un puesto militar temporal.
El intercambio de fuego se extendió durante aproximadamente 20 minutos. Dos integrantes de las Fuerzas de Defensa de Israel murieron y otros tres resultaron heridos, mientras los dos atacantes fueron finalmente abatidos por soldados israelíes.
El Ejército sostiene, a partir de la cantidad de armas y municiones encontradas en el vehículo, que los atacantes pretendían avanzar hacia una ruta cercana y realizar una acción de mayor escala contra civiles, pero que la presencia del puesto militar alteró el plan.
Hamas elogió posteriormente el ataque, aunque las distintas informaciones disponibles no permiten establecer todavía con total claridad si los dos hombres actuaron bajo órdenes directas de la organización o como parte de una célula autónoma vinculada ideológicamente con ella.
La respuesta de Netanyahu fue inmediata y considerablemente más amplia que una operación limitada alrededor del lugar del ataque.
Las claves
Dos soldados israelíes murieron y otros tres resultaron heridos en un ataque armado cerca de Hebrón, en el sur de Cisjordania.
Los dos atacantes palestinos murieron durante un intercambio de fuego que duró aproximadamente 20 minutos.
El Ejército israelí sostiene que los hombres transportaban suficiente armamento como para intentar un ataque de mayor magnitud contra civiles.
Netanyahu ordenó cercar inmediatamente Hebrón y preparar un cierre general de Cisjordania, territorio que Israel denomina Judea y Samaria.
El primer ministro anunció evacuaciones de residentes, registros casa por casa, confiscación de armas y destrucción de infraestructura vinculada con organizaciones armadas.
Netanyahu afirmó que Israel analiza una operación militar en Cisjordania de una escala que no se habría visto desde la Guerra de los Seis Días de 1967.
Hamas celebró el ataque y llamó a continuar la resistencia armada, aunque no existe todavía una confirmación independiente definitiva sobre la estructura que dirigió la operación.
Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich reclamaron medidas todavía más duras y cuestionaron directamente la continuidad de la Autoridad Palestina.
El ataque ocurre apenas cuatro días antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre.
La seguridad constituye uno de los principales temas de una elección en la que Netanyahu intenta conservar el poder frente al exjefe militar Gadi Eisenkot y una oposición fragmentada.
Qué ocurrió cerca de Hebrón
El ataque comenzó durante la mañana en las inmediaciones del cruce de Yehuda, uno de los accesos utilizados para salir de Hebrón hacia otras zonas de Cisjordania.
De acuerdo con la investigación preliminar israelí, los dos atacantes llegaron en un vehículo y estaban equipados con un fusil tipo M16, una pistola y una cantidad considerable de municiones.
El Ejército considera que su objetivo original podía encontrarse más adelante, sobre la Ruta 35, utilizada también por civiles israelíes.
La presencia de soldados en el puesto habría obligado a modificar el plan.
Los hombres descendieron del automóvil y comenzaron a disparar utilizando edificios y estructuras cercanas como cobertura.
Los primeros soldados presentes en la zona quedaron involucrados en un enfrentamiento prolongado hasta la llegada de refuerzos.
Unidades adicionales consiguieron rodear finalmente a los atacantes y matarlos.
Los dos soldados muertos
El Ejército israelí identificó a los fallecidos como Ron Yonatan Roytman, de 23 años, y Yuval Shai Svilem, de 20.
Ambos pertenecían al Batallón Ari 775 de la Brigada de Búsqueda y Rescate del Comando del Frente Interior.
Roytman se desempeñaba como comandante de escuadra.
Otros tres soldados de la misma unidad resultaron heridos.
La confirmación de las muertes convirtió rápidamente un ataque que inicialmente había sido informado como un episodio con varios heridos graves en una nueva crisis de seguridad nacional.
Netanyahu suspendió actividades políticas previstas para este viernes y reunió a los principales responsables militares y de inteligencia.
Netanyahu pasó rápidamente del cierre local a una amenaza mucho más amplia
La primera decisión fue rodear Hebrón.
El Gobierno ordenó bloquear accesos, reforzar controles, realizar detenciones y buscar posibles conexiones de los atacantes con otras personas o grupos armados.
Pero pocas horas después Netanyahu fue bastante más lejos.
Durante una visita a la zona junto con el ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que las fuerzas israelíes entrarían en el barrio de Hebrón del que provenían los atacantes y aplicarían un modelo mucho más agresivo.
La estrategia contempla evacuar residentes, registrar viviendas una por una, confiscar armas y destruir infraestructura considerada vinculada con organizaciones armadas.
Netanyahu habló de transformar completamente la zona y presentó como referencia operaciones ejecutadas anteriormente en campos de refugiados palestinos.
“Como no se ha hecho desde 1967”
La declaración políticamente más importante llegó después.
Netanyahu aseguró que él y Katz están considerando una operación mucho más extensa en toda Cisjordania.
La describió como una campaña “como no se ha hecho desde la Guerra de los Seis Días”.
La referencia no es menor.
En 1967 Israel ocupó Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza, el Sinaí egipcio y los Altos del Golán durante la Guerra de los Seis Días.
Hablar hoy de una operación comparable en escala histórica no significa necesariamente que Israel vaya a repetir una transformación territorial equivalente, pero transmite claramente la intención de elevar considerablemente la intensidad militar.
Netanyahu aseguró que las Fuerzas de Defensa ya están preparadas y que la decisión pendiente es fundamentalmente cuándo comenzar una operación de semejante magnitud.
El primer paso es Hebrón
Hebrón tiene una importancia especial dentro del conflicto israelí-palestino.
Es una de las ciudades palestinas más grandes de Cisjordania, con más de 200.000 habitantes, y posee además una pequeña pero políticamente muy significativa comunidad de colonos israelíes protegida por fuerzas militares.
La ciudad alberga la Tumba de los Patriarcas, o Mezquita de Ibrahim para los musulmanes, un lugar sagrado para judíos y musulmanes que históricamente fue escenario de fuertes tensiones.
Su estructura territorial es especialmente compleja.
Después de acuerdos firmados durante la década de 1990, la ciudad quedó dividida entre zonas administradas por la Autoridad Palestina y sectores donde Israel mantiene un control mucho más directo.
Una gran operación militar dentro de Hebrón puede tener por eso consecuencias bastante más amplias que una redada ordinaria.
El cierre puede afectar a cientos de miles de palestinos
Netanyahu ordenó además preparar un cierre completo de Judea y Samaria.
En términos internacionales, se trata de Cisjordania ocupada.
Un cierre semejante puede implicar restricciones severas sobre los desplazamientos palestinos entre ciudades y pueblos, controles adicionales en carreteras y limitaciones para ingresar o abandonar determinadas áreas.
El Gobierno todavía no especificó durante cuánto tiempo permanecerían activas todas las restricciones.
Israel sostiene que este tipo de cierres reduce la posibilidad de ataques adicionales y dificulta el movimiento de integrantes de grupos armados.
Para la población palestina, en cambio, las restricciones afectan también trabajo, educación, atención sanitaria, comercio y desplazamientos cotidianos.
Ese será uno de los principales puntos de tensión si la medida se prolonga durante varios días.
Netanyahu sostiene que los atacantes preparaban algo mucho mayor
La posición del primer ministro se apoya en un elemento específico de la investigación militar.
Las fuerzas israelíes encontraron una cantidad considerable de municiones dentro del automóvil utilizado por los atacantes.
Según Netanyahu, eso indicaría que el objetivo era ejecutar un ataque masivo contra civiles y no solamente disparar contra el puesto militar.
El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, presentó una evaluación semejante y sostuvo que la acción de los soldados impidió un episodio todavía más grave.
Sin embargo, la investigación continúa abierta.
Las autoridades intentan determinar si los dos hombres pertenecían a una estructura organizada, si recibieron asistencia exterior o si formaban parte de una célula pequeña con capacidad propia.
Ese dato será importante para definir el alcance de la respuesta.
Hamas celebró el ataque
Hamas elogió públicamente la acción y la presentó como una respuesta a las operaciones israelíes en Cisjordania, Jerusalén y Gaza.
La organización mantiene presencia política y células armadas en diferentes áreas de Cisjordania, incluida Hebrón.
Israel atribuyó rápidamente el episodio a elementos vinculados con Hamas.
Sin embargo, las primeras informaciones no son completamente uniformes sobre el nivel exacto de participación de la organización.
Por eso conviene distinguir dos cuestiones: Hamas celebró públicamente el ataque; la relación operacional exacta entre los atacantes y la conducción de Hamas todavía forma parte de la investigación.
Netanyahu, de todos modos, ya estableció políticamente el episodio dentro de su guerra más amplia contra el movimiento islamista.
“No tienen dónde esconderse”
El primer ministro prometió perseguir a los responsables, a sus colaboradores y a quienes hayan participado en la planificación.
La respuesta israelí incluye nuevas detenciones en Cisjordania, registros de viviendas y confiscación de armas.
El Gobierno también comenzó los procedimientos necesarios para demoler las viviendas vinculadas con los atacantes.
La demolición de hogares de autores de ataques constituye desde hace años una política utilizada por Israel como elemento de disuasión.
Sus defensores sostienen que puede desalentar nuevos atentados.
Organizaciones de derechos humanos y críticos israelíes cuestionan la práctica porque también afecta a familiares que no necesariamente participaron del ataque.
Ben-Gvir quiere ir todavía más lejos
La reacción dentro del Gobierno fue incluso más dura que la de Netanyahu.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, sostuvo que Israel debe actuar antes de que Cisjordania produzca un ataque comparable con el del 7 de octubre de 2023.
Su propuesta no se limita a una operación contra Hamas.
Ben-Gvir reclamó directamente desmantelar y desmilitarizar a la Autoridad Palestina.
El argumento de la derecha más dura israelí sostiene que la Autoridad perdió la capacidad y la voluntad necesarias para impedir la expansión de grupos armados.
Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia pública que vincule a la Autoridad Palestina con el ataque ocurrido este viernes.
Eliminar su administración implicaría además una transformación profunda del sistema establecido durante los Acuerdos de Oslo.
Smotrich plantea “hacer lo mismo que en Gaza”
Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y una de las figuras más influyentes del movimiento de colonos, utilizó una formulación todavía más explícita.
Reclamó una operación de gran escala destinada a recolectar armas, destruir estructuras armadas y modificar el sistema de seguridad de Cisjordania.
Su posición es que Israel debería abandonar definitivamente una política que considera demasiado defensiva.
Smotrich también ordenó la demolición de construcciones palestinas próximas al lugar del ataque que las autoridades israelíes consideran ilegales.
Residentes palestinos sostienen que algunas de las propiedades afectadas no tienen ninguna relación con los dos atacantes.
Esta disputa probablemente aumentará si las demoliciones continúan.
La posición de Netanyahu está entre el Ejército y su propia derecha
La respuesta del primer ministro tiene también una dimensión política interna.
Netanyahu enfrenta desde hace años presión de sus socios más nacionalistas para modificar completamente la política israelí en Cisjordania.
Ben-Gvir y Smotrich reclaman más asentamientos, restricciones mayores sobre la Autoridad Palestina y una intervención militar más agresiva.
Netanyahu intentó históricamente combinar parte de esa agenda con consideraciones diplomáticas y de seguridad.
Después del ataque de este viernes, parece moverse nuevamente hacia una posición mucho más dura.
La cuestión será determinar si la anunciada operación termina siendo una ofensiva limitada destinada a desarticular células armadas o realmente el comienzo de una transformación más profunda del control israelí sobre Cisjordania.
Todo ocurre cuatro días antes de las elecciones
El calendario vuelve imposible separar completamente seguridad y política.
Israel votará el próximo 27 de octubre.
Será la primera elección nacional desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y después de años de guerra en Gaza, Líbano e Irán.
La responsabilidad política por aquellas fallas de seguridad sigue siendo uno de los principales problemas de Netanyahu.
Su adversario central, Gadi Eisenkot, fue jefe del Estado Mayor israelí y construyó buena parte de su candidatura alrededor de su experiencia militar y sus críticas a la conducción del Gobierno.
El ataque de Hebrón devuelve entonces la seguridad territorial al centro de una campaña que ya estaba dominada por esa cuestión.
Netanyahu dice que el ataque también buscaba influir en las elecciones
El primer ministro vinculó explícitamente el episodio con el momento electoral.
Según Netanyahu, enemigos de Israel intentan aumentar la violencia antes de la votación para afectar el clima político interno.
El argumento coincide con advertencias formuladas por su Gobierno durante semanas sobre la posibilidad de atentados alrededor de la elección.
No existe por ahora evidencia pública suficiente para determinar que los atacantes hayan elegido la fecha específicamente con un objetivo electoral.
Lo comprobable es que el ataque ocurrió a apenas cuatro días de la votación y que sus consecuencias ya modificaron la campaña.
El Likud canceló actividades políticas previstas para este viernes y el debate público volvió rápidamente a concentrarse en seguridad.
Netanyahu intenta recuperar precisamente su terreno político más fuerte
Durante buena parte de su carrera, Netanyahu construyó su liderazgo alrededor de la idea de que podía garantizar seguridad frente a amenazas regionales.
El 7 de octubre dañó profundamente esa imagen.
La elección de 2026 se desarrolla en buena medida alrededor de una pregunta: si después de tres años de guerras, operaciones militares y cambios regionales los israelíes siguen considerando a Netanyahu el dirigente adecuado para gestionar las amenazas del país.
Una respuesta militar contundente en Cisjordania puede reforzar la imagen que intenta proyectar.
Pero también abre otro riesgo.
Si la operación genera una nueva escalada sostenida, el país podría entrar en las elecciones con otro frente activo.
Eisenkot no representa una alternativa pacifista
La competencia electoral tampoco enfrenta simplemente una opción militar contra otra diplomática.
Gadi Eisenkot posee una larga carrera dentro de las Fuerzas de Defensa y defiende posiciones duras contra Hamas e Irán.
También se opone actualmente a la creación de un Estado palestino en las condiciones existentes.
La diferencia está principalmente en su crítica a Netanyahu y a los socios más radicales del Gobierno.
Eisenkot cuestiona la violencia de colonos contra palestinos y considera que figuras como Ben-Gvir y Smotrich dañaron intereses estratégicos de Israel.
Por eso una escalada en Cisjordania puede producir efectos electorales menos evidentes de lo que parece.
La seguridad favorece naturalmente a dirigentes con credenciales militares, pero tanto Netanyahu como Eisenkot intentan apropiarse de ese terreno.
La violencia de colonos también está aumentando
El ataque palestino ocurre además en un momento particularmente delicado por otro fenómeno: el incremento de ataques de colonos israelíes contra palestinos durante la temporada de cosecha de aceitunas.
En las últimas semanas se registraron ataques contra agricultores, periodistas y hasta diplomáticos europeos.
El episodio más sensible ocurrió cuando un grupo de diplomáticos extranjeros denunció haber sido atacado por israelíes enmascarados durante una visita a una localidad palestina.
Netanyahu respondió inicialmente reclamando cautela y cuestionando conclusiones apresuradas sobre la autoría.
Su Gobierno sostiene que los responsables de actos violentos deben ser castigados, pero también advierte contra lo que considera intentos de presentar a todos los colonos como violentos.
La oposición acusa al Ejecutivo de no actuar con suficiente firmeza.
La situación plantea dos problemas de seguridad simultáneos
La escalada en Cisjordania tiene, por lo tanto, dos dimensiones diferentes.
Por un lado están los ataques palestinos contra israelíes, como el ocurrido cerca de Hebrón.
Por otro aparecen agresiones de colonos israelíes contra comunidades palestinas.
Ambos fenómenos pueden alimentar un círculo de represalias.
Una operación militar amplia puede reducir temporalmente la capacidad de determinadas células armadas, pero también puede incrementar la tensión entre una población palestina sometida a restricciones más severas.
Al mismo tiempo, la ausencia de una respuesta eficaz contra la violencia de colonos puede debilitar todavía más a la Autoridad Palestina y aumentar la desconfianza hacia Israel.
La Autoridad Palestina queda en una posición especialmente débil
La organización presidida por Mahmud Abbas administra partes de Cisjordania y coopera en determinados ámbitos de seguridad con Israel.
Pero su legitimidad entre la población palestina se encuentra fuertemente deteriorada.
Hamas intenta aprovechar precisamente esa debilidad.
Para Israel aparece un dilema.
Una Autoridad Palestina débil puede resultar incapaz de contener grupos armados.
Pero destruirla completamente, como reclaman Ben-Gvir y Smotrich, también puede dejar un vacío que obligue a Israel a administrar directamente áreas donde viven millones de palestinos.
Netanyahu todavía no llegó públicamente tan lejos.
Su anuncio se concentra en una ofensiva militar y en el desmantelamiento de infraestructura armada.
La gran incógnita es hasta dónde llegará la operación
Hay una diferencia enorme entre lo que Israel ya comenzó a hacer y lo que Netanyahu dice estar dispuesto a hacer.
Hebrón ya fue cercada.
Las redadas y detenciones ya comenzaron.
Se están registrando viviendas y buscando armas.
También existen órdenes de demolición.
Lo que todavía no ocurrió plenamente es la “operación muy extensa” anunciada para el conjunto de Judea y Samaria.
El propio Netanyahu dijo que el Ejército está preparado pero que el momento de ejecutarla todavía debe ser determinado.
Eso convierte las próximas horas en particularmente importantes.
Cisjordania vuelve al centro del conflicto
Durante buena parte de los últimos tres años, Gaza, Líbano e Irán dominaron la atención internacional sobre Israel.
Cisjordania nunca dejó de registrar violencia, pero quedó frecuentemente en un segundo plano.
El ataque de Hebrón puede modificar ese equilibrio.
El territorio contiene una mezcla extremadamente compleja de ciudades palestinas, asentamientos israelíes, puestos militares, rutas compartidas y zonas bajo distintos niveles de administración.
Una operación a gran escala allí tendría características diferentes de las campañas en Gaza.
Israel tendría que operar dentro de áreas densamente pobladas mientras intenta mantener simultáneamente la seguridad de cientos de miles de colonos israelíes y evitar que el conflicto se expanda hacia Jerusalén.
Netanyahu eligió responder con una amenaza de transformación y no solamente de represalia
Ese es probablemente el punto central de su posición política.
La reacción no consiste únicamente en encontrar a los colaboradores de los atacantes o reforzar los puestos de seguridad.
Netanyahu está planteando utilizar el episodio para modificar el modelo operativo israelí dentro de Cisjordania.
Evacuaciones.
Registros sistemáticos.
Desarme.
Destrucción de infraestructura militante.
Mayor presencia militar.
Y eventualmente una campaña territorial mucho más extensa.
Todavía no sabemos cuánto de ese anuncio terminará ejecutándose ni cuánto responde al clima político previo a las elecciones.
Pero la dirección elegida es inequívoca.
Después de la muerte de dos soldados cerca de Hebrón, Netanyahu no presentó el ataque como un episodio aislado. Lo convirtió en argumento para plantear una ofensiva general contra las estructuras armadas de Cisjordania y abrió la posibilidad de una operación que podría redefinir uno de los frentes más sensibles del conflicto israelí-palestino.


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