El asado más caro que en París: la carne vacuna en Argentina, entre la inflación y la devaluación

La escalada de precios llevó al asado a costar entre $12.000 y $15.000 por kilo en el mercado local. El fenómeno, que ya supera valores internacionales, refleja la distorsión de la economía argentina y golpea directamente a las familias.
Economía29 de septiembre de 2025Alejandro CabreraAlejandro Cabrera
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Carne

La carne vacuna, símbolo de la identidad nacional, se ha convertido en un lujo para millones de argentinos. En los últimos meses, el precio del asado escaló hasta valores que oscilan entre los $12.000 y $15.000 por kilo, una cifra que coloca al corte emblemático de las parrillas locales por encima del valor en ciudades como París.

La paradoja fue planteada por Leonardo Rafael, presidente de la Cámara de Matarifes, en una entrevista radial donde advirtió sobre la “incertidumbre tremenda” que atraviesa la cadena de comercialización. Su diagnóstico apunta más allá de la ganadería: “Estamos caros internamente, no es solamente la vaca, es la moneda. Tenemos un problema de fondo con la economía argentina”, subrayó.

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Inflación, devaluación y distorsión de precios


La suba del asado refleja el impacto combinado de la inflación y la devaluación. Con una moneda debilitada y costos dolarizados, el mercado interno terminó pagando precios históricamente altos.

En contraste, en mercados internacionales donde el poder adquisitivo es mayor y la moneda más estable, los valores resultan más accesibles. La comparación con París se convirtió en un símbolo de la paradoja argentina: un país productor de carne que paga por su propio producto más que los consumidores europeos.

El impacto en el consumo

El consumo de carne vacuna en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. En los últimos 50 años, el promedio anual per cápita se redujo a casi la mitad. Hoy, muchas familias reemplazan cortes tradicionales por pollo, cerdo o pastas, ante la imposibilidad de sostener el gasto semanal en carne roja.

Los datos de frigoríficos y matarifes confirman la caída sostenida: el consumo promedio per cápita ronda los 43 kilos anuales, muy lejos de los más de 70 kilos que caracterizaban a la Argentina del siglo XX.

Consecuencias sociales y culturales

El encarecimiento del asado no solo golpea el bolsillo. También hiere un símbolo cultural. El ritual de la parrilla dominical, reunión familiar por excelencia, se resiente. Muchos optan por achicar las porciones, reemplazar cortes o directamente abandonar la tradición.

La mirada hacia adelante

Para los especialistas, el problema no se resolverá con medidas coyunturales. La raíz está en la macroeconomía: inflación crónica, pérdida de valor de la moneda y una cadena de costos dolarizada que convierte a la carne en un lujo.

Si no se corrigen estas distorsiones, advierten, la Argentina corre el riesgo de perder una de sus señas de identidad más fuertes: el acceso universal a la carne vacuna.

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