
Abdul El-Sayed sacude al Partido Demócrata: quién es el progresista musulmán que ahora busca llegar al Senado
Alejandro CabreraLa victoria de Abdul El-Sayed en las primarias demócratas de Michigan no es solamente el triunfo de un candidato inesperado.
Es también una prueba de hasta dónde está cambiando el Partido Demócrata después de sus derrotas frente a Donald Trump, del desgaste de sus dirigentes tradicionales y del creciente cuestionamiento a la política exterior de Estados Unidos hacia Israel.
El-Sayed obtuvo aproximadamente el 48,5% de los votos y superó a la congresista Haley Stevens, que alcanzó cerca del 47,5%. La diferencia fue de 14.893 sufragios sobre más de 1,5 millones de boletas contabilizadas. La definición demoró alrededor de trece horas porque los dos candidatos permanecieron separados por menos de un punto porcentual.
Ahora deberá enfrentar el 3 de noviembre al republicano Mike Rogers, excongresista, exdirector del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y candidato de su partido al Senado en 2024.
Si gana, El-Sayed se convertiría en el primer musulmán elegido para integrar el Senado en la historia de Estados Unidos.
Quién es Abdul El-Sayed
Abdulrahman Mohamed El-Sayed tiene 41 años, nació y se crio en el área metropolitana de Detroit y es hijo de inmigrantes egipcios.
Estudió Biología y Ciencias Políticas en la Universidad de Michigan. Posteriormente obtuvo una beca Rhodes para estudiar en Oxford, donde completó un doctorado en Salud Pública, y recibió su título de médico en la Universidad de Columbia.
Su carrera estuvo más relacionada con la epidemiología, la gestión sanitaria y las políticas públicas que con la atención clínica de pacientes.
Fue profesor universitario y dirigió el Departamento de Salud de Detroit. Más tarde encabezó el área de Salud, Servicios Humanos y Veteranos del condado de Wayne, una de las regiones más pobladas y diversas de Michigan.
Su primera gran experiencia electoral ocurrió en 2018, cuando compitió por la candidatura demócrata a gobernador de Michigan.
En aquella elección fue respaldado por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, pero perdió por más de veinte puntos frente a Gretchen Whitmer, quien luego se convirtió en gobernadora.
Después de esa derrota desapareció parcialmente de la política electoral. Escribió libros, condujo un podcast sobre salud y política y construyó una audiencia en YouTube, programas televisivos y plataformas digitales. El retiro terminó cuando el senador Gary Peters anunció que no buscaría un nuevo mandato y dejó vacante una banca considerada esencial para los demócratas.
Qué propone y por qué lo consideran progresista
El-Sayed forma parte del sector izquierdo del Partido Demócrata, aunque evita definirse como socialista.
Su principal propuesta interna es Medicare for All, un sistema mediante el cual el Gobierno federal financiaría una cobertura sanitaria universal. La idea busca reemplazar progresivamente el modelo fragmentado basado en aseguradoras privadas, programas públicos y coberturas asociadas al empleo.
También plantea reducir la influencia de las grandes corporaciones y de los comités políticos sobre las elecciones, fortalecer los sindicatos y aumentar los impuestos sobre las grandes fortunas.
Su campaña buscó vincular el costo de la salud, la vivienda, la educación y los alimentos con la influencia que ejercen las empresas y los grandes donantes sobre el Congreso.
El punto que produjo la mayor controversia fue su posición sobre Israel.
El-Sayed sostiene que las acciones israelíes en Gaza constituyen un genocidio y propone terminar con la ayuda militar estadounidense al Gobierno israelí. No plantea eliminar la relación diplomática, sino dejar de financiar y entregar armamento utilizado en la guerra.
Haley Stevens defendía la continuidad de la alianza militar y política con Israel. Durante la campaña llegó a acusar a El-Sayed de responsabilizar injustamente a los judíos estadounidenses por problemas políticos que excedían a esa comunidad.
El-Sayed rechazó las acusaciones de antisemitismo y diferenció su crítica al Gobierno israelí de cualquier hostilidad hacia los ciudadanos judíos. Incluso contó con el apoyo de organizaciones y votantes judíos contrarios a la política israelí en Gaza.
Una elección atravesada por Gaza y el dinero de AIPAC
La primaria de Michigan se convirtió en una de las campañas más costosas y agresivas de las elecciones legislativas de 2026.
Los grupos externos que respaldaron a Stevens gastaron más de 60 millones de dólares. De esa suma, más de 30 millones provinieron de AIPAC y de organizaciones vinculadas con ese grupo de presión favorable a Israel.
El dinero fue destinado a respaldar a Stevens, difundir publicidad contra El-Sayed y advertir que sus posiciones podían hacer perder a los demócratas una elección general decisiva.
La inversión no alcanzó para impedir su victoria.
El resultado no demuestra necesariamente que la mayoría de los demócratas de Michigan esté contra Israel.
El-Sayed ganó con menos del 49% y Stevens terminó a apenas un punto. Una tercera candidata, Mallory McMorrow, había abandonado formalmente la campaña, pero su nombre permaneció en las boletas y recibió una parte menor de los votos.
La primaria sí mostró que defender los derechos de los palestinos y cuestionar la ayuda militar a Israel ya no representa una condena electoral automática dentro del Partido Demócrata.
También dejó en evidencia que el gasto de las organizaciones políticas poderosas puede ser derrotado cuando existe una candidatura con identidad definida, voluntarios y capacidad para comunicarse directamente con los electores.
Cómo derrotó al aparato demócrata
Stevens contaba con el respaldo del senador Gary Peters, la gobernadora Gretchen Whitmer, el jefe de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, y numerosos dirigentes del partido.
El-Sayed comenzó la campaña en abril de 2025 con un equipo de apenas cuatro personas.
Según los datos de su organización, recorrió 110 ciudades, realizó más de 500 encuentros y construyó una red de alrededor de 12.000 voluntarios. Su estrategia combinó reuniones pequeñas, recorridas territoriales, podcasts, videos virales y entrevistas con creadores de contenido.
Su comunicación fue deliberadamente diferente de la utilizada por los candidatos tradicionales.
Aparecía entrenando en gimnasios, bailando en videos, conversando extensamente en podcasts y participando de contenidos destinados a votantes jóvenes. La estrategia recordó a la campaña utilizada por Zohran Mamdani para ganar protagonismo en Nueva York.
Algunas de esas apariciones también generaron cuestionamientos, especialmente las entrevistas y actividades compartidas con el streamer Hasan Piker, criticado por declaraciones polémicas sobre Estados Unidos, Israel y distintos conflictos internacionales.
El-Sayed defendió esos espacios con el argumento de que el Partido Demócrata necesita hablar con públicos que dejaron de consumir televisión, diarios o publicidad política tradicional.
La importancia del voto árabe y musulmán
Michigan posee una de las mayores comunidades de origen árabe y de Medio Oriente de Estados Unidos.
Más de 300.000 residentes del Estado se identificaron en el censo de 2020 como integrantes de comunidades de Medio Oriente y el norte de África. Wayne, el condado que incluye a Detroit y Dearborn, registró casi 140.000 habitantes dentro de esa categoría y la mayor proporción de población MENA entre los condados estadounidenses.
Dearborn se convirtió durante los últimos años en uno de los principales centros de la protesta contra el apoyo estadounidense a Israel.
El voto árabe y musulmán fue importante para El-Sayed, pero no explica por sí solo su victoria. Ningún candidato puede ganar una elección estatal en Michigan dependiendo exclusivamente de esa comunidad.
Para imponerse necesitó sumar progresistas blancos, estudiantes universitarios, trabajadores sindicalizados, jóvenes y votantes descontentos con la conducción demócrata.
Ese alcance territorial será todavía más importante en noviembre, cuando también participarán republicanos, independientes y ciudadanos que no votaron en la interna demócrata.
Por qué Michigan puede decidir el control del Senado
La banca que se disputará pertenece actualmente al demócrata Gary Peters, quien decidió retirarse después de doce años en el Senado.
Por lo tanto, los demócratas no están intentando conquistar un escaño republicano: necesitan defender uno propio.
Michigan es uno de los Estados más competitivos del país. Joe Biden lo ganó en 2020, pero Donald Trump volvió a imponerse allí en 2024 por alrededor de 1,4 puntos porcentuales.
Los republicanos controlan actualmente el Senado por 53 bancas contra 47. Para recuperar la mayoría, los demócratas deben conservar Michigan y Georgia y, además, ganar varios escaños actualmente ocupados por republicanos. Una derrota en Michigan reduciría drásticamente sus posibilidades.
La banca también tiene un valor estratégico para Trump.
Controlar el Senado permite aprobar leyes, confirmar jueces federales, ratificar funcionarios y avanzar con nombramientos para la Corte Suprema. Si los demócratas recuperaran la Cámara alta, podrían bloquear una parte importante de la agenda presidencial durante los últimos dos años del mandato.
Por eso, la elección entre El-Sayed y Rogers recibirá financiamiento y atención nacional.
Quién es Mike Rogers
Mike Rogers fue agente del FBI y representó a Michigan en la Cámara de Representantes entre 2001 y 2015.
Durante su paso por el Congreso presidió el Comité de Inteligencia y desarrolló posiciones conservadoras en seguridad, defensa, impuestos, inmigración y política exterior.
En 2024 fue candidato republicano al Senado, pero perdió por un margen muy estrecho frente a la demócrata Elissa Slotkin. Dos años después volverá a competir, esta vez por la banca que dejará Gary Peters.
Rogers y el Partido Republicano intentarán presentar a El-Sayed como un dirigente demasiado izquierdista para un Estado dividido.
Los principales ejes de ataque serán su propuesta de terminar con la ayuda militar a Israel, su defensa de un sistema de salud estatal, sus posiciones migratorias y sus vínculos con Sanders, Ocasio-Cortez y creadores de contenido controvertidos.
Donald Trump celebró públicamente el triunfo de El-Sayed porque considera que será un rival más fácil de derrotar que Stevens. También lo calificó de comunista y lo acusó de odiar a Israel y a los judíos, afirmaciones que El-Sayed y sus aliados rechazan.
El gran desafío: unir a los demócratas
La primaria dejó casi partido por la mitad al electorado demócrata.
El-Sayed necesita conservar la energía progresista sin perder a los votantes moderados que respaldaron a Stevens. También deberá mejorar su desempeño entre sectores afroamericanos de Detroit, comunidades suburbanas, trabajadores industriales y electores independientes.
Los principales dirigentes que habían apoyado a Stevens comenzaron a alinearse detrás del ganador.
Schumer, Whitmer, Peters y la conducción partidaria de Michigan llamaron a la unidad y anticiparon que trabajarán para derrotar a Rogers. Stevens reconoció la victoria y afirmó que continuará colaborando para que la banca permanezca en manos demócratas.
La unidad formal puede conseguirse rápidamente. La integración real será más difícil.
Una parte del establishment deberá financiar y defender a un candidato que cuestionó su estrategia, sus donantes y su política hacia Israel. Al mismo tiempo, El-Sayed tendrá que demostrar que su campaña no consiste solamente en atacar a la vieja conducción, sino que puede construir una mayoría más amplia.
¿Los demócratas giraron definitivamente hacia la izquierda?
La victoria representa un avance importante para el progresismo, pero no prueba que todo el Partido Demócrata haya cambiado de orientación.
El-Sayed ganó por menos de un punto y no alcanzó el 50%. En otras primarias realizadas el mismo día hubo triunfos de candidatos progresistas, pero también derrotas de figuras de izquierda, como el intento de Cori Bush por recuperar su banca en Misuri.
La elección muestra una competencia abierta entre dos estrategias.
El sector moderado sostiene que los demócratas deben concentrarse en atraer votantes centristas, evitar propuestas consideradas radicales y presentarse como una alternativa estable frente a Trump.
Los progresistas responden que esa fórmula fracasó porque ofrece cambios demasiado pequeños, depende de grandes donantes y no entusiasma a los jóvenes ni a la clase trabajadora.
El-Sayed será la prueba más importante de esa discusión.
Vencer en una primaria demócrata demuestra que la izquierda puede movilizar a la base. Ganar Michigan en noviembre demostraría que también puede conquistar independientes y gobernar desde una posición progresista en un Estado que votó por Trump.
Mucho más que el primer senador musulmán
La identidad de El-Sayed convierte su candidatura en un acontecimiento histórico, pero reducirlo únicamente a su religión sería equivocado.
Su campaña ganó por una combinación de propuestas económicas, rechazo al establishment, oposición al financiamiento militar de Israel y una forma moderna de comunicación política.
Ser musulmán puede fortalecerlo entre comunidades que se sintieron ignoradas por los demócratas. También lo expondrá a campañas de islamofobia, sospechas sobre su lealtad nacional y acusaciones que buscarán relacionarlo con posiciones extremistas que no necesariamente sostiene.
La elección de noviembre responderá una pregunta mucho más amplia: si un progresista musulmán, crítico de Israel y partidario de la salud pública universal puede ganar una mayoría estatal en uno de los territorios más divididos de Estados Unidos.
Su victoria en la primaria fue una sorpresa. El verdadero terremoto político ocurriría si logra repetirla frente a los republicano.


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